Prays del Olivo: síntomas, daños y tratamientos completos

  • El Prays del olivo actúa en tres generaciones, afectando hojas, flores y frutos, y puede causar severa pérdida de cosecha.
  • La detección temprana y el monitoreo continuo con trampas de feromona son clave para una gestión eficaz de la plaga.
  • Métodos de control biológico y buenas prácticas agrícolas resultan esenciales en estrategias integradas y sostenibles en el olivar.

Prays del olivo: síntomas y tratamientos

¿Qué es el Prays del olivo (Prays oleae)?

El Prays del olivo, también conocido como polilla del olivo, es uno de los principales insectos plaga que afectan al cultivo del olivo en regiones mediterráneas. Esta polilla pertenece al orden de los lepidópteros y es reconocible por su tamaño pequeño, normalmente de entre 6 y 15 mm en envergadura, y su color gris plateado con ligeras manchas oscuras en las alas.

La polilla del olivo desarrolla tres generaciones anuales, cada una especializada en atacar una parte diferente del árbol: las hojas (filófaga), las flores (antófaga) y los frutos (carpófaga). Esta división genera una amenaza constante durante gran parte del ciclo vegetativo y reproductivo del olivo, incrementando el potencial de daño económico y de reducción de cosecha.

La puesta de huevos ocurre en diferentes órganos del olivo según la generación, y tras varios estadios de larva, pupa y adulto, el ciclo vuelve a comenzar. El carácter monófago de esta especie —es decir, que solo se alimenta del olivo— la hace muy persistente y difícil de erradicar si no se aplican medidas integrales de manejo.

Polilla del olivo adulta

Identificación: Ciclo biológico y morfología

El ciclo biológico del Prays oleae está perfectamente sincronizado con la fenología del olivo. Se diferencia en las siguientes fases:

  • Huevo: de forma lenticular y color blanquecino. Se vuelve amarillo antes de eclosionar. Suelen medir alrededor de 0,5 mm de diámetro.
  • Larva: alcanza hasta 8 mm, con colores que varían entre marrón y verde. La presencia de bandas longitudinales verdosas o amarillentas ayuda a su identificación.
  • Crisálida: protegida por seda y restos vegetales, puede encontrarse en hojas, tronco, ramas o incluso en el suelo.
  • Adulto: polilla gris plateada, de entre 6 y 15 mm según estudios, con alas anteriores grises y manchas oscuras. Las alas posteriores son grises uniformes.

Las tres generaciones anuales se suceden de manera escalonada, lo cual aumenta la complejidad en su manejo:

  • Generación filófaga: Los adultos depositan los huevos en las hojas durante el otoño. Las larvas excavan galerías y permanecen en ellas durante el invierno, reactivándose con la llegada del buen tiempo. El daño principal es la pérdida de superficie foliar y la afectación de brotes jóvenes.
  • Generación antófaga: En primavera, los adultos ponen los huevos en los botones florales cerrados. Las larvas se introducen en la flor, alimentándose de órganos reproductivos (anteras, estigma), lo que reduce la cantidad de flores fértiles.
  • Generación carpófaga: En verano, las mariposas realizan la puesta en los frutos recién cuajados. Las larvas penetran en la aceituna y se alimentan principalmente del hueso y la pulpa. Esto provoca la caída prematura de los frutos y reduce el rendimiento y la calidad de la cosecha.

Larva de Prays del olivo

Síntomas y daños del Prays del olivo según la generación

El nivel de daño y los síntomas varían según la generación de la plaga:

  • Filófaga (hojas): Se observan galerías en el interior de las hojas, con presencia de excrementos y tejidos necróticos. Las hojas muestran perforaciones o manchas y pueden llegar a caer si el ataque es intenso, debilitando al árbol y menguando su capacidad fotosintética, especialmente en olivos jóvenes o viveros.
  • Antófaga (flores): Destruye las inflorescencias del olivo. Las flores quedan unidas por hilos de seda y se aprecian restos secos y excrementos. La larva puede llegar a consumir hasta 30-40 flores, reduciendo significativamente la posibilidad de cuajado de frutos, sobre todo en años de baja floración.
  • Carpófaga (frutos): Los síntomas más visibles son los orificios de entrada de las larvas en la aceituna, la presencia de excrementos y la caída prematura de frutos, sobre todo durante la segunda caída, cuando el fruto es grande y el árbol no puede compensar la pérdida. En algunos casos, los daños pueden derivar en infecciones secundarias por hongos y bacterias, restando calidad al fruto y al aceite.

En todos los casos, la presencia de la polilla del olivo se puede identificar visualmente por los daños en hojas, flores y frutos, así como por la observación directa de larvas o adultos.

Oruga del prays del olivo

Factores que favorecen la incidencia y propagación del Prays

El desarrollo del Prays del olivo está condicionado por varios factores ambientales y de manejo agronómico:

  • Clima: El frío intenso del invierno o el calor excesivo en verano pueden causar mortalidad en huevos y larvas, regulando de forma natural las poblaciones.
  • Caída fisiológica de frutos: Disminuye la población al eliminar larvas presentes en las aceitunas.
  • Viento y trasiegos de material vegetal: Favorecen la dispersión de adultos y de partes infestadas.
  • Manejo del riego y la fertilización: Un exceso de fertilización nitrogenada o un riego descontrolado pueden crear condiciones óptimas para el desarrollo de la plaga.
  • Presencia de fauna auxiliar: Aunque existe en el olivar, su impacto es limitado en comparación con las poblaciones del insecto.

