Las objeciones de la Unesco al plan director del Retiro

  • Icomos detecta carencias en el plan director del Retiro en patrimonio construido, gestión turística y participación ciudadana.
  • El informe reclama un órgano común de gestión y directrices claras ligadas al Paisaje de la Luz y al Valor Universal Excepcional.
  • El Ayuntamiento defiende que es el primer plan director del parque y promete incorporar las recomendaciones de la Unesco.
  • Asociaciones y oposición piden más concreción, plazos, mando único y medidas frente a masificación y usos conflictivos.

Plan director del Retiro

El futuro del Plan Director de los Jardines del Buen Retiro se ha convertido en uno de los grandes debates urbanísticos y patrimoniales de Madrid. El documento, concebido como la hoja de ruta para gestionar y conservar el parque durante la próxima década, ha recibido un duro informe de Icomos, órgano asesor de la Unesco, que cuestiona su alcance y obliga al Ayuntamiento a rehacer partes clave antes de su aprobación definitiva.

Mientras el Consistorio subraya que, por primera vez, El Retiro contará con un plan director propio, las críticas de organismos internacionales, asociaciones ciudadanas y grupos de la oposición ponen el foco en las lagunas del texto en materia de patrimonio, turismo y gobernanza. En medio, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Europa, integrado en el Paisaje de la Luz y sometido a una presión turística y de usos que no deja de crecer.

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Qué es el plan director del Retiro y por qué vigila la Unesco

El plan director presentado por el Ayuntamiento en 2025 es un documento de más de 200 páginas que aspira a ordenar la gestión del Retiro durante unos diez años, fijando diagnósticos, prioridades y actuaciones. Entre sus objetivos figura adaptar el parque a un contexto de cambio climático, alta afluencia de visitantes y eventos masivos, desde la Feria del Libro hasta otros grandes encuentros culturales y sociales.

El parque forma parte desde 2021 del bien Patrimonio Mundial Madrid, Paseo del Prado y Buen Retiro, paisaje de las artes y las ciencias, conocido como Paisaje de la Luz. Eso implica que cualquier herramienta de planificación relevante, como este plan director, debe ajustarse a las exigencias de la Unesco para garantizar la protección del denominado Valor Universal Excepcional del conjunto.

Por ese motivo, el borrador municipal fue enviado a Icomos, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, que actúa como órgano consultivo de la Unesco. El análisis, firmado por la dirección del Centro del Patrimonio Mundial, concluye que el plan es “un paso importante, aunque aún no definitivo” y reclama revisarlo a fondo antes de su aprobación en Junta de Gobierno.

Hasta que el Ayuntamiento no responda y envíe una versión revisada, el plan no puede culminar su tramitación. El retraso ha sido objeto de críticas en el Pleno y en la comisión de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, donde la concejala socialista Emilia Martínez ha reprochado que el documento se remitiera a la Unesco varios meses después de su aprobación inicial.

Gestión del parque del Retiro

Las principales carencias detectadas por Icomos

El informe de Icomos pone el acento en una idea de fondo: el plan director concede un peso notable a la biodiversidad, la vegetación y la fauna, pero trata de manera “bastante marginal” el patrimonio construido y la condición de Patrimonio Mundial. Para el organismo, el equilibrio entre ambas dimensiones es imprescindible en un jardín histórico como el Retiro.

Según el documento, edificios históricos, monumentos, estanques, muros de contención y caminos aparecen poco desarrollados y sin una estrategia de conservación detallada. Se recomienda que el área municipal responsable, la Dirección General de Gestión del Agua y Zonas Verdes, trabaje codo con codo con especialistas en patrimonio arquitectónico y figure como coautora del plan junto a estos expertos.

Otra de las críticas más repetidas es el tratamiento, considerado insuficiente, del Paisaje de la Luz. Icomos subraya que la condición de componente esencial de un bien Patrimonio Mundial apenas ocupa unas pocas páginas y carece de directrices claras que vinculen cada intervención al Valor Universal Excepcional y a los criterios con los que se inscribió el conjunto en la Lista del Patrimonio Mundial.

En la misma línea, el organismo recuerda que todas las medidas del plan deberían dejar constancia de cómo se garantiza que no habrá impactos negativos sobre el bien, y pide que se especifique qué tipo de obras o proyectos deben notificarse al Centro del Patrimonio Mundial en fases tempranas, antes incluso de su aprobación municipal.

