El olivo, símbolo del Mediterráneo y base de la producción de aceite en muchos países, es una especie resistente, pero no exenta de amenazas. Con el paso del tiempo, las plantaciones de olivar han enfrentado numerosas plagas y enfermedades que pueden comprometer su desarrollo, el rendimiento de la cosecha y la calidad del fruto. Tanto los agricultores experimentados como los recién llegados al sector necesitan conocer en profundidad cuáles son las plagas del olivo más comunes, sus síntomas y los tratamientos más efectivos para prevenir y atajar cualquier problema a tiempo.
Importancia de conocer y controlar las plagas del olivo
El monocultivo, el aumento de las temperaturas, la especialización y otros factores han favorecido que determinadas plagas sean cada vez más resistentes y difíciles de erradicar. Un olivar bien gestionado, libre de plagas, es sinónimo de mejor producción y mayor vida útil de los árboles. Detectar y tratar a tiempo los problemas fitosanitarios es clave para evitar grandes pérdidas y garantizar la sostenibilidad del cultivo.

¿Cómo identificar si un olivo tiene una plaga?
La observación continua es la base de una gestión eficaz. Algunas señales que pueden alertar de la presencia de plagas en el olivo son:
- Manchas en hojas y frutos: decoloraciones, puntos negruzcos, amarilleo o zonas enmohecidas.
- Deformaciones en brotes, ramas o frutos: fruto momificado, hojas con aspecto abarquillado o dobladas.
- Pérdida y caída prematura de hojas y aceitunas.
- Aparición de sustancias pegajosas o algodonosas en el follaje, producto de ciertos insectos.
- Presencia de pequeños insectos, galerías o agujeros en troncos y ramas.
Ante cualquier anomalía, es fundamental actuar con rapidez, identificar la plaga o enfermedad concreta y aplicar el tratamiento más adecuado ajustando el método según el estado fenológico y la edad del olivo.
Listado de plagas del olivo más frecuentes, síntomas y tratamientos
El olivo puede verse afectado por diferentes tipos de plagas, divididas principalmente en insectos fitófagos, ácaros, hongos y bacterias. A continuación, se repasan las más relevantes, explicando cómo identificarlas, qué daños provocan y cómo combatirlas eficazmente:
Mosca del olivo (Bactrocera oleae)
La mosca del olivo es la plaga más temida, capaz de reducir de manera significativa la calidad y el rendimiento de la aceituna. Su ciclo biológico incluye varias generaciones en un año, depositando los huevos dentro de la aceituna. Las larvas se alimentan de la pulpa, provocando:
- Manchas marrones y orificios en los frutos.
- Pérdida de peso y caída prematura de aceitunas.
- Calidad inferior del aceite (más acidez y peor sabor).
Tratamiento: Para controlar la mosca del olivo se recomienda:
- Colocación de trampas cromáticas, quimiotrópicas y de feromonas para capturar adultos.
- Aplicación de insecticidas autorizados en los periodos de máxima puesta.
- Recolección temprana y destrucción de frutos caídos para cortar el ciclo biológico.
La prevención mediante monitoreo y trampas es fundamental para evitar daños graves.

Prays del olivo o polilla del olivo (Prays oleae)
Este lepidóptero completo su ciclo en tres generaciones anuales:
- Filófaga: las larvas atacan y comen las hojas.
- Antófaga: las larvas se alimentan de los botones florales.
- Carpófaga: atacan a los frutos, horadando la aceituna y consumiendo la almendra.
Los síntomas más destacados son la defoliación, caída de flores, frutos secos o perforados, y la pérdida de cosecha en la última generación.
Tratamiento:
- Aplicación de insecticidas específicos en el momento de máxima vulnerabilidad, principalmente durante la floración.
- Trampas lumínicas y control biológico.
- Monitoreo constante para detectar la plaga en sus primeras fases.
Cochinilla de la tizne (Saissetia oleae)
Este pequeño insecto es chupador de la savia y expulsa una melaza que favorece la aparición de un hongo negro (fumagina o negrilla). Los daños se reflejan en:
- Debilitamiento general del árbol.
- Aparición de una película negra sobre hojas y madera.
- Crecimiento reducido y menor producción.
- Asociación frecuente con infestaciones de hormigas.
Tratamiento:
- Uso de aceites minerales autorizados antes de la brotación para reducir la población.
