La Perilla como planta ornamental y medicinal: origen y características
La Perilla, conocida científicamente como Perilla frutescens, es una hierba procedente de Asia, concretamente de regiones montañosas de China, la India y también Japón, donde recibe distintos nombres como Ortiga negra, Shiso, Menta púrpura, Planta bistec, Albahaca japonesa y otros. Pertenece a la familia Lamiaceae, la misma del romero y la albahaca, y abarca alrededor de 20 especies, incluyendo Perilla nankinensis, Perilla shimadae, Perilla citriodora y otras. Su estructura es la de una planta herbácea perenne, de porte erecto y normalmente no supera el metro de altura, aunque bajo condiciones propicias puede crecer aún más.
Lo más llamativo de la Perilla son sus hojas ovaladas y dentadas que pueden adoptar tonos que van desde el púrpura intenso al verde oscuro e incluso al negro, estando disponibles variantes de hojas verdes, púrpuras, crespas o lisas. Estas hojas son aromáticas y tienen un gran atractivo decorativo.
La planta produce pequeñas flores blancas o rosadas agrupadas en espigas, aunque su interés ornamental recae principalmente en el follaje. Forma parte de la cultura ornamental asiática y desde hace siglos también de la occidental, descubriéndose su valor en jardines, macizos, borduras, rocallas y como planta para maceta en balcones y patios. El célebre Shiso de Japón, por ejemplo, es una forma muy apreciada de la Perilla y es comúnmente utilizada tanto en la decoración como en la gastronomía oriental.

Cultivo y cuidados de la Perilla frutescens
El cultivo de la Perilla es sencillo y requiere pocos cuidados, por lo que es una gran elección para quienes se inician en la jardinería, así como para aficionados exigentes que buscan una planta resistente y decorativa. Para que la Perilla frutescens luzca en todo su esplendor es fundamental cuidar ciertos aspectos clave:
- Exposición: Necesita pleno sol, lo que potencia la intensidad del color de sus hojas. Aunque tolera la semisombra, en ambientes muy sombríos pierde parte de su viveza foliar.
- Temperatura: Prefiere climas templados, con temperaturas medias entre 15 y 25 ºC. Es sensible al frío y, en lugares donde las heladas son habituales, se comporta como planta anual.
- Suelo: Es recomendable una mezcla a partes iguales de tierra de jardín, turba y arena gruesa para asegurar una buena capacidad de drenaje. El suelo debe ser fértil y rico en materia orgánica. Si deseas ampliar la información sobre el cultivo de plantas medicinales y decorativas, te recomendamos visitar todo sobre la perilla, usos y curiosidades.
- Riego: Exige un riego regular que mantenga el sustrato siempre ligeramente húmedo, evitando encharcamientos. En veranos muy calurosos o secos, se puede incrementar la frecuencia, especialmente en maceta.
- Abonado: Se aconseja aportar estiércol cada final de invierno para enriquecer el sustrato y fertilizante mineral cada 15 días durante la primavera.
- Poda: No exige poda frecuente, pero es recomendable pinzar la punta de los tallos para estimular un crecimiento más compacto y ramificado.
- Propagación: La siembra por semillas es el método más habitual. Deben sembrarse en primavera, a temperaturas suaves (en torno a los 18–22 ºC). Se puede trasplantar a su ubicación definitiva cuando las plántulas sean lo suficientemente fuertes.
En climas templados, es común que la planta se autopolinice y vuelva a brotar de sus propias semillas cada año. Para una correcta germinación, es recomendable no cubrir las semillas, ya que necesitan luz directa, y mantenerlas en frío antes de plantar para facilitar el proceso, pudiendo emplear el frigorífico.
La Perilla muestra una notable resistencia a plagas y enfermedades comunes del jardín, por lo que se considera una especie muy adecuada para cultivos ecológicos y como parte de asociaciones beneficiosas en macizos y huertos.

Beneficios medicinales y propiedades terapéuticas de la Perilla
Desde la antigüedad, la Perilla frutescens se ha valorado tanto en la medicina tradicional oriental como en la occidental. Su uso medicinal abarca un amplio espectro de dolencias, especialmente en lo relativo a afecciones respiratorias, problemas digestivos, alergias y como complemento para el fortalecimiento general del organismo.
Entre los compuestos bioactivos más relevantes se encuentran:
- Ácido rosmarínico: Potente antiinflamatorio y anti-alérgico, considerado responsable de muchas de las aplicaciones terapéuticas, especialmente en los resfriados, asma, bronquitis y alergias estacionales.
- Ácidos grasos esenciales: Su aceite es especialmente rico en omega 3 (ácido alfa-linolénico), con una proporción superior a la de otras semillas como el lino, la chía o el cáñamo.
- Aceites esenciales y flavonoides: Contiene compuestos como luteolina, apigenina, escutelaria, quercetina y otros polifenoles con propiedades antioxidantes, antitumorales, antidepresivas y protectoras del sistema cardiovascular.
En Medicina Tradicional China se emplean tanto hojas como semillas (“Zi Su Ye” y “Zi Su Zi”) para:
- Tratar intoxicaciones alimentarias, especialmente por consumo de pescados y mariscos.
- Aliviar afecciones respiratorias como tos, asma, bronquitis, resfriados y congestión pulmonar.
- Dispersar el Qi, regular el estómago y el bazo, y ayudar en problemas digestivos como náuseas, vómitos y diarreas.
- Controlar episodios de alergia severa y reacciones anafilácticas.
Además, estudios modernos avalan sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, anticancerígenas, antibacterianas y efectos positivos en el sistema cardiovascular, así como su empleo como antidepresivo y en la prevención del sobrepeso y la caída del cabello en combinación con otras plantas.

