Los cultivos de verano empiezan a dar sus frutos en los Huertos Escuela del Ayuntamiento de Zamora, donde los participantes llevan meses sembrando, cuidando y observando cómo evoluciona cada planta. Tras esta primera cosecha, el grupo encadena sin pausa la siguiente fase: poner a punto las parcelas para que la huerta siga activa durante el otoño.
Esta propuesta, integrada en el proyecto municipal RenaturaliZa y en marcha desde 2024, se ha consolidado como un pequeño laboratorio de agricultura ecológica en plena ciudad. A través de sesiones prácticas y continuadas, las personas inscritas descubren qué implica gestionar un huerto urbano respetando los ciclos naturales y reduciendo al mínimo el impacto sobre el entorno.
Un curso práctico para aprender a llevar un huerto urbano

La edición actual de los Huertos Escuela arrancó en mayo y se prolongará hasta octubre, con un total de 23 participantes que han podido seguir casi de principio a fin el ciclo de los cultivos. Desde los primeros semilleros hasta la recolección, el programa está pensado para que cada persona pase por todas las fases necesarias para sacar adelante una huerta escolar o urbana de pequeño tamaño.
Durante estos meses, el grupo ha trabajado la creación de semilleros, el trasplante de plantones, el riego ajustado a las necesidades de cada especie, el cuidado del suelo y las tareas de mantenimiento cotidiano. La práctica se acompaña de explicaciones sobre por qué se realizan determinadas labores y cómo se pueden replicar después en otros espacios, ya sea en patios, terrazas o microhuertas urbanas particulares.
La formación incluye también el manejo de compost y materia orgánica, con el objetivo de que el suelo mantenga su fertilidad sin recurrir a productos químicos. Las personas asistentes aprenden a reciclar restos vegetales y convertirlos en un recurso para el propio huerto, aplicando principios de compostaje moderno para cerrar el ciclo dentro de las instalaciones municipales.
Uno de los aspectos que más valoran los participantes es el acompañamiento continuado: en lugar de sesiones aisladas, los talleres se suceden a lo largo de varios meses, lo que permite observar cómo responden las plantas a las decisiones que se toman y corregir errores sobre la marcha. Esta dinámica ayuda a que el aprendizaje sea más práctico y realista, y menos teórico.
Apuesta clara por la agroecología y el cuidado del suelo

El rasgo que define a los Huertos Escuela de Zamora es su enfoque agroecológico. En estas parcelas no se emplean abonos de síntesis ni biocidas, y se evita el volteo agresivo de la tierra. La idea es mantener la estructura del suelo y favorecer la vida que alberga, de manera que sea el propio ecosistema el que ayude a sostener la fertilidad y la sanidad de los cultivos.
Esta manera de trabajar implica aprender a observar más y a intervenir menos: se prioriza el uso de acolchados, rotaciones de cultivos y asociaciones de plantas que se benefician entre sí. Además, se explican medidas preventivas frente a hongos y plagas, como la elección de variedades más adaptadas al entorno, la ventilación adecuada de las plantas o el manejo del riego para evitar excesos de humedad.
En lugar de recurrir a fitosanitarios químicos, el programa introduce a los asistentes en técnicas de control ecológico y manejo integrado de plagas, combinando buenas prácticas de cultivo con preparados permitidos en agricultura ecológica y medidas físicas de protección. El objetivo es reducir el daño sobre los cultivos sin quebrar el equilibrio del huerto.
Esta apuesta por la agroecología responde tanto a criterios ambientales como sociales: se busca que quienes participan ganen autonomía para producir parte de sus alimentos de forma más sostenible, con menos dependencia de insumos externos y una mayor conexión con los ritmos naturales.
Del verano al otoño: una huerta que no se detiene
Tras la cosecha de tomates, pimientos y otros cultivos de clima cálido, el equipo no da por cerrada la temporada. Al contrario, la recolección marca el inicio de una nueva etapa en la que se trabajan los semilleros para el otoño, se reorganizan las parcelas y se planifican las próximas rotaciones.
En esta fase, los talleres se centran en elegir qué especies se adaptan mejor a la bajada de temperaturas y cómo escalonar las siembras para alargar al máximo el periodo de producción. Se aprovecha también para profundizar en las labores de preparación del suelo, incorporando compost y restos vegetales ya descompuestos para que la tierra llegue en buen estado a la nueva campaña.
