Qué es un bioplaguicida para el olivar y cómo utilizarlo correctamente

  • Los bioplaguicidas ofrecen una alternativa sostenible para el control de plagas en el olivar.
  • Proyectos y estudios en Europa demuestran su eficacia frente a patógenos como Xylella fastidiosa.
  • Su uso adecuado, combinado con conservación de enemigos naturales y buenas prácticas agrícolas, mejora la eficacia y sostenibilidad de la producción olivarera.

bioplaguicida para el olivar

El olivar, tan representativo del paisaje y la economía mediterránea, especialmente en regiones como Andalucía, se enfrenta a desafíos cada vez más complejos en el control de plagas y enfermedades. Frente a la preocupación por los residuos químicos, la disminución de la biodiversidad y la aparición de patógenos resistentes, los bioplaguicidas han irrumpido como una alternativa sostenible y eficaz que permite proteger el cultivo de forma más respetuosa con el entorno y la salud humana.

Este artículo desglosa en profundidad qué es un bioplaguicida orientado al olivar, sus mecanismos de acción, los organismos y sustancias más efectivos, los proyectos de investigación más ambiciosos, y la manera correcta de utilizarlos para obtener los mejores resultados sin poner en riesgo ni el rendimiento ni el equilibrio ecológico del suelo y la fauna auxiliar.

¿Qué es un bioplaguicida y por qué es importante en el olivar?

Un bioplaguicida es un producto de origen biológico, derivado de organismos vivos como bacterias, hongos, virus, extractos vegetales o sustancias naturales, que se emplea para controlar plagas y enfermedades en los cultivos. En el caso del olivar, su papel es cada vez más crucial, no solo por la demanda del mercado ecológico, sino también por la necesidad de mantener la productividad frente a patógenos altamente destructivos como la Xylella fastidiosa o plagas habituales como la mosca del olivo o el repilo.

La creciente preocupación por la persistencia de residuos químicos en los alimentos y la presión de la legislación europea para reducir el uso de fitosanitarios sintéticos están contribuyendo a que los agricultores busquen alternativas sostenibles y compatibles con la biodiversidad. Los bioplaguicidas, lejos de ser una moda, se han posicionado como una de las soluciones con mayor proyección de futuro en la gestión integrada de plagas del olivar.

Principales tipos de bioplaguicidas para el olivar

El abanico de bioplaguicidas es amplio. Se pueden clasificar en función de su origen y tipo de acción de la siguiente manera:

  • Microbianos: incluyen bacterias beneficiosas (como Bacillus thuringiensis), hongos entomopatógenos (Trichoderma spp., Beauveria spp.), virus entomopatógenos y otros microorganismos que afectan directamente a las plagas o refuerzan las defensas del olivo.
  • Extractos y aceites vegetales: sustancias derivadas de plantas, como aceites botánicos, que pueden tener efecto insecticida, fungicida o repelente. Ejemplo destacado es el aceite de neem (aunque su uso está limitado o prohibido en España para ciertos cultivos alimentarios).
  • Metabolitos microbianos: compuestos producidos por microorganismos, que pueden tener efecto directo sobre el patógeno o la plaga, o estimular el sistema de defensa de la planta.
  • Insecticidas de origen natural: productos como la abamectina o mezclas de sustancias botánicas que actúan por contacto o ingestión sobre insectos y ácaros.

La selección del bioplaguicida correcto y su integración en un programa de manejo integrado de plagas es clave para maximizar su eficacia y minimizar riesgos.

Investigación europea: el proyecto Biovexo y el reto de la Xylella fastidiosa

proyecto Biovexo olivar

Uno de los proyectos más ambiciosos en el ámbito de los bioplaguicidas y el olivar es Biovexo, liderado por investigadores de la Universidad de Sevilla junto a otros 10 socios de varios países europeos. El objetivo principal de Biovexo es desarrollar, seleccionar y validar bioplaguicidas sostenibles y de alto rendimiento capaces de combatir la devastadora Xylella fastidiosa y su insecto vector, que tanto daño están causando a los olivares de países como Italia y España, y también a otros cultivos como el almendro.

