¿Por qué las plantas son verdes?

Las plantas son verdes generalmente

En el colegio e instituto recuerdo que cada vez que preguntaba por qué las plantas son verdes, me respondían casi siempre lo mismo: porque tienen un pigmento, la clorofila, que les da ese color. Y es así, según los botánicos. Pero… siempre me ha quedado la duda de saber más, ¿y a ti?

Pues bien. Por fortuna los botánicos son cada vez (aún) más expertos en la materia, y han podido averiguar un poco más sobre este tema. Esto es lo que han descubierto hasta ahora.

Las hojas se protegen del exceso de luz

Los organismos fotosintéticos, esto es, aquellos que transforman la energía del sol en alimento y este lo utilizan para crecer, como son las plantas pero también las bacterias, son de un color en concreto. Pero tienen ese color por un motivo: cuando reciben la luz del astro rey, esta ingresa en las moléculas de clorofila de un solo color. De esta manera, pueden protegerse de forma automática de los cambios que se producen en la luz solar.

En el caso concreto de las plantas, estas presentan el color verde porque para ellas ese es el rango de color del espectro solar que absorben, el único que es realmente adecuado, evitándoles así quemaduras.

Esto explica por qué una planta que se expone al sol por primera vez sufre daños: las células encargadas de absorber la energía del sol no están preparadas para ello, necesitando pues un proceso de ‘aprendizaje’ y adaptación, algo que harán siempre que genéticamente necesite esa luz para crecer; es decir, por ejemplo un helecho, que vive en sombra, jamás podrá acostumbrarse a vivir en una zona soleada.

Las plantas se adaptan a la cantidad de luz justa

Pero aún hay más. Según los investigadores, las plantas han desarrollado su propio protector contra la luz ultravioleta. Como sabemos, la exposición prolongada a los rayos UV puede provocar quemaduras e incluso cáncer de piel, a las plantas también les puede perjudicar: excesiva pérdida de agua que las llevaría a deshidratarse, quemaduras, y en casos más graves, muerte.

Para evitarlo, curiosamente, hacen también la fotosíntesis. Con el fin de que resulte más sencillo de entender, se podría comparar con lo que pasa cuando riegas una maceta que está rellena de un sustrato muy seco y compacto. En estas situaciones, el agua que sale por los agujeros de desagüe de la maceta es considerablemente mayor al que saldría si esa misma tierra fuese capaz de absorberla.

Si durante la fotosíntesis, al igual que durante el riego de una tierra muy compacta, el flujo de energía solar hacia las hojas es mayor que las células encargadas de absorberla, se tendrán que adaptar lo más rápido que pueda para adaptarse y reducir así el impacto que tiene ese desbordamiento de energía procedente del sol. Si no lo hace, la planta va a intentar expulsar de algún modo esa energía, sufriendo así lo que se conoce como estrés oxidativo, el cual dañará a las células.

Interesante, ¿no te parece?

¿Te apetece leer el estudio? Pincha aquí.


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