La comarca de El Bierzo se prepara para dar un salto importante en la gestión de uno de sus recursos naturales más singulares: las setas silvestres. El Consejo Comarcal, con el respaldo técnico de Cesefor, está completando los trámites para poner en marcha el futuro Parque Micológico del Bierzo, una figura de gestión que busca ordenar la recolección y reforzar el peso económico y turístico de la micología en la zona y su temporada de setas.
Uno de los pasos clave del proceso está siendo la organización de reuniones informativas con los propietarios forestales. La próxima convocatoria está fijada para el lunes 27 de abril, a las 17:00 horas, en el Ayuntamiento de Berlanga del Bierzo. A este encuentro están invitados ayuntamientos, juntas vecinales y pedanías que tengan montes en su término.
La asistencia a la sesión será libre y gratuita, y se enmarca en una ronda de charlas que ya ha pasado por distintos municipios de la comarca, como Vega de Espinareda, Carucedo o Folgoso de la Ribera. En estas citas se explica en qué consiste un parque micológico, qué implicaciones tiene su creación y qué papel juegan las entidades propietarias.
Según trasladan los promotores, la respuesta en las primeras localidades ha sido positiva, con un interés creciente de juntas vecinales y ayuntamientos por sumarse al futuro acotado micológico. La idea es que cuantas más superficies forestales se integren, más sentido tendrá la figura y mayor será la capacidad de gestión conjunta.
Durante estas reuniones también se resuelven dudas habituales: qué ocurre con los derechos de aprovechamiento, cómo se tramitan los permisos comerciales, qué beneficios concretos puede tener la adhesión o cómo se coordinará la vigilancia frente a recolecciones abusivas y sobre cómo saber si una seta es comestible o venenosa.
Reuniones informativas en Berlanga del Bierzo para propietarios de montes

El futuro Parque Micológico del Bierzo se encuadra en la figura de parque micológico regulada por la Junta de Castilla y León. Se trata de un instrumento de gestión territorial destinado a ordenar el aprovechamiento de setas silvestres en una zona concreta, fijando normas de recolección tanto para el consumo propio como para la venta.
El marco jurídico de referencia es el Decreto 31/2017, de 5 de octubre, que establece los requisitos para que un territorio pueda ser declarado parque micológico. Entre otros condicionantes, el área debe superar las 10.000 hectáreas continuas y contar con una única entidad gestora del aprovechamiento, encargada de coordinar permisos, control y seguimiento.
La declaración oficial se realiza mediante una orden de la Consejería competente en materia de montes de la Junta de Castilla y León. A partir de ese momento, la administración autonómica refuerza la vigilancia y el control de la actividad micológica en los montes incluidos, con un nivel de seguimiento superior al de otras zonas no adscritas a un parque.
Un aspecto central es la trazabilidad del producto. Cualquier persona o empresa que pretenda comercializar setas en Castilla y León está obligada a disponer de un permiso comercial y a acreditar el número o matrícula del acotado o parque del que proceden los ejemplares. Sin esa identificación, la venta se considera ilegal y puede ser objeto de sanción.
Este modelo busca evitar la explotación indiscriminada, mejorar el control sanitario y favorecer que la riqueza generada por el recurso beneficie al territorio en el que nace, evitando prácticas como la recolección intensiva sin retorno económico local.
Papel del Consejo Comarcal y de Cesefor en el Parque Micológico del Bierzo
En el caso concreto de El Bierzo, el Consejo Comarcal actuará como entidad promotora y representante del futuro parque micológico. Su función será articular la iniciativa, tramitar la documentación necesaria, canalizar la participación de los propietarios y servir de interlocutor ante la Junta de Castilla y León.
Es importante subrayar que este papel no implica, en ningún momento, que el Consejo Comarcal asuma la titularidad micológica ni la propiedad de los montes. Los ayuntamientos, juntas vecinales y pedanías mantienen en todo momento la plena titularidad de sus terrenos y la capacidad de decisión sobre ellos.
La adhesión al parque no conlleva costes económicos directos para las entidades propietarias. Lo que se cede es la gestión organizada del recurso micológico, de forma coordinada y bajo un único paraguas, sin perder derechos de propiedad ni usos tradicionales compatibles con la conservación.
Por su parte, Cesefor —Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León— aporta el soporte técnico necesario, aprovechando su experiencia en gestión forestal, planificación micológica y desarrollo rural. Su trabajo se centra en el diseño del modelo de gestión, la definición de criterios de sostenibilidad, la elaboración de herramientas de control y el asesoramiento durante todo el proceso.