Según datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, todavía no existe ningún plaguicida que haya demostrado eficacia completamente probada frente a Xylella, por lo que el avance del proyecto Biovexo es fundamental para el futuro del olivar mediterráneo. Las estimaciones más pesimistas prevén que la bacteria podría causar pérdidas del 35-70% en la producción de aceite de oliva si no se encuentra una solución efectiva.

Biovexo está investigando la acción conjunta de cepas bacterianas, metabolitos microbianos, extractos de plantas y hongos entomopatógenos, no solo contra la bacteria Xylella, sino también contra el insecto que la transmite de un árbol a otro. Todas las formulaciones desarrolladas serán sometidas a pruebas de eficacia, estudios piloto a gran escala y evaluación toxicológica y de sostenibilidad, comparando su impacto económico y ambiental respecto a los tratamientos convencionales.

Componentes microbianos: Trichoderma y Bacillus en el control biológico

Dentro de los microorganismos más estudiados para el olivar están los del género Trichoderma, hongos con una extraordinaria capacidad para colonizar las raíces, competir con patógenos en el suelo y estimular las defensas naturales del olivo. Existen numerosas especies y cepas, como T6 y T8, cuyos efectos dependen de factores como la temperatura, el pH y la combinación con determinados fitosanitarios.

Investigaciones recientes han demostrado que el rendimiento de Trichoderma en olivar está muy ligado a las condiciones ambientales. Por ejemplo, el crecimiento en mm de Trichoderma T8 varía significativamente en las primeras horas de incubación dependiendo del fitosanitario con el que se combine, el pH y la temperatura. Incluso se ha estudiado su capacidad competitiva frente a patógenos específicos como Phytium, Verticillium o Pseudomonas savastanoi, mostrando una interesante capacidad preventiva y curativa, aunque siempre requiere validación de campo.

Otro bioplaguicida microbiano fundamental es Bacillus thuringiensis, especialmente efectivo frente a las larvas de lepidópteros y mosca del olivo, al actuar por ingestión y destruir el sistema digestivo del insecto objetivo. Su eficacia mejora sensiblemente si se combina con aceites botánicos o productos como PH Colour, lo que facilita su dispersión y permanencia sobre el follaje.

Extractos vegetales y aceites botánicos: ventajas y consideraciones

Los extractos de aceites vegetales también se han consolidado como armas útiles en la lucha contra plagas del olivo. El aceite de neem, aunque popular, tiene restricciones legales para su uso en España en producción alimentaria, por lo que siempre es fundamental consultar la normativa vigente antes de aplicarlo. Otras opciones, como extractos de aceites botánicos mezclados (por ejemplo, maíz azul y PROMAX), mejoran la distribución y persistencia de los insecticidas y fungicidas al aplicarlos por vía foliar, asegurando que el producto quede repartido uniformemente en la superficie de las hojas.

Hay que tener especial precaución con algunos productos ecológicos habituales, como el jabón potásico o la tierra de diatomeas, ya que en condiciones climáticas de calor y sol intenso pueden dañar la capa cerosa de la hoja del olivo y favorecer la entrada de hongos y bacterias.

Buenas prácticas en la aplicación de bioplaguicidas en el olivar

Para aprovechar al máximo los beneficios de los bioplaguicidas y reducir al mínimo los posibles inconvenientes, se recomienda seguir una serie de pautas generales:

  • Utilizar productos homologados y registrados para el olivo, asegurándose de que su uso sea legal y seguro.
  • Aplicar los tratamientos preferiblemente durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, evitando altas temperaturas para no dañar el follaje ni reducir la persistencia del producto.
  • Mezclar los bioplaguicidas con aceites botánicos (PH Colour, PROMAX) para mejorar la cobertura y adherencia sobre la hoja, procurando que la superficie quede homogénea y sin gotas grandes que puedan secarse rápidamente.
  • No mezclar productos cuya compatibilidad no haya sido comprobada y evitar realizar tratamientos indiscriminados, priorizando la monitorización de plagas y la aplicación localizada.

