Propiedades del chayote: beneficios, usos y valor nutricional

  • El chayote es un fruto muy bajo en calorías y azúcares, rico en agua, fibra, vitamina C, ácido fólico y flavonoides.
  • Sus compuestos antioxidantes y diuréticos ayudan a controlar peso, colesterol, glucosa y presión arterial.
  • Favorece la digestión, previene el estreñimiento y apoya la salud hepática, cardiovascular y del embarazo.
  • Es muy versátil en cocina: se consume crudo o cocido en ensaladas, cremas, jugos, guisos y gratinados.

chayote propiedades

El chayote (Sechium edule) es uno de esos vegetales humildes que pasan desapercibidos en el mercado, pero que esconden un arsenal de propiedades nutricionales y medicinales muy interesante. También conocido como papa del aire, tayota, güisquil o chuchu, este fruto de la familia de las cucurbitáceas se utiliza tanto en cocina diaria como en remedios tradicionales, sobre todo en México y gran parte de Latinoamérica.

Aunque a simple vista parezca solo una verdura más, el chayote es bajísimo en calorías y azúcares, rico en agua, fibra, vitamina C, ácido fólico y flavonoides. Gracias a esta combinación ayuda a controlar el peso, cuida el corazón, favorece la digestión, contribuye al buen manejo del azúcar en sangre y hasta se ha relacionado con efectos protectores sobre el hígado y posibles propiedades antitumorales.

Qué es el chayote y de dónde viene

El chayote es un fruto carnoso perteneciente a la misma familia que los pepinos, calabazas y melones. La planta es una trepadora vigorosa que, en condiciones adecuadas de temperatura (entre 20 y 25 ºC) y con un suelo rico en materia orgánica, puede alcanzar fácilmente varios metros de longitud y producir decenas o incluso cientos de frutos al año. Para más detalles sobre su cultivo, consulta la guía completa para sembrar chayote en el huerto.

Su origen se sitúa en regiones neotropicales, especialmente en México y Guatemala, donde se han descrito múltiples variedades. Se cree que ya era consumido por las sociedades precolombinas y que, a partir de la colonización, se extendió a otros países de América Latina. Hoy en día, México sigue siendo uno de los principales productores y consumidores, y el chayote forma parte de numerosos platos tradicionales.

En cuanto al aspecto, el fruto puede ser verde o blanquecino, con cáscara lisa o espinosa, y suele oscilar entre los 200 y los 500 g de peso. La pulpa es carnosa, jugosa y de sabor muy suave, con un toque que recuerda al pepino, pero con una textura que se sitúa a medio camino entre una hortaliza acuosa y un tubérculo, lo que le permite sustituir a la patata en muchas recetas.

Del chayote no solo se aprovecha el fruto. También se consumen las hojas tiernas, los brotes, la cáscara, las semillas e incluso las raíces, conocidas en algunas zonas como “chinchayote”. Esta versatilidad culinaria y funcional ha contribuido a que sea tan apreciado en huertos familiares y cocinas tradicionales.

Composición nutricional y compuestos bioactivos del chayote

propiedades del chayote

Si miramos sus números, el chayote destaca por un perfil realmente ligero: entre 16 y 20 kcal por cada 100 g de fruto, con una proporción de agua que puede llegar al 95 %. Esto lo convierte en un alimento muy hidratante, ideal para dietas de control de peso o simplemente para aumentar el volumen del plato sin disparar las calorías.

En esos 100 g de chayote encontramos aproximadamente 4,5 g de hidratos de carbono, menos de 2 g de azúcares, 0,8 g de proteínas y un contenido prácticamente nulo de grasas. Además, aporta alrededor de 1,7 g de fibra dietética, combinando fibra soluble e insoluble, útil para regular el tránsito intestinal y ayudar a controlar colesterol y glucosa.

En el apartado de micronutrientes, el chayote es una fuente interesante de vitamina C, con algo menos del 10 % de las necesidades diarias por cada 100 g, y también contiene vitamina K y ácido fólico (vitamina B9). Este último resulta clave en el embarazo para el correcto desarrollo del tubo neural del bebé.

