Ojo de gallo (Sanvitalia procumbens)

La flor ojos de gallo es amarilla

Imagen – Wikimedia/André Karwath alias Aka

Hay plantas que nos pueden alegrar con suma facilidad el día con tan solo asomarnos al balcón o con salir a tomar el café en el patio o terraza. Las hay naranjas, rojas, blancas,…; algunas más altas que otras. En esta ocasión, te vamos a hablar de una que tiene un nombre cuanto menos curioso: ojo de gallo.

Se trata de una plantita pariente del girasol (Helianthus annuus) y como él, produce flores con pétalos de un llamativo color amarillo.

Origen y características del ojo de gallo

La planta de ojo de gallo es anual

Imagen – Wikimedia/Karelj

Nuestra protagonista es una planta originaria de México, y de Guatemala hasta Costa Rica, cuyo nombre científico es Sanvitalia procumbens, aunque se la conoce más por los nombres comunes ojo de gallo, ojo de pollo, ojo de perico, vaquita, sanguinaria, hierba de pollo o hierba del sapo. Crece de forma natural en los matorrales, bosques de pinares y encinas, y en las selvas bajas caducifolias.

Es una hierba rastrera de ciclo anual que alcanza una altura máxima de 20 centímetros y un diámetro de hasta 80 centímetros. Las hojas son opuestas, simples, y pecioladas, de color verde. Florece durante el verano, produciendo flores amarillas o anaranjadas, con el centro marrón.

¿Cuáles son sus cuidados?

Si quieres tener un ejemplar te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:

Ubicación

El ojo de gallo es una planta que se puede tener en rocallas, jardineras y por supuesto también en macetas, pero siempre en el exterior, en una zona donde le dé la luz del sol de forma directa durante todo el día.

En situaciones con poca luz su floración puede ser o bien escasa o bien inexistente, de ahí que no se aconseje tenerla dentro de la vivienda.

Tierra

Para que las raíces y por consiguiente la planta no se pudra, es muy importante que la tierra, tanto del jardín como de la maceta o jardinera, sea capaz de absorber y filtrar rápido el agua. Hay que tener en cuenta que el exceso de riego o de humedad le puede causar daños importantes, por lo tanto, te aconsejamos lo siguiente:

  • Maceta/Jardinera: rellénala con sustrato de cultivo universal mezclado con perlita a partes iguales. Para mejorar aún más el drenaje, puedes incluso ponerle una primera capa de unos 2-3cm de grosor de greda volcánica o arena de cuarzo por ejemplo.
  • Jardín: al ser una planta pequeña, puedes hacer un agujero de plantación de unos 40 x 40cm, y rellenarla con la mezcla de sustratos mencionada antes.
    Otra opción es plantarla en el agujero con la maceta. Esto es especialmente recomendable cuando el espacio disponible del jardín es bastante limitado, ya que al mantenerla en el recipiente se controla mejor su crecimiento.

Riego

Vista de la flor del ojo de gallo

Imagen – Wikimedia/Karelj

El ojo de gallo resiste bien la sequía, debido a ello hay que regarla unas 2-3 veces por semana en verano, y algo menos el resto del año.

Si la tienes en maceta o jardinera, no le pongas un plato debajo a menos que te vayas a acordar siempre de retirar el agua que sobre a los 20-30 minutos de haber regado.

Abonado

Desde comienzos de primavera hasta después de la floración en verano es muy recomendable abonarla con algún abono para plantas de flor, o si lo prefieres con alguno natural como lo es el guano. En cualquier caso, debes de seguir las indicaciones especificadas en el envase del producto para evitar el riesgo de sobredosis.

Multiplicación

Se multiplica por semillas a finales de invierno o en primavera. Para ello, hay que proceder del siguiente modo:

  1. Primero, hay que elegir un semillero. Este puede ser una maceta -con agujeros-, una bandeja de semillero (hortícola o forestal), pastillas de turba, envases de leche o de yogur limpios y con algún agujerito en la base,… o cualquier cosa que sea impermeable.
  2. Después, se rellena si procede con sustrato para semilleros o con sustrato universal mezclado con perlita a partes iguales.
  3. Luego, se riega a consciencia.
  4. Después, se colocan las semillas sobre la superficie del sustrato, procurando que queden lo más separadas entre sí que sea posible.
  5. A continuación, se cubren con una fina capa de sustrato.
  6. Por último, se coloca el semillero en el exterior, a pleno sol.

Si todo va bien, germinarán en unos 10 días más o menos.

Poda

Al tener hábito rastrero puede darse el caso de que sus tallos crezcan más de lo que en un principio se esperaba. De ocurrir, no te preocupes: coge unas tijeras, lávalas con agua y jabón, y corta sin miedo.

Rusticidad

Su ciclo de vida es anual, es decir, que germina, crece, florece, produce semillas y por último se seca en un año. Además, debido a su origen, es sensible a las heladas, de modo que si por ejemplo la zona donde se cultiva las temperaturas empiezan a bajar de los 0 grados ya en otoño, es posible que se marchite antes.

Vista de la flor de gallo

Imagen – Wikimedia/André Karwath alias Aka

¿Qué te ha parecido esta planta? ¿La conocías?

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