Nacimiento de un árbol, parte I

¿Cómo empezar este artículo? Voy a hacerlo para homenajear a una planta tan espectacular como lo es el árbol. Estos seres que, aparentemente inmóviles, llevan consigo un pequeño universo, un mundo en el que insectos de todo tipo conviven con él, en el que el viento ayuda a las hojas a caer en otoño para que el tronco pueda lucir mejor, en el que las lluvias, a veces tan anheladas, le sacien la sed y le ayude a crecer.

Un árbol es vida en su expresión máxima. Pero, ¿cómo dan sus primeros pasos en este mundo?

¿Cómo es el nacimiento de un árbol?

El tamarindo es un árbol de rápido crecimiento

Imagen – Wikimedia/Manjithkaini

En la Tierra hay muchos tipos de climas, cada uno con sus particularidades. Pero en las regiones templadas, en las que las plantas deben de afrontar importantes retos para sobrevivir a las heladas, son quizá donde mejor se vean las distintas fases por las que pasa una semilla de un árbol para germinar y crecer. Así pues, esta historia que te voy a contar tiene como protagonista un árbol, da igual la especie, que vive en una zona donde los inviernos son muy, muy fríos:

Día de otoño. Llegan las primeras tormentas, y con ellas las temperaturas empiezan a bajar. Nuestro árbol, consciente de que pronto no podrá continuar con sus actividades normales, empieza a ralentizar el ritmo, y poco a poco deja de alimentar a las hojas, las cuales van perdiendo clorofila al mismo tiempo que cambian de color. Un paisaje bellísimo a los ojos humanos, pero que presagian tiempos difíciles para el árbol.

Pero, no todo es tan malo. Las flores que se abrieron en primavera fueron polinizadas, y a día de hoy, se han convertido en semillas, las cuales con la ayuda del viento caen al suelo. Quizás se distancien unos pocos kilómetros, o quizás lleguen a algún lugar muy lejano a través de un río. Mientras se distancian de los padres, van pasando los días, las semanas…

Hasta que se oyen los primeros cantos de los pájaros, las abejas empiezan a trabajar, y el campo se vuelve verde. Los primeros rayos del sol penetran en las semillas, las cuales, todavía algo remolonas, empiezan a despertar.

Aunque, el ciclo no acaba aquí. A estas indefensas semillas recién germinadas aún les quedan muchos peligros por afrontar: desde hongos a insectos, pasando por pequeños animales herbívoros que no dudarán en comer cualquier planta que esté a su alcance. Por eso, cuando es el humano quien las cultiva, una de las primeras cosas que ha de hacer es tratarlas con cobre o azufre en polvo, puesto que de lo contrario, tendrán muchas dificultades para superar el primer año de vida.

Etapas del crecimiento de un árbol

A partir de la siembra, sea natural, o realizada por el ser humano, el árbol pasa por distintas etapas o fases a lo largo de su vida:

Infantil

Los árboles germinados en la naturaleza tienen más dificultades para sobrevivir

En esta fase se llamará primero plántula cuando aún tiene los cotiledones, y plantón cuando los pierda (aunque ya haya sacado sus primeras hojas verdaderas). Es la etapa más difícil para él, ya que es cuando más débil y vulnerable a las plagas es. Al comienzo obtendrá su alimento de los cotiledones, pero en cuanto estos se hayan marchitado, lo hará a partir de los nutrientes que obtengan sus raíces.

Su ritmo de crecimiento tiende a ser más rápido ahora que en el resto de su vida, precisamente porque necesita coger fuerza y ganar tamaño a buen ritmo para poder seguir adelante.

Juventud

Los árboles jóvenes ya han superado su peor etapa

Imagen – Flickr/BBC World Service

A partir de los 2-5 años (dependerá de la especie y de su ritmo de crecimiento) su tasa de supervivencia aumenta considerablemente. Es cuando por fin tiene un tronco definido, el cual ya será leñoso. Aún no será maduro para florecer, pero su copa ganará en ramas y, con ellas, numerosas hojas nuevas que, durante el proceso de la fotosíntesis, le otorgarán mucha energía que utilizará en producir más ramas y hojas, y en ensanchar su tronco.