Más allá de las vitaminas, el chayote concentra una serie de compuestos bioactivos con acción antioxidante y antiinflamatoria, como flavonoides (quercetina, kaempferol, diosmetina 7-O-rutinoside), polifenoles, carotenoides, saponinas, esteroles vegetales, peroxidasas, alcaloides y cucurbitacinas. Estos elementos explican muchas de sus propiedades sobre la salud cardiovascular, metabólica y celular.

Conviene tener presente que, aunque el chayote crudo conserva mejor estos compuestos, incluso cocido sigue siendo un alimento saludable y rico en fibra. El proceso de hervido o cocción reduce parte de las vitaminas sensibles al calor, como la C, pero no anula sus beneficios ni lo convierte en un alimento poco interesante.

Propiedades del chayote y efectos sobre la salud

El chayote se considera una hortaliza con múltiples propiedades fisiológicas. Gracias a la combinación de agua, fibra, flavonoides, vitaminas y minerales, se le atribuyen efectos diuréticos, antioxidantes, antiinflamatorios, antivirales, hipotensores, antialérgicos, sacietogénicos y antibacterianos. Incluso algunos estudios han apuntado hacia un potencial efecto antitumoral en modelos experimentales.

Buena parte de estas propiedades se asocia a la capacidad del chayote para neutralizar radicales libres y modular la inflamación. Los flavonoides y otros polifenoles actúan como escudo frente al daño oxidativo, mientras que la fibra y ciertos compuestos bioactivos ayudan a regular lípidos, glucosa y presión arterial.

Además, el elevado contenido de agua y potasio favorece una acción diurética suave, muy útil para combatir la retención de líquidos y apoyar el funcionamiento renal y cardiovascular. Esta combinación explica que se utilice tradicionalmente en infusiones o guisos para aliviar hinchazón y tensión arterial elevada.

La fibra dietética presente tanto en el fruto como en la piel y las hojas aporta un apoyo importante al sistema digestivo y al control del peso corporal. La fermentación de parte de esta fibra por la microbiota intestinal se asocia con una mejor salud del colon y un menor riesgo de trastornos metabólicos.

Principales beneficios del chayote para la salud

Los estudios disponibles y la experiencia de uso tradicional permiten resumir los beneficios del chayote en varios grandes bloques, que se potencian cuando se consume de forma habitual dentro de un estilo de vida saludable.

1. Retrasa el envejecimiento celular y cuida la piel

La piel y las células en general se ven favorecidas por el aporte de vitamina C y flavonoides antioxidantes, especialmente presentes en la cáscara y las hojas del chayote. Estos compuestos ayudan a frenar la acción de los radicales libres, uno de los factores que aceleran el envejecimiento prematuro, la degradación del colágeno y la aparición de arrugas.

Además, parte de esta acción protectora se extiende a la exposición solar: los antioxidantes del chayote pueden contribuir a mitigar el daño que producen los rayos ultravioleta, siempre como complemento a una buena fotoprotección, nunca como sustituto de ella. A nivel interno, una dieta rica en vegetales antioxidantes suele asociarse a una piel más elástica y con mejor aspecto.

El control de la glucosa que ofrece la fibra del chayote también es relevante, ya que unos niveles de azúcar en sangre descontrolados favorecen la formación de productos de glicación avanzada (AGEs), compuestos que deterioran las proteínas de la piel y aceleran el envejecimiento cutáneo. Mantener a raya estos picos de glucosa es otra pieza del puzle antiedad.

2. Ayuda a adelgazar y controlar el apetito

Quien busca perder peso tiene en el chayote un aliado muy práctico: aporta volumen al plato, mucha agua, fibra y prácticamente nada de grasa ni azúcar. Esto permite saciarse con pocas calorías, algo fundamental cuando se reduce la ingesta energética.

La fibra que contiene, sobre todo la soluble, se hidrata en el intestino y forma geles que prolongan la sensación de saciedad, lo que ayuda a espaciar picoteos y disminuir la cantidad total de comida que se ingiere a lo largo del día. Por eso suele recomendarse en ensaladas, cremas o guarniciones cuando se sigue una dieta hipocalórica.

