El compostaje de residuos orgánicos se consolida en España como una de las vías más eficaces para reducir el volumen de basura que acaba en los vertederos y, al mismo tiempo, devolver nutrientes al campo. En los últimos meses, distintas administraciones han puesto en marcha plantas industriales y puntos comunitarios que permiten transformar los restos de comida y poda en un abono natural de calidad. La apuesta por la economía circular y la recogida separada de la materia orgánica, a través del conocido contenedor marrón, está detrás de estas actuaciones.
Uno de los proyectos más destacados es la nueva planta de tratamiento de biorresiduos de Dos Torres, en la provincia de Córdoba, que ha supuesto una inversión cercana a los cuatro millones de euros. La instalación, que ya se encuentra en fase de pruebas, recibirá toda la fracción orgánica recogida por Epremasa en los 72 municipios de la provincia. El presidente de la empresa provincial, Andrés Lorite, ha señalado que los ensayos están dando «un resultado muy óptimo» y que la inauguración oficial tendrá lugar en los próximos días. Con esta planta, la basura orgánica dejará de procesarse junto al resto de residuos en Montalbán y será tratada de forma específica, completando así el ciclo del contenedor marrón: separación en los hogares, recogida diferenciada y transformación en compost que «va a volver al campo», según Lorite.
Red de infraestructuras y compostaje comunitario
En Galicia, la Xunta ha desplegado una red pública de compostaje industrial formada por cuatro plantas (Vilanova de Arousa, Verín, Cerceda y Cervo) y trece plantas de transferencia, con una inversión total de 45 millones de euros, de los que 30 millones proceden de fondos europeos. Esta infraestructura da cobertura a los 304 ayuntamientos adheridos a Sogama, garantizando que todos dispongan de una instalación de compostaje o de transferencia a menos de 50 kilómetros. El presidente de Sogama, Javier Domínguez, explicó durante una visita de una delegación cubana que el objetivo es ayudar a los concellos a cumplir con la obligación legal de recoger de forma diferenciada la materia orgánica.

A escala local, el Ayuntamiento de Tudela y Herrera de Duero ha puesto en marcha cinco nuevos puntos de compostaje comunitario en parques y calles de ambos núcleos urbanos. Estas áreas se suman a las ya existentes y forman parte del proyecto ‘Tudela cierra el círculo’, que busca gestionar una mayor cantidad de materia orgánica de proximidad, reducir las emisiones del transporte y obtener compost de calidad para su aprovechamiento. El proyecto incluye la contratación de dos técnicos de jardinería, un vehículo eléctrico y acciones de educación ambiental como talleres, visitas guiadas y campañas escolares. Además, se han instalado códigos QR en las composteras para facilitar el acceso a la guía municipal y a los calendarios de actividades.
Participación ciudadana y colaboración internacional
En el concejo asturiano de Mieres, el área de compostaje de Urbiés ha logrado reciclar casi dos toneladas de biorresiduos en sus primeros cinco meses de funcionamiento, gracias a la implicación de más de veinte familias y del restaurante local Casa Migio. La concejala de Medio Ambiente, Teresa de la Fuente, destacó que «una parte de la basura que generamos puede tener otro uso» y que el compost obtenido se distribuirá entre los participantes para sus huertas y jardines. El proyecto cuenta con maestros compostadores que realizan un seguimiento continuo, incluyendo monitorización remota de temperatura y nivel de llenado.

La experiencia española en compostaje también trasciende fronteras. Una delegación de la Universidad Agraria de la Habana visitó la planta de Sogama en Vilanova de Arousa en el marco de un proyecto internacional financiado por la Agencia Española de Cooperación (AECID) con 400.000 euros. La iniciativa, coordinada por la Universidad de Vigo, busca promover la economía circular en Cuba mediante el compostaje para mejorar la fertilidad de los suelos y la seguridad alimentaria. El proyecto incluye la implantación de un sistema de compostaje comunitario en la Granja Escuela El Guayabal, con el objetivo de que sirva de modelo replicable en el contexto cubano.
Estas actuaciones demuestran que el compostaje de residuos orgánicos avanza tanto en el ámbito industrial como en el comunitario, con inversiones millonarias, participación ciudadana y cooperación internacional. La combinación de plantas de tratamiento, puntos de compostaje vecinal y campañas de formación está permitiendo cerrar el círculo de la materia orgánica: de los hogares al campo, pasando por un proceso que reduce emisiones y genera un recurso valioso para la agricultura y la jardinería.