El repilo del olivo es una de las enfermedades más comunes y dañinas que afectan a los cultivos de olivo. Esta enfermedad, provocada por el hongo Fusicladium oleagineum, anteriormente denominado Spiloceae oleagina, se manifiesta principalmente a través de la defoliación intensa del árbol, lo que a su vez causa un debilitamiento considerable y una notable disminución de la productividad. A lo largo de este artículo, abordaremos todos los aspectos relacionados con el tratamiento y la prevención del repilo, asegurando que los olivos se mantengan sanos y productivos.
Características del repilo del olivo
Las esporas del hongo causante del repilo requieren condiciones específicas para su desarrollo. Temperaturas suaves entre 15-20ºC y una humedad suficiente en las hojas, que puede ser provocada por lluvias o nieblas persistentes, son las condiciones ideales para que el hongo se propague. Las épocas del año más propensas para el desarrollo del repilo son la primavera y el otoño. Durante estos periodos, es crucial realizar un seguimiento constante de los olivares para detectar cualquier síntoma de la enfermedad.

Síntomas del repilo
Los síntomas más característicos del repilo incluyen:
- Aparición de manchas oscuras y circulares en las hojas.
- Caída prematura de las hojas afectadas.
- Debilitamiento general del árbol.
La defoliación intensa que causa esta enfermedad no solo reduce la cantidad de hojas disponibles para la fotosíntesis, sino que también afecta la producción de aceitunas, lo que puede comprometer la viabilidad económica de los olivares a largo plazo. Para más información sobre estas cuestiones, puedes consultar enfermedades relacionadas con el olivo.
Tratamientos recomendados
Para abordar el repilo del olivo, se recomienda llevar a cabo tratamientos específicos, especialmente después de las lluvias. El primer paso es evaluar el estado del olivar y observar cómo ha sido afectado por la enfermedad. Si se detectan síntomas, es crucial actuar de inmediato.
A continuación, se presentan algunos de los tratamientos más efectivos:
- Aplicación de compuestos de cobre: incluyen óxidos de cobre, hidróxidos de cobre, oxicloruro de cobre, y el sulfato cuprocálcico. Son eficaces para combatir las infecciones y se deben elegir aquellos con menor impacto ambiental. Para más información sobre su uso, puedes revisar los mejores usos del cobre en olivos.
- Fungicidas orgánicos: como el sulfato cuprocálcico mancozeb, que también ayuda a controlar el hongo responsable del repilo.
- Otros fungicidas: tales como bentiavalicarb isopropil mancozeb, kresoxim-metil, mancozeb y trifloxistrobin, que se pueden usar según las recomendaciones específicas de cada producto.

Es fundamental mojar bien la masa foliar de los olivos, prestando especial atención a las zonas bajas e interiores, donde el hongo tiende a desarrollarse más frecuentemente. Después de aplicar tratamientos, si ocurren lluvias intensas, será recomendable repetir la aplicación para asegurar su efectividad. Asegúrate de leer sobre qué sucede si llueve después de aplicar fungicidas.
Medidas preventivas
La prevención es clave para mantener a raya el repilo del olivo. A continuación, se enumeran algunas prácticas recomendadas:
- Realizar podas que favorezcan la aireación del interior de la copa de los olivos, lo que facilita que las hojas mojadas se sequen más rápidamente.
- Evitar el uso excesivo de abonos nitrogenados, ya que pueden favorecer el desarrollo del hongo.
- Implementar un control integrado que priorice las medidas culturales y preventivas antes que los tratamientos químicos.

Normativa vigente sobre el uso de cobre
Es importante mencionar el Reglamento de Ejecución 2018/1981, que renueva la aprobación de compuestos de cobre, permitiendo una aplicación total máxima de 28 kg de cobre por hectárea en un periodo de 7 años. Esta normativa es de aplicación desde el 1 de enero de 2019 y seguirá vigente hasta el 31 de diciembre de 2025. Los usuarios de productos fitosanitarios deben consultar las etiquetas de los productos para asegurar su legalidad y adecuación al cultivo.
Realizar un manejo seguro y efectivo de los fungicidas es fundamental para evitar problemas de resistencia y asegurar el éxito de los tratamientos aplicados. También es recomendable consultar las indicaciones del fabricante sobre el momento adecuado para realizar los tratamientos, así como la fecha de caducidad y persistencia del producto.