Las semillas constituyen la base de la reproducción sexual en la mayoría de plantas terrestres y son fundamentales tanto para la agricultura como para la biología vegetal. Son estructuras vitales que resguardan el material genético de la futura planta y aseguran, mediante complejos mecanismos, la supervivencia de la especie bajo condiciones ambientales variables.
¿Qué es una semilla y cómo se forma?
Una semilla es el óvulo maduro de las plantas espermatofitas, desarrollado tras la fecundación. Se localiza en el interior del fruto (en angiospermas) o expuesta en conos (en gimnospermas) y actúa como medio para preservar el embrión hasta que las condiciones ambientales son adecuadas para su germinación. Para entender más sobre el proceso de formación, puedes consultar nuestras partes de una flor.
Durante la polinización, el grano de polen alcanza el estigma de la flor y, tras recorrer el tubo polínico, llega al gameto femenino, produciéndose la fecundación. A partir de este proceso, se desarrolla una combinación única de genes que forma el embrión de la nueva planta.

Partes de una semilla y sus funciones
Independientemente de la especie, una semilla típica cuenta con tres estructuras principales: embrión, tejidos de reserva (endospermo o cotiledones) y tegumentos o cubiertas protectoras. A continuación, se detallan cada una de ellas y sus funciones específicas:
- Embrión: Es el organismo en estado latente, surgido de la unión del gameto masculino y femenino. Presenta varios componentes: radícula (primera raíz que emerge), plúmula (futura yema de hojas y tallo), hipocótilo (segmento entre radícula y cotiledones) y cotiledones (primera o primeras hojas, fundamentales en la nutrición inicial de la plántula). Para más detalles, revisa nuestras partes de un girasol.
- Endospermo: Tejido de almacenamiento de reservas nutricionales como almidón, proteínas y lípidos, que alimenta al embrión durante la germinación. Puede persistir en la semilla madura (semillas endospérmicas) o ser absorbido por los cotiledones (no endospérmicas, como las habas o guisantes).
- Tegumentos: Son cubiertas externas formadas por la testa (externa, dura y resistente) y el tegmen (interna, más delgada). Protegen mecánicamente al embrión y regulan los intercambios de agua y gases.
- Micropilo: Es una apertura en el tegumento por donde el agua penetra durante la germinación y que, en la fecundación, permite el acceso del tubo polínico.
En algunos casos, se encuentran estructuras complementarias como el hilio, cicatriz que señala la unión al fruto; y mecanismos de dispersión como alas, espinas o sustancias nutritivas para atraer a los animales. En determinadas especies, también existe perisperma, otro tejido de reserva derivado de la nucela.
Tipos de semillas según el número de cotiledones
Las semillas se clasifican comúnmente según el número de cotiledones presentes:
- Monocotiledóneas: Semillas con un solo cotiledón, como las de gramíneas (maíz, arroz, trigo). Generalmente estas semillas presentan un embrión más pequeño y absorben nutrientes principalmente a través del cotiledón. Para aprender sobre diferentes tipos, revisa las partes de una raíz.
- Dicotiledóneas: Poseen dos cotiledones, como las judías, habas y girasoles. Estas almacenan gran parte de las reservas en los cotiledones y suelen tener una germinación más vigorosa. Si quieres más información, puedes consultar cómo se reproduce mediante semillas en reproducción de plantas por semillas.
La diferenciación también puede extenderse al modo de germinación: germinación epígea (los cotiledones emergen sobre la superficie del suelo) o germinación hipógea (cotiledones permanecen bajo tierra).
La germinación de la semilla y sus etapas
La germinación es el proceso por el cual el embrión recupera su actividad metabólica, absorbe agua a través del micropilo y comienza a crecer. El primer signo visible es la emergencia de la radícula. Tras este paso, la plántula desarrolla su tallo y primeras hojas, iniciando la fotosíntesis para sostener su desarrollo independiente.
Existen factores cruciales para la germinación como la temperatura, humedad, oxígeno y, en algunas especies, la luz. Las cubiertas de la semilla se ablandan, permitiendo la expansión del embrión gracias a las reservas acumuladas. Para una guía práctica, revisa nuestro artículo sobre cómo germinar semillas de limón.

Latencia y dormancia: claves para la supervivencia
Muchas semillas desarrollan latencia o dormancia como estrategia para retrasar la germinación hasta que las condiciones sean óptimas. Este proceso puede deberse a factores internos (fisiológicos o morfológicos) como inmadurez del embrión o presencia de inhibidores químicos naturales, o bien externos, como dureza del tegumento que impide la entrada de agua. Para entender qué hacer frente a dificultades en la germinación, consulta nuestro artículo sobre problemas en la germinación de semillas.
Algunas semillas requieren tratamientos para romper la dormancia, como el secado, estratificación (exposición al frío o calor), o eliminación de inhibidores químicos por el agua de lluvia.
Importancia, longevidad y almacenamiento de las semillas
La capacidad de una semilla para mantener su viabilidad a lo largo del tiempo depende de la especie, su contenido de humedad y el almacenamiento. Algunas semillas pueden conservarse viables durante décadas, mientras que otras pierden esta capacidad en pocas semanas. Si planeas guardar semillas, revisa nuestras recomendaciones para un almacenamiento adecuado y prolongar su vida útil.
Un almacenamiento adecuado implica deshidratar las semillas, reducir su exposición a la luz, mantener temperatura baja y evitar fuentes de calor y humedad. Lo ideal es emplear recipientes de cristal herméticos en lugares frescos y secos. Rotular los envases con la información esencial (especie, fecha de recolección) permite gestionar correctamente las reservas.

Ejemplos de semillas en distintas plantas
Las semillas varían enormemente en forma, tamaño y características dependiendo del grupo vegetal:
- Angiospermas: Sus semillas quedan encerradas en frutos, como los de tomate, calabaza o girasol. Los frutos protegen y favorecen la dispersión de las semillas.
- Gimnospermas: Producen semillas «desnudas», expuestas sobre escalas de conos, como ocurre en pinos, abetos y cipreses.
- Semillas adaptadas a la dispersión: Algunas semillas poseen alas (ejemplo, arce), pelos (diente de león) o mecanismos químicos y nutritivos que atraen animales, facilitando su expansión a nuevos hábitats.
Cada una de estas partes y mecanismos aseguran la perpetuidad vegetativa, permitiendo a las plantas aprovechar distintos nichos ecológicos y sobrevivir frente a condiciones adversas, lo que ha sido clave en su evolución y expansión mundial.
