Plagas del rosal

Los rosales pueden tener varias plagas

Los rosales son plantas con flores preciosas, pero a menudo son víctimas de una gran variedad de insectos que se alimentan de ellas. Por eso, cuando se cultivan hay que intentar darles los cuidados que necesitan, ya que aunque no se pueden proteger del todo solo cuidándolos, sí que ayuda mucho a reducir el riesgo de que las plagas les causan daños.

Pero, ¿cuáles son las plagas del rosal? ¿Cómo afectan a estas plantas y cuál es el tratamiento que debemos aplicar para eliminarlas? Veamoslo a continuación.

¿Cuáles son las plagas de los rosales?

Los rosales pueden tener varias plagas a lo largo de su vida. Conozcamoslas a fondo para saber qué daños causan y cómo eliminarlas para que nuestras plantas se recuperen lo antes posible:

Araña roja (Tetranychus urticae)

La araña roja es una de las plagas más comunes en plantas de rosal

Imagen – Wikimedia/Gilles San Martin

La araña roja, pese a su nombre, no es un arácnido, sino un ácaro. Esto hay que tenerlo muy claro, porque a la hora de elegir el tratamiento tendremos que buscar productos que sean eficaces contra los ácaros, no contra las arañas. Pero, ¿cómo es este insecto? Bien: tiene un cuerpo muy pequeño, de menos de 0,5 centímetros, de color rojizo.

Tiene la capacidad de fabricar telarañas, gracias a las cuales puede ir de una hoja a otra sin esfuerzo. Una vez llega a su destino, se alimenta de la savia, desde el envés de la misma.

Daños y tratamiento

Esta plaga debilita mucho al rosal. No le causa la muerte, pero sí que se debe de eliminar lo antes posible para que la planta pueda continuar creciendo y produciendo sus magníficas flores. Por eso, si vemos puntitos rojos que se mueven en las hojas, manchas decoloradas y/o telarañas, tenemos que tratarlo con un acaricida, a ser posible ecológico, como este:

Falsa oruga del rosal (Arge rosae)

Hay muchos insectos que, en fase juvenil, son enemigos potenciales de las plantas. Uno de ellos es la falsa oruga del rosal la cual, que como su nombre indica, afecta a nuestros protagonistas. A primera vista nos dará la impresión de que es una oruga de mariposa, pero en realidad no tiene nada que ver.

Es un himenóptero, como las hormigas o las abejas, el cual en su fase larval mide hasta 2 centímetros de largo. Su cuerpo es verde al principio, pero a medida que madura se vuelve verde-amarillento con puntos negros. Y tiene un apetito voraz.

Daños y tratamiento

Los daños los veremos en las hojas, las cuales aparecerán mordisqueadas. Es el primer síntoma visible, y el que debe de alertarnos de que pasa algo. Y es que si no hacemos nada, el rosal se llegaría a quedar sin su follaje, por lo que no podría debilitarse mucho.

Por consiguiente, tenemos que aplicarle un insecticida que elimine las orugas, como la tierra de diatomeas. Para ello, primero hay que mojar la planta y luego echarle el producto por ambas caras de las hojas. Aquí te dejamos el vídeo que hicimos sobre este potente insecticida natural:

Y si te animas a probarlo, haz clic aquí para conseguirlo.

Pulgones (Macrosiphum rosae)

El pulgón del rosal es una plaga dañina

Imagen – Wikimedia/Whitney Cranshaw

Los pulgones son una de las plagas más comunes. Son unos pequeños insectos de unos 0,5 centímetros de largo cuyo cuerpo es de color verde, negro o naranja. Se alimentan de la savia de las plantas, pero para hacerlo con seguridad se suelen esconder detrás de las hojas y tallos, aunque no es raro encontrarlos también en los capullos florales.

Como a muchos de los insectos, les encanta el calor, así que es durante el verano cuando más los podremos ver. Ahora bien, debido al cambio climático y al aumento de las temperaturas que esto implica, no está de más estar con ojo avizor durante la primavera también; e incluso si vives en una zona donde el clima es cálido, como el mediterráneo, tendrás que echar un vistazo a tus rosales desde primavera hasta otoño.

Daños y tratamiento

Esta plaga puede llegar a causar daños serios. Al alimentarse de la savia, las plantas se debilitan. Además, los insectos dejan manchitas decoloradas en las zonas afectadas, por lo que las hojas tienen más dificultades para realizar la fotosíntesis.

Por suerte, no hace falta utilizar insecticidas químicos para eliminarlos: a menudo con unas trampas adhesivas de color amarillo, y con un poco de limpieza (con algodón empapado en alcohol de farmacia) la plaga se controla muy bien.

¿Se puede evitar que un rosal tenga plagas?

Lo cierto es que no. No al 100%. Los rosales son plantas que se han de cultivar en el exterior, y solo por eso es imposible mantenerlos protegidos de todas las plagas. Pero sí que hay cosas que podemos hacer para que, en caso de que las afecten, se recuperen pronto:

  • Riégalos regularmente. Como no resisten la sequía, se deben de regar 2-4 veces por semana en verano, y algo menos el resto del año.
  • Si están plantados en el suelo y los riegas con manguera, aprovecha para echarles agua por encima; esto dejará caer las posibles orugas que puedan tener. Eso sí: hazlo al atardecer, cuando ya no les dé el sol.
  • Abónalos mientras crezcan, desde primavera hasta verano, con abonos orgánicos, como el guano, el estiércol o el abono de algas. Si están en macetas, aconsejamos usar productos líquidos ya que tienen una mejor eficacia.
  • Si tu rosal necesita un cambio de maceta, no uses sustratos que has usado previamente para otras plantas; pueden tener plagas, esporas de hongos, virus y/o bacterias.
  • Compra rosales sanos. Deja en el vivero aquellos que tengan hojas comidas, con manchitas, o con capullos florales llenos de pulgones.

Esperamos que te sea de gran utilidad lo que te hemos contado aquí.


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