Plantación de 8.300 árboles y arbustos en el Canal Imperial de Zaragoza

  • El Canal Imperial de Zaragoza incorpora 8.300 árboles y arbustos en su margen izquierda.
  • La actuación forma parte del proyecto Bosque de los Zaragozanos y abarca unas 25 hectáreas a lo largo de 15 kilómetros.
  • Participan el Ayuntamiento de Zaragoza, la Confederación Hidrográfica del Ebro y Ecodes en un corredor verde estratégico.
  • Se plantan especies como pinos, sabinas, carrascas, almendros y olmos resistentes a la grafiosis para mejorar biodiversidad y paisaje.

Plantación de árboles y arbustos en entorno urbano

El entorno del Canal Imperial de Zaragoza vive estos días una transformación que se nota a simple vista. En una franja de terreno donde hasta hace poco dominaban los tramos degradados y con escasa vegetación, ha comenzado una intervención que sumará 8.300 árboles y arbustos a uno de los principales corredores verdes de la ciudad.

Esta plantación se integra en el proyecto del Bosque de los Zaragozanos y forma parte del convenio de colaboración firmado en mayo de 2024 entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Gracias a este acuerdo, se está actuando sobre unas 25 hectáreas de superficie a lo largo de un trazado de aproximadamente 15 kilómetros en la margen izquierda del canal, en el entorno de Garrapinillos y con vistas a extenderse también hacia Valdegurriana.

Sobre el terreno ya se han iniciado los trabajos de plantación en parcelas cedidas por la CHE para su renaturalización progresiva. Donde antes había espacios descuidados, se están introduciendo especies adaptadas al valle del Ebro como pino, sabina albar, carrasca, almendro y olmo, con la idea de consolidar un paisaje más continuo y resiliente frente al cambio climático.

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La iniciativa no solo persigue mejorar la imagen del canal, sino también reforzar su papel como eje ecológico estratégico que conecte diferentes espacios naturales, parques urbanos y entornos periurbanos, creando una red de zonas verdes más coherente en torno a la capital aragonesa.

Según la alcaldesa Natalia Chueca, la experiencia en áreas ya intervenidas demuestra que este tipo de actuaciones permiten recuperar zonas muy degradadas, devolviéndoles protagonismo a la naturaleza y generando nuevos espacios de bienestar y ocio para los vecinos de Zaragoza.

Un corredor verde que vertebra la ciudad

El presidente de la CHE, Carlos Arrazola, ha puesto el acento en la importancia de la colaboración entre administraciones para poder abordar proyectos de este alcance. A su juicio, «sumar esfuerzos» resulta imprescindible para avanzar en los objetivos ambientales y en la recuperación de cauces y riberas que atraviesan la ciudad.

Desde la fundación Ecodes, el director del área de Acción Climática y Bioeconomía, Pablo Pevidal, ha resaltado que la intervención va mucho más allá de colocar árboles de forma aislada. El planteamiento de fondo es crear un corredor verde continuo, capaz de enlazar espacios naturales dispersos, entornos periurbanos, parques urbanos y riberas en una única red que mejore tanto la biodiversidad como la calidad ambiental.

En sus palabras, se trata del inicio de un proyecto destinado a vertebrar Zaragoza ambientalmente, uniendo la periferia con el corazón de la ciudad mediante zonas verdes encadenadas. De este modo, se pretende fomentar la conectividad ecológica, facilitar el movimiento de fauna y flora y ofrecer a la ciudadanía recorridos más agradables, arbolados y sombreados.

Pevidal también ha vinculado esta actuación con la meta de lograr una ciudad climáticamente neutra en 2030, subrayando que la renaturalización de espacios y la creación de corredores verdes son piezas claves en la adaptación al cambio climático y en la reducción de emisiones.

La plantación se desarrolla en terrenos que la CHE ha cedido al Ayuntamiento en el entorno de Garrapinillos y Valdegurriana, con la mirada puesta en futuros proyectos de naturalización que continúen ampliando este eje verde estratégico a medida que avancen las distintas fases.

