Lonicera etrusca

Caracterísicas de la Lonicera etrusca

Hoy vamos a hablar de una planta conocida que sirve para decorar nuestro jardín. Se trata de la Lonicera etrusca. Pertenece a la familia de las Caprifoliáceas y se le conoce también por el nombre de madreselva etrusca. El nombre de etrusca procede de su localización donde en mayor cantidad se encuentra y es en Etruria. Se trata de una de las 100 especies de arbustos y plantas trepadoras que forman el género Lonicera. Procede del sur de Europa.

En este artículo vamos a explicarte todo lo que necesitas saber sobre la Lonicera etrusca, desde sus características y usos principales hasta qué cuidados necesita para tenerla en el jardín.

Características principales

Se trata de arbustos trepadores con hoja caduca. Si las condiciones son buenas y el crecimiento ha sido el adecuado, es capaz de medir unos 4 metros de altura. Posee hojas con forma elípticas, con color verde azulado y crecen opuestas rodeando al tallo. Lo bueno de esta planta, es que no solo decora visualmente, sino también deja una fragancia increíble. Y es que sus flores tienen un perfume único. Su forma es tubular y con pétalos de color blanco amarillento.

Esta planta florece desde mediados de primavera hasta que el verano va entrando fuerte. Las temperaturas altas pero suaves son sus favoritas, dado que las extremas del verano no le sientan bien. En cuanto a sus frutos, son bayas rojas no comestibles pero que resultan bastante decorativos.

Habita de forma natural en pinares más húmedos. Si queremos encontrarla en la naturaleza tenemos que ir a las sierras de los alrededores de Banyeres de Mariola, siendo más abundante en las zonas de la sierra de Fontanelles.

Usos más frecuentes

Frutos rojos de la lonicera

La Lonicera etrusca no sólo sirve para decorar, sino que también tiene efectos medicinales como veremos más tarde. Por lo general, suelen emplearse en los hogares para cubrir ciertos muros o decorar pérgolas. Para ayudarlas a trepar e ir creciendo, se necesita guiarlas a través de algunos soportes. También son aptas para grandes macetas y para colocarlas tanto en patios como en terrazas. Su recolección para los usos medicinales se divide en: las hojas se recogen durante los periodos de floración y las flores un poco antes. El fruto se recoge cuando ya tiene un color rojo intenso.

Entre sus principios activos nos encontramos con aceite esencial, ácido salicílico, derivados del iridoides monoterpénicos, saponósidos y mucílago. También tienen taninos que son muy útiles concentrados en los tallos. Las propiedades medicinales de las flores son de estimulante general, un laxante, antitusígeno, diurético, sedante, sudorífico, descongestionante de las mucosas, expectorante, antirreumático y antiasmático.

Por otro lado, las hojas poseen propiedades similares a las de las flores y destacan por ser diuréticas y sudoríficas. No se aconseja demasiado su uso ya que pueden ser algo más tóxicas. La Lonicera etrusca se suele emplear para el tratamiento de algunas enfermedades o patologías como afecciones del bazo, hepatitis, gota, reumatismos, retención de líquidos, hidropesía, bronquitis, resfriados más fuertes, tos, migraña, asma, irritabilidad, etc. También sirve para tratamientos externos como dermatosis, heridas, llagas, úlceras o estomatitis.

Dado que su dosis es complicada de acertar si no eres especialista o médico, no se recomienda para nada el uso doméstico. Esto es debido a que, al ser ricas en saponinas y en principios similares al de la nicotina, puede volverse adictiva y tener efectos secundarios como diarreas, vómitos, convulsiones, alteraciones cardíacas e, incluso la muerte. También hay que tener cuidado con las bayas si tenemos niños o mascotas dado que son tóxicas por tener un elevado contenido en saponósidos. Este principio activo dota a los frutos de propiedades eméticas drásticas. De esta planta, lo único que no es considerado tóxico son las flores.

Cuidados de la Lonicera etrusca

Lonicera etrusca

Esta planta necesita de una exposición a semi sombra. No le favorece para nada el sol directo ya que puede dañar sus flores. Sobre todo, no ponerlas al sol en las horas centrales del día. Por otro lado, si la colocas en sombra total, puede llegar a prosperar, aunque no es lo más adecuado. Lo ideal es que tenga algunas horas de sol al día y esté también a la sombra. Cuando está aún en desarrollo es conveniente protegerla en la etapa de floración o cercano al verano para que no se dañe.

No es una planta exigente con el tipo de suelo donde se desarrolla. Sin embargo, suele crecer mejor si el suelo tiene un pH alcalino y un buen drenaje. Esto es algo esencial si queremos una buena planta trepadora en nuestro jardín. Si el suelo está saturado y no drena bien el agua con un alto grado de compactación de la tierra, provocará que el agua de riego se almacene y acabe con ahogar las raíces.

En cuanto al riego, lo ideal es regarlo de forma regular. En verano, es necesario un riego más profundo una vez a la semana dado que el calor es más intenso y se incrementa la necesidad de agua. El indicador que te sirve para saber cuándo regar es que el terreno no llegue a secarse por completo. Cuando se esté medio secando, es hora de regar otra vez.

A la Lonicera etrusca le viene muy bien un buen abono con humus o compost en la época de primavera y otra en otoño. Esto sirve para darle un buen aporte de nutrientes cuando están desarrollando las flores y soportando temperaturas más altas propias de primavera y verano.

Mantenimiento de la Lonicera etrusca

Planta trepadora para jardines

Dado que es una planta trepadora puede llegar a crecer sin descontrol. Es conveniente ayudarla con algún tipo de guía para que su camino esté más centrado en el objetivo que queremos. Los tallos que son demasiado largos o que hayan perdido un gran número de hojas es conveniente podarlos. También debemos realizar una poda de mantenimiento a finales de invierno, cuando ya hayan terminado totalmente las heladas. Si quieres, puedes dejar esa poda para después de la floración y no provocar estrés.

No son plantas que sean atacadas por plagas o enfermedades típicas del jardín. Son bastante resistente, por lo general.

Si quieres multiplicarlas, puedes hacerlo a través de semillas sembradas en primavera o mediante esquejes colocados a enraizar en una tierra bastante húmeda y con textura arenosa. Los esquejes es mejor sembrarlos en primavera o a mediados de verano.

Espero que esta información te ayude a saber más sobre la Lonicera etrusca.

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