Rábano negro (Raphanus sativus subsp. niger)

El rábano negro es una hortaliza de fácil cultivo

El rábano negro es una de las hortalizas más curiosas que podemos encontrar en un supermercado, pero también en nuestro huerto. Aunque es de un color distinto al que estamos acostumbrados a ver y consumir, sus requerimientos son los mismos que el rábano común, de piel rojiza.

Además, entre sus características distinguimos una que seguramente te resulte de lo más curiosa: es capaz de defenderse, y con bastante éxito, de los insectos que pueden convertirse en plagas rápidamente, ya que en su interior tiene algunos compuestos químicos no tóxicos que los repelen.

Origen y características del rábano negro

Pero antes de nada hablemos de cómo es la planta. Sabiendo esta información podrás tener una idea mucho más clara de dónde puedes cultivarlo. Así que vamos a ello: esta es una variedad cuyo nombre científico es Raphanus sativus var Niger. Esto significa que es una variedad del rábano común (R. sativus) que tiene la piel negra. Por ello, se le conoce como rábano negro, o también rábano Erfurter.

Se cree que es originario de Siria, aunque no está muy claro. A Europa llegó hacia el 1548, donde se cultivó bastante hasta principios del siglo XX. Durante la primera mitad de dicho siglo quedó casi olvidado, y a día de hoy ya se considera una variedad de rábano antigua. Pero eso no significa que no se cultive, ni mucho menos.

De hecho, en los últimos tiempos su popularidad va en aumento, puesto que se presenta como un alimento muy bueno para la salud, y a partir de ahora de nuestra mano también como una planta sencilla de mantener.

Centrándonos en sus características, hay que decir que es una planta anual; es decir, que en tan solo unos meses germina, crece, florece y después de fructificar se muere; si bien lo normal es que recolecte mucho antes de que termine su ciclo (a los 55 días de la siembra aproximadamente). Crece hasta los 50 centímetros de alto, y desarrolla una raíz alargada o redondeada, con la piel negra y la carne blanquecina.

¿Cuáles son los usos del rábano negro?

Hay muchos tipos de rábanos, y uno es el negro

Imagen – Wikimedia/Le grand Cricri

Este es un alimento que se puede comer crudo, ya sea en ensaladas o en platos de caldo (sopas, guisos). Su sabor es fuerte, así que te recomendamos darle primero un pequeño mordisco, y en el caso de que te resulte demasiado intenso añádele una pizca de sal.

La piel también se puede comer, pero solo si está en perfecto estado. En el caso de que tenga moho, no será apta para consumo.

Beneficios del rábano negro

Se usa mucho en medicina tradicional para controlar el colesterol y tener un hígado que funcione mejor. También se dice que ayuda a hacer la digestión.

Hay un estudio científico que habla precisamente de estos beneficios; en concreto se centra en su potencial para disolver los cálculos biliares de colesterol. Pero si tienes problemas de este tipo debes de consultar con un médico.

Cultivo del rábano negro

¿Quieres cultivarlo en tu huerto? Toma nota de lo que te contaremos a continuación:

Siembra

Las semillas se pueden sembrar desde verano hasta el otoño, dependiendo del clima que haya en tu zona. Ten en cuenta que necesitan calor para crecer, por lo que si se diese el caso de que las siembras en, por ejemplo, septiembre, pero en octubre hay heladas, lo más probable es que las plantitas no crecieran lo suficiente, o que incluso se echasen a perder.

Pero si el clima es cálido en verano y suave en otoño, con mínimas de 10, 15 o 20 grados centígrados, lo más probable es que en un mes o mes y medio puedas recolectar sus raíces para preparar algunas recetas con ellas.

El paso a paso a seguir es el siguiente:

  1. El primero es elegir el semillero, como una bandeja de semillero (en venta aquí) o en una maceta así se tienen mucho más controladas. Después rellénalo con sustrato para semilleros o con mantillo (en venta aquí).
  2. El siguiente paso es regar. La tierra tiene que estar completamente humedecida antes de sembrar.
  3. Luego, coge unas dos o tres semillas, y colócalas en la superficie de los semilleros. Si has optado por una bandeja de semillero, pon 2-3 en cada alvéolo.
  4. Ahora, echa un poco de sustrato por encima, repito: solo un poco. Las semillas no han de quedar expuestas a la intemperie, pero tampoco muy enterradas. Con una fina capa de tierra que las proteja será suficiente.
  5. Para acabar, aconsejamos poner un plato o una bandeja sin agujeros debajo del semillero. Será ahí donde echaremos el agua cada vez que haya que regar.

