En los últimos días, Málaga ha vivido una sucesión de incidentes relacionados con la caída de ramas y árboles de gran porte. El más grave ocurrió el 22 de agosto en Palma-Palmilla, cuando una rama de eucalipto hirió a dos jóvenes, una de las cuales sigue hospitalizada. A este suceso se sumaron otros tres en distintos puntos de la ciudad, lo que ha llevado al Ayuntamiento a reforzar los controles sobre el arbolado urbano.
La alarma social ha ido en aumento, especialmente porque varios de los ejemplares implicados habían sido revisados recientemente y no presentaban signos aparentes de riesgo. Ante esta situación, el Consistorio ha puesto en marcha un plan específico de revisión, centrado inicialmente en los eucaliptos, y ha encargado a las empresas de mantenimiento que extremen la vigilancia.
Cuatro incidentes en ocho días

El primer y más grave suceso tuvo lugar el 22 de agosto en la calle Pedro Gómez Sancho, en el distrito Palma-Palmilla. Una rama de grandes dimensiones de un eucalipto se desprendió y cayó sobre dos jóvenes que estaban sentadas en un banco. Una de ellas, de 23 años, tuvo que ser ingresada en la UCI y sigue recuperándose de varias operaciones. Los padres de ambas han anunciado que reclamarán una indemnización al Ayuntamiento.
Dos días después, el 24 de agosto, otra rama se desplomó sobre un vehículo estacionado en la calle Encarnación Fontiveros, en la zona de Carlos Haya. Afortunadamente, no hubo heridos. El viernes 28, un árbol de gran porte, una robinia pseudoacacia, cayó en el parque de la plaza de Alfonso XII, junto al santuario de la Victoria, lo que obligó a cerrar el recinto de forma preventiva. Y en la madrugada del domingo 30, un ficus en entorno urbano se partió por la mitad en una placeta de la barriada de La Paz, sin causar daños personales, aunque los vecinos relataron que una mujer había pasado por el lugar instantes antes.
Estos cuatro episodios han generado una sensación de inseguridad entre los residentes, que piden soluciones urgentes. En La Paz, los vecinos aseguran que es un milagro que no haya ocurrido una desgracia, ya que la zona suele estar frecuentada por ancianos y niños. La repetición de estos fenómenos mantiene en vilo a muchos malagueños.
El plan de refuerzo del Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Málaga ha anunciado este lunes la intensificación de la vigilancia y el control del arbolado urbano, compuesto por unos 112.000 ejemplares. El plan se centra en los árboles que, por su tamaño, forma o ubicación, puedan suponer un mayor riesgo, incluso si aparentemente están sanos. En una primera fase, se está llevando a cabo un cribado de los 1.112 eucaliptos registrados en la ciudad, de los cuales más de 400 están siendo sometidos a una nueva revisión por encontrarse en entornos escolares, parques infantiles o zonas de paso peatonal.
Según el informe elaborado por la empresa encargada del mantenimiento, el eucalipto de Palma-Palmilla había sido revisado en octubre de 2025 y clasificado como de riesgo bajo. El documento señala que ni el ejemplar ni la rama presentaban signos de pudrición, cavidades o plagas. La rotura se produjo en condiciones de altas temperaturas, elevada humedad ambiental y escaso viento, factores que pueden aumentar el peso de la copa por la retención de humedad. Estas circunstancias pueden afectar a la estabilidad de ramas aparentemente sanas.
Las actuaciones incluyen la reducción de copa de los ejemplares de mayor tamaño y, en los casos de mayor riesgo, su retirada y sustitución por otras especies más adecuadas. Además, se han anunciado intervenciones concretas: en el parque de Alfonso XII se talará otro ejemplar de robinia y se reducirá la copa de un tercero, mientras que en la plaza Juan Ruiz Sánchez se retirará el ficus que perdió la rama. Todos los árboles eliminados serán reemplazados.
En lo que va de año, el servicio de mantenimiento ha realizado 31.085 actuaciones en los once distritos, entre ellas 19.577 revisiones, 10.286 podas y 1.133 talas. El coste del mantenimiento asciende a 14,5 millones de euros anuales, que se elevan a 18,5 millones si se incluyen otros lotes. Para el control de las labores, el Servicio de Parques y Jardines utiliza la aplicación MyTreeRisk, que clasifica cada árbol en cuatro niveles de riesgo: verde, amarillo, naranja y rojo. La aplicación permite un seguimiento exhaustivo de cada ejemplar.
Las causas según los expertos

Los botánicos consultados coinciden en que no hay una única explicación, sino una combinación de factores. Enrique Salvo, profesor de Ciencias Ambientales de la UMA, señala que el calentamiento está secando el suelo y afectando a las raíces, que cada vez son más pequeñas. Además, las altas temperaturas y la humedad hacen que los árboles desarrollen ramas que luego desechan. «El árbol tira lo que le puede desestabilizar», explica. El estrés térmico y la carga de humedad podrían estar detrás de estos accidentes.
Alberto Díaz, doctorando en Botánica y Biomecánica, admite que el calor puede ser un factor agravante, pero no determinante. Su investigación apunta a una suma de factores: cambios en los vientos, defectos mecánicos y falta de datos sobre el estado de fatiga de los ejemplares. Por su parte, Baltasar Cabezudo, catedrático jubilado, recuerda que cada árbol es un ser vivo y que es imposible predecir cuándo se caerá una rama. «Los árboles se autogestionan y tiran las hojas y ramas que no les convienen», afirma. La falta de información y recogida de datos es un problema recurrente.
Otros expertos inciden en la falta de espacio para las raíces y en las podas inadecuadas. «Les hemos robado tanto espacio que no tienen donde estabilizarse», denuncia Salvo. También abogan por plantar especies autóctonas de España más adaptadas a la sequía, como algarrobos u olivos, y por aplicar la regla 3-30-300 para garantizar una cobertura arbórea suficiente. La selección de especies adecuadas es clave para el futuro.

La oposición pide una gestión preventiva
El Grupo Municipal Socialista ha cargado contra la gestión del arbolado por parte del equipo de gobierno del PP. El portavoz Mariano Ruiz Araujo ha calificado de «desastrosa» la política medioambiental y ha exigido pasar de una gestión reactiva a una preventiva. Reclama la aprobación del Plan Director de Arbolado, todavía sin tramitar, y una ordenanza del árbol que regule aspectos como la plantación, el anclaje o el riego. La gestión actual es «a salto de mata», según el portavoz.
La concejala Begoña Medina ha subrayado la gravedad del incidente de La Paz, ocurrido pasada la medianoche. «De haberse caído una hora antes, con los bancos ocupados, habría sido una desgracia», ha alertado. También ha recordado el caso de Miraflores, donde una joven sigue hospitalizada, y ha exigido una revisión urgente de todos los parques y calles. La seguridad de los ciudadanos debe ser prioritaria, ha insistido.
La sucesión de caídas de ramas en Málaga ha puesto en evidencia la fragilidad del arbolado urbano ante condiciones climáticas extremas. El Ayuntamiento ha reaccionado con un plan de refuerzo, pero los expertos y la oposición insisten en que se necesita una estrategia a largo plazo, con especies mejor adaptadas y una gestión más cuidadosa. Mientras tanto, los vecinos siguen con miedo, conscientes de que la próxima rama podría caer en cualquier momento. La prevención y la planificación son esenciales para evitar nuevas desgracias.