- Introducción de depredadores naturales (Cryptolaemus montrouzieri, mariquitas).
- Poda de ramas densas y mejora de la ventilación.
- Aplicación de insecticidas específicos si la infestación es severa.
Barrenillo del olivo (Phloeotribus scarabaeoides y Hylesinus oleiperda)
Este escarabajo perfora galerías en ramas y troncos jóvenes, provocando:
- Pequeños agujeros en ramas y troncos.
- Serrín fino en la base del árbol.
- Debilitamiento de ramas, caída de hojas y muerte de brotes.
Tratamiento:
- Eliminación y quema de ramas afectadas en invierno para evitar que la plaga complete su ciclo.
- Colocación de trampas de feromonas para captura de adultos.
- Aplicación de fitosanitarios autorizados durante la primavera y verano en casos graves.
- Mantener el árbol bien podado para reducir escondites.
Algodoncillo del olivo (Euphyllura olivina)
Este pequeño insecto, muy visible por la masa algodonosa blanca que cubre brotes y flores, provoca:
- Manchas blancas en hojas y tallos tiernos.
- Caída de flores y reducción de la producción.
- Hojas amarillentas y debilitamiento de los brotes nuevos.
Tratamiento:
- Aplicación de insecticidas autorizados en los primeros brotes de primavera.
- Introducción de depredadores naturales (mariquitas).
- Evitar exceso de humedad en el cultivo.

Glifodes del olivo (Palpita unionalis)
Mariposa cuya larva se alimenta de hojas jóvenes y brotes del olivo. Los síntomas más comunes son:
- Hojas enrolladas, comidas por los bordes o con presencia de galerías.
- Brotes jóvenes dañados y árbol con crecimiento reducido.
Tratamiento:
- Insecticidas selectivos en etapas tempranas de infestación.
- Fomento de la biodiversidad para aumentar depredadores.
- Monitoreo frecuente durante todo el año, especialmente primavera y verano.
Otiorrinco del olivo
Escarabajo que se alimenta de hojas, muy activo en otoños templados y con ciclos alargados por el aumento de temperaturas. Los daños son:
- Hojas comidas por los bordes.
- Reducción del vigor de brotes jóvenes.
- Dificultad para controlar con productos fitosanitarios.
Tratamiento:
- Colocación de barreras físicas: cintas adhesivas o fibra sintética en torno al tronco.
- Manejo cultural para dificultar el acceso de adultos a las ramas.
Abichado del olivo (Euzophera pingüis)
Una plaga secundaria pero relevante, sobre todo en olivos jóvenes. Sus larvas perforan la corteza y la madera, debilitando al árbol:
- Pequeños agujeros en ramas y troncos jóvenes.
- Desarrollo lento o muerte de ramas afectadas.
- Debilitamiento general en plantaciones jóvenes.
Tratamiento:
- Retirada y quema de ramas afectadas.
- Aplicación de fitosanitarios específicos en primavera.
- Poda adecuada para evitar zonas de refugio.
Otras plagas a considerar
- Psila (Euphyllura olivina): Similar al algodoncillo, se reconoce por la borra algodonosa blanca que cubre brotes y flores.
- Arañuelo del olivo (Liothrips oleae): Pequeños insectos que producen defoliación y frutos deformes, normalmente controlados de forma natural.
- Roedores y topillos: Mamíferos que dañan raíces y pueden secar los árboles si no se controla su población.

Enfermedades del olivo relacionadas con plagas: síntomas y acciones preventivas
Las plagas pueden ser puerta de entrada para muchas enfermedades graves. Algunas de las más importantes son:
Repilo o Cycloconium oleaginea
Enfermedad causada por un hongo, también conocido como «ojo de gallo». Síntomas clave:
- Manchas circulares oscuras con halo amarillo en las hojas.
- Defoliación masiva y debilitamiento del árbol.
- Menor producción y caída prematura del fruto.
Tratamiento y prevención:
- Fungicidas autorizados en los periodos críticos de humedad.
- Poda selectiva para mejorar aireación.
- Recogida de hojas caídas y eliminación del inóculo.
- Evitar el exceso de nitrógeno en la fertilización.
Verticilosis (Verticillium dahliae)
Uno de los hongos de suelo más dañinos para el olivo. Afecta el sistema vascular provocando:
- Marchitamiento repentino de hojas y ramas.
- Defoliación unilateral.
