Nuevos árboles, rutas familiares y restauración patrimonial en el entorno del Parque de María Luisa

  • Plantación de 33 nuevos árboles en el Parque de María Luisa tras la retirada preventiva de arces afectados por un escarabajo invasor.
  • El parque se consolida como escenario para rutas teatralizadas infantiles y familiares que combinan juego, historia y fantasía.
  • Se acomete la restauración de los bancos históricos y el muro de defensa del cercano Paseo de las Delicias, reforzando el valor patrimonial del entorno.
  • Las actuaciones buscan equilibrar conservación ambiental, uso ciudadano y protección del patrimonio urbano en Sevilla.

Parque de Maria Luisa Sevilla

El entorno del Parque de María Luisa vive en los últimos meses un periodo de actividad intensa, con intervenciones que van desde la reposición de arbolado hasta la recuperación de elementos patrimoniales y la organización de propuestas culturales y de ocio para familias. Todo ello está contribuyendo a reforzar el papel de este espacio verde como uno de los lugares más emblemáticos y vivos de Sevilla.

Entre las actuaciones más recientes destacan la plantación de nuevos árboles en el interior del parque, la celebración de rutas teatralizadas para público infantil y familiar que se desarrollan en gran parte de sus jardines y la restauración de los bancos históricos del vecino Paseo de las Delicias, una franja urbana íntimamente ligada al parque y a la imagen monumental de la ciudad.

Reposición de arbolado y lucha contra una plaga en el Parque de María Luisa

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El Ayuntamiento ha acometido la plantación de 33 nuevos ejemplares en el Parque de María Luisa, en el marco de la campaña anual de plantación que se desarrolla durante los meses de otoño e invierno en los 11 distritos de la ciudad. Esta actuación se enmarca en la estrategia municipal de mantener y reforzar la masa arbórea de uno de los pulmones verdes más conocidos de Sevilla.

Estos árboles vienen a sustituir a 23 arces y chopos que fueron retirados a finales de octubre debido a la detección de un escarabajo que afecta a estas especies. Aunque en un primer momento ya se estaba procediendo a la renovación de algunos ejemplares por el decaimiento que presentaban, la presencia de este insecto obligó a adelantar y ampliar la intervención para evitar riesgos fitosanitarios.

El informe remitido por el Departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación Territorial de Agricultura de la Junta de Andalucía, a raíz de unas muestras tomadas el 4 de septiembre, confirmó la presencia en tres árboles del escolítido Euwallacea fornicatus, conocido popularmente como escarabajo de la ambrosía o barrenillo del té. Se trata de una especie capaz de provocar daños graves en arces y otros árboles ornamentales si no se actúa a tiempo.

Aunque los técnicos indicaban que no existía riesgo inmediato de vuelco o fractura de los ejemplares afectados, el consistorio decidió retirar todos los arces negundo presentes en la zona para frenar cualquier posible propagación del insecto dentro del parque. La medida se ha adoptado como una actuación preventiva, alineada con los protocolos que se siguen en Europa ante la aparición de plagas invasoras en espacios verdes urbanos.

La reposición se ha realizado con 33 árboles de nuevas especies más adecuadas a las condiciones del recinto y menos vulnerables a este tipo de escolítidos. Entre ellos se encuentran ejemplares de Fraxinus angustifolia ‘Raywood’ (conocido como fresno ‘Raywood’) y de Paulownia, especies que aportan sombra, colorido otoñal y un crecimiento relativamente rápido, sumándose a los más de medio millar de árboles que ya forman parte de este histórico jardín.

El Parque de María Luisa como escenario de rutas teatralizadas para familias

Además de las actuaciones ambientales, el Parque de María Luisa se ha consolidado como escenario de actividades culturales pensadas para todo tipo de públicos, especialmente para familias con niños que buscan planes distintos en pleno corazón de Sevilla. Un ejemplo son las rutas teatralizadas organizadas por la compañía de animación Pantalunáticos, que ha diseñado varios recorridos donde se mezclan historia, ficción y participación del público.

Entre estas propuestas, una de las más llamativas es la ruta «Sevilla Jurásica», que recorre el lado más frondoso del Parque de María Luisa con un enfoque muy particular: acercar el mundo de los dinosaurios al público infantil mediante el juego y el teatro. A lo largo del itinerario se hace un repaso a los restos de dinosaurios hallados en Sevilla y Andalucía, combinando datos divulgativos con escenas cómicas y personajes fantásticos.

El recorrido de «Sevilla Jurásica» incluye varios puntos icónicos del parque: comienza en la Fuente de las Ranas, continúa por el Jardín de los Leones y finaliza en el conocido Monte Gurugú. Durante algo más de una hora, los participantes siguen las indicaciones de los actores, pueden llevar su propio dinosaurio de juguete para lucirlo en una simpática «Jurasic-pasarela» y conviven con un pequeño velocirráptor escénico que forma parte de la trama.

Esta ruta, de una hora y quince minutos de duración, combina humor, magia, historia, caricaturas y mucha interacción con los más pequeños. Se ofrece en diferentes fechas, con un precio de 7 euros por persona, y las entradas se gestionan mediante correo electrónico a través de la dirección facilitada por la organización. El enfoque es claramente lúdico, pero sin renunciar a un mínimo componente educativo sobre paleontología y patrimonio natural.

