Profertil celebra un cuarto de siglo produciendo urea granulada

  • Profertil cumple 25 años de producción continua de urea granulada y abastece en torno a la mitad del mercado interno argentino.
  • La compañía supera 1,3 millones de toneladas anuales de urea, pieza clave para cultivos extensivos y economías regionales.
  • Ha completado la parada técnica más importante de su historia y estrena identidad visual alineada con una estrategia de largo plazo.
  • Refuerza su apuesta por la sostenibilidad, la eficiencia energética y el asesoramiento agronómico en un contexto global exigente.

planta de producción de urea

Hace veinticinco años que la urea granulada producida por Profertil se ha convertido en un insumo casi omnipresente en el campo argentino. En este tiempo, la empresa ha pasado de ser un proyecto industrial ambicioso a consolidarse como uno de los pilares del abastecimiento de fertilizantes nitrogenados en el país, en un contexto donde la eficiencia y el cuidado del suelo pesan cada vez más.

Con motivo de este aniversario, la compañía repasa su trayectoria, renueva su imagen corporativa y estrena una planta puesta a punto tras una parada técnica de gran envergadura. El objetivo declarado es encarar las próximas décadas con mayor eficiencia, seguridad y compromiso ambiental, manteniendo su rol de proveedor estratégico para la agroindustria y reforzando el acompañamiento técnico a los productores.

Un cuarto de siglo produciendo urea en clave estratégica

El salto de Profertil se remonta a comienzos de los años 2000, cuando inició la producción local de urea granulada en su complejo industrial de Ingeniero White, en Bahía Blanca. En plena transformación del modelo agroexportador, con la expansión de la biotecnología y la siembra directa, la posibilidad de contar con una fuente estable de fertilizantes nitrogenados supuso un cambio de escala para la agricultura del país.

Actualmente, la compañía elabora anualmente más de 1.300.000 toneladas de urea granulada, alcanzando alrededor del 50% del mercado interno. Esa magnitud la coloca como un actor central en la cadena agroalimentaria, no solo por el volumen, sino también por la capilaridad de su presencia en distintas zonas productivas.

La planta de Bahía Blanca, considerada una de las instalaciones más relevantes del hemisferio sur en su segmento, se ha visto sometida recientemente a la parada de planta más importante de su historia. Este proceso de mantenimiento y actualización tecnológica se diseñó para asegurar un funcionamiento más eficiente, seguro y competitivo durante los próximos años, en un entorno donde los costes energéticos, las exigencias regulatorias y los compromisos ambientales marcan la agenda.

En paralelo a la operación industrial, la compañía ha ido consolidando una estructura humana y logística significativa: 362 empleados directos, más de 1.500 contratos indirectos y una red superior a 850 proveedores activos. El personal se distribuye entre las oficinas de Bahía Blanca y Buenos Aires, las terminales logísticas de Necochea, San Nicolás y Puerto General San Martín (Santa Fe) y la planta principal de Ingeniero White.

El CEO de la empresa, Marcos Sabelli, resume el momento actual como un punto de inflexión: la planta totalmente revisada, una estructura accionarial orientada al largo plazo y el reto de acompañar a los productores en un contexto que reclama, a parts iguales, rendimiento económico, conocimiento técnico y sostenibilidad en el manejo del suelo.

La urea: un insumo invisible, pero decisivo en el campo

La urea granulada que sale de las instalaciones de Profertil apenas se ve en el consumidor final, pero tiene un impacto directo en la cantidad y calidad de los alimentos que llegan al mercado. Se trata de uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados a nivel mundial, con una concentración de nitrógeno cercana al 46%, lo que le confiere una notable eficiencia agronómica.

Su uso permite aumentar rendimientos, sostener la fertilidad de los suelos y mejorar la relación entre nutrientes aportados y producción obtenida. En un país con más de 30 millones de hectáreas agrícolas, disponer de una producción estable y cercana de este insumo es un factor clave, tanto en términos de competitividad económica como de seguridad en el suministro y reducción de costes logísticos.

El alcance de la urea de Profertil se extiende desde los grandes cultivos extensivos de la zona núcleo, como el maíz, el trigo o la cebada, hasta diversas economías regionales. Sectores como la yerba mate en el nordeste, la caña de azúcar en el noroeste o el algodón en el Chaco se apoyan en un manejo preciso del nitrógeno para maximizar su potencial productivo, lo que convierte a este fertilizante en una pieza básica de su esquema de nutrición.

Más allá de la mera venta de producto, la compañía insiste en el carácter técnico del uso de la urea: un manejo adecuado, adaptado a cada suelo, clima y cultivo, puede marcar la diferencia entre un resultado aceptable y una campaña exitosa. Por ello, el asesoramiento agronómico a productores y distribuidores forma parte cada vez más central de su propuesta, buscando combinar productividad con sostenibilidad en el uso de los recursos.