La transición entre el verano y el otoño se convierte así en una parte clave del aprendizaje: los participantes comprueban que un huerto bien planificado puede estar activo gran parte del año, más allá de los meses centrales de calor. Además, al variar los cultivos se reduce la presión de plagas y enfermedades, algo que se recalca en cada sesión práctica.
Esta continuidad permite que quienes se inician en la horticultura urbana pierdan el miedo a manejar calendarios de siembra y entiendan que, con una buena organización, es posible obtener cosechas sucesivas sin necesidad de disponer de grandes extensiones de terreno.
El «bancal de la memoria»: semillas autóctonas para el futuro
Uno de los elementos más singulares de los Huertos Escuela es el llamado «bancal de la memoria», un espacio reservado para el cultivo de variedades tradicionales vinculadas al entorno de Zamora. En este rincón se plantan especies autóctonas con la mirada puesta a medio y largo plazo.
La intención es ir conformando, campaña tras campaña, un banco de semillas que conserve este patrimonio agrícola local. Las semillas obtenidas en este bancal se guardan y se seleccionan para poder utilizarlas en futuras ediciones del programa, de modo que los nuevos grupos de participantes trabajen también con ese legado.
Además de aprender a sembrar y cuidar estas variedades, las personas inscritas se familiarizan con el proceso de recolección y conservación de semillas: cómo elegir las plantas de las que conviene guardar semilla, en qué momento hacerlo y qué pasos seguir para almacenarlas en buenas condiciones.
Este componente de memoria agrícola añade una dimensión cultural al proyecto: no se trata solo de producir alimentos en el presente, sino de contribuir a que no se pierdan saberes y recursos genéticos que forman parte de la historia agraria de la zona. De esta forma, el huerto se convierte también en un espacio de transmisión entre generaciones.
Un espacio verde en el Parque de la Avenida de la Frontera
Las actividades de los Huertos Escuela se desarrollan en las instalaciones situadas en el Parque de la Avenida de la Frontera, junto al bosque de Valorio y muy cerca del aparcamiento de autocaravanas. Este emplazamiento permite combinar el trabajo en las parcelas con el contacto directo con un entorno natural frecuentado por vecinos y visitantes.
La ubicación facilita que el huerto sea un espacio abierto y accesible, integrado en la vida cotidiana del barrio. Las personas que participan en el programa comparten el lugar con paseantes y familias que se acercan al parque, lo que ayuda a visibilizar la agricultura urbana como parte del paisaje de la ciudad.
Desde su puesta en marcha en 2024, el Ayuntamiento de Zamora ha ido constatando un aumento progresivo en el número de personas interesadas en formar parte de la iniciativa. Esta evolución apunta a un creciente interés por aprender a cultivar de forma ecológica, reconectar con la naturaleza y probar alimentos producidos por uno mismo.
Al desarrollarse en un espacio municipal, los Huertos Escuela funcionan también como punto de encuentro entre personas de distintas edades y perfiles, unidas por la curiosidad por la horticultura y por la búsqueda de alternativas más sostenibles de consumo.
Inscripciones abiertas y continuidad del proyecto
El programa mantiene abiertas las inscripciones para las próximas ediciones, previstas para los meses de septiembre y octubre. Quienes deseen apuntarse pueden hacerlo a través de la plataforma municipal Apúntame Zamora (apuntame.zamora.es), donde se centralizan las actividades formativas del Ayuntamiento.
Al igual que en la edición actual, las futuras convocatorias se celebrarán en el parque de la Avenida de la Frontera y seguirán el mismo enfoque: talleres prolongados en el tiempo, trabajo directo sobre la parcela y acompañamiento en todo el proceso, desde la siembra hasta la cosecha.
La continuidad del proyecto dentro de RenaturaliZa refuerza la idea de que estos huertos no son una actividad puntual, sino una línea de trabajo estable para fomentar la agroecología urbana en Zamora. Edición tras edición, se va consolidando una pequeña comunidad de personas formadas que pueden extender lo aprendido a otros espacios de la ciudad.
Con cosechas ya en marcha, nuevas siembras de otoño en preparación y un «bancal de la memoria» que suma semillas campaña tras campaña, los Huertos Escuela de Zamora se han convertido en un referente local de formación práctica en horticultura ecológica, de recuperación de variedades tradicionales y de participación ciudadana en torno al cuidado de la tierra.