Otra de las propuestas de Pantalunáticos dentro del entorno del parque es la «Ruta de las Hadas, Duendes y Seres Feéricos de Sevilla», que explora el imaginario fantástico ligado a estos jardines. En este caso, los asistentes acompañan al escritor Gustavo Adolfo Bécquer, convertido en personaje teatral, en su búsqueda de inspiración y en su intento de atrapar al Hada Pimientilla, un ser mágico que, según la historia, habita entre los rincones del Parque de María Luisa.

El itinerario de esta ruta se vertebra en torno a varios enclaves simbólicos: el Monumento a Bécquer como punto de partida, el estanque de los cisnes, el estanque de los patos y de nuevo el Monte Gurugú. En cada parada se desvela parte del bestiario sevillano de gnomos, hadas y duendes vinculados al folclore, mientras se desarrollan situaciones cómicas y juegos con el público.

Con una duración aproximada de una hora y veinte minutos, esta ruta apuesta también por el humor, la magia y la narración de pequeñas historias, siempre con un tono accesible para los niños. El precio se mantiene en 7 euros por asistente y las plazas se reservan del mismo modo, lo que ha permitido consolidar la actividad como un plan recurrente para familias locales y visitantes que quieren conocer el parque desde una perspectiva diferente.

Un entorno monumental reforzado: restauración de los bancos del Paseo de las Delicias

El trabajo de mejora en el entorno del Parque de María Luisa no se limita a la vegetación o a las actividades culturales. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla está llevando a cabo una intervención específica en el cercano Paseo de las Delicias, uno de los ejes que conectan el parque con el río Guadalquivir y con algunas de las vistas más emblemáticas de la ciudad.

La actuación se centra en la recuperación integral de los 14 bancos históricos y del muro de defensa situados entre los puentes de San Telmo y Los Remedios, una zona de alto valor paisajístico y patrimonial. El objetivo es devolver el esplendor a unos elementos que forman parte del conjunto histórico y urbano que enmarca el Palacio de San Telmo, el Parque de María Luisa y la Plaza de España.

Con un presupuesto que supera los 84.600 euros, los trabajos responden al deterioro acumulado por el paso del tiempo, la contaminación y el intenso tráfico de la zona. Construidos en 1917 en ladrillo rojo, estos bancos han sufrido pérdidas de piezas decorativas, fragmentación de pedestales y la aparición de una costra negra en muchas superficies debido a la suciedad ambiental.

De los catorce bancos originales, tan solo dos conservan todos sus elementos; en el resto se han ido perdiendo las bolas decorativas y se han agrietado los pedestales, comprometiendo tanto la estética como la estabilidad de las piezas. Esta situación ha hecho necesaria una intervención de restauración especializada, enfocada en respetar al máximo los materiales y técnicas originales.

Para la limpieza de los paramentos se está empleando un sistema de proyección en seco de chorro de árido a baja presión, una técnica que permite retirar depósitos superficiales sin dañar el ladrillo. Tras esta fase, se aplica un tratamiento consolidante con el fin de estabilizar las capas exteriores y mejorar la resistencia del material frente a la intemperie.

Las fisuras y pequeñas grietas se rellenan con mezclas de cal aérea y silicato molturado en suspensión acuosa, buscando compatibilidad con el soporte original. Al mismo tiempo, se reponen juntas y bordes con morteros especialmente formulados para reproducir la textura y el color del ladrillo histórico, evitando contrastes visuales que rompan la unidad del conjunto.

En los casos en los que se han perdido elementos completos, como bolas o fragmentos de molduras, se procede a la reintegración de las piezas desaparecidas. Para ello se elaboran matrices en poliestireno expandido y moldes en escayola E-35, siguiendo un estudio previo de los despieces originales. Las nuevas piezas se fabrican con arcilla de chamota fina (SiO2) mediante la técnica del «apretón» y se cuecen en horno a temperaturas de 1050 ºC y 960 ºC, aplicando después un engobe que homogeneiza el tono.

Cada banco, de unos 4,18 metros de ancho y dispuesto a intervalos de aproximadamente 23,44 metros, se remata en sus extremos con pilares que culminan en una moldura semicurva sobre la que se sitúa un pedestal de tres cuerpos rematado por una bola de unos 0,22 metros de diámetro. Todo ello está ejecutado en ladrillo rojo, un material que dialoga con otras construcciones cercanas como la Plaza de España y refuerza la coherencia estética del entorno.

Los asientos, originalmente también de ladrillo, fueron recubiertos en su día con mármol Macael, una solución que se ha convertido en seña de identidad de estos bancos y que ahora se preserva dentro del proyecto de restauración. La intervención, en conjunto, persigue mantener viva la memoria histórica del Paseo de las Delicias y asegurar que este espacio continúe siendo un mirador privilegiado hacia el río y hacia el Parque de María Luisa.

Con la combinación de nuevas plantaciones de arbolado en el Parque de María Luisa, la oferta de rutas teatralizadas que acercan su patrimonio natural y simbólico a las familias, y la puesta a punto del mobiliario histórico del Paseo de las Delicias, el entorno de este gran jardín sevillano se está reforzando tanto en su dimensión ambiental como en la cultural y urbana. Todo ello ayuda a que siga siendo uno de los espacios más reconocibles de Sevilla, donde naturaleza, ocio familiar y patrimonio conviven de forma estrecha y cotidiana.