Además, es conveniente planificar las aplicaciones en función del ciclo biológico de la plaga a tratar, el estado fenológico del olivo y las condiciones meteorológicas.

Manejo del ecosistema: control biológico por conservación

La implantación de bioplaguicidas debe ir acompañada de un manejo inteligente del ecosistema del olivar. El control biológico por conservación (CBC) consiste en proteger y potenciar a los enemigos naturales de las plagas, creando un hábitat favorable a su presencia y desarrollo durante todo el ciclo del cultivo.

En el olivar, se ha demostrado que favorecer la presencia de cubierta vegetal espontánea o sembrada entre las calles, y mantener pequeñas infraestructuras ecológicas como lindes arboladas, setos y masas forestales, aumenta la abundancia y diversidad de depredadores y parasitoides, como crisópidos, sírfidos, coccinélidos y arañas. Investigaciones en Andalucía, Portugal e Italia han encontrado una clara correlación entre la biodiversidad vegetal y la eficacia del control biológico, incluso a escala de paisaje.

Por ejemplo, el aumento de la cubierta vegetal favorece la proliferación de crisopas, un aliado natural muy valorado contra la mosca del olivo y otras plagas clave. Sin embargo, el empleo excesivo de herbicidas químicos reduce dramáticamente la eficacia de estos depredadores naturales.

Investigación aplicada: resultados en campo y compatibilidad con otras estrategias

bioplaguicida olivos

El trabajo de instituciones como IFAPA y la Universidad de Granada ha permitido profundizar en la compatibilidad entre bioplaguicidas, cubiertas vegetales y uso racional de insecticidas. Así, se ha constatado que la presencia de hábitats seminaturales complejos y cubiertas vegetales interactivas contribuye a la presencia de enemigos naturales que regulan las poblaciones de plagas sin necesidad de intervenciones agresivas.

No todos los métodos son igual de compatibles: el empleo de insecticidas sintéticos puede afectar negativamente a determinados depredadores (como larvas y adultos de crisopas del género Apertochrysa), mientras que productos como el caolín se han mostrado selectivos en la protección de enemigos naturales como Chrysoperla spp.

Productos bioplaguicidas más utilizados y recomendaciones de uso

Entre los productos comerciales de referencia para el olivar destacan:

  • CUPROSER HG: formulado a base de cobre, con función preventiva y desinfectante frente a hongos y bacterias. Recomendado antes de la floración y tras la caída de pétalos.
  • NEMSTAR: insecticida ecológico con alta concentración de Azadiractina A (aceite de neem), efectivo contra insectos chupadores y masticadores como mosca del olivo, ácaros y orugas. En combinación con Bacillus thuringiensis (Lussitaki) potencia su efecto frente a orugas y taladros.
  • LUSSITAKI: basado en esporas y toxinas de Bacillus thuringiensis Kurstaki, actúa por ingestión sobre las larvas de lepidópteros, causando su muerte.
  • ABACSER: insecticida natural a base de abamectina, dirigido frente a ácaros y arañas.
  • PH COLOUR y PROMAX: extractos de aceites botánicos que mejoran la efectividad y persistencia de los tratamientos foliares, asegurando una distribución uniforme sobre la superficie de la hoja.

En todos los casos, es esencial respetar tiempos, dosis y condiciones climáticas de aplicación, evitar tratamientos en horas de máximo calor y consultar con técnicos especialistas para adaptar el programa de lucha a las características concretas de cada explotación.

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Es fundamental integrar estrategias biológicas, emplear bioplaguicidas de manera responsable y mantener la biodiversidad del ecosistema del olivar. La innovación científica y la experiencia en campo están marcando una nueva era en la gestión de la sanidad vegetal, donde la prevención y el conocimiento profundo son clave para seguir produciendo aceite de oliva de calidad, cuidando tanto la salud del ecosistema como la de las personas.