Especies elegidas y recuperación del olmo

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la selección de especies autóctonas o muy ligadas al valle del Ebro, pensadas para adaptarse bien a las condiciones climáticas de Zaragoza y contribuir a un paisaje característico. Entre ellas se encuentran el pino, la sabina albar, la carrasca, el almendro y el olmo.

La reintroducción del olmo tiene un componente especialmente simbólico, tras décadas en las que esta especie ha sufrido los efectos de la grafiosis. Esta enfermedad, provocada por el hongo Ophiostoma novo-ulmi y transmitida por escarabajos escolítidos, ha diezmado las olmedas españolas desde hace casi un siglo al bloquear la circulación de savia en los árboles afectados.

Para evitar repetir esa historia, en el Canal Imperial se están usando variedades de olmo resistentes a la grafiosis, desarrolladas en el marco de programas del Ministerio para la Transición Ecológica. De este modo, se intenta recuperar la presencia de esta especie emblemática con garantías sanitarias y a largo plazo.

La plantación de almendros añade, además, un guiño al paisaje tradicional del valle del Ebro, reforzando el carácter identitario del entorno. Junto con los pinos, sabinas y carrascas, estas especies contribuirán a crear masas arboladas más diversas, capaces de ofrecer sombra, refugio para fauna y una mejora perceptible del paisaje.

En conjunto, la elección de especies pretende combinar valores ecológicos, paisajísticos y culturales, incorporando árboles que soporten bien las condiciones locales y que, al mismo tiempo, ayuden a construir un corredor verde reconocible para quienes pasean o se desplazan en bici junto al canal.

Un impulso al Bosque de los Zaragozanos

La intervención en el Canal Imperial se enmarca en la fase final de la campaña de plantaciones de la temporada, que se concentra principalmente en los meses de marzo y abril. En este periodo está previsto alcanzar al menos 50 nuevas hectáreas reforestadas en distintos puntos del término municipal, dentro de la misma campaña de plantaciones.

Además de las 25 hectáreas ligadas al tramo del canal, las actuaciones de la campaña actual se distribuyen por varias zonas de Zaragoza. Destacan los montes de La Plana y Peñaflor, donde se están interviniendo más de 36 hectáreas, así como la primera fase de la Olmeda de Torre Ramona, con alrededor de 2,2 hectáreas, y diferentes espacios urbanos como las rampas de acceso a Parque Venecia o la plaza de la Acequia de Ontanar en el distrito de San José.

En el caso concreto del Canal Imperial, este primer bloque de trabajos se centra en unas 10 hectáreas iniciales, con la previsión de ampliarlas en fases posteriores hasta consolidar un eje verde continuo. El objetivo es que las plantaciones no queden como actuaciones aisladas, sino que formen parte de un proyecto de ciudad a medio y largo plazo.

Con esta campaña, el programa del Bosque de los Zaragozanos superará la cifra de 255.000 árboles y arbustos plantados en la ciudad desde su puesta en marcha, consolidándose como una de las iniciativas de naturalización urbana y periurbana más ambiciosas de España.

La suma de estas plantaciones contribuye a aumentar la superficie arbolada, mejorar la calidad del aire, reducir el efecto isla de calor y ofrecer nuevos espacios de uso social, al tiempo que se refuerza la conectividad ecológica entre diferentes barrios y zonas rurales del entorno de Zaragoza.

En conjunto, la plantación de 8.300 árboles y arbustos en el Canal Imperial se integra en una estrategia más amplia que busca transformar de forma progresiva la relación de la ciudad con su entorno natural. El cambio ya empieza a ser visible en la margen izquierda del canal, donde los antiguos tramos degradados dejan paso a un paisaje más verde, diverso y funcional, pensado tanto para la naturaleza como para los vecinos que lo recorren a diario.