Plantas con espinas

La mayoría de cactus tienen espinas

Imagen – Flickr/Leopoldo Basurto Hernández // Ferocactus latispinus

Las plantas que han desarrollado espinas son aquellas que viven en zonas normalmente áridas o semi-áridas. En estas regiones, las temperaturas pueden subir mucho durante el día, superando los 30ºC e incluso llegando a los 50 grados centígrados en algunos puntos durante la estación seca. ¿El motivo? Evitar ser devoradas por los animales herbívoros.

En el interior de sus tallos hay agua, un líquido del que, como todos sabemos, depende la vida. Por eso, cuando eres una planta que la almacena dentro de su cuerpo, tienes que tener algo que te proteja: como por ejemplo espinas. ¿Quieres conocer algunos de sus nombres? Vamos allá.

Acebo (Ilex aquifolium)

Acebo, un árbol espinoso

Hemos dicho que las plantas espinosas son aquellas que se pueden encontrar, básicamente, en aquellos lugares donde llueve poco y hace mucha calor. Pero en Europa, en sus regiones templadas, también tenemos algunas. Una de ellas es el acebo, un árbol o arbusto perennifolio que alcanza una altura de 6-15 metros. 

Sus hojas son verdes, ovaladas, coriáceas, y tienen los márgenes espinosos, especialmente de jóvenes. A medida que la planta va envejeciendo, solo mantiene sus espinas en las ramas más bajas. Las flores miden unos 9 milímetros de diámetro, y son blancas o rosadas. El fruto es una drupa globosa de color rojo al madurar.

Resiste las heladas de hasta los -18ºC, así como la poda. Se suele cultivar mucho como seto en los jardines, y también como bonsái.

Asiento de la suegra (Echinocactus grusonii)

Hay muchos tipos de cactus redondos, y el Echinocactus grusonii es uno

Imagen – Wikimedia/Calvin teo

El Echinocactus grusonii, conocido por el peculiar nombre de asiento de la suegra, o cactus erizo, es un cactus globular endémico de México, donde lamentablemente se encuentra en peligro de extinción. Todo su cuerpo está bien protegido por espinas de color amarillento, las cuales surgen de areolas y pueden medir hasta 3 centímetros si son radiales, o hasta 5-6 centímetros si son las centrales.

Con el paso de los años va adquiriendo una forma más o menos columnar, llegando a medir más de 1 metro de altura. Pero su crecimiento es muy lento, tanto que en un periodo de diez años lo más probable es que solo tengas que plantarlo en una maceta mayor unas dos veces antes de ponerlo en el suelo.

Por propia experiencia, te puedo afirmar que el frío no le perjudica. Las heladas débiles de hasta los -2ºC, tampoco, pero es importante que se proteja un poco mientras es joven.

Cardo borriquero (Onopordum acanthium)

El cardo borriquero es una hierba espinosa

El cardo borriquero es una hierba originaria de Eurasia, de ciclo anual o bienal dependiendo de las condiciones del clima. Sus tallos son de color blanco-grisáceo, o grisáceo-verdosos, que suelen ramificar en la parte superior. Llega a medir hasta 2 metros de altura, y presenta espinas de 2 a 10 milímetros en todas sus partes.

Las hojas miden hasta 35 centímetros, y son elípticas o lanceoladas, compuestas por pinnas o folíolos ovados o con forma triangular. Sus flores se agrupan en inflorescencias llamadas capítulos, midiendo unos 5 centímetros, y son rosas.

Es una planta que se lleva utilizando para consumo. Por ejemplo, las hojas y los tallos tiernos se consumen como verdura. Soporta hasta los -4ºC.

Corona de espinas (Euphorbia milii)

La corona de espinas es una planta espinosa

La Euphorbia milii es una especie de arbusto por lo general de hoja perenne originario de Madagascar. Puede alcanzar una altura de 150 centímetros, con tallos delgados de unos 2-3 centímetros de grosor. Estos son de color marronáceo, y muy espinosos. Las espinas miden entre 1 y 1,5 centímetros de largo.

Si hablamos de las hojas, son verdes y redondas. En cambio las flores pueden ser rojas, blancas o amarillas.

Al igual que todas las Euphorbia, es una planta tóxica. En su interior contiene un látex que provoca irritación, e incluso dolor abdominal si se ingiere. Soporta heladas suaves de hasta los -2ºC.

Palma de Madagascar (Pachypodium lamerei)

El Pachypodium lamerei es una planta arbustiva

Imagen – Wikimedia/H. Zell

El Pachypodium lamerei es una planta arbórea que, pese a su nombre, no tiene nada en común con las palmeras (estas pertenecen a la familia Arecaceae, mientras que los Pachypodium a la de Apocynaceae; de hecho, sus parientes cercanos son los Adenium o rosa del desierto, y las Nerium oleander o adelfas).

Se trata de una especie endémica de Madagascar que alcanza una altura de 8 metros o más. Su tronco se va ensanchando con la edad, a medida que crece y va almacenando agua, llegando a los 90 centímetros de diámetro. Toda la planta se protege con fuertes espinas de 1-2 centímetros de largo, excepto sus hojas, que son verdes y tienen forma de lanza; y las flores, que son de color blanco y miden ocho centímetros.

Es capaz de resistir el frío, así como las heladas débiles (hasta -2ºC) si la tierra drena bien el agua y si, en el momento de la helada, está seca.

Palmeras fénix (Phoenix sp)

La palmera canaria crece rápido

Imagen – Wikimedia/Donkey shot

Las palmeras del género Phoenix, entre las que se incluyen la canaria (Phoenix canariensis) y la datilera (Phoenix dactylifera) son plantas perennes originarias principalmente del sur de Asia y norte de África. Sus troncos por lo general son rectos y solitarios, pero dependiendo de la especie pueden ser múltiples (como en la datilera, o en la Phoenix reclinata).

Sus hojas son pinnadas, generalmente largas llegando a los 4-5 metros de largo o incluso más. En la base, cerca del pecíolo, esas hojas son en realidad espinas afiladas que pueden medir hasta 5-7 centímetros, motivo por el que a la hora de manipularlas hay que protegerse muy bien las manos.

Resisten bien el frío, pero con las heladas hay que tener cuidado. Por ejemplo, una datilera o una canaria aguantarán hasta los -4ºC sin sufrir daño alguno, pero la Phoenix roebellini si no está un poco resguardada sí que lo pasará mal.

Rosal (Rosa sp)

El rosal es un arbusto que da flores preciosas

El rosal es un arbusto normalmente perenne originario de Asia, aunque hay algunas especies que son de Europa, Norteamérica e incluso de África. Se estima que hay más de 30 mil cultivares, y la mayoría de ellos se caracterizan por alcanzar una altura de 2 a 20 metros, y por tener tallos semileñosos armados con espinas, las cuales pueden hacer bastante daño.

Las hojas pueden ser perennes o caducas, imparipinnadas, y tienen el borde aserrado. Sus flores se agrupan en corimbos, y pueden ser colores muy variados: rojo, rosa, amarillo, blanco, naranja, bicolores. Estas, además, dependiendo de la variedad también son aromáticas.

Son plantas increíbles, que resisten sin sufrir daños las heladas moderadas y las podas (de hecho, es necesario podarlas para que produzcan flores de calidad).

¿Conoces otras plantas con espinas?


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