El cultivo de tomate se ve amenazado por diversas plagas, pero entre las más destructivas destacan la araña roja y las orugas. Su rápida proliferación y el daño que ocasionan pueden comprometer la rentabilidad y la calidad del producto final. Por eso, entender a fondo cómo afectan, aprender a reconocer los síntomas y aplicar métodos de control adaptados es esencial para productores de cualquier escala.
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¿Qué es la araña roja en el tomate y cómo reconocerla?

La araña roja (Tetranychus urticae) es un pequeño ácaro muy polífago que apenas supera el medio milímetro. Su color varía del verde al rojizo, dependiendo de factores ambientales, y presenta dos manchas oscuras laterales. Este ácaro se reproduce a gran velocidad, completando su ciclo vital en menos de 15 días bajo condiciones óptimas, por lo que puede convertirse en una plaga muy rápidamente.
Las condiciones que más favorecen la proliferación de la araña roja en tomates son baja humedad relativa (menos del 50%) y temperaturas elevadas (en torno a los 30ºC o más). El ciclo huevo-adulto se acelera considerablemente en este entorno, permitiendo varias generaciones en una temporada.
Daños directos e indirectos de la araña roja en tomate
El primer signo visible de infestación es la presencia de telarañas finas en el envés y el haz de las hojas. Los daños más destacados incluyen:
- Punteado amarillo en las hojas, causado por la succión de savia.
- Reducción de la fotosíntesis al limitarse la superficie foliar activa.
- Caída prematura de hojas y frutos, afectando el rendimiento global.
Estos daños pueden llevar a pérdidas de producción de hasta el 80%. Además, las pequeñas heridas en los tejidos se convierten en puertas de entrada para hongos y virus, dificultando aún más el manejo del cultivo.
¿Cómo combatir la araña roja en tomate?
Medidas preventivas
El primer paso para controlar la araña roja es adoptar una estrategia preventiva y un monitoreo riguroso:
- Mantener la humedad relativa moderada en invernaderos, incrementando la frecuencia de riegos o usando nebulizadores si es posible.
- Evitar el estrés hídrico y mantener las plantas bien regadas según las necesidades de la variedad.
- Eliminar malas hierbas y restos vegetales que puedan servir de refugio o reservorio.
- Revisión periódica de hojas para detectar los primeros focos.
- Rotar cultivos y alternar con especies que no sean hospedantes de este ácaro.
Control biológico
El control biológico permite reducir el uso de productos químicos y preservar los enemigos naturales beneficioso. Los depredadores más efectivos son:
- Phytoseiulus persimilis: excelente para controlar brotes iniciales.
- Amblyseius californicus y Neoseiulus californicus: adaptados a condiciones de temperatura variable, ideales para invernaderos y aire libre.
- Feltiella acarisuga: su larva consume grandes cantidades de araña roja.
- Stethorus punctillum: pequeño coleóptero depredador.
- Amblyseius andersoni: eficaz en climas más frescos.
Control químico racional
Si los métodos biológicos no han sido suficientes, puede recurrirse a productos fitosanitarios específicos. Es esencial seguir siempre las recomendaciones oficiales:
- Utilizar acaricidas selectivos y aplicarlos solo en las zonas afectadas para evitar eliminar la fauna útil.
- Usar aceites, azufre (si la temperatura lo permite) o productos de contacto autorizados. Mojar bien hojas, tallos y frutos.
- Evitar el uso continuado de insecticidas de amplio espectro.
- Consultando regularmente el registro nacional de productos fitosanitarios para ver alternativas autorizadas y actuales.
Las orugas como plaga clave en el tomate: especies y daños

Varios lepidópteros (mariposas) afectan al tomate en sus fases larvarias, actuando como plagas fundamentales:
- Helicoverpa armigera (taladro del tomate), cuyas larvas atacan especialmente los frutos en desarrollo, dejando perforaciones en la superficie y favoreciendo infecciones fúngicas y bacterianas.
- Tuta absoluta (polilla del tomate): genera galerías mines en hojas, tallos y frutos. Los daños pueden aparecer en cualquier fase del cultivo y son especialmente graves en invernadero.
- Spodoptera exigua (rosquilla verde) y Spodoptera littoralis (rosquilla negra): devoran hojas y pueden provocar defoliación intensa en brotes jóvenes.
