Los 7 millones de rosas que teñirán de rojo Sant Jordi

  • Se prevé la venta de unos 7 millones de rosas por Sant Jordi en Cataluña, con cifras similares a las del año pasado.
  • Mercabarna-flor distribuirá más de 2,3 millones de rosas, aproximadamente un tercio del total.
  • El 80 % de las rosas serán de la variedad roja Freedom y procederán sobre todo de Colombia y Ecuador.
  • Los precios subirán alrededor de un 2 % para el consumidor, con rosas de calidad entre 5 y 5,5 euros y rosas de autor entre 8 y 20 euros.

Rosas por Sant Jordi

La cuenta atrás para Sant Jordi ya ha empezado y el sector floral catalán se prepara para una de sus jornadas más intensas del año. Según las previsiones de Mercabarna-flor, en Cataluña se venderán alrededor de siete millones de rosas, una cifra que se mueve en la misma horquilla que las últimas campañas y que confirma la fortaleza de esta tradición.

Aunque se espera un aumento notable de personas en la calle, tanto residentes como turistas, los floristas no calculan batir récords de ventas. Las estimaciones apuntan a mantener un volumen similar al del año anterior, condicionado por una ligera subida de precios derivada del encarecimiento del transporte y de los costes en los países productores.

Un Sant Jordi muy concurrido y con ventas estables

Mercado de rosas en Sant Jordi

Las previsiones que maneja el sector son, en general, moderadamente optimistas. La festividad cae entre semana y ya lejos de Semana Santa, un calendario que, según los mayoristas, favorece que la ciudadanía se quede en las ciudades y salga a pasear, comprar libros y regalar flores.

La presidenta de Mercabarna y teniente de alcaldía de Barcelona, Raquel Gil, ha señalado que las perspectivas para el sector floral son claramente positivas, recordando que en torno al 30 % de las rosas que se venden en Cataluña a lo largo de todo el año se concentran en la diada de Sant Jordi. Es, en la práctica, el gran pico de actividad para floristerías y mayoristas.

Mercabarna-flor calcula que, solo desde su infraestructura mayorista en Sant Boi de Llobregat, saldrán más de 2,3 millones de rosas. Esta cifra supone aproximadamente un tercio de todas las flores que se colocarán en el mercado catalán para la celebración, lo que da una idea del peso que tiene este centro en la campaña.

Desde el Gremio de Mayoristas de Mercabarna-flor, su presidente, Miquel Batlle, insiste en que la campaña de este año será muy dinámica. A su juicio, la participación ciudadana no ha dejado de crecer, con una implicación cada vez mayor de personas de origen diverso y de turistas que quieren vivir de cerca la tradición de la rosa y el libro.

Este aumento de afluencia hace pensar que, pese a la ligera subida de precios, las ventas de rosas se mantendrán como mínimo al nivel del año pasado. La costumbre de regalar una rosa en Sant Jordi está muy arraigada y el sector confía en que el público asumirá sin demasiadas dificultades el pequeño encarecimiento.

Precios al alza, pero con impacto limitado para el comprador

Precios de rosas en Sant Jordi

Uno de los elementos que marcan la campaña de este año es la subida de los costes de producción y transporte. La guerra en Oriente Medio, especialmente el conflicto en Irán, ha encarecido el combustible de los aviones que transportan las flores desde América Latina hasta Europa, lo que repercute directamente en el precio final de la rosa.

A este factor se suma el aumento del salario mínimo en Colombia, principal país exportador para el mercado catalán, que ha experimentado un incremento cercano al 23,8 %. Este cambio salarial ha elevando el coste de cultivo y manipulación de las flores, presionando al alza toda la cadena.

Según los cálculos de los mayoristas, el encarecimiento global de la rosa se sitúa entre un 5 % y un 6 % en origen. Sin embargo, buena parte de este incremento lo están absorbiendo tanto mayoristas como minoristas, con el objetivo de no trasladar toda la subida al consumidor final en una fecha tan sensible como Sant Jordi.

El resultado es que se prevé un incremento de en torno a un 2 % para el comprador. De este modo, una rosa considerada de calidad se situará este año en un rango de aproximadamente 5 a 5,5 euros la unidad en floristería, mientras que las llamadas “rosas de autor”, más elaboradas y con diseño personalizado, se moverán en una horquilla de entre 8 y 20 euros, en función de los materiales y el trabajo artesanal que lleven incorporado.

Los profesionales del sector recuerdan que el importe no lo marca solo el origen de la flor o la variedad elegida, sino también el valor añadido del arreglo floral: el tipo de envoltorio, los complementos, la presentación o los detalles decorativos pueden hacer variar sensiblemente el precio final.

De dónde vienen las rosas: Colombia, Ecuador y un papel residual de la producción local

Origen de las rosas de Sant Jordi

El mapa de procedencias de las flores que llegarán a Cataluña por Sant Jordi está ampliamente dominado por la producción de zonas ecuatoriales. El 80 % de las rosas que se venderán estos días proviene de Colombia, consolidada desde hace años como el principal proveedor gracias a su clima estable, la disponibilidad de superficie de cultivo y una estructura productiva muy orientada a la exportación.

Ecuador aporta alrededor de un 15 % de las rosas destinadas a la diada, completando así la oferta latinoamericana, mientras que Países Bajos (Holanda) se queda con aproximadamente un 5 %, centrado en variedades específicas y en algunos colores minoritarios. Otros orígenes, como Sudáfrica, tienen presencia más bien testimonial y se concentran en tipos de rosa muy concretos o teñidos.

