Los rebollones

Hoy venimos a hablar de otro tipo de setas que se emplear para diversas cosas. Se trata de los rebollones. Su nombre científico es Lactarius Deliciosus y se le conoce como rebollones, níscalo o rovellones. Es un hongo bastante común en España y crece en los pinares y bosques mixtos.

¿Quieres conocer las características, cuándo se recolectan y para qué se usan los rebollones?

Características principales

Estos hongos tienen un sombrero que puede llegar a medir entre 5 y 15 centímetros. Suelen ser de color naranja y tienen unos círculos concéntricos con un color anaranjado más intenso y perfectamente definidos. El borde está enrollado cuando es joven y, conforme va creciendo y madurando, se va aplanando hasta levantarse hacia arriba durante su vejez.

Dispone de varias láminas anaranjadas que adquieren un tono más verde cardenillo en las zonas manoseadas. Su pie es macizo y se vuelve más cavernoso con el tiempo. Su longitud es igual a la del diámetro del sombrero.

Su carne es dura y compacta de un color más pálido que el resto de la seta. Continuamente exuda un látex de color zanahoria que, aunque permanece inmutable con el contacto del aire, se seca con el tiempo formando manchas de un color verde.

Este tipo de seta no es muy reconocible por su olor. Su hábitat natural reside en las zonas de coníferas y suele aparecer de una forma masiva en la época de otoño.

Es una especie bastante comestible y consumida habitualmente en muchas zonas de España. Cuando la seta es joven se pueden preparar numerosos platos con ellas, empezando con unas patatas a la riojana. Es una seta muy apreciada en Cataluña.

Propiedades nutricionales

Los rebollones contienen una gran cantidad de agua, puesto que crecen con alta concentración de humedad y la necesitan para sobrevivir. Entre un 82% y 92% de toda la seta es agua. Por ello, es un alimento muy empleado en dietas con bajo contenido en hidratos de carbono y grasas.

También tiene numerosas vitaminas y minerales, además de ser bajo en calorías. 100 gramos de rebollones tan sólo aportan 23 Kcal.

Es un alimento ideal para las personas que retienen líquidos, ya que tiene alto contenido en potasio. Su contenido en fósforo nos ayuda a mantener los dientes y los huesos en buen estado y contribuye en la reducción del estrés.

En cuanto a los minerales, son ricos en cobre. El cobre ayuda a mantener el sistema inmunológico en buenas condiciones para prevenir enfermedades. También mantiene en buen estado el sistema vascular y nervioso.

Sin embargo, el mineral cuya concentración es mayor en los rebollones es el selenio. El selenio es un mineral muy conocido por sus altos poderes antioxidantes que previenen la degeneración de las células y ayuda a descontaminar el organismo de metales pesados. Los metales pesados se acumulan en aquellas personas que fuman a menudo o aquellas que viven en lugares con alta contaminación atmosférica.

Pasando por las vitaminas, los rebollones son ricos en las vitaminas del grupo B, especialmente las B2 y B3. Estas vitaminas ayudan a mantener una buena salud en el cabello, los huesos y las uñas, además de fortalecer las defensas y ayudar en la vista los nervios.

Recolección de rebollones

Distinción de otras setas y confusiones

Según los expertos, cuando comienzan algunas lluvias a caer entre finales de agosto y principios de septiembre, es cuando comienzan a brotar los rebollones y es una buena época para ir a recogerlos. Como se ha mencionado antes, la mejor fase de la vida del rebollón es cuando es joven. De esta forma mantiene todas sus propiedades.

Es importante saber reconocer y diferenciar el níscalo de otras setas. Recordamos que muchas setas pueden no ser comestibles y, en el caso de ser ingeridas, causar graves problemas de estómago u otros. La discriminación de otras setas se debe realizar justo antes de recogerlas, puesto que en un mismo grupo de rebollones podemos encontrarnos con setas de otras especies. Cuando se tiene experiencia recogiendo rebollones, ya se identifica a simple vista.

Una de las diferencias más claras entre un rebollón y un falso níscalo es el color y la textura. El falso níscalo (Lactarius torminosus) tiene un color más claro (anaranjado más claro) y una textura algo más peluda. Si con solo el exterior no es suficiente para diferenciarlos, se puede cortar y mirar el color del líquido que desprende. Si el látex que exuda es de color naranja, es sin duda un rebollón. Si por el contrario, es de un color blanco o más amarillento es otra especie de seta.

Otra hongo que se suele confundir frecuentemente con el rebollón es el Lactarius sanguifluus. También es una seta comestible y difiere del Lactarius deliciosus en su color algo más vinoso. Las dos especies tienen casi el mismo tamaño y forma, solo que el deliciosus tiene los bordes más anaranjados y el sanguifluus los tiene más de color vino.

Época de recolección

Seguramente os estaréis preguntando qué época es la mejor para recolectarlos. Pues bien, normalmente estas recolecciones están asociadas al otoño, aunque depende mucho de las precipitaciones. Por lo general, tras las primeras lluvias del mes de septiembre (siempre y cuando sean lluvias abundantes), se debe esperar entre 20 y 40 días para que los rebollones comiencen a crecer. Digo que esta situación depende mucho de las lluvias, ya que si no llueve abundantemente o las condiciones ambientales no propician un buen ambiente de humedad, la temporada de recogida de los rebollones puede extenderse hasta el mes de enero.

Otras condiciones ideales para la recolección del níscalo es que las temperaturas no sean muy bajas (los rebollones no soportan bien las heladas), ni los vientos deben ser muy fuertes porque reducirían la humedad necesaria para su supervivencia. Tampoco son buenos aguantando las olas de calor.

Usos y recetas de los rebollones

Los rebollones se utilizan para realizar un montón de recetas, además de aportar un sabor y aroma increíble a los guisos. Se pueden freír con ajos, hacer a la plancha con majados de ajo, perejil y limón con aceite de oliva virgen extra, en salsa de tomate, etc.

Uno de los platos preferidos con el rebollón son a la plancha. Para prepararlos necesitarás de un kilo de níscalos, una cucharada de aceite y otra de vinagre, el zumo de dos limones y ocho dientes de ajo.

Se limpian los níscalos y se colocan en la plancha. Cuando se empiecen a dorar se les da la vuelta y se sazonan. En otra sartén se fríe el aceite con los ajos y el perejil. Cuando los níscalos estén dorados se les agrega el zumo de dos limones y se deja hasta que estén asado. Por último se les añade el aceite con los ajos y el perejil.

Espero que con este información puedas recolectar tus rebollones y preparar platos verdaderamente deliciosos. ¡Que aproveche!

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Botánica

Graduado en Ciencias Ambientales y Máster en Educación Ambiental por Universidad de Málaga. Mi objetivo es dar a conocer toda la información de medioambiente a los lectores de manera sencilla, clara y entretenida para que se aprendan los valores de la naturaleza y la necesidad de preservarla.

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