El municipio malagueño de Mijas ha puesto en marcha un plan específico de saneamiento de palmeras washingtonias afectadas por el hongo Fusarium, una enfermedad que en los últimos meses está generando preocupación entre vecinos y responsables municipales. El objetivo es frenar la expansión de este patógeno, muy agresivo con este tipo de palmeras ornamentales tan habituales en calles, parques y jardines de la localidad.
Desde el área de Parques y Jardines, el consistorio ha dejado claro que todas las palmeras que deban ser taladas por estar gravemente afectadas serán repuestas por nuevos ejemplares, de forma que no se pierda masa arbórea ni el carácter paisajístico de las zonas verdes. Paralelamente, se está haciendo un llamamiento a la ciudadanía para extremar la higiene en las tareas de mantenimiento.
Actuación municipal frente al hongo Fusarium

El concejal de Parques y Jardines, Daniel Gómez Teruel, ha explicado que el Ayuntamiento está ejecutando labores de saneamiento sobre los ejemplares afectados repartidos por distintos puntos del término municipal. Estas actuaciones incluyen podas selectivas, retirada de restos vegetales con síntomas de enfermedad y, en los casos más graves, la eliminación completa de la palmera.
En Mijas se contabilizan más de 1.200 palmeras, entre ellas un elevado número de washingtonias, especie especialmente sensible a este hongo. El concejal ha señalado que el seguimiento no se limita solo a estas palmeras, ya que también se está vigilando la evolución del Fusarium sobre otras especies presentes en la localidad, como los palmitos, con el fin de detectar posibles afecciones a tiempo.
Según ha detallado Gómez, el plan municipal contempla que cada ejemplar que sea retirado por motivos fitosanitarios será sustituido por una nueva palmera u otra especie adecuada, manteniendo así la estructura verde del municipio. De este modo, se intenta compatibilizar la protección del arbolado con la seguridad y la salubridad de los espacios públicos.
El responsable de Parques y Jardines ha insistido en que se trata de un trabajo continuado y no de una acción puntual, ya que la presencia del hongo y las condiciones ambientales de la zona obligan a mantener la vigilancia a lo largo de todo el año.
Cómo se propaga el hongo Fusarium en las washingtonias

El Fusarium es un hongo que provoca una enfermedad vascular en las palmeras, dificultando la circulación de savia y debilitando progresivamente el ejemplar hasta causar su muerte. En el caso de las washingtonias, el ataque suele ser rápido y agresivo, lo que obliga a intervenir con celeridad para evitar que el problema se extienda a otros árboles cercanos.
Tal y como ha explicado el concejal, la dispersión de las esporas se produce principalmente por vía aérea, ayudada por el viento, pero también puede darse un fuerte contagio a través de las herramientas de poda. Cuando se utilizan sierras, motosierras o tijeras en una palmera enferma y no se desinfectan adecuadamente antes de pasar a otra, se facilita que el hongo salte de un ejemplar a otro.
Esta combinación de propagación aérea y contaminación mecánica convierte al Fusarium en un patógeno especialmente complicado de controlar en entornos urbanos, donde las palmeras se encuentran relativamente próximas y suelen compartir equipos de mantenimiento.
Los síntomas más habituales que pueden observar tanto técnicos como propietarios son el amarilleo y posterior secado de las hojas, empezando muchas veces por un lado de la copa, caída prematura del follaje y, en fases avanzadas, un aspecto generalizado de decaimiento. Ante la aparición de estos signos, la recomendación es avisar cuanto antes a los servicios municipales o a un profesional cualificado.
Importancia de las condiciones climáticas en la expansión del hongo
Desde el Ayuntamiento se ha subrayado que el Fusarium aprovecha especialmente los episodios de altas temperaturas y humedad elevada. Este año, las condiciones ambientales en la zona están resultando muy propicias para el desarrollo del hongo, lo que explica el repunte de casos detectados en las palmeras washingtonias de Mijas.
El propio concejal ha reconocido que se trata de un hongo muy invasivo que, en ocasiones, llega a imponerse a pesar de las fumigaciones y tratamientos aplicados. Por ello, no se descarta que, incluso cumpliendo con las medidas preventivas, haya ejemplares que no puedan salvarse y deban ser eliminados por seguridad y para frenar la propagación.
Este escenario meteorológico, con veranos largos y episodios de calor cada vez más intensos, supone un reto añadido para la gestión del arbolado urbano en municipios costeros como Mijas, donde las palmeras forman parte de la imagen turística y del día a día de los vecinos. Las autoridades locales insisten en que la planificación de podas y tratamientos debe adaptarse a estos cambios.
En paralelo, se están valorando criterios de selección de especies más resistentes para futuras plantaciones en determinadas zonas, siempre intentando compatibilizar la estética del paisaje con la resiliencia frente a enfermedades emergentes como el Fusarium.
Llamamiento a vecinos, propietarios y comunidades
Una de las claves que señalan los técnicos municipales para frenar la enfermedad es el papel que pueden jugar los propietarios de viviendas, comunidades de vecinos y administradores de fincas que cuentan con palmeras en sus jardines o zonas comunes. El Ayuntamiento insiste en que la colaboración de estos actores es fundamental.
Gómez ha pedido de forma expresa que se desinfecten siempre las herramientas empleadas en el cuidado de las palmeras, tanto si se trata de podas ligeras como de intervenciones más intensas. Unos minutos dedicados a limpiar y desinfectar sierras, motosierra, tijeras o pértigas pueden evitar el contagio de una palmera sana a partir de otra ya enferma.
El concejal también ha recomendado la aplicación de tratamientos fitosanitarios específicos y preventivos en aquellos ejemplares que, aun sin mostrar síntomas evidentes, se encuentren en zonas con presencia conocida del hongo. Estos tratamientos deben ser realizados por personal autorizado, siguiendo la normativa vigente en materia de productos fitosanitarios.
Además, se anima a los vecinos a que, en caso de observar signos sospechosos en sus palmeras washingtonias —como hojas que se secan de forma rápida o asimétrica, o un deterioro general de la copa— contacten con profesionales o con los servicios municipales para valorar la situación y evitar actuaciones inadecuadas que puedan agravar el problema.
La intención del Ayuntamiento es que, con estas medidas conjuntas y la implicación tanto de la administración como de la ciudadanía, se pueda contener el avance del hongo Fusarium en las palmeras de Mijas, reduciendo el número de ejemplares perdidos y preservando, en la medida de lo posible, el arbolado característico del municipio.
Con este enfoque de saneamiento activo, reposición de árboles y prevención compartida, Mijas busca mantener sus palmeras washingtonias en las mejores condiciones posibles pese a la presión del hongo Fusarium, combinando el trabajo técnico del consistorio con la responsabilidad de vecinos y propietarios a la hora de cuidar y proteger estas especies tan presentes en el paisaje urbano.