Qué saber sobre el primer jardín. Cosas que nadie te cuenta

Crear un jardín de la nada es una experiencia que, sí, puede ser realmente magnífica y didáctica, pero cuando no tienes ni idea de por dónde empezar lo normal es que surjan problemas frutos de la inexperiencia y el desconocimiento. Por eso, no sería raro que miraras con malos ojos a aquellos que te dicen que diseñar es fácil (¿fácil? ¿Seguro? ¡Venga ya!).

Pues bien. Tanto si te acabas de mudar a una casa con terreno, como si ya llevas tiempo viviendo en una y quieres darle vida a ese trozo de tierra abandonado, a continuación te voy a decir qué saber sobre el primer jardín. De esta manera, podrás evitar cometer los errores más frecuentes y disfrutar de él desde -casi- el primer momento.

Ningún suelo es igual

Una rosa es una rosa (como dice la canción), pero si hablamos del suelo la cosa cambia. Dependiendo de la zona, e incluso del uso que se le haya dado a un terreno, este puede ser rico en materia orgánica o no, más ácido o más alcalino, con textura esponjosa o compacta casi como una piedra. Así pues, no todas las plantas vivirán bien en la misma tierra.

Pero no te preocupes, pues esto se puede cambiar; es decir, puedes conseguir que una tierra con un pH bajo (ácida) se vuelva apropiada para los almendros por ejemplo, que quieren una con un pH más bien alto (alcalino). En estos enlaces tienes mucha información al respecto:

Los restos de plantas pueden permanecer en el suelo

Y de hecho, deberían. No te voy a mentir: un jardín hojas por el suelo es bonito, pero no es natural ni siquiera práctico. Las plantas han gastado una energía en producirlas, y estas al caerse a la tierra se descomponen, liberando los nutrientes que serán en gran medida absorbidos por las raíces de los seres vegetales que dan color y vida al lugar.

Además, puedes usarlas para hacer acolchados, ya sea para proteger los cultivos del frío, para que la tierra se mantenga más tiempo húmeda… o para ambas cosas.

Cuando las verduras florecen, ya se pueden cortar y echar al montón de compost

Imagen – Wikimedia/Kleomarlo

Dejan de ser útiles para consumo humano. El sabor empeora y es por eso por lo que es mejor cortarlas y usarlas para compost. Aunque sin duda, lo ideal es evitar precisamente que florezcan, cosechándolas en cuanto estén listas. Por eso, debes de sembrarlas en su época recomendada, y proporcionarles los nutrientes necesarios hasta que estén listas.

Para más información, te adjunto estos enlaces:

Las flores, en grupos, mejor que separadas

En un jardín no pueden faltar los grupos de flores, ya que le dan movimiento y mucha alegría. Pero ojo: no hay que cometer el error de plantarlas separadas. Por ejemplo, las bulbosas, que suelen producir solo un tallo floral, solo pueden destacar si tienen otras junto a ellas, sean del mismo tipo pero de distinto color, o de otros que crezcan hasta la misma altura (más o menos).

Por supuesto, tienes que dejar una pequeña separación, puede ser de unos pocos centímetros hasta los 20-30cm dependiendo de la especie (como la Canna indica, que tiende a sacar muchas hojas). Pero no más.

Las plantas sanas empiezan a destacar en el vivero

¿Cuántas veces has visitado un vivero y has visto una planta que te ha gustado mucho pero que tenía algún bichito, tenía algunas hojas mordidas, o, en definitiva, algo que la hacía verse algo mal? Esto pasa mucho, pero por mucho que nos haya gustado su mejor sitio es, precisamente, el vivero, y no nuestro jardín.

La transmisión de enfermedades y plagas entre plantas es demasiado fácil y rápida. Así pues, para evitar problemas es muy importante comprar ejemplares sanos, que estén creciendo con fuerza. Más información en: cómo saber si una planta está enferma.

Los experimentos están bien, siempre que se hagan con cabeza

Acer palmatum cv Little Princess.
Imagen – Gardeningexpress.co.uk

En los viveros hay una gran variedad de plantas, pero cada una de ellas tiene sus propias necesidades. Algunas solo vivirán bien en climas con heladas, otras solo en climas cálidos; algunas querrán una tierra ácida y otras una con pH neutro o alcalino. Antes de llevarte a casa un ejemplar exótico, infórmate sobre sus cuidados ya que de lo contrario podrías gastarte un dinero en vano.

Aquí tienes información que seguro te ayudará a evitar que esto te pase:

La jardinería no descansa en invierno

Si bien es verdad que las plantas apenas crecen durante esta época, todo jardinero (por muy novato que sea 😉 ) tiene que ponerse la ropa de abrigo y trabajar en él: proteger las plantas delicadas del frío, ponerles un acolchado si es necesario, ir preparando aquello que se usará para compostar.

Y con esto terminamos. Espero que te haya sido de utilidad y puedas disfrutar de tu jardín como nunca antes.

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