- Agrotis spp. (gusanos grises): atacan el cuello de la planta y raíces, causando el tronchado y la muerte en plantas jóvenes.
En infestaciones severas, las orugas pueden destruir el follaje al completo, reducir drásticamente la capacidad fotosintética y exponer los frutos a quemaduras solares o daños secundarios.
Síntomas y diagnóstico de plagas de oruga y araña roja
- Hoja con galerías alargadas, manchas oscuras o presencia de excrementos: indica ataque de Tuta absoluta.
- Frutos perforados o con cicatrices evidentes, a menudo con presencia visible de larvas.
- Desecación y caída prematura de hojas (en presencia de abundante tela): síntoma típico de araña roja.
- Punteado amarillo y marchitamiento progresivo.
- En el caso de orugas del suelo, corte limpio en la base del tallo, especialmente en plántulas jóvenes.
Estrategias integradas para el manejo de plagas
Prevención y manejo cultural
- Emplear semillas certificadas y libres de patógenos.
- Retirar restos de plantas afectadas y malas hierbas que sirvan de refugio.
- Implementar rotaciones de cultivo y evitar plantar tomate varias campañas seguidas.
- Inspeccionar regularmente el cultivo, especialmente los bordes de las parcelas y zonas cercanas a invernaderos.
- Evitar el exceso de riego o encharcamiento, que facilita otras plagas y enfermedades.
Control biológico y físico
- Utilizar depredadores naturales de araña roja y parásitos de orugas (como Trichogramma spp.)
- Instalación de trampas cromáticas para monitorear y controlar adultos de mariposa y mosca blanca.
- Recolección manual de orugas en brotes de infestación inicial, en pequeños cultivos o huertos urbanos.
- Colocación de trampas de luz, trampas de feromonas para los adultos de Tuta absoluta y Heliothis.
Control químico en el manejo integrado
- Aplicar fitosanitarios registrados y autorizados solo cuando la población de plagas supere los límites económicos tolerables.
- Alternar materias activas para evitar resistencias.
- Usar Bacillus thuringiensis como insecticida biológico contra las orugas jóvenes.
- Consultar el registro actualizado de productos fitosanitarios en la web oficial del Ministerio de Agricultura y ajustarse a las recomendaciones específicas según el problema.
Otras plagas relevantes en el cultivo del tomate
- Pulgones: Aulacorthum solani, Macrosiphum euphorbiae, Myzus persicae, Aphis gossypii. Transmiten virus y generan deformaciones en hojas jóvenes.
- Moscas blancas: Trialeurodes vaporariorum, Bemisia tabaci. Sustracción de savia y transmisión de virus como el de la cuchara del tomate (TYLCV).
- Trips: Frankliniella occidentalis. Ocasionan daños en hojas y frutos y son vectores de virus graves.
- Minadores de hoja: Liriomyza bryoniae, Liriomyza huidobrensis, Liriomyza trifolii. Las larvas crean minas en la interior de la hoja que debilitan la planta.
- Cochinillas: Pseudococcus viburni. Forman colonias en tallos y hojas, debilitando a la planta y facilitando la aparición de negrilla.
- Ácaros eriophyidos como el vasate (Aculops lycopersici): bronceado y muerte ascendente de la planta.
Buenas prácticas de monitoreo y registro
Llevar un registro detallado de todas las labores, aplicaciones y tratamientos es vital para evaluar la eficacia y prevenir futuras infestaciones. Aplicaciones y plataformas como las plagas del tomate tratamiento facilitan este seguimiento.
Recomendaciones clave para mantener un cultivo sano
- Aplicar prácticas de control integrado, combinando métodos culturales, biológicos y químicos.
- Mantener la vigilancia permanente y actuar ante el primer síntoma.
- Seleccionar siempre productos autorizados adecuados y respetar los plazos de seguridad.
- Priorizar el uso de variedades resistentes cuando estén disponibles.
- Mantener la plantación limpia y realizar rotaciones adecuadas.
Gracias a la implementación de estas estrategias y a la identificación oportuna, es posible reducir el impacto de la araña roja y de las orugas sobre los cultivos de tomate, asegurando cosechas de calidad y un manejo más sostenible.