Por otro lado, algunos trabajos han observado que determinados compuestos del chayote podrían favorecer la activación de enzimas implicadas en la quema de grasas y reducir la actividad de aquellas relacionadas con su almacenamiento. Aunque esta parte necesita más investigación, refuerza la idea de que se trata de un alimento muy compatible con los objetivos de adelgazamiento.

Tomado en forma de jugo o licuado, especialmente en combinación con otros ingredientes ligeros como limón o apio, el chayote potencia su efecto diurético, lo que puede ayudar a reducir la sensación de hinchazón y volumen por retención de líquidos. Eso sí, siempre dentro de una dieta estructurada, no como único recurso.

3. Mejora el tránsito intestinal y combate el estreñimiento

El chayote es un vegetal especialmente rico en agua y con una buena cantidad de fibra soluble y algo de fibra insoluble. Esta combinación facilita la formación de un bolo fecal más blando y voluminoso, lo que estimula el movimiento intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento.

Al incorporar chayote de forma habitual, ya sea en ensaladas crudas, cremas o guisos, se incrementa la ingesta de fibra sin apenas sumar calorías, algo muy interesante para personas con tendencia a tener un tránsito lento o con dietas pobres en vegetales. Eso sí, es importante aumentar la cantidad de fibra de forma gradual y acompañarla de suficiente agua para evitar gases o molestias digestivas.

Además, la fibra actúa como sustrato para la microbiota intestinal beneficiosa, por lo que su consumo regular puede favorecer un ecosistema bacteriano más sano, con todo lo que ello implica para la función inmune y la salud a largo plazo.

4. Protege el corazón y ayuda a controlar el colesterol

El chayote contiene fibra soluble en cantidades destacables, un tipo de fibra que disminuye la absorción de grasas y colesterol en el intestino. De este modo, contribuye a mantener niveles más equilibrados de LDL (colesterol “malo”) en sangre y a reducir el riesgo de placas de ateroma en las arterias.

Los flavonoides presentes en el fruto, la piel y las hojas también resultan clave. Estos antioxidantes previenen la oxidación de las lipoproteínas, un paso clave en la formación de aterosclerosis y en la aparición de problemas cardiovasculares graves como el infarto de miocardio o el ictus.

Diferentes investigaciones sugieren que el consumo regular de chayote puede mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos y favorecer un flujo de sangre más adecuado. Un sistema circulatorio que funciona bien reduce la carga sobre el corazón y se asocia con una menor incidencia de enfermedades cardíacas.

5. Regula el azúcar en sangre y ayuda a prevenir la diabetes

Por su escaso contenido en azúcares y su aporte de fibra, el chayote es un alimento muy interesante para mantener estables los niveles de glucosa. La fibra retrasa la absorción de carbohidratos en el intestino, evitando subidas bruscas de azúcar en sangre después de las comidas.

Estudios con extractos de chayote han mostrado efectos beneficiosos en personas con prediabetes y en modelos animales con alteraciones glucémicas, mejorando la sensibilidad a la insulina y apoyando el control de la glucosa. Esto lo convierte en un buen complemento dietético en la prevención de la diabetes tipo 2.

En personas que ya padecen diabetes, su inclusión frecuente en el menú puede contribuir al buen control glucémico, siempre coordinado con la medicación y las pautas indicadas por el profesional sanitario. Es fundamental recordar que el chayote no sustituye a los fármacos, sino que suma dentro de una alimentación bien planteada.

6. Efecto hipotensor y acción diurética

El chayote aporta potasio, un mineral que ayuda a contrarrestar los efectos del exceso de sodio en el organismo. El potasio favorece la eliminación de sodio a través de la orina y contribuye a relajar la pared de los vasos sanguíneos, lo que puede traducirse en cifras de tensión arterial más saludables.

Al mismo tiempo, el alto contenido en agua y la presencia de ciertos alcaloides favorecen un efecto diurético moderado, incrementando la producción de orina y reduciendo la retención de líquidos. Esto puede resultar especialmente útil en personas con tendencia a hincharse, siempre que la función renal sea correcta.

