Ese residuo que muchas veces se tira a la basura, el poso del café, se está convirtiendo en un oro verde para la agricultura. La empresa sevillana Sicloo ha decidido dar un paso más y ha transformado en un negocio rentable lo que antes era una práctica casera de usar los restos del café como abono natural. Los hermanos José y Javier Calero, con más de veinte años de experiencia en el sector agroalimentario a través de Grupo Calero, son los impulsores de esta iniciativa que apuesta por la economía circular.
La idea no es nueva, pero sí su industrialización. Sicloo recoge los posos de café generados en bares, cafeterías y restaurantes del canal Horeca para convertirlos en fertilizante ecológico, destinado principalmente al olivar y a campos de césped natural en instalaciones deportivas como clubes de golf o fútbol. El potencial es enorme: en España hay más de 300.000 establecimientos de restauración que sirven unos 22,1 millones de tazas de café al día, y solo en Andalucía se contabilizan 1,6 millones de hectáreas dedicadas al olivar. Una oportunidad que la compañía quiere aprovechar desde Sevilla.
Un proyecto con base científica y visión de futuro
Según los datos que manejan los fundadores, cada kilo de café consumido genera aproximadamente dos kilos de posos como residuo. Este residuo es rico en nitrógeno, fósforo, potasio y carbono, lo que lo convierte en un excelente complemento orgánico para los suelos, similar a cómo echar posos de café a las plantas de forma eficiente. La idea surgió en 2024, a raíz de un estudio interno de Olicultura y Frutas Calero, ambas filiales de Grupo Calero, que analizó las posibilidades de valorización de los residuos orgánicos procedentes del canal de restauración. Ese análisis identificó los posos de café como un elemento abundante, homogéneo y con gran potencial agronómico, además de permitir una reducción de hasta el 30% de las emisiones de CO2 si se gestiona correctamente.
La compañía, con un capital social de 93.000 euros, está participada en un 76% por Frutas Calero, mientras que los hermanos Calero controlan cada uno un 11,83%. Para financiar su crecimiento, Sicloo abrirá en 2026 una ronda de inversión de 250.000 euros dirigida a business angels y fondos de capital privado. Ya ha recibido un crédito de 90.000 euros de la Empresa Nacional de Innovación (Enisa) y ha solicitado ayudas a la agencia pública andaluza Trade. La previsión es facturar 1,2 millones de euros en 2027 y 2,3 millones en 2028, año en el que espera alcanzar el punto de equilibrio, con la venta de fertilizantes como principal fuente de ingresos (1,9 millones de euros).
Acuerdos con cafeterías y logística inversa
Para asegurarse el suministro de materia prima, Sicloo ha cerrado acuerdos con Lanuzza Coffee y el tostador Soto Café, que cuenta con unos 2.500 clientes del canal Horeca en Andalucía, así como con Syra Coffee, que tiene cuatro establecimientos en Sevilla, y con Kiosk Café. Estos proveedores de café ejercen la logística inversa: se encargan de recoger los posos de sus clientes y los entregan a Sicloo. Una vez recogidos, la empresa los estabiliza, reduce su humedad y evita la aparición de mohos y hongos antes de convertirlos en fertilizante. Durante la fase piloto, los posos se han almacenado en espacios cedidos por Soto Café, pero a partir de 2027 Sicloo tiene previsto alquilar una nave industrial y dotarse de contenedores, tamizado industrial, camas de secado solar asistido y un módulo de compostaje aeróbico controlado, además de vehículos eléctricos Scoobic y bicicletas de carga.
En el ámbito agrícola, la compañía está trabajando en la validación técnica del fertilizante junto a Olicultura y nueve cooperativas olivareras de Sevilla. Se han realizado ensayos de campo en 47 hectáreas de olivar en la comarca del Aljarafe. El objetivo es captar 127 clientes entre cafeterías de especialidad, restaurantes y hoteles con políticas ESG hasta 2027, y ampliar a 400 establecimientos en Sevilla y su área metropolitana en 2028, escalando la producción hasta los 106.800 kilos de fertilizante vendidos.
Tres líneas de comercialización
Sicloo ha diseñado un modelo de negocio diversificado. La primera línea es la venta de biofertilizantes orgánicos, que se distribuirán a través de Defeder Alcolea, una empresa de Huesca. La segunda consiste en bioestimulantes orgánicos, para lo que ha firmado un acuerdo con la danesa Kaffe Bueno. La tercera línea se centra en el suministro de posos de café a granel a fabricantes de fertilizantes. Además, la compañía está ultimando la certificación de los establecimientos que ceden los posos y de los productos finales. Los clientes podrán usar una aplicación móvil para solicitar la retirada de los residuos y hacer seguimiento de la trazabilidad desde su recogida hasta su transformación en abono.
Con todo ello, Sicloo se posiciona como un actor innovador que une la restauración con la agricultura, cerrando un ciclo que reduce residuos y regenera suelos. El próximo paso, previsto para 2028, es la expansión a Málaga y Granada, donde la compañía espera replicar el modelo sevillano. Sin competidores directos en la zona, la empresa afronta el reto con prudencia, pero con la convicción de que el poso de café dejará de ser un desecho para convertirse en un recurso valioso para el campo.