Por qué mis plantas de interior no crecen

Las plantas de interior pueden dejar de crecer

¿Alguna vez has notado que tus plantas de interior apenas han crecido en los últimos tiempos? Si es así, has de saber que son varias las causas por las que han detenido su crecimiento, aunque la solución no siempre es sencilla. Además, es importante tener paciencia, pues ellas viven en una escala temporal distinta a la nuestra.

Si quieres saber por qué las plantas de interior no crecen, y qué es lo que tienes que hacer para que reanuden su crecimiento, a continuación te contamos todo sobre este tema, uno de los problemas más comunes cuando se cultivan dentro de casa.

Se han quedado sin espacio

La falta de espacio detiene el crecimiento de las plantas

Imagen – Flickr/Maja Dumat

La falta de espacio es una de las causas más comunes. Cuando compramos una planta tenemos que saber que casi siempre ya ha enraizado bien en esa maceta, y que por lo tanto va a necesitar una más grande para seguir creciendo.

Además, el trasplante es algo que tendremos que hacer varias veces a lo largo de su vida, cada vez que sus raíces salgan por los agujeros y/o cuando se vea que está muy »apretada», pues de lo contrario no crecerá.

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Cómo trasplantar plantas de interior

Una vez trasplantadas, no tardaremos mucho en ver cómo crecen de nuevo. Será entonces cuando podremos continuar abonándolas.

Cambios de ubicación seguidos

Las plantas no están hechas para moverse de un sitio a otro. Nada más llegar a casa tenemos que buscarles la ubicación ideal teniendo presente sus necesidades de luz y el tamaño que llegarán a tener cuando maduren, y dejarlas ahí.

Solo habrá que moverlas en casos puntuales, por ejemplo, para cambiarlas de macetas, o si tenemos que hacer reformas en la habitación en la que las hemos puesto. Asimismo, es importante ir rotando el recipiente a diario para que les llegue la misma cantidad de luz por todo; de esta forma, tendrán un desarrollo normal, y sus tallos no se doblarán.

Falta de riego

¿Cada cuánto regar las plantas de interior? Depende. En verano regaremos con más frecuencia que en invierno, pero es importante regar bien, 1 y 4 veces por semana. A veces, por temor a echar más agua de la necesaria, se riegan solo con un vaso, y eso no siempre es correcto.

Lo que hay que hacer es echar agua hasta que salga por los agujeros de la maceta, ya que solo de esta forma le llegará a todas sus raíces. Si nos preocupan los muebles, podemos poner un plato debajo de la maceta, pero después de regar tenemos que escurrirlo.

En cuanto a los síntomas de falta de riego, hay que saber que son los siguientes:

  • hojas nuevas amarillas
  • puntas secas
  • hojas caídas, como ‘tristes’
  • tierra seca

Para corregirlo, bastará con regar en abundancia, hasta que la tierra se empape bien. A partir de entonces, se regará más seguido.

Exceso de riego

El exceso de riego es un problema más serio que la falta de riego, pues cuando la humedad es alta es fácil que proliferen los hongos, los cuales son unos microorganismos a los que les encantan los sitios así. Además, la debilidad de las plantas les estimulan para infectarlas y causarles más daño. Por este motivo, es importante actuar pronto y lo más rápido posible, siguiendo estos pasos:

  1. Lo primero es detectar el exceso de riego: amarilleo de las hojas (empezando por las inferiores), tierra muy húmeda que incluso puede tener verdina, aparición de moho blanco en el sustrato y/o en las plantas, raíces negras.
  2. Ahora, se tiene que tratar la planta con cobre en polvo, para eliminar o al menos frenar a los hongos. Se pulverizará con agua para que se »pegue» a la tierra.
  3. Luego, se procederá a sacar la planta de la maceta, y a envolver el pan de tierra o cepellón con papel absorbente. Es posible que se empape rápido, por lo que si se da el caso, habrá que quitarlo y ponerle otro nuevo.
  4. Después, se deja en una habitación, sin maceta, durante unas doce horas.
  5. Por último, se planta en una maceta nueva con sustrato nuevo, pero no se riega. Hay que esperar un par de días más a que la tierra se seque un poco.

Luz insuficiente

Las plantas de interior necesitan luz

Todas las plantas necesitan luz para crecer. Por ello, cuando dejan de hacerlo es posible que sea por haberlas colocado en una habitación en la que hay poca claridad. Así pues, si ves que no crece y que además sus hojas empiezan a perder color, no dudes en cambiarlas de sitio.