Algunos trabajos científicos han observado que el jugo de chayote puede mejorar la presión arterial en personas mayores, de nuevo dentro de un enfoque global que incluya reducción de sal, control del peso y actividad física. No es una «cura milagrosa», pero sí un apoyo interesante para la salud cardiovascular.

7. Prevención de anemia y apoyo a la sangre

Aunque el chayote no es la principal fuente de hierro de la dieta, su contenido en vitamina C favorece la absorción del hierro procedente de otros alimentos, como legumbres, carnes o frutos secos. Por eso se recomienda combinarlo en platos con ingredientes ricos en este mineral.

Por otro lado, la infusión preparada con hojas de chayote se ha utilizado en la medicina tradicional como recurso para mejorar los niveles de hemoglobina. Algunos estudios han observado un incremento en parámetros sanguíneos relacionados con la anemia tras su consumo, aunque aún hace falta más evidencia para establecer recomendaciones firmes.

8. Beneficios en el embarazo y lactancia

El chayote es una buena fuente de ácido fólico (vitamina B9), nutriente fundamental durante el embarazo. El folato interviene en la correcta formación del sistema nervioso central del feto y su consumo adecuado reduce el riesgo de defectos del tubo neural, como la espina bífida o la anencefalia.

Incluir chayote en la dieta de la embarazada, junto con otros alimentos ricos en folatos y el suplemento pautado por el médico, puede ayudar a cubrir mejor las necesidades aumentadas de esta vitamina. Además, su ligereza y su aporte de agua y fibra lo convierten en un vegetal muy digerible para esta etapa.

En cuanto a la lactancia, se ha observado en un estudio con mujeres en posparto que el consumo de chayote hervido durante una semana aumentó la producción de leche materna. Aunque se trata de investigaciones iniciales y se necesitan más datos, el chayote se perfila como un posible galactagogo natural a tener en cuenta bajo supervisión profesional.

9. Protección del hígado y posible efecto antigrasa

Investigaciones recientes apuntan a que ciertos compuestos del chayote pueden ayudar a reducir la acumulación de grasa en el hígado, lo que sería útil en la prevención o apoyo al manejo del hígado graso no alcohólico. Este efecto estaría relacionado con su acción antioxidante y antiinflamatoria, así como con una posible influencia sobre el metabolismo lipídico.

Además, la combinación de bajo aporte calórico, fibra y propiedades antioxidantes favorece un entorno metabólico que dificulta el exceso de grasa corporal y mejora marcadores asociados al síndrome metabólico. No es un tratamiento en sí mismo, pero sí un alimento muy recomendable en dietas de protección hepática.

Chayote crudo, hervido y otras formas de consumo

Desde el punto de vista nutricional, el chayote crudo conserva mejor la vitamina C y parte de los flavonoides sensibles al calor, por lo que, cuando se toma en ensalada, carpaccio o jugo, el aporte antioxidante es mayor. Sin embargo, el chayote hervido o cocido sigue siendo una opción magnífica y, de hecho, es la forma más frecuente de consumo en muchos países.

Hervir el chayote reduce algo los niveles de ciertos compuestos, pero permite obtener una textura muy suave y agradable, ideal para cremas, purés, sopas, guisos o para gratinar con queso. Además, en personas con digestiones delicadas, la cocción puede hacer que resulte incluso más tolerable que crudo.

En cuanto al tiempo de cocción, si se hierve entero suele necesitar entre 30 y 40 minutos hasta que la pulpa se ablanda. Si se corta previamente en cubos pequeños, el tiempo se reduce a unos 10-15 minutos, lo suficiente para lograr una textura tierna pero no deshecha.

A nivel popular se suele hablar del chayote crudo en ayunas como un remedio depurativo o adelgazante. A día de hoy no hay evidencia científica sólida que respalde beneficios específicos por el simple hecho de tomarlo en ese momento del día. Lo que sí es cierto es que, gracias a su efecto diurético suave, su aporte de agua y fibra y su ligereza, puede ayudar a empezar la jornada con una sensación de ligereza y buena hidratación.

