El polen del platanero se ha convertido en protagonista inesperado de algunas de las grandes citas festivas de la primavera en España. Lo que para muchos es una época ideal para disfrutar de ferias y celebraciones al aire libre, para quienes sufren alergia a este tipo de polen se ha transformado en un auténtico reto para poder pasear con cierta tranquilidad.
En ciudades como Sevilla, Barcelona o Mataró, la coincidencia de la floración intensa del plátano de sombra con jornadas de viento fuerte ha generado auténticas «lluvias» de polen. El ambiente se llena de una bruma amarillenta que, aunque para algunos resulte solo llamativa, causa estornudos, molestias oculares y problemas respiratorios a una parte importante de la población.
El polen del platanero irrumpe en la Feria de Abril de Sevilla
En el Real de Los Remedios, donde se celebra la Feria de Abril de Sevilla, los plataneros de sombra que rodean el recinto ferial han pasado a formar parte del paisaje menos deseado para quienes padecen alergia. Durante una de las jornadas centrales, el polen de estos árboles ha alcanzado niveles muy elevados, hasta el punto de situarse en el llamado nivel rojo de riesgo en los registros especializados.
Las rachas de viento que soplaban sobre el recinto no solo levantaban el albero, sino que arrancaban también pequeñas partes de los plataneros, dispersando el polen y generando una nube visible que se depositaba sobre el pelo y la ropa de los asistentes. No han sido pocas las personas que, ante el malestar, han optado por ponerse mascarilla para mitigar la exposición directa a este alérgeno.
Este tipo de árbol libera un polen muy abundante pero en un periodo relativamente corto. La polinización suele concentrarse entre la segunda mitad de marzo y los primeros días de abril, aunque las condiciones meteorológicas pueden intensificar el fenómeno en momentos concretos, como ha ocurrido durante el segundo día oficial de la feria sevillana, cuando la liberación de polen amarillo ha sido especialmente acusada.
Entre los síntomas más habituales que relatan los afectados destaca la rinoconjuntivitis alérgica, con picores intensos en ojos y nariz, lagrimeo, estornudos en cadena e incluso episodios de asma en personas sensibles. Muchas conversaciones en el Real giraban precisamente en torno a esta «bruma» de polen que, pese a que el tiempo acompañaba con temperaturas agradables, estaba complicando la tarde festiva a más de uno.
Una Sant Jordi envuelta en polen en Barcelona
La Diada de Sant Jordi, una de las fechas más emblemáticas de Barcelona y el resto de Catalunya, también se ha visto marcada por la presencia masiva del polen del platanero. Calles repletas de libros y rosas compartían escenario con una lluvia constante de partículas procedentes de estos árboles, que predominan en muchas vías principales de la capital catalana.
Durante la jornada, el viento contribuyó a que el polen sobrevolara el centro de la ciudad, provocando irritación de ojos, tos y molestias de garganta en numerosos viandantes. No solo las personas con alergia diagnosticada se vieron afectadas; muchos ciudadanos notaron enrojecimiento ocular y picor, sorprendidos por la intensidad del fenómeno mientras disfrutaban de la fiesta del libro y la rosa.
Los datos del Punt d’Informació Aerobiològica de la UAB apuntaban a niveles muy altos (4 sobre 4) de alérgenos provenientes del platanero, el roble y la encina en ciudades como Barcelona, Bellaterra, Girona y Manresa, mientras que Lleida se situaba en un nivel alto (3). A esto se sumaba la presencia intensa de polen de parietaria, también en niveles máximos en buena parte del territorio catalán.
Entre quienes sufrieron de primera mano estos efectos se encontraba la escritora catalana Carlota Gurt, que celebraba el ambiente en las calles pero lamentaba la cantidad de alérgenos liberados por los plataneros. El picor de ojos y de garganta era un comentario casi recurrente entre quienes, pese a todo, no querían renunciar a salir a la calle en una fecha tan señalada en el calendario cultural catalán.
«Lluvia» de polen y farmacias a pleno rendimiento
En algunos puntos de Barcelona, la combinación de rachas de viento de más de 50 km/h con la floración explosiva de los plátanos de sombra dio lugar a escenas que muchos describían como «espectaculares». Una nevada de polen se descolgaba sobre avenidas como el paseo de Gràcia, dejando a quienes paseaban entre asombrados y molestos, según su grado de sensibilidad alérgica.
Desde una farmacia situada en pleno centro, al lado de esta concurrida vía, su titular relataba cómo no dejaron de dispensar mascarillas, antihistamínicos y colirios durante toda la mañana de Sant Jordi. Incluso personas sin antecedentes de alergia acudían buscando alivio para la irritación de garganta o los picores derivados de las partículas que se colaban por nariz y boca.
Entre las demandas más habituales se encontraban comprimidos antihistamínicos de venta sin receta para quienes no tenían tratamiento pautado, mascarillas para seguir paseando por las zonas más afectadas, pastillas para el picor de garganta provocado por las «pelusillas» del polen e incluso sprays de agua de mar para lavar la mucosa nasal y arrastrar las partículas. A ello se sumaban colirios lubricantes o antialérgicos para aliviar la sequedad y el enrojecimiento de los ojos.