Pero no debes ponerlas justo delante de las ventanas, ya que se quemarían. Sí que podrías cerca de estas, pero no junto a ellas.

Calor o frío

Las plantas que se venden como si fuesen de interior (en realidad, todas las plantas son de exterior, pero hay algunas que se han de tener dentro de casa para que puedan superar el invierno) suelen ser originarias de las regiones tropicales y subtropicales del mundo. En estos lugares las temperaturas se mantienen más o menos estables, entorno a los 18 y a los 28ºC de media. En casa durante el verano puede haber 30ºC o más, y en invierno 10ºC o menos.

Por ello, es en esas dos estaciones cuando veremos que su ritmo de crecimiento se ralentiza, hasta el punto de detenerse. Para protegerlas, aconsejamos hacer lo siguiente:

  • Verano: si vives en una zona muy calurosa, lleva tus plantas más delicadas a la habitación más fresca que haya (y que tenga luz natural). Si no hay, entonces puedes llevarlas a donde tengas el aire acondicionado, pero ponlas lo más lejos posible del aparato, pues no les tiene que llegar las corrientes de aire.
  • Invierno: si el invierno es fresco o frío, y/o si tu casa es fría como la mía, puedes improvisar un invernadero casero cubriendo una vieja estantería con plástico, o incluso si las plantas son muy pequeñas, con botellas de plástico. Eso sí, tienes que hacer algunos agujeritos a dicho plástico, de lo contrario el aire no se renovará, lo cual sería caldo de cultivo para los hongos. Para mantener la temperatura interna alta, llévalas a la habitación donde tengas la calefacción puesta.

La tierra no les permite crecer

A veces se compra un sustrato porque nos parece barato y de calidad, pero lo cierto es que hay muchas marcas, y no todas son las más idóneas para las plantas. Por ejemplo, si a un cactus o a una orquídea epífita (como las Phalaenopsis) se les pone sustrato de cultivo universal lo más probable es que sus raíces se pudran ya que es una tierra que retiene mucho la humedad, que es justo lo que no necesitan estas plantas.

Si se le pone turba negra a una planta ácida, pongamos una azalea o una camelia por ejemplo, tampoco va a crecer porque esa tierra no tiene hierro. Lo que sí que veríamos es que sus hojas se vuelven cloróticas.

Por consiguiente, es muy, muy importante dedicar un poco de tiempo a averiguar cuál es el mejor sustrato para cada tipo de planta. En este artículo te hablamos de ello:

Artículo relacionado:
Guía completa de sustratos: cómo elegir el más adecuado para tu planta

Necesitan que se las abone

Hoy en día se pueden comprar distintos tipos de abonos y fertilizantes para las plantas de interior. Pero como se tienen en maceta, es aconsejable adquirir aquellos que sean líquidos; de esta forma, van a absorberlos más rápidamente sin modificar la permeabilidad de la tierra. Esto significa que va a poder seguir absorbiendo y filtrando el agua normalmente.

Ahora bien, ¿cómo podemos saber que necesitan nutrientes? Los síntomas más evidentes son:

  • falta de crecimiento
  • las hojas pierden color
  • hojas rizadas
  • las plantas se enanizan
  • las flores abortan
  • los frutos no maduran

Para corregirlo, se han de abonar las plantas en interior durante la primavera y el verano, por ejemplo con guano, o con fertilizantes para plantas verdes (en venta aquí) o el universal (en venta aquí), siguiendo las indicaciones de uso.

Tiene plagas o alguna enfermedad

La araña roja es una de las plagas más comunes en plantas de interior

Imagen – Wikimedia/Gilles San Martin

Si bien son plantas que están dentro de casa, ello no significa que no puedan tener plagas o enfermedades. Es importante conocer al menos las más comunes para poder identificarlas. Por ejemplo:

  • cochinillas y escamas
  • araña roja
  • pulgones
  • mosca blanca
  • mildiu
  • oídio
  • roya

Las cuatro primeras son plagas que puedes tratar con insecticidas ecológicos como la tierra de diatomeas (cómprala aquí) o el aceite de neem. Las tres últimas son enfermedades causadas por distintos hongos, y que se tratan con fungicidas específicos.

Con todo, esperamos que estos consejos te hayan servido para que tus plantas de interior vuelvan a crecer.


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