Monitoreo, detección y seguimiento

Una detección y seguimiento efectivos son fundamentales para el control del Prays oleae. Para ello, se recomiendan distintas técnicas y herramientas:

  • Inspección visual: Revisión regular de hojas, brotes, inflorescencias y frutos para detectar presencia de larvas, galerías o excrementos.
  • Trampas de feromonas: Permiten capturar adultos machos y controlar la densidad poblacional. Suelen instalarse a principios de primavera y pueden variar entre 1 y 10 trampas por hectárea según el objetivo (monitoreo o captura masiva). Más sobre plagas del olivo.
  • Muestreos sistemáticos: Observar brotes, inflorescencias y frutos en un número representativo de olivos para estimar el porcentaje de órganos infestados. Se recomienda muestrear al menos 10 brotes por árbol en 20 olivos dispersos por la parcela.
  • Determinación de umbrales de tratamiento: El umbral puede variar en función de la floración, el destino de la cosecha y el nivel de daños aceptable. En la generación carpófaga, se estima que por encima del 20% de aceitunas infestadas se justifica el tratamiento.

Prevención y buenas prácticas agronómicas

La prevención es clave para limitar la proliferación del Prays del olivo y mantener la salud general de los árboles:

  • Realizar podas adecuadas: Mejoran la aireación y la exposición solar, dificultando la supervivencia de huevos y larvas y reduciendo focos de propagación.
  • Eliminar restos de poda y frutos afectados: Evita la perpetuación del ciclo biológico del insecto en el suelo o en restos vegetales acumulados.
  • Mantener una fertilización y riego equilibrados: Evitar el exceso de nitrógeno y el encharcamiento, que favorecen la proliferación de brotes tiernos y un microclima apto para la plaga.
  • Controlar el movimiento de material vegetal: No trasladar plantas o esquejes infestados entre fincas.
  • Incrementar la biodiversidad en el olivar: Favorecer la presencia de fauna auxiliar mediante cubiertas vegetales y limitando los tratamientos fitosanitarios de amplio espectro.

Síntomas en hojas de olivo

Control biológico del Prays del olivo

El uso de enemigos naturales es una estrategia ecológica y sostenible para reducir las poblaciones de la polilla del olivo. Los principales agentes biológicos incluyen:

  • Larvas de Chrysoperla carnea: Depredadoras de huevos del Prays, ayudan a limitar nuevas infestaciones.
  • Himenópteros parasitoides: Especies como Trichogramma evanescens, Ageniaspis fuscicollis, Angitia armillata, Diadegma semiclausum y Chelonus rimatus parasitan las larvas, reduciendo de manera natural la densidad poblacional.
  • Depredadores como crisópidos y mariquitas: Se alimentan de huevos y primeras fases larvarias del insecto.

La aplicación de Bacillus thuringiensis (kurstaki o aizawai), un bioinsecticida selectivo, es especialmente recomendable durante la generación antófaga, ya que afecta a las larvas sin perjudicar a los insectos útiles del entorno. Es apto para producción ecológica y no requiere periodo de seguridad ni deja residuos en fruto.

Control químico y tratamientos fitosanitarios

El tratamiento químico debe ser siempre la última opción dentro de una estrategia de manejo integrado, aplicándose sólo cuando los umbrales poblacionales lo justifiquen y preferiblemente en momentos en que las larvas se encuentren más expuestas:

  • En la generación antófaga: Realizar el tratamiento al inicio de la floración, cuando un 20-50% de las flores están abiertas, ya que las larvas se encuentran en el exterior y son más vulnerables.
  • En la generación carpófaga: El tratamiento se recomienda al inicio de la eclosión de huevos y entrada de las larvas en el fruto, que suele coincidir con el cuajado de la aceituna.

Algunos principales insecticidas autorizados y empleados incluyen:

  • Acetamiprid (20%): Sistema translaminar y sistémico, compatible con insectos beneficiosos y polinizadores. Puede emplearse hasta la maduración avanzada del fruto.
  • Piretroides (deltametrina, cipermetrina, lambda cihalotrin, etofenprox): Eficaces sobre todo contra la generación carpófaga, actuando por contacto e ingestión.
  • Organofosforados (fosmet, clorpirifos, diazinon, dimetoato, malation, metidation, triclorfon): Utilizados históricamente, aunque algunas materias activas presentan restricciones o han sido retiradas en varias regiones. Es fundamental consultar la normativa vigente para cada país y adoptar sólo productos autorizados.
  • Bacillus thuringiensis: Bioinsecticida de referencia, recomendado en fases precoces de infestación y especialmente en agricultura ecológica.

Se aconseja la supervisión técnica para decidir el producto, dosis y momento idóneo de aplicación, maximizando la eficiencia y minimizando riesgos para la fauna auxiliar y la salud del consumidor.

Daños del Prays del olivo en frutos

El Prays oleae es una plaga del olivo
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El manejo del Prays del olivo exige un enfoque integral, combinando prevención, monitoreo constante, aplicaciones fitosanitarias responsables y potenciando la biodiversidad en la finca. La correcta identificación de síntomas, el conocimiento de los factores ambientales y el uso de métodos sostenibles permiten reducir significativamente el impacto de esta plaga y asegurar la calidad y cantidad de la cosecha año tras año, manteniendo la rentabilidad y sostenibilidad del olivar.