Usos culinarios de la Perilla: recetas y tradiciones
La Perilla es una hierba fundamental en la gastronomía asiática, especialmente en Japón, China, Corea, Nepal y partes de India. Sus hojas y semillas se utilizan como condimento, aderezo o ingrediente principal en diversos platos, tanto cocinados como en crudo.
Algunas aplicaciones culinarias y recetas populares incluyen:
- Hojas frescas para acompañar o envolver pescados y mariscos, especialmente en sashimi japonés. En Japón, el shiso púrpura es crucial para preparar umeboshi (ciruelas encurtidas) y otros encurtidos.
- El aceite de semillas de perilla es apreciado tanto en la cocina como en la elaboración de aceites secantes para barnices. Este aceite se caracteriza por su alto contenido en omega 3 y su capacidad para preservar y esterilizar alimentos.
- En Nepal e India se preparan salsas condimentadas con semillas cocidas, chile y tomate.
Receta de pescado empapelado: Colocar sobre papel de aluminio una cama de hojas de perilla, encima el filete de pescado, agregar cebolla, ajo, jengibre o pimienta y sal al gusto. Cubrir con más hojas de perilla, cerrar el paquete y cocinar al vapor.
Tempura de champiñones y hojas de perilla: Mezclar harina (de arroz o trigo), agua fría, sal y azafrán para crear la masa. Bañar champiñones y hojas de perilla, freír en aceite caliente y dejar escurrir el exceso de grasa en papel absorbente. Se puede servir con aderezos suaves.
No solo es posible disfrutar de la perilla en la cocina tradicional, sino que también se puede añadir a infusiones, guisos, salteados, woks o sopas, y explorar combinaciones con especias como jengibre, clavo, naranja o canela para crear infusiones digestivas, aromáticas y saludables.

Composición química y valor nutricional de la Perilla frutescens
El perfil químico de la Perilla es sumamente diverso, contando con numerosos compuestos beneficiosos para la salud:
- Semillas: Contienen entre un 40-50% de lípidos, aproximadamente 17% de proteínas y 30% de aceites volátiles.
- Ácidos grasos esenciales: Aproximadamente 54-64% de ácido linoleico alfa-linolénico (omega-3), 11-16% (omega-6), 14-23% de ácido oleico (omega-9) y una cantidad menor de ácidos grasos saturados (6-8%).
- Vitaminas y minerales: Destacan la vitamina B1 y minerales esenciales, junto con polifenoles y flavonoides como el ácido rosmarínico, apigenina, luteolina, chrysoeriol, quercetina, ácido palmítico, ácido esteárico, limoneno y shikonina.
- Aceites esenciales: Existen distintos quimiotipos de Perilla según predominancia de compuestos como perilla-aldehído, perilacetona, fenilpropanoides, elsholtzia cetona, perilina y otros. Cada quimiotipo influye en el aroma, sabor y acción terapéutica de la planta.
- Aminoácidos: Incluye arginina, histidina, leucina, isoleucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina y valina.
Los aceites esenciales además contienen compuestos aromáticos potentes y en algunos casos sustancias consideradas psicoactivas (como la miristicina y la elemicina en ciertos quimiotipos), de ahí que en grandes dosis puedan ser tóxicas para animales domésticos.
Perilla en la cultura tradicional y actualidad
La Perilla es un nexo de unión entre botánica, decoración, cocina y salud. Su cultivo abarca desde pequeñas explotaciones familiares hasta grandes producciones en Asia, donde las semillas se utilizan ampliamente para la obtención de aceites industriales, comestibles y en la medicina alternativa. Es, además, una planta melífera de gran rendimiento, ampliamente apreciada por apicultores.
En los sistemas de medicina tradicional japonesa y china, la Perilla forma parte de complejos fitoterapéuticos para la prevención y tratamiento del asma, tos, depresión, mareos, bronquitis, dispepsia y protección del feto en el embarazo. Se combina con otras hierbas como el jengibre, ginseng, magnolia, pinellia y regaliz para maximizar su eficacia.
El uso en infusiones es una de las formas más habituales de beneficiarse de sus propiedades. La dosis recomendada es de 5-10 gramos de hojas secas por infusión (dejar reposar 10–15 minutos, máximo 2–3 tazas diarias). Para aplicación externa, se puede triturar y usar como cataplasma para verrugas u otras afecciones dermatológicas, dejando actuar 10–15 minutos varias veces al día.
Las semillas pueden tostarse y emplearse en decocciones, y existen preparados específicos para eliminar parásitos intestinales o fortalecer pulmones, bajo supervisión profesional.
La Perilla frutescens es mucho más que una planta decorativa. Su resistencia, facilidad de cultivo, atractivo visual y la versatilidad tanto en medicina tradicional, como en gastronomía y huertos ecológicos la convierten en una opción sumamente valiosa para cualquier entorno natural o doméstico.