¿Por qué se arrugan las hojas de las plantas?

Las plagas arrugan las hojas

Las hojas son muy delicadas, ya que son las que están más expuestas a los factores medioambientales (viento, lluvia, sol, etc.), pero a menudo también son las primeras en sufrir las consecuencias de la falta o exceso de nutrientes, no en vano, las raíces trabajan para absorber el agua de la tierra para que esta sea dirigida a las hojas, que son donde se elabora el alimento durante la fotosíntesis.

Por eso, es importante preguntarse por qué se arrugan las hojas de las plantas, pues probablemente su salud se esté debilitando. Puede que no sea un problema grave, pero sí hay que tomar medidas lo antes posible para que se recuperen.

Plagas

Las plagas arrugan las hojas

Imagen – Flickr/Katja Schulz

Los pulgones, las cochinillas, los trips, y otras plagas como los ácaros, larvas y/u orugas, se esconden de los depredadores en el envés de las hojas, a menudo junto a los nervios, ya que es desde donde se alimentarán. Con su aparato bucal, mastican el limbo o bien pican y absorben la savia. Esto hace que las hojas se arruguen y que tengan manchitas en el área donde se concentran los insectos.

Por eso, ante la menor sospecha, debes de revisar las hojas, especialmente el envés, y aplicar el tratamiento que sea necesario dependiendo de la plaga que la esté afectando, o usar un polivalente como este. Pero antes de eso, y para darles un respiro, puedes limpiarlas con agua sin cal, teniendo en cuenta que esto NO acabará con el problema, pero mientras consigues un insecticida, servirá para que continúen realizando sus funciones normales.

Deshidratación

Cuando una planta está pasando mucha sed, una de las cosas que puede hacer para evitar la pérdida de agua es doblar sus hojas. De este modo, aprovecha mejor la poca cantidad de líquido del que disponga. En casos extremos, estas hojas se secan y caen, pero lo mejor es evitar que llegue a eso.

¿Qué hacer? Por supuesto, regar. Hay que humedecer bien la tierra, echarle agua hasta que se empape del todo. Si está en maceta con un sustrato muy compacto, meteremos esta en un recipiente con agua durante media hora. Y a partir de entonces, aumentaremos la frecuencia de riego.

Ambiente seco

Las plantas de interior necesitan protección

Son muchas las plantas que cultivamos que son originarias de lugares donde la humedad ambiental es alta, como las que tenemos habitualmente en interior: calateas, filodendron, monstera, pachira, etc., o plantas de exterior originarias de las islas o que viven a bajas altitudes, como las plataneras, drácenas, yucas, plataneras, palmeras como la Dypsis lutescens (areca) o la Howea forsteriana (kentia), etc.

Cuando la humedad ambiental es muy baja, son muchas las que pliegan las hojas. Ojo, que no necesariamente tendrán la tierra seca, ya que pueden reaccionar así cuando el aire es seco. Entonces, para aprovechar mejor el agua, se doblan o cierran.

¿Qué hacer? Lo primero es cerciorarse de que, efectivamente, la humedad que hay en el lugar donde está la planta en cuestión es baja. Para ello, pondremos en un navegador »humedad ambiental de X», cambiando la X por el nombre del pueblo o ciudad donde estemos cultivándola. Otra cosa que se puede hacer es adquirir una estación meteorológica, la cual nos será muy útil si tenemos plantas en casa.

Si vemos que es inferior al 50%, pulverizamos sus hojas con agua sin cal, una vez al día y siempre que no le dé la luz de forma directa, ni le vaya a dar en las próximas horas, ya que de lo contrario el agua actuaría como una lupa, por lo que la planta se quemaría.

Sustrato o tierra inadecuados

Cuando se planta en un suelo o tierra que carece de los nutrientes que necesita, o que es tan compacta que no deja a las raíces crecer como deberían, las hojas se pueden arrugar. Por suerte, hoy en día venden tierras específicas para casi cualquier tipo de planta: solo tenemos que elegir el más idóneo para la nuestra.

Y si vamos a plantarla en el jardín, es conveniente asegurarnos de que es el idóneo para ella. Una forma de saberlo es visitando los jardines que haya por la zona y ver si tienen esa planta; otra es buscando esta información en un blog como este mismo, en el que te hablamos de qué tipo de suelo necesitan las plantas.

Flor de la camelia, un arbusto espectacular
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En caso de que la hayamos plantado en un suelo o en una tierra que no es idóneo, lo mejor que podemos hacer es sacarla de ahí y cambiarle el sustrato. Si está en maceta será fácil, ya que sin tocar las raíces, solo tenemos que retirar la que esté suelta y ponerle otro; y si está en el suelo, haremos zanjas alrededor, de unos 30 centímetros de profundidad, y la sacaremos. Luego haremos un agujero el doble de grande, y lo llenaremos con la tierra que necesite.

Uso inadecuado de abonos, fertilizantes, insecticidas y/o fungicidas

Hay que leer el envase del pesticida siempre

Siempre hay que leer las indicaciones del envase de los productos fitosanitarios, aunque sean ecológicos. El guano, por ejemplo, es un abono natural (son los residuos de aves marinas y/o murciélagos), pero está tan concentrado, que basta una pequeña cantidad para que sus efectos se noten rápido en la planta, la cual crecerá a un ritmo un poco más alto de lo que lo ha venido haciendo hasta la fecha. Pero si superamos la dosis recomendada, las raíces se queman, y las hojas se arrugan. E insisto, hablamos del guano, que es ecológico; pero esto pasa con cualquier otro producto fitosanitario.

Por eso, si lo has aplicado sin haber leído el modo de uso, tienes que echarle agua, y mucha. Con esto se pretende limpiar las plantas, tanto la parte aérea (hojas, ramas, etc.) como las raíces. Si actúas a tiempo, lo más probable es que se quede solo en un susto y se puedan recuperar, pero si pasan varios días quizás sea tarde para salvarlas, pero no pierdas la esperanza: aunque se quede sin hojas, a veces las plantas puede pasar un tiempo hasta que saque nuevas, siempre que el resto (es decir, tronco, ramas) esté bien.

Esperamos que te haya sido de utilidad y hayas podido averiguar por qué se arrugan las hojas de tus plantas.


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