En cualquier caso, lo más importante no es la hora, sino la regularidad con la que se incluye el chayote en una alimentación variada. Tomarlo de forma habitual, tanto en crudo como cocido, es la mejor manera de aprovechar todo su potencial.

Usos culinarios del chayote: de la ensalada al gratinado

En la cocina, el chayote es de lo más apañado. Se puede consumir en ensaladas crudas, encurtidos, jugos, salteados, cremas, sopas, guisos, gratinados e incluso postres. Su sabor suave le permite combinar con casi cualquier ingrediente sin robar protagonismo.

Una forma muy fresca de disfrutarlo es en carpaccio de chayote crudo, cortado en láminas finísimas y aliñado con zumo de limón o una mezcla de salsa de soja y cacahuete. En México es típico preparar ensaladas con chayote, chile verde, jitomate, ajo y cebolla, dando lugar a platos llenos de color y muy ligeros.

Las guías o tallitos del chayote también son comestibles y, en lugares como Oaxaca, se utilizan para preparar sopas y guisos tradicionales. La crema de chayote con leche o crema de coco y semillas de chayote tostadas es otro clásico que sorprende por su textura y su sabor delicado.

Gracias a su textura intermedia entre verdura y tubérculo, puede sustituir con facilidad a la patata en muchos platos: chayote gratinado con queso y nuez moscada, chayotes rellenos de pollo, chayotes rebozados con jamón y queso, tortillas y pasteles salados… Una vez se empieza a experimentar, las posibilidades en la cocina son casi infinitas.

Una curiosidad llamativa es que, en repostería casera, el chayote se ha utilizado en ocasiones como sustituto económico de la cereza en almíbar. Formando pequeñas bolitas y dejándolas reposar en un jarabe de cereza, absorben el color y sabor, y se emplean como decoración de tartas y postres, abaratando costes sin renunciar al efecto visual.

Recetas saludables con chayote

Además de los usos generales, hay algunas recetas sencillas que permiten incorporar el chayote en el día a día sin complicarse demasiado en la cocina.

Crema de chayote con amaranto y elote

Una de las formas más reconfortantes de tomar chayote es en crema caliente. Para prepararla, se pueden usar chayotes pelados y cortados en cubos, cebolla, ajo, caldo de verduras, un puñado de amaranto, hojas de cilantro o perejil, granos de elote (maíz), almendras fileteadas y un poco de aceite o mantequilla.

Se sofríen primero la cebolla y el ajo hasta dorar ligeramente, se añaden los cubos de chayote, el amaranto y las hierbas frescas y se rehoga todo junto. Después se incorpora el caldo, se ajusta de sal y pimienta y se deja hervir hasta que el chayote esté tierno. A continuación se tritura la mezcla hasta obtener una textura cremosa y homogénea, se añaden los granos de elote y las almendras tostadas, y se sirve bien caliente.

Ensalada templada de chayote

Para una ensalada rápida, se pelan y cortan los chayotes en cubos, se hierven unos minutos hasta que queden al dente y se dejan enfriar ligeramente. Luego se mezclan con cebolla morada picada, ajo muy fino, tomate en dados, perejil fresco, aceite de oliva, sal y pimienta al gusto.

La clave está en no pasarse con la cocción para que el chayote mantenga una textura firme y agradable, que contraste bien con la jugosidad del tomate y el crujiente de la cebolla. Es una guarnición ideal para carnes, pescados o platos vegetarianos ricos en legumbres.

Jugo de chayote refrescante

El jugo de chayote es una opción muy utilizada para aprovechar su efecto hidratante y diurético. Se puede preparar licuando medio chayote pelado con el zumo de un limón, un vaso de agua y hielo al gusto. El resultado es una bebida ligera, ácida y muy refrescante, perfecta para la mañana o como tentempié.

Si se desea potenciar aún más el poder depurativo, se puede añadir un tallo de apio, pepino u otras verduras de baja carga calórica. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta que los jugos, aunque saludables, no deben sustituir a la ración completa de verdura, que sigue siendo preferible tomar en pieza entera.

