Palmeral de Elche

El palmeral de Elche es uno de los más conocidos

Imagen – Wikimedia/Diego Delso

Hay jardines con palmeras, pero lo que hicieron en la localidad valenciana de Elche es un oasis artificial que se integra en el paisaje. Lo hicieron tan bien, que es para muchos el palmeral más bonito del mundo. Visitarlo es casi como encontrarse en algunos de los lugares más hermosos de África, el continente en el que podemos encontrar las mayores poblaciones de datileras, que son las protagonistas indiscutibles de este oasis artificial valenciano.

Disfrutando de un clima mediterráneo de litoral, con heladas muy suaves en invierno y unas temperaturas que pueden llegar a los 35ºC en verano, las Phoenix dactylifera crecen felices en esta parte de España. De hecho, casi no necesitan cuidados, más allá de alguna pequeña poda. Por supuesto, no podemos olvidarnos de la recolecta de los dátiles, unos frutos que tienen gran importancia alimentaria en este país.

Origen e historia del Palmeral de Elche

El Palmeral de Elche está en la península

Imagen – Wikimedia/Superchilum

No se sabe a ciencia cierta cuándo llegó la datilera a la península ibérica, pero sí que se cree que pudo llegar con los fenicios, o incluso antes. En este sentido, el historiador José Aparicio Pérez atestiguó que eran representadas en los vasos ibéricos de Elche. Antes de la conquista romana, el palmeral ya contaba con un sistema de riego, que fue ampliado. Pero no terminó de mejorar del todo hasta que los egipcios, expertos en regadío, vivieron en lo que es hoy la comunidad valenciana por un tiempo.

Más adelante se asentarían musulmanes, quienes plantarían más datileras. Y para que no les faltara agua, también se creó una red de acequias, extendiéndose así el sistema de regadío. Durante la Edad Media se dictaron una serie de leyes de protección para el palmeral. Jaume I fue el primero en hacer que este jardín se mantuviera intacto.

En el año 2000 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Composición y número de datileras plantadas

En la actualidad hay menos ejemplares de datileras que durante la época musulmana, pero así y todo hay unas 200-300 mil ejemplares que ocupan una superficie de 500 hectáreas. El palmeral se compone de distintos huertos, como el Huerto del Chocolate, el Huerto de Abajo, y el más famoso de todos: el Huerto del Cura.

Las datileras son palmeras que crecen lentamente; de hecho, pueden tardar una década en empezar a desarrollar tronco. Pero son capaces de vivir unos 300 años, si todo les va bien. Las que forman el Palmeral, gozan de buena salud gracias al clima y a sus cuidadores, aunque a veces han tenido que superar desafíos muy complicados.

La Palmera Imperial, la datilera de la emperatriz Sissi

La Palmera Imperial está en Elche

Imagen – Wikimedia/Diego Delso

Corría el año 1894 cuando la emperatriz Isabel de Baviera (Sissi) visitara el palmeral. Al ver este ejemplar, que cuenta con 7 vástagos o brazos que crecen dándole forma de candelabro, Sissi comentó que era digna de un Imperio. A partir de entonces, esta extraña datilera pasaría a llamarse la Palmera Imperial.

Tiene una altura de 12,70 metros y se calcula que tiene 180 años. Hoy en día es visitada por la gente de la ciudad, pero también por turistas curiosos.

El picudo rojo en el Palmeral de Elche

El picudo rojo ataca a las datileras

Imagen – Flickr/Katja Schulz

Si hay una plaga que más daño ha hecho y está haciendo a las palmeras, en especial a las Phoenix y, para concretar más, a las P. canariensis y P. dactylifera, es el picudo rojo. Este es un gorgojo; es decir, una especie de escarabajo con el cuerpo más alargado, que en su fase larvaria excava túneles en el interior del tallo de la planta mientras se alimenta de ella.

Los síntomas visibles son:

  • La hoja central de la planta, que sirve de guía, se desvía de su punto de crecimiento.
  • En el tallo se aprecian agujeros por los que se pueden extraer fibras.
  • En casos más avanzados, la corona de hojas se queda »colgando» del tallo, aunque pueden caer hojas que estarán marrones (secas).

¿Cómo se trata? Bueno, en el 2005, que fue cuando se detectó por primera vez en el Palmeral de Elche, lo único que se sabía que podía funcionar es el tratamiento con Clorpirifos e Imidacloprid. Estos insecticidas, sin mezclar (es decir, que primero se usa uno, y al mes siguiente el otro) se inyectan en el interior del tallo.

Si el ejemplar aún no ha desarrollado tallo y/o está sano se aplican medidas preventivas, o bien con nematodos, o bien con los insecticidas anteriormente mencionados. Incluso podría servir echarle agua con una manguera durante el verano, dirigiéndola al centro de la palmera, ya que así se consigue ahogar a las larvas.

Y aún así, si no se detecta a tiempo es difícil salvarla. Lamentablemente, desde que se detectó el primero en el Palmeral de Elche, el número de datileras ha descendido. Por suerte, desde el 2017 más o menos el 60% de palmeras enfermas se consiguen salvar.

El Palmeral de Elche tiene más de 200 mil datileras

Imagen – Wikimedia/Superchilum

Con todo, recomendamos la visita al Palmeral de Elche, ya que estamos convencidos que de vas a disfrutar mucho.


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