En contraste con este peso de la importación, los representantes del gremio subrayan que la producción local en Cataluña es ya prácticamente residual. Batlle recuerda que, incluso en sus mejores momentos, la comarca del Maresme llegaba a aportar medio millón de rosas para Sant Jordi cuando la demanda total rondaba los cuatro millones, una cifra que ya quedaba lejos de cubrir todo el mercado.

Actualmente, apenas queda algún productor de rosa en Cataluña, como el caso citado de una explotación en Santa Susanna (Maresme) con unas 20.000 unidades, lo que hace que la aportación autóctona sea «ínfima» en relación al conjunto de la campaña. La falta de relevo generacional, el coste del suelo y las condiciones climáticas menos favorables que en las zonas ecuatoriales han ido reduciendo el peso de la flor local año tras año.

Desde el sector insisten en que, dadas las necesidades de volumen y la concentración de la demanda en un solo día, es complicado que la producción catalana llegue a recuperar un porcentaje significativo. Por eso, el grueso del abastecimiento seguirá dependiendo de Colombia y Ecuador a corto y medio plazo.

Freedom, la reina de Sant Jordi y el dominio del rojo

Variedad Freedom en Sant Jordi

Si hay una protagonista clara en Sant Jordi es la rosa roja tradicional. Los datos de Mercabarna-flor apuntan a que, de los siete millones de unidades previstos, alrededor del 80 % serán rojas, fieles al símbolo del amor y la estima que ha convertido esta flor en un icono de la diada.

Dentro de este dominio del rojo, la variedad que vuelve a llevarse la palma es la Freedom, procedente principalmente de Colombia y Ecuador. Esta rosa, muy extendida en el mercado internacional, se caracteriza por su capullo más cerrado, su intensidad de color y una buena resistencia tanto al transporte como a la manipulación y a la exposición durante la jornada.

Los mayoristas calculan que aproximadamente un 80 % de las rosas vendidas serán Freedom, lo que la sitúa muy por delante del resto de variedades. Entre las alternativas que ganan algo de presencia figuran la Red Naomi y la Explorer, ambas también de tonos rojos intensos y con una estructura de flor un poco más abierta.

Estas dos tipologías podrían concentrar en conjunto alrededor de un 10 % de las ventas, según las estimaciones del sector, mientras que el resto del mercado se reparte entre hasta una treintena de variedades diferentes. Los floristas confían en que, con el tiempo, estas rosas más abiertas y de mayor duración en jarrón vayan ganando terreno a la Freedom, aunque de momento su peso sigue siendo claramente minoritario.

En cuanto a los colores que se salen del rojo, el 20 % restante se compone de rosas blancas, amarillas y naranjas, que poco a poco van encontrando su público. También se comercializan flores teñidas o con tonos especiales —como azules, crema o combinaciones tipo arco iris—, pero su presencia sigue siendo residual y se dirigen sobre todo a quien busca un detalle más llamativo o diferente.

Más diseño, sostenibilidad y valor añadido en las floristerías

Rosas sostenibles por Sant Jordi

Al margen del volumen de venta y de los orígenes, otra de las tendencias que se consolida en esta campaña es la apuesta por la sostenibilidad en el envoltorio y en los materiales complementarios. Cada vez más floristas dejan de lado el plástico y optan por papel kraft, cartón, rafia, saco o tejidos naturales que resultan más respetuosos con el medio ambiente.

Profesionales del sector, como la directora de la escuela de arte floral de Mercabarna-flor, Rosa Valls, destacan que el consumidor valora no solo la flor en sí, sino también el diseño y el acabado de la rosa: se premian las composiciones trabajadas, con un toque creativo y un embalaje coherente con una sensibilidad ecológica creciente.

Esta preferencia se nota incluso en detalles como la senyera que acompaña a la rosa, que cada vez se pide más en versión de tela o materiales reciclables en lugar de plástico. También han ganado protagonismo las rosas preservadas, tratadas para durar años sin marchitarse, y las composiciones que integran elementos decorativos adicionales, pensadas para convertirse en un detalle más duradero.

Los suministradores de floristería confirman que las ventas de plásticos han ido a la baja campaña tras campaña, mientras aumentan los pedidos de soluciones naturales o recicladas. Se trata de una transformación lenta pero constante, que responde tanto a la demanda de los clientes como a la voluntad de muchos profesionales de alinear su trabajo con criterios de responsabilidad ambiental.

En este contexto, las llamadas “rosas de autor” encuentran su propio espacio. Son arreglos elaborados por floristas que incorporan diseño, materiales de calidad y una presentación cuidada, lo que las sitúa en el segmento de entre 8 y 20 euros por unidad. Su objetivo no es competir en precio con la rosa básica, sino ofrecer un producto diferenciado para quienes buscan un regalo más especial.

Con todos estos elementos sobre la mesa —el mantenimiento de los siete millones de rosas, el ligero incremento de precios, el dominio de la variedad Freedom y el auge de la sostenibilidad y el diseño—, el sector espera vivir uno de los Sant Jordi más dinámicos de los últimos años, con calles llenas, floristerías a tope de trabajo y una tradición que sigue muy viva pese a los cambios económicos y sociales.

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