Patrimonio construido y actuaciones polémicas

Icomos considera que el actual borrador no profundiza lo suficiente en la conservación del patrimonio edificado dentro del Retiro, ni en la restauración y conservación de jardines históricos. Menciona que la información sobre el estado, las necesidades y las prioridades de restauración de edificios, esculturas, fuentes y otras estructuras resulta dispersa y poco concreta en comparación con el análisis de la masa arbórea y los ecosistemas.

A modo de ejemplo, el informe alude a la reconstrucción del Castillete, también conocido como Torre Óptica Telegráfica del Buen Retiro, cuya rehabilitación generó controversia por el resultado estético y los añadidos. Para Icomos se trata de una intervención “altamente problemática” que, según las directrices de la Convención de Patrimonio Mundial, debería haberse comunicado a la Unesco en sus primeras fases y no solo una vez tomada la decisión y puesta en marcha la obra.

El órgano consultivo insiste en que el parque no puede estudiarse de forma aislada: lo que sucede en sus límites tiene un efecto directo en su conservación. Por eso pide que el plan incorpore de manera explícita el análisis del entorno urbano inmediato del Retiro, desde la presión del tráfico hasta los proyectos de obra pública y los eventos que se celebran en los alrededores.

Para parte de la oposición madrileña, esta mirada patrimonial insuficiente es una de las demostraciones de que el documento municipal no pone en el centro la protección del bien. La concejala del PSOE Emilia Martínez sostiene que el plan se inclina más hacia aspectos ambientales que hacia una gestión integrada del conjunto histórico, algo que, a su juicio, un enclave como el Retiro no se puede permitir.

Turismo masivo y conflictos de uso en el parque

Uno de los capítulos más sensibles para Icomos es la gestión de la afluencia. El Retiro recibe, según los propios datos municipales, más de 18 millones de visitas anuales, lo que equivale a unos 50.000 usuarios de media al día y picos de hasta 160.000 en festivos. Para el organismo, el plan no traduce esa presión en medidas concretas.

El informe apunta que el documento se centra sobre todo en el uso que hacen del parque los residentes de la ciudad, mientras que la referencia al turismo es meramente puntual. Términos como “turistas” y “turismo” aparecen contadas veces y sin un bloque específico con propuestas para abordar la masificación que sufren varias zonas.

Icomos describe un escenario de áreas saturadas donde coinciden peatones, ciclistas y usuarios de patinetes, lo que genera conflictos de convivencia y riesgos para la conservación de caminos y parterres. Señala que el texto actual no establece pautas claras sobre limitaciones de uso, ordenación de flujos o criterios para regular eventos multitudinarios que suponen una carga añadida para el parque.

De ahí que recomiende incluir un paquete específico de medidas: desde la definición de capacidades máximas en ciertos puntos hasta la redistribución de actividades en el espacio, pasando por el control de vehículos de movilidad personal o de servicios turísticos que circulan por el interior de los jardines.

Gobernanza fragmentada y ausencia de mando único

Más allá de los contenidos técnicos, Icomos detecta importantes debilidades en el modelo de gestión y reparto de competencias. Actualmente intervienen en el Retiro distintas administraciones: el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y el Gobierno central, lo que, según el informe, dificulta saber quién responde de qué en cada ámbito.

El análisis subraya que el plan director no aclara cómo se coordinarán estas tres capas institucionales y recomienda crear un comité directivo u órgano común capaz de tomar decisiones globales sobre el parque, con competencias definidas y mecanismos estables de coordinación.

Esta propuesta coincide con una de las reivindicaciones de la Asociación de Amigos del Buen Retiro, que lleva años reclamando un responsable único para el conjunto. Su presidente, Javier de la Puente, ha insistido en que la multiplicidad de autoridades con competencias solapadas provoca que muchas actuaciones se queden en tierra de nadie y que, en la práctica, cueste exigir responsabilidades.

Desde el Ayuntamiento, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha afirmado que la idea de un órgano de gestión compartida es positiva, pero ha señalado que el Gobierno central no habría mostrado disposición a impulsarlo tal y como plantea Icomos.

Participación ciudadana y alegaciones al documento

Otro de los aspectos cuestionados por el informe es el proceso de participación pública seguido en la elaboración del plan. Según Icomos, en la documentación remitida no queda claro de qué manera se implicó a la sociedad madrileña a lo largo del trabajo previo.