La combinación de un órgano político-territorial como el Consejo Comarcal con un centro especializado como Cesefor pretende garantizar que el parque nazca con una base técnica sólida, pero adaptada a las particularidades de la comarca berciana.
Un recurso micológico en alza: impacto económico y valor ambiental
El Bierzo cuenta con un patrimonio micológico especialmente rico, ligado a la diversidad de sus montes, al clima y a la variedad de formaciones forestales. Este potencial, que durante años tuvo un uso más bien local y marginal, se ha convertido en las últimas décadas en un aprovechamiento con peso propio.
En Castilla y León, la recolección de hongos silvestres comestibles mueve ya cantidades significativas de producto cada temporada y genera un impacto económico cifrado en varios miles de millones de euros anuales. En muchas comarcas forestales, el valor de la producción de setas supera incluso a aprovechamientos tradicionales como la madera, la resina, el corcho o la caza; ejemplos de gestión y campañas, como la campaña micológica de primavera, ilustran esa dinámica regional.
Esta actividad tiene, además, una particularidad relevante desde el punto de vista social: se concentra en zonas rurales con menos alternativas económicas, donde cada ingreso cuenta. Ordenar la recolección permite que esa riqueza se distribuya de manera más equilibrada y que una mayor parte quede en el territorio.
A la dimensión económica se suma el valor ecológico. La presencia de una comunidad fúngica diversa es un indicador claro de buena salud de los ecosistemas forestales, ya que los hongos juegan un papel clave en los ciclos de nutrientes, en la descomposición de materia orgánica y en la simbiosis con muchas especies de árboles.
Gestionar bien el recurso micológico no solo ayuda a generar actividad, sino que favorece una visión más amplia del monte como espacio multifuncional, donde se combinan producción, conservación, ocio y turismo de manera compatible.
Micoturismo y desarrollo rural: oportunidades para los pueblos bercianos
Uno de los pilares del Parque Micológico del Bierzo será el impulso del micoturismo como motor económico. Este tipo de visitante suele desplazarse en grupos reducidos —familias o cuadrillas de amigos—, pasa el día o el fin de semana en la zona, consume en restaurantes y comercios locales y, en muchos casos, pernocta en alojamientos rurales. Actividades y jornadas similares a las celebradas en otros espacios, como las jornadas micológicas, muestran el potencial del micoturismo para dinamizar territorios.
Frente a la recolección intensiva orientada exclusivamente a la venta, el perfil del micoturista se caracteriza por recoger cantidades moderadas de setas, respetar en mayor medida las normas y valorar tanto el producto como el entorno natural y cultural que lo rodea. Todo ello se traduce en un impacto ambiental más bajo y un retorno económico más diversificado.
La experiencia en otras áreas micológicas muestra que, si se articula bien, el micoturismo puede dinamizar negocios de hostelería, comercio local, guías de naturaleza y pequeñas empresas de transformación (secado, conservas, productos gourmet), además de generar oportunidades para la formación y la divulgación ambiental.
El proyecto berciano pretende seguir esta línea: aprovechar el tirón de las setas para reforzar la economía de los pueblos, apoyar iniciativas empresariales ligadas al medio rural y, al mismo tiempo, sensibilizar sobre la importancia de respetar los montes y sus ciclos.
De esta manera, la micología se perfila como una herramienta de diversificación en comarcas que buscan alternativas a modelos más intensivos, con la ventaja de que, bien gestionada, permite compatibilizar actividad económica y conservación del entorno.
Un paso estratégico para ordenar y proteger la micología berciana
Con la tramitación del Parque Micológico del Bierzo, la comarca da un paso decidido hacia un modelo en el que la recolección de setas se desarrolla bajo criterios de orden, legalidad y sostenibilidad. La combinación de normativa específica, apoyo técnico y participación de los propietarios forestales apunta a un escenario en el que el recurso pueda seguir aprovechándose sin comprometer su futuro.
Aunque el proceso todavía requiere completar distintos trámites administrativos y sumar más adhesiones, la dinámica de reuniones y el interés mostrado por entidades locales indican que existe un consenso amplio sobre la necesidad de regular. La micología deja así de ser vista solo como una afición estacional para situarse como un eje más de la estrategia de desarrollo rural en El Bierzo.