En este sentido, la visión de Profertil se alinea con los principios de la bioeconomía, que abogan por aprovechar los recursos biológicos de forma eficiente, responsable e inclusiva. La empresa, como suministradora de insumos esenciales, se sitúa así en un eslabón clave de la transición hacia modelos agroindustriales más resilientes y menos intensivos en impactos ambientales negativos.

Nueva identidad visual y foco en el largo plazo

Coincidiendo con el aniversario, Profertil ha decidido renovar por completo su identidad visual. Este cambio, según explican desde la compañía, no se limita a un rediseño del logotipo o de los elementos gráficos, sino que pretende reflejar una evolución más amplia en su propósito corporativo y en los valores que quiere proyectar hacia sus grupos de interés.

La actualización de imagen se enmarca en un contexto en el que ya no basta con centrarse en la productividad: el sector agrícola y la sociedad en su conjunto demandan mayor transparencia, compromiso ambiental y responsabilidad social. La compañía busca reforzar la idea de que su papel no acaba en la salida del fertilizante de la planta, sino que continúa en el acompañamiento técnico, la formación y la interacción con las comunidades cercanas a sus operaciones.

En la práctica, este enfoque se traduce en una comunicación más alineada con la sostenibilidad, una mayor atención a las inquietudes de vecinos y productores, y una apuesta por proyectos que generen oportunidades de desarrollo local. El trabajo «codo a codo» con las comunidades se plantea como una parte esencial de la licencia social para operar, especialmente en enclaves industriales de relevancia como el puerto de Ingeniero White.

La mención a una «estructura accionaria alineada con el largo plazo» hace referencia a un esquema de propiedad y toma de decisiones orientado a garantizar estabilidad y previsibilidad. El objetivo es priorizar inversiones, innovación tecnológica y cuidado del entorno frente a resultados inmediatos, en un sector agrícola marcado por la volatilidad de los mercados internacionales y por condicionantes climáticos cada vez más extremos.

Desde la dirección subrayan que este reposicionamiento solo es posible gracias a un equipo con experiencia técnica consolidada y, al mismo tiempo, con la flexibilidad necesaria para adaptarse a un agro que cambia de forma acelerada, tanto en lo productivo como en lo regulatorio.

Sostenibilidad, seguridad y eficiencia energética como ejes

El relato de estos 25 años no se apoya únicamente en cifras de producción. Profertil remarca que uno de sus ejes actuales es la búsqueda constante de mejores estándares de calidad, seguridad y cuidado ambiental en todos los eslabones de su cadena de valor, desde la recepción de materias primas hasta la distribución de los fertilizantes.

La reciente parada de planta tuvo como uno de sus objetivos reforzar la eficiencia energética y la confiabilidad operativa, factores que influyen tanto en la competitividad económica como en la huella ambiental del proceso industrial. En un contexto donde la descarbonización y la reducción de emisiones están cada vez más presentes en la agenda internacional, optimizar el uso de energía y minimizar desperdicios es una prioridad estratégica.

A ello se suman los programas de formación y asesoramiento a productores, enfocados en las mejores prácticas de manejo agronómico para la aplicación de fertilizantes. Se pone especial énfasis en la dosis adecuada, el momento óptimo de aplicación y la compatibilidad con otras prácticas de manejo del suelo, como la rotación de cultivos o la cobertura vegetal, para evitar pérdidas de nitrógeno y maximizar la eficiencia.

La compañía se declara alineada con criterios de sostenibilidad que van más allá del cumplimiento normativo, tratando de anticipar tendencias regulatorias y demandas de los mercados, especialmente en un escenario donde la trazabilidad y la certificación de buenas prácticas adquieren cada vez mayor peso en las cadenas de exportación.

En paralelo, Profertil continúa reforzando la seguridad en sus instalaciones, tanto para el personal propio como para los contratistas que participan en las distintas etapas de la operación. La gestión de riesgos industriales y la cultura de prevención son aspectos que, según la empresa, se han ido consolidando con el paso de los años y que resultan inseparables del concepto de producción responsable.

Mirando hacia adelante, la empresa se ve a sí misma como un actor indispensable en una agroindustria que debe conjugar productividad, innovación tecnológica y cuidado del entorno. La combinación de capacidad productiva, red logística, equipo humano experimentado y enfoque en la sostenibilidad le permite afrontar los próximos desafíos con una base sólida, en un sector que seguirá enfrentando presiones climáticas, económicas y sociales cada vez más intensas.

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