El organismo sostiene que en un documento de esta importancia es “esencial” que la comunidad local participe desde las primeras fases, no solo mediante un breve periodo de información pública del borrador final. Limitar la consulta a un mes, añade, resulta insuficiente para recabar aportaciones de vecinos, expertos y colectivos vinculados al Retiro.

Los datos de tramitación muestran que el plan ha suscitado un notable interés: se registraron más de 550 alegaciones en total, de las cuales 449 se centraban específicamente en el Retiro. Muchas proceden de asociaciones vecinales y de grupos como Amigos del Buen Retiro, que han pedido, entre otras cuestiones, reforzar la vigilancia, aumentar los aseos públicos y clarificar qué actividades son compatibles con la conservación en las aproximadamente 120-125 hectáreas del parque.

Las críticas también alcanzan a la falta de un calendario concreto. Colectivos ciudadanos consideran que, sin hitos por año ni horizonte temporal detallado para las actuaciones, el plan corre el riesgo de quedarse en una declaración de intenciones sin efectos reales sobre la gestión cotidiana del espacio.

La respuesta del Ayuntamiento y el debate político

Frente a las observaciones de Icomos, el equipo de Gobierno municipal defiende la validez de la propuesta. La vicealcaldesa, Inma Sanz, ha calificado como un “hito histórico” que el Retiro vaya a disponer, por primera vez, de un plan director propio y ha remarcado el esfuerzo del Ayuntamiento por proteger mejor el parque.

Sanz ha asegurado que las alegaciones planteadas por la Unesco y por otras partes interesadas se están analizando por los servicios técnicos y que se incorporarán aquellas que contribuyan a mejorar el documento. En algunos casos, sostiene, bastará con aportar información adicional que el organismo internacional no tenía al redactar su informe.

El Consistorio insiste en que el objetivo es lograr un instrumento “integral y efectivo” que compatibilice el valor histórico y ambiental del Retiro con su uso ciudadano y su papel como referente turístico. Para ello, el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad mantiene abierto el proceso de revisión antes de llevar el texto a aprobación definitiva.

En la oposición, la valoración es mucho más crítica. Desde Más Madrid, la concejala Cuca (o Pilar) Sánchez ha calificado el plan de “papel mojado” por su falta de plan de usos, medidas concretas y presupuesto detallado. A su juicio, el informe de Icomos confirma advertencias que su formación lleva tiempo denunciando, y acusa al Gobierno municipal de priorizar la imagen de Madrid como destino turístico en detrimento de las necesidades de los vecinos.

Medidas previstas y puntos todavía por definir

A pesar de las deficiencias señaladas, el borrador del plan director incorpora algunas líneas de actuación que el Ayuntamiento considera fundamentales. Entre ellas destaca la intención de regular las ferias y eventos que se celebran en el parque mediante una guía de sostenibilidad, con criterios para reducir residuos, ahorrar agua y minimizar el impacto acústico y lumínico.

El documento plantea también programas específicos para el cuidado del arbolado y el seguimiento del estado ecológico del recinto, en un contexto de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. Se prevé impulsar proyectos de investigación, mejorar el control fitosanitario y adaptar la gestión al nuevo escenario climático.

Otra de las propuestas es la creación de un centro de atención al visitante y de un centro documental que reúna la historia y el patrimonio del Retiro, con el fin de reforzar la vertiente educativa y de interpretación del parque como jardín histórico y bien Patrimonio Mundial.

Asociaciones como Amigos del Buen Retiro han aprovechado el trámite de alegaciones para reclamar medidas más concretas frente a la masificación y los usos conflictivos: limitar la circulación de patinetes y bicicletas en determinadas zonas, controlar la expansión de terrazas en quioscos de restauración, mejorar la protección de la fauna y regular con mayor detalle qué actividades son admisibles en cada área.

El pulso en torno al plan director del Retiro refleja la dificultad de encontrar un equilibrio entre la protección de un jardín histórico único y la intensa vida social, cultural y turística que lo atraviesa a diario. Con un informe de Icomos que reclama cambios de calado, un Ayuntamiento decidido a sacar adelante el primer plan de gestión integral del parque y una ciudadanía cada vez más atenta al destino de este espacio, el futuro del documento se jugará en la capacidad de integrar recomendaciones técnicas, exigencias internacionales y demandas locales en una misma estrategia coherente y aplicable.