Madurez

Cuando un árbol florece, ya se considera maduro

Se considera que un árbol es maduro cuando florece por primera vez. Pero esto, si se me permite, pienso que no es del todo verídico, porque el hecho de que produzca flores no significa necesariamente que pueda producir frutos. Aunque hay muchos motivos para que eso ocurra, si partimos de que ese árbol se ha obtenido por semilla, y aunque se den las condiciones adecuadas para que fructifique, lo normal es que aún le cueste un poco producir esos frutos.

En esta etapa, sus raíces y hojas funcionan a pleno rendimiento, absorbiendo la humedad de la tierra unas, y obteniendo gases de la atmósfera así como energía solar otras.

Vejez

El árbol también envejece

Imagen – Wikimedia/Snufkinit

Como todo ser vivo, el árbol también envejecerá. Será cuando produzca cada vez menos flores hasta que llegue el momento en el que deje de gastar energía en ellas. Su sistema de defensas poco a poco le traicionará, volviéndolo así, de nuevo, muy vulnerable a las plagas y a las enfermedades. Insectos, hongos, bacterias y virus serán los encargados de debilitarlo e incluso pueden llegar a ser los que pongan fin a su vida.

En cuanto se quede sin ella, ellos continuarán cumpliendo con su función, pero esta vez con el fin de acelerar su proceso de descomposición. Pero si para el árbol es el final, para otras muchas formas de vida es el principio: de hecho, su tronco seco se convierte en refugio de las ardillas y de otros animales pequeños, y el espacio que ha dejado libre, estimula el crecimiento de otras plantas.

¿Cuál es el ciclo de vida de un árbol?

El ciclo de vida de un árbol es el siguiente:

  • Semilla
  • Germinación
  • Crecimiento
  • Maduración (floración y fructificación)
  • Envejecimiento
  • Y finalmente muerte

Hay especies que pueden empezar a florecer a partir del año de vida, otras lo harán a partir de los 5 años, y otras tardarán más, pero una vez que empiecen a hacerlo, florecerán todos los años hasta poco antes del final de sus días.

¿Cuánto vive un árbol?

¿Sientes curiosidad por saber cuál es la esperanza de vida de un árbol? Bueno, lo cierto es que depende mucho del género y de la especie. Pero aquí tienes un listo de algunos de ellos (eso sí, ten en cuenta que esas edades son aproximadas, y dependerán también de las condiciones del lugar, así como de cultivo si se utilizan como plantas de jardín):

¿Cómo podemos saber que el árbol está creciendo?

Los árboles crecen día a día

El crecimiento implica movimiento, pero si tenemos en cuenta que las plantas viven en una escala temporal distinta a la nuestra, es lógico que, a menudo, nos cueste saber si están creciendo o no. Y lo cierto es que, día a día, cada segundo, los árboles están realizando sus funciones vitales, como respirar o hacer la fotosíntesis. Solo en las épocas más desfavorables, como lo son los inviernos con nevadas o la estación seca de las regiones tropicales, es cuando ralentizan su ritmo. Si no lo hicieran, morirían.

Por eso, a ojos humanos, la manera más fácil y »rápida» de saber si están creciendo es ir midiendo su altura cada pocos meses y dejarlo apuntado en algún sitio (cuaderno, ordenador,…). Es interesante dejar escrita la fecha de las anotaciones, ya que esta información servirá para saber en qué época del año crecen más y en cuáles menos, lo cual a su vez será muy útil para planificar mejor la temporada de abonado.

Otra cosa que se puede hacer es observarles un ratito cada día: ver si están produciendo ramas y/u hojas nuevas, y si es así, ver cómo se están desarrollando.

Y con esto terminamos. Esperamos que te haya sido de utilidad 🙂 .


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