Microorganismos del suelo

Las plantas necesitan a los microorganismos del suelo

A menudo pensamos que las plantas son independientes, que si tienen luz, agua y tierra ya estarán bien. Pero nada más lejos de la realidad. En cualquier bosque, selva, jungla, o incluso en el suelo del jardín, hay microorganismos que son los que, en gran medida, determinan si pueden tener o no acceso a una serie de nutrientes. Y es que sin ellos la materia orgánica tardaría mucho, mucho más tiempo en descomponerse.

Bacterias, hongos y virus juegan un papel muy importante para las plantas: en algunos casos las ayudan a absorber el nitrógeno, un nutriente esencial para que puedan crecer; en otros, permiten que sus semillas germinen; e incluso en ciertos casos, las mantienen fuertes y con una buena salud. Y es que sin los microorganismos del suelo, el mundo en el que vivimos sería muy distinto. Pero, ¿qué son y cómo podemos atraerlos al jardín para conseguir que se vea más bonito y sano?

¿Qué son los microorganismos del suelo?

El Rhizobium es un microorganismo del suelo

Imagen – Wikimedia/Whitney Cranshaw // Nódulos de Rhizobium en las raíces.

Cuando nos hablan de virus, hongos o bacterias solemos pensar en ellos como si fuesen enemigos. Motivos no nos faltan: a lo largo de la historia de la humanidad en no pocas ocasiones hemos tenido que luchar contra estos microorganismos, y los científicos dicen que tendremos que seguir haciéndolo, y quién sabe si con más frecuencia, si no dejamos de deforestar y de dañar al planeta. Pero no nos desviemos.

Del mismo modo que en nuestro cuerpo hay bacterias beneficiosas que nos ayudan a, por ejemplo, digerir la comida, y hay otras que cuando se descontrolan, nos provocan enfermedades, también existen microorganismos buenos y malos para las plantas. Algunos de los beneficiosos para las plantas son:

  • Rhizobium: es una bacteria que ayuda a fijar el nitrógeno al suelo, permitiendo a las raíces disponer de él.
  • Rhizoctonia: es un hongo sin el que las orquídeas no pueden germinar.
  • Virus críptico del trébol blanco (WCCV): este es un virus que, cuando hay una concentración muy alta de nitrógeno, evita que el trébol desarrolle nódulos fijadores de este nutriente, evitándole así desperdiciar energía.

Y si queremos saber cuáles son los que les causan daños, encontraremos que hay muchos. Esto se debe a que los microorganismos perjudiciales se han estudiado más que los beneficiosos. Por eso, es fácil recordar sus nombres:

  • Phytopthora: se trata de un oomiceto (parecido a un hongo) que vive en el suelo, y que causa la muerte de las raíces. Más información.
  • Pseudomonas syringae: es una bacteria que afecta muchas plantas, causando la aparición de manchitas marrones o negruzcas en las hojas.
  • Puccinia graminis (roya): es un hongo que causa la aparición de bultitos o manchitas rojas, con forma más o menos redondeada, en las hojas o en el cuerpo de las plantas. Más información.
  • Virus del bronceado del tomate (TSWY): es un virus que afecta sobre todo al tomate, pero también puede dañar a otros como al pimiento. Hace que los frutos tengan manchas redondeadas por toda su superficie, y que las hojas amarilleen y/o se deformen. Más información.

¿Cómo podemos atraer a los microorganismos del suelo?

Apuesta por la agricultura ecológica

Imagen – Wikimedia/Andrey Korzun

Un suelo rico en biodiversidad es a lo que, pienso, todos debemos aspirar cuando diseñamos un jardín. ¿Por qué? Porque será más difícil que las plantas tengan plagas y/o enfermedades. Y eso nos beneficia a nosotros también, puesto que nos permite ahorrar dinero en productos para combatirlas. Así pues, ¿qué podemos hacer para atraerlos?

Bueno, pues aunque te voy a dar algunos consejos, el primero y más importante es este:

Apuesta por la agricultura ecológica

El uso intensivo de fertilizantes y pesticidas es el peor enemigo de la biodiversidad del suelo, y uno de los mayores responsables de que este se vuelva no apto para la gran mayoría de plantas. Además, hay que pensar que estos son productos químicos que, no solo perjudican a la flora y fauna que vive bajo tierra, sino que también puede dañar a la que se encuentra sobre ella.

Por esto, si queremos tener un jardín rico y sano, tenemos que mantener el equilibrio natural del lugar, cuidando las plantas con productos ecológicos, como los abonos orgánicos (estiércol, guano, humus, etcétera) o los insecticidas autorizados para la agricultura ecológica, como el aceite de neem o la tierra de diatomeas, de la cual te dejamos un vídeo:

Pon algunos árboles

De todas sus cualidades, los árboles tienen una en particular que favorece, aún más, el mantenimiento de la biodiversidad del suelo: y es que por un lado, sus raíces evitan la erosión, y por otro, su sombra les ayuda a estar a una temperatura más fresca, algo que les viene muy bien sobre todo durante el verano.

Lo mejor es que hay tantas especies distintas, que es posible tener hasta en los jardines pequeños. ¿No me crees? Echa un vistazo a este artículo.

Haz compost

Si eres de los que tira los restos de poda a la basura, te recomendamos que dejes de hacerlo. El compost sirve como atrayente de microorganismos, pues son ellos los que se encargan de descomponer las ramas, hojas, y otros restos de materia orgánica. Además, luego te servirá para abonar las plantas y el jardín.

De modo que no dudes en prepararlo. Pincha aquí para saber qué pasos has de seguir para hacer tu propio compost:

Compost
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Cómo hacer compost paso a paso

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