Chayote salteado con verduras y especias

Otra forma rápida de incorporarlo es en salteado. Se ralla el chayote con un rallador grueso, se escurre ligeramente y se reserva. En una sartén amplia se sofríen cebolla en tiras, ajo, puerro y pimiento rojo con un poco de aceite de oliva hasta que estén dorados.

Después se añade el chayote rallado, se salpimenta y se aliña con orégano u otras hierbas al gusto. Se cocina a fuego medio unos minutos, removiendo, hasta que quede tierno pero con un punto de textura. Es una excelente guarnición para acompañar proteínas o como relleno de tortillas y empanadas.

Chayote gratinado con queso

Para quienes buscan un plato algo más contundente pero aún así relativamente ligero, el chayote gratinado es una delicia. Se cortan los chayotes en trocitos y se mezclan con una crema hecha con leche, nata ligera, huevos y queso rallado, todo ello batido hasta integrar.

La mezcla se vierte en una fuente engrasada, se cubre con queso mozzarella y se hornea unos 30 minutos, hasta que el chayote esté blando y la superficie dorada. El resultado es un plato que puede sustituir a la clásica patata gratinada, con muchas menos calorías y una jugosidad sorprendente.

Cómo incorporar el chayote en la dieta diaria

Integrar el chayote en el menú semanal es muy sencillo. Se puede tomar en jugos por la mañana, ensaladas al mediodía, cremas por la noche o como guarnición en lugar de arroz, patata u otras opciones más calóricas. Lo importante es variar las preparaciones para no aburrirse y combinarlo con otros grupos de alimentos.

Respecto a si es mejor con cáscara o sin ella, es sobre todo una cuestión de preferencia y tolerancia digestiva. La piel concentra parte de la fibra y los antioxidantes, así que consumirlo con cáscara bien lavada puede aportar un plus nutricional, aunque hay personas que lo prefieren pelado porque la textura les resulta más agradable.

En cualquier caso, conviene priorizar métodos de cocción sencillos como el hervido, la cocción al vapor, el salteado rápido o el uso de air fryer, evitando frituras profundas que aumenten en exceso las grasas y las calorías. De este modo se mantiene el perfil saludable del chayote y se integran sus beneficios en el contexto de una dieta equilibrada.

Contraindicaciones, precauciones y posibles efectos adversos

Para la población general sana, el chayote es un alimento seguro y bien tolerado. Sin embargo, como con cualquier otro vegetal, existen algunas situaciones en las que conviene actuar con prudencia o consultar con un profesional de la salud antes de incrementar mucho su consumo.

En primer lugar, está contraindicado en caso de alergia conocida al chayote o a otros miembros de la familia de las cucurbitáceas, como el pepino o ciertas calabazas. Aunque las reacciones no son frecuentes, es importante estar atentos a síntomas como picor, hinchazón o dificultad para respirar tras su ingesta.

Por su efecto sobre la presión arterial y la glucosa, las personas que están en tratamiento por hipertensión, diabetes o determinadas patologías renales deberían comentar con su médico o dietista el posible impacto de un alto consumo de chayote, para prevenir interacciones con la medicación o desequilibrios electrolíticos.

Aumentar bruscamente la cantidad de chayote (y, por tanto, de fibra) en la dieta puede ocasionar molestias digestivas leves como gases, distensión abdominal o cambios en el ritmo intestinal, especialmente en personas con intestino irritable u otros trastornos digestivos funcionales. Para evitarlo, lo ideal es introducirlo poco a poco y acompañarlo de una buena hidratación.

En resumen, el chayote es una hortaliza extremadamente versátil, ligera y llena de compuestos beneficiosos que ayuda a controlar el peso, cuida el corazón, apoya la digestión, regula la glucosa y aporta nutrientes clave como la vitamina C y el ácido fólico. Consumido de forma regular, en preparaciones sencillas y dentro de una alimentación variada y equilibrada, se convierte en un gran aliado natural para la salud diaria.

Hoja de chayote.
Artículo relacionado:
Guía completa para sembrar chayote en el huerto: cuidados y trucos