- Pérdida de vitalidad y muerte de árboles, especialmente en suelos infectados o tras el trasplante de material contaminado.
Medidas de manejo:
- Análisis del suelo y plantones libres de inóculo.
- Variedades tolerantes en zonas de alto riesgo.
- Destrucción de restos infectados y evitar replantación inmediata.
- Tratamientos biológicos con antagonistas del hongo.
- Evitar el uso de aguas contaminadas y limpiar herramientas.
Xylella fastidiosa
Bacteria de alto riesgo, transmitida por insectos vectores que pueden entrar por heridas causadas por plagas. Los síntomas incluyen:
- Marchitez, decaimiento, secado de hojas y ramas.
- Obstrucción de los vasos del xilema, privando a la planta de agua y nutrientes.
Prevención y control:
- Control de insectos vectores.
- Medidas fitosanitarias estrictas y vigilancia de movimientos de material vegetal.
- Eliminación de plantas infectadas bajo supervisión oficial.
Otras enfermedades vinculadas o agravadas por plagas
- Aceituna jabonosa (Colletotrichum spp.): Fruto momificado, caída prematura y pérdida de peso.
- Lepra del olivo (Phlyctema vagabunda): Caída de frutos antes de tiempo y momificación.
- Tuberculosis del olivo (Pseudomonas savastanoi): Bacteriosis que produce tumores en ramas y troncos, agravada por plagas que abren heridas.
- Negrilla: Hongo que crece sobre la melaza de cochinilla y psila, cubriendo hojas y reduciendo la fotosíntesis.
- Glifodes del olivo: Relacionada también con otras enfermedades por las heridas previas en los brotes.
Medidas preventivas generales en el control de plagas y enfermedades
- Monitoreo y muestreo frecuente de las parcelas.
- Selección de variedades resistentes o tolerantes para zonas de riesgo.
- Uso racional de fitosanitarios y sólo cuando sea necesario.
- Poda y eliminación de material vegetal enfermo o infestado.
- Manejo integrado de plagas (MIP): combinar métodos culturales, biológicos, físicos y químicos.
- Favorecer la biodiversidad y los enemigos naturales.
- Mantener la sanidad del suelo y evitar excesos de humedad.
- Rotación de cultivos y no plantar olivo inmediatamente después de otras especies sensibles.
Errores frecuentes en la gestión fitosanitaria del olivo
- Uso inadecuado de insecticidas o fungicidas: puede generar resistencias y desequilibrios en el ecosistema.
- Ignorar las señales iniciales de la plaga: actuar solo cuando el daño es evidente suele ser tarde.
- No eliminar frutos caídos o restos de poda infectados: perpetúa el ciclo de las plagas y enfermedades.
- Poca diversificación en el manejo: depender solo de productos químicos es menos eficaz que integrar varias estrategias.
Preguntas frecuentes sobre plagas y tratamientos en el olivar
- ¿Cuál es la plaga más peligrosa para el olivo?
- La mosca del olivo es la plaga más común y temida. Sin embargo, la prays y ciertos hongos como el repilo pueden ser igualmente devastadores si no se controlan a tiempo.
- ¿Qué síntomas deben alertar de una plaga o enfermedad?
- Manchas, frutos y hojas deformadas o caídos, sustancia pegajosa, brotes secos o muertos, serrín en la base del tronco y la presencia visible de insectos o masas algodonosas.
- ¿Cuándo es mejor tratar el olivo?
- Depende de la plaga/enfermedad. Muchas requieren acción en primavera o al inicio de la floración, aunque el monitoreo es constante durante todo el año.
- ¿Se pueden controlar plagas de forma ecológica?
- Sí, mediante trampas, depredadores naturales, manejo cultural y productos autorizados en agricultura ecológica. El éxito exige constancia y prevención.
La lucha contra las plagas y enfermedades en el olivo es una tarea que demanda conocimiento, observación constante y gestión integrada. Cada año, la presión de nuevos patógenos y la aparición de plagas resistentes hacen que la formación y actualización del agricultor sean clave. Mantener el olivar sano no solo mejora la producción, sino que protege el patrimonio agrícola mediterráneo y contribuye a la sostenibilidad de la finca. Un enfoque proactivo, apoyado en tecnologías de monitoreo, buenas prácticas y el uso inteligente de los recursos, hará que el olivar prospere durante generaciones.