Cuando hablamos de urbanismo y naturaleza, solemos pensar en grandes parques diseñados por arquitectos, pero hay quien cree que la verdadera transformación empieza en el balcón de casa. Max Delporte, un profesional polifacético que combina la ingeniería forestal con el paisajismo, ha dedicado gran parte de su trayectoria a romper la barrera entre el ciudadano común y el complejo mundo de la botánica.
Su enfoque no se basa en la ostentación, sino en una filosofía de crecimiento austero y pasión. Para Delporte, el éxito de un proyecto no reside en las rondas de inversión millonarias ni en tener una oficina en el barrio más chic, sino en la capacidad de adaptarse al entorno, casi como ocurre en la selección natural, priorizando siempre la calidad del trabajo sobre las expectativas económicas desmedidas.
El nacimiento de un radar botánico digital

La chispa que encendió la creación de Plantsss surgió de una duda muy recurrente que Max escuchaba mientras trabajaba como jardinero en ciudades tan diversas como Versalles, Barcelona, Dublín o Amberes: ¿qué puedo plantar aquí? Al darse cuenta de que la gente no sabía qué especies eran las adecuadas para su clima o suelo, decidió trasladar todo ese conocimiento a una aplicación móvil.
Este proyecto, fundado junto a Santiago Lyon, se define como el Spotify de las plantas. No es solo una base de datos, sino una biblioteca virtual que utiliza la geolocalización para decirte exactamente qué vegetación prosperará en tu zona, funcionando como una de las mejores apps para identificar plantas y especies adecuadas, ya sea que vivas en un piso en Providencia o en las tierras húmedas de Chiloé. La app busca que los jóvenes recuperen la costumbre de pasear por los parques y reconozcan la flora que los rodea de forma gratuita y sencilla.
Un diseño pensado para cautivar

Para que la información no resultara aburrida o demasiado técnica, el equipo aplicó una regla de oro: que el contenido fuera simple, específico y sexy. Inspirándose en la estética minimalista japonesa, lograron que datos científicos complejos se convirtieran en fichas visualmente atractivas. Gracias a este cuidado estético, el proyecto fue reconocido por el Fondart Nacional de Diseño.
La herramienta ofrece diversas funcionalidades que la hacen destacar:
- Georreferenciación precisa: Filtra la información botánica según la ubicación exacta del usuario para recomendar especies nativas o endémicas.
- Interacción social: A través de la cámara, los usuarios pueden compartir hallazgos, trucos de cultivo y resolver dudas comunes, creando una red de colaboración.
- Catálogos especializados: Posee las llamadas PlantsssList, que organizan las plantas en categorías como medicinales, carnívoras, afrodisíacas, huertos urbanos o incluso especies vinculadas a ritos ancestrales mapuches.
- Localizador de viveros: Conecta la teoría con la práctica permitiendo encontrar los puntos de venta más cercanos para adquirir la planta deseada.
Educar para conservar la biodiversidad

Max Delporte sostiene que las ciudades actuales se han construido basándose en el ego y la inmediatez, olvidando que una planta necesita tiempo para madurar. Por ello, el objetivo de Plantsss es empoderar al ciudadano. Si cada persona reforesta su propio hogar, el resultado colectivo será una ciudad mucho más oxigenada y sostenible.
La metodología del proyecto sigue una cadena lógica: educar, valorar y conservar. Delporte argumenta que solo cuidamos aquello que conocemos y valoramos. Un ejemplo claro es cómo cambia la percepción de una barra de chocolate cuando entendemos que proviene de la Teobroma cacao; ese conocimiento eleva el aprecio por el recurso natural. Esta visión ha llevado a la app a ganar los Premios Latinoamérica Verde, compitiendo contra miles de proyectos de todo el continente.
Un equipo multidisciplinar y una visión global

El funcionamiento interno de la plataforma se divide según las competencias de sus creadores. Mientras que Max, como director botánico, coordina la programación y las secciones de arbolado urbano y aplicaciones para el cuidado de las plantas de interior, su socio, abogado ambientalista, se encarga de la gestión de contenidos sobre especies en peligro y áreas protegidas. Esta sinergia ha permitido que la app tenga presencia en 67 países, con especial éxito en España, México y Chile.
A pesar de su crecimiento, mantienen la convicción de que la herramienta debe ser 100% gratuita. Cobrar por el acceso a la información supondría crear una barrera entre las personas y la naturaleza, algo que va en contra de su misión social. Esta apertura ha facilitado alianzas internacionales, incluyendo colaboraciones con el Royal Botanic Garden de Edimburgo y expertos en plantas medicinales de Cuba.
Esta iniciativa ha logrado convertir la tecnología móvil en un puente hacia la conciencia ecológica, demostrando que la suma de austeridad, rigor científico y un diseño atractivo puede generar un impacto real en la biodiversidad urbana y en la cultura ambiental de miles de personas en todo el mundo.