Los huertos escolares de Ponferrada refuerzan la educación ambiental

  • Siete colegios de Ponferrada consolidan sus huertos escolares como recurso educativo clave
  • La iniciativa se integra en la III Estrategia de Educación Ambiental de Castilla y León
  • Los huertos fomentan valores de sostenibilidad, trabajo en equipo y consumo responsable
  • El Ayuntamiento de Ponferrada ratifica su compromiso de seguir impulsando estos proyectos

huertos escolares Ponferrada

Los huertos escolares de Ponferrada vuelven a estar plenamente operativos tras la finalización de los trabajos de acondicionamiento promovidos por el Ayuntamiento. Esta propuesta educativa, que se ha ido consolidando en los últimos años, se ha convertido en una herramienta muy presente en la vida diaria de los centros, acercando la naturaleza al alumnado desde edades tempranas.

La actuación se enmarca en la III Estrategia de Educación Ambiental de la Junta de Castilla y León y se alinea con el compromiso del consistorio ponferradino con la economía circular, la sostenibilidad y la sensibilización de las nuevas generaciones. No se trata solo de plantar y cosechar, sino de integrar en el aula una forma práctica de entender el medio ambiente y los retos que plantea.

Una iniciativa conjunta entre Ayuntamiento y centros educativos

La Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ponferrada ha coordinado los trabajos necesarios para poner a punto los espacios de cultivo en los colegios del municipio. Estas labores de acondicionamiento incluyen la preparación del terreno, la mejora de las zonas de riego y la adecuación de las parcelas para que el alumnado pueda trabajar con seguridad y de manera continuada a lo largo del curso.

Según ha explicado el concejal del área, Carlos Fernández, la actuación forma parte de una línea de trabajo más amplia, ligada a la estrategia autonómica de educación ambiental y a la apuesta municipal por incorporar la sostenibilidad en el día a día de la comunidad educativa. De esta manera, los huertos se entienden como un complemento natural de los contenidos de ciencias, valores sociales y conocimiento del entorno.

La colaboración entre administración local y centros escolares resulta clave para que el proyecto tenga continuidad en el tiempo. Desde el consistorio se subraya que no es una actividad aislada, sino un programa con vocación de permanencia, en el que se trabaja curso tras curso para mejorar la infraestructura disponible y reforzar su dimensión pedagógica.

En este contexto, el Ayuntamiento recuerda que la educación ambiental es uno de los ejes de sus políticas públicas, y que los huertos escolares de Ponferrada son una de las iniciativas más visibles de esta apuesta, al implicar directamente al profesorado, al alumnado y, en muchos casos, a las familias.

El proyecto se articula, además, como un ejemplo práctico de economía circular, aprovechando recursos locales, fomentando el uso responsable de materiales y promoviendo la reducción de residuos mediante el compostaje y otras prácticas sostenibles que se van incorporando poco a poco en cada colegio.

Siete colegios implicados en el cuidado de los huertos

En esta edición, un total de siete centros educativos del municipio de Ponferrada han participado en la iniciativa, habilitando y manteniendo sus propios huertos en el exterior de las instalaciones. Los colegios implicados son: Jesús Maestro, Valentín García Yebra, Peñalba, San Antonio, La Cogolla, Toral y Campo.

Cada uno de estos centros ha reservado un espacio de cultivo en el patio o en zonas anexas, donde el alumnado puede sembrar, regar, observar y cuidar las plantas a lo largo del año escolar. La idea es que los huertos no se limiten a una actividad puntual, sino que se integren en los proyectos educativos de centro y en diferentes asignaturas.

El concejal de Medio Ambiente ha querido agradecer expresamente la implicación del profesorado y de los equipos directivos, que han apostado por mantener vivos estos proyectos pese a las dificultades organizativas que a veces supone encajar actividades al aire libre en los horarios escolares.

Los siete colegios participantes han ido consolidando los huertos como un recurso pedagógico estable, que se repite un curso tras otro y que cada año suma nuevas experiencias. Esta continuidad hace posible que los estudiantes de distintos niveles participen en el cuidado de las mismas parcelas y vean la evolución de las plantas y del propio espacio con el paso del tiempo.

Desde el Ayuntamiento se destaca que la participación de varios centros del municipio permite, además, compartir buenas prácticas y materiales didácticos, generando una pequeña red local de experiencias en torno a los huertos escolares de Ponferrada, alineada con las orientaciones marcadas por la Junta de Castilla y León.

Los huertos escolares como herramienta educativa clave

Uno de los aspectos más destacados por el concejal Carlos Fernández es el potencial de los huertos como herramienta educativa de primer orden. Lejos de ser una actividad complementaria sin peso curricular, se conciben como un entorno de aprendizaje donde se trabajan contenidos de ciencias naturales, matemáticas, lengua o educación en valores de manera práctica.