Ahora lo único que nos falta por hacer es colocar el semillero en un lugar soleado.

Repicado y trasplante

El rábano se siembra en verano

Imagen – Wikimedia/Rasbak

A medida que las plantitas vayan creciendo, si en una misma maceta hemos puesto por ejemplo 3 y han salido las tres, lo que deberemos de hacer es quedarnos con la o las que estén mejor. Y es que si hay alguna que está más débil, es decir, si hay alguna que va más atrasada y/o que tiene el tallo mucho más delgado que las otras, es posible que no pueda desarrollarse con normalidad.

Si tienes la suerte de que las tres están igual de sanas, y además están un poco separadas entre sí, entonces tendrás la oportunidad de separarlas y de plantarlas en otra maceta. Esto se hace de la siguiente manera:

  1. Primero, has de esperar que tengan un mínimo de 2-4 pares de hojas verdaderas.
  2. Luego, extráelas todas de la maceta con cuidado.
  3. Ahora, coge una plantita y, de nuevo con sumo cuidado y delicadeza, separa sus raíces de las de demás.
  4. El siguiente paso es plantarla en una maceta un poco más grande, con sustrato para huerto urbano o mantillo, en semisombra. En ella estará hasta que enraíce del todo, esto es, hasta que se salgan las raíces por los agujeros.

Plantación en el huerto

El rábano negro se desarrolla mucho mejor si está en el suelo, de modo que en cuanto haya enraizado en la maceta lo que se debe hacer a continuación es plantarlo en el huerto. Incluso después del repicado, si mide unos 10 centímetros de alto, es buena idea pasarlo directamente a tierra si la zona donde va a estar está un poco resguardada del sol.

Para ello, lo primero es preparar el terreno: este debe de tener un pH de 6.5 a 7 para que crezca en condiciones. Si es más bajo (ácido) o más alto (alcalino) tendrás que tomar medidas. No te preocupes, aquí te explicamos cómo subir o bajar el pH según convenga.

Es importante que se quiten las piedras y las hierbas. Asimismo, es aconsejable abonar la tierra, es decir, echarle una capa de unos diez centímetros de mantillo o humus de lombriz por ejemplo. Luego, haz un agujero y planta el rábano, procurando que quede bien, es decir, ni muy alto ni muy bajo con respecto al nivel del suelo.

Por último solo quedará regar. Si vas a plantar pocos ejemplares, puedes hacerles un alcorque a cada uno con la misma tierra del huerto; de este modo cada vez que las riegues el agua se concentrará en ellos.

Cosecha

La cosecha se realizará cuando la parte superior de la raíz sobresalga del suelo, entre los 35 y los 55 días de la siembra. Para estar seguro, puedes escarbar un poco a su alrededor para ver qué tal están las raíces: si tienen al menos dos centímetros de grosor y son de color negro o negruzco, es que ya estarán listas.

Una vez limpiadas, podrás almacenarlas en la nevera por tres semanas a una temperatura de entre 0 y 5 grados centígrados.

¿Cuáles son las plagas que puede tener?

Es susceptible al ataque de:

  • Gusanos de raíz (larvas de la mosca Delia)
  • Gusanos cortadores (larvas de polilla, como la Noctua pronuba)
  • Escarabajos de la tribu Alticini

¿Cómo se trata? Por ejemplo con tierra de diatomeas (en venta aquí). Al ser un producto natural, que no deja residuos, solo tienes que pulverizar la planta al atardecer, cuando ya no le dé el sol, y espolvorear este producto por encima de ella.

Para eliminar los gusanos de raíces es mejor usar Cipermetrina 10%, especialmente si sospechamos que el ataque está siendo severo.

¿Dónde comprar rábano negro?

Si lo deseas, puedes conseguir semillas desde aquí:


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