Los datos recabados por consultoras del sector apuntan a que, solo entre marzo y febrero, la venta de antihistamínicos y antialérgicos en farmacias catalanas habría aumentado más de un 40 %, reflejo de un inicio de primavera especialmente duro para los alérgicos. Las mascarillas, en cambio, no han experimentado el mismo repunte respecto al mes anterior, si bien muchas personas han vuelto a utilizarlas de forma puntual como barrera frente al polen.
Desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), especialistas en aerobiología clínica explican que, tras un invierno con abundantes lluvias y un aumento de temperaturas en las últimas semanas, el polen del platanero en Catalunya mantiene niveles muy altos, con una gran repercusión sobre la población sensible. Por ello, recomiendan adelantarse al pico polínico iniciando la medicación adecuada antes de exponerse a las concentraciones más intensas.
Recomendaciones para convivir con el polen del platanero
Los alergólogos insisten en la importancia de seguir el tratamiento indicado por el especialista y no esperar a que los síntomas sean muy intensos para tomar antihistamínicos u otros fármacos. Iniciar la medicación unos días antes de las fechas en las que se esperan niveles altos de polen ayuda a mitigar la sintomatología y facilita mantener cierta normalidad en la vida diaria.
También se aconseja utilizar mascarillas filtrantes y gafas de sol en los días de mayor concentración polínica, sobre todo en zonas con abundancia de plataneros y en situaciones de viento fuerte, cuando las partículas se mantienen más tiempo en suspensión. Reducir el ejercicio intenso al aire libre en las franjas horarias de máximos niveles de polen puede ser útil para quienes sufren además síntomas respiratorios.
Otra medida práctica es consultar los informes de niveles de polen que actualizan periódicamente organismos especializados, como los puntos de información aerobiológica de universidades y sociedades científicas. Estos partes permiten planificar mejor las salidas al exterior, elegir rutas con menor densidad de plataneros o incluso adaptar actividades en días especialmente críticos.
En el ámbito doméstico, se recomienda ventilar la vivienda en las horas de menor concentración polínica, evitar tender la ropa en el exterior en días de viento con mucho polen y, si es posible, limpiar con paños húmedos y aspiradores con filtros adecuados para reducir la cantidad de alérgenos que se acumulan en el interior. Son pequeños gestos que, sumados, pueden aliviar bastante las molestias diarias.
El caso de Mataró: limpieza reforzada y revisión del arbolado
La ciudad de Mataró vivió su Diada de Sant Jordi con las calles llenas de actividad, pero también con un protagonista inesperado: el polen de los plataneros. De nuevo, la combinación de floración primaveral y viento actuó como desencadenante, dispersando las fibras de estos árboles por todo el casco urbano y generando molestias entre quienes tienen alergia.
Aunque se temía la llegada de tormentas, el cielo aguantó y el sol acompañó durante todo el día tanto en Mataró como en buena parte de Catalunya. Paradójicamente, muchos habrían agradecido un poco de lluvia para limpiar el ambiente y reducir la concentración de polen en suspensión, ya que esta situación hizo que una fiesta pensada para vivirse al aire libre resultara incómoda para numerosos vecinos.
El viento llegó a provocar acumulaciones visibles de fibras en determinadas calles, dando lugar a imágenes llamativas en las que las aceras parecían cubiertas por una fina capa de material vegetal. Ante las quejas y la incomodidad de la población, el Ayuntamiento de Mataró anunció el refuerzo del servicio de limpieza municipal para paliar los efectos más inmediatos.
El consistorio comunicó que se intensificarían las tareas de limpieza con sopladores y barredoras precisamente para retirar el máximo de polen y restos de flores de la vía pública. Los plataneros tienen una presencia muy destacada en la ciudad: según datos municipales, de más de 25.000 árboles censados, 2.278 son plátanos de sombra, distribuidos en decenas de calles y prácticamente en todos los barrios.
Pese a esa fuerte implantación en el arbolado urbano, el Ayuntamiento hace años que ha dejado de plantar nuevos plataneros, debido a los problemas que ocasionan en entornos densamente poblados. Además de la elevada producción de polen, esta especie favorece la aparición de plagas como el tigre del plátano (Corythucha ciliata), un insecto que prolifera con el calor y que también genera molestias y quejas vecinales.
Las experiencias recientes en Sevilla, Barcelona o Mataró ponen de manifiesto cómo el polen del platanero condiciona cada vez más la vida urbana durante la primavera. Las escenas de lluvia de polen en fiestas masivas, el aumento de la demanda de medicamentos antialérgicos y las decisiones de los ayuntamientos de reforzar la limpieza o replantear la plantación de esta especie muestran que, más allá de la estampa pintoresca, se trata de un reto de salud y gestión del espacio público que va ganando peso en la agenda local y sanitaria.