El propio responsable municipal ha insistido en que la experiencia de los huertos resulta fundamental para comprender los ciclos de la naturaleza, desde la siembra hasta la cosecha, pasando por la germinación, el crecimiento y las necesidades de agua, luz y nutrientes de cada planta. Al observar estos procesos de primera mano, el alumnado asimila conceptos que, solo sobre el papel, pueden resultar más abstractos.

Además, el trabajo en los huertos fomenta el aprendizaje cooperativo y el trabajo en equipo. El alumnado organiza turnos de riego, reparte tareas, acuerda qué especies plantar y cómo gestionar el espacio disponible. Todo ello contribuye a desarrollar habilidades sociales, capacidad de organización y responsabilidad compartida.

En paralelo, se promueve el consumo responsable y la reflexión sobre la alimentación, ya que el alumnado puede ver de dónde proceden frutas, hortalizas y verduras, cuánto tiempo requieren para crecer y qué necesidades tienen. Este contacto directo con los alimentos de origen vegetal ayuda a valorar más los productos frescos y a tomar conciencia del esfuerzo que implica producirlos.

La concejalía también subraya el papel del proyecto en la formación integral de las nuevas generaciones, al unir contenidos académicos con valores ambientales y sociales. La educación ambiental, recuerdan desde el Ayuntamiento, se considera un elemento clave para afrontar los retos que plantea el cambio climático y la degradación de los ecosistemas.

Valores ambientales, ciudadanía crítica y futuro sostenible

Más allá de los conocimientos concretos sobre plantas o técnicas de cultivo, los huertos escolares de Ponferrada se conciben como un instrumento para inculcar valores de respeto al medio ambiente. El alumnado aprende a cuidar el suelo, a valorar el agua como recurso limitado y a comprender la importancia de la biodiversidad en los ecosistemas.

También se hace hincapié en la sostenibilidad y la economía circular, dos conceptos que se traducen, en el día a día del huerto, en prácticas como el aprovechamiento de restos vegetales, la reducción de residuos y el uso responsable de materiales y herramientas. De este modo, ideas que a veces pueden parecer lejanas se vuelven tangibles y cercanas.

Los responsables municipales recuerdan que el objetivo último es contribuir a formar una ciudadanía más crítica y comprometida con los desafíos ambientales. Al vivir de primera mano experiencias vinculadas al cuidado del entorno, los niños y niñas desarrollan una sensibilidad que, previsiblemente, influirá en sus decisiones y hábitos cuando sean adultos.

El concejal Carlos Fernández ha reiterado en varias ocasiones que “el futuro del planeta pasa por educar a los más jóvenes”, una idea que sirve de hilo conductor para el conjunto de iniciativas de educación ambiental impulsadas desde Ponferrada. Los huertos escolares son, en este sentido, una de las caras más visibles y mejor valoradas por la comunidad educativa.

Este proyecto se suma a otras acciones municipales orientadas a reforzar la conexión entre la población y su entorno natural, como campañas de sensibilización, actividades en espacios verdes urbanos y propuestas de participación ciudadana vinculadas a la mejora del medio ambiente local.

Compromiso de continuidad por parte del Ayuntamiento

Ante la buena acogida de la iniciativa, el Ayuntamiento de Ponferrada ha confirmado su intención de mantener e impulsar los huertos escolares en próximos cursos. La Concejalía de Medio Ambiente considera que los buenos resultados obtenidos y la implicación de los centros justifican seguir destinando recursos a la mejora de estos espacios didácticos.

En las declaraciones realizadas, Carlos Fernández ha asegurado que el consistorio seguirá respaldando este tipo de proyectos, tanto desde el punto de vista técnico como logístico, para que el profesorado no tenga que asumir en solitario el peso del mantenimiento de los huertos y pueda centrarse en su dimensión educativa.

La previsión es continuar integrando los huertos en la planificación anual de actividades de educación ambiental del municipio, buscando también sinergias con otros programas de la Junta de Castilla y León y con posibles iniciativas europeas relacionadas con la sostenibilidad en el ámbito educativo.

Desde el Ayuntamiento no se descarta que, en función de los recursos disponibles y del interés mostrado por la comunidad educativa, se puedan ampliar o mejorar las instalaciones existentes, incorporando nuevos elementos didácticos, zonas de sombra o sistemas de riego más eficientes que refuercen la vertiente ecológica del proyecto.

En conjunto, los huertos escolares de Ponferrada se han consolidado como una seña de identidad de la educación ambiental en el municipio, integrando aprendizaje práctico, participación del alumnado y compromiso institucional con un modelo de desarrollo más respetuoso con el entorno.

La experiencia acumulada en los siete colegios participantes muestra que, con el apoyo adecuado y una planificación continuada, este tipo de proyectos puede transformar la relación del alumnado con la naturaleza, reforzar contenidos curriculares y sembrar, nunca mejor dicho, una base sólida de valores ambientales que acompañe a las nuevas generaciones a lo largo de su vida.

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