
La llegada del otoƱo vuelve a poner el foco en una actividad que mezcla afición, naturaleza y gastronomĆa: salir al monte a por setas. En EspaƱa, la campaƱa micológica arranca con normas muy distintas segĆŗn la comunidad autónoma y con un panorama climĆ”tico que no invita a lanzar las campanas al vuelo. Hay zonas donde las lluvias han dejado algo de humedad, pero tambiĆ©n territorios donde la sequĆa mantiene la tierra demasiado seca.
Para quien solo busca una cesta para casa, la clave estĆ” en saber si hace falta permiso, cuĆ”nto se puede coger y quĆ© prĆ”cticas estĆ”n prohibidas. Las administraciones insisten en la recolección responsable porque el objetivo no es solo llenar el cesto, sino que el micelio siga produciendo en temporadas futuras. AdemĆ”s, la coincidencia con cacerĆas, trabajos forestales o espacios protegidos obliga a consultar antes cada terreno.
Permisos y lĆmites: cada comunidad tiene sus reglas

En AndalucĆa, la Junta ha recordado que en los montes pĆŗblicos de Córdoba la recogida para autoconsumo no exige autorización administrativa previa, siempre que no se superen cinco kilos por persona y dĆa. El plazo se extiende hasta el 31 de mayo de 2027 y quienes vayan a estos terrenos deben comunicarlo en el ayuntamiento correspondiente. En fincas privadas, en cambio, hace falta el visto bueno del propietario, y en espacios protegidos se aplica la normativa especĆfica.
Castilla y León funciona con un sistema propio de acotados y parques micológicos gestionados a travĆ©s de Micocyl. La mayorĆa de las zonas reguladas exige un permiso personal que se puede tramitar por internet o en ayuntamientos y establecimientos colaboradores. En Zamora, una sola autorización sirve para acceder a mĆ”s de 27.000 hectĆ”reas repartidas por 19 municipios del noroeste, mientras que en Valladolid el acotado de Torozos, Mayorga y Pinares abre su temporada el 1 de octubre y mantiene la validez durante un aƱo.
En Ćvila, los permisos para el acotado Montes de la Comunidad de Castilla y León estĆ”n disponibles desde el 1 de enero y cubren 7.477 hectĆ”reas, con el acotado de Gredos pendiente de los Ćŗltimos trĆ”mites. AllĆ, la modalidad recreativa permite hasta cinco kilos diarios, mientras que la comercial eleva el tope a 50 kilos. Los menores de 14 aƱos no pagan permiso si van acompaƱados de un adulto autorizado. Los precios varĆan: desde cinco euros por una jornada hasta 150 euros por una autorización comercial de temporada, en función de la zona y del tipo de recolector.
Herramientas, cestas y cuidado del monte
Las normas no solo afectan al papel que hay que llevar en el bolsillo. TambiĆ©n entran en el detalle de cómo se extrae y se transporta la seta. En Castilla y León, el decreto que regula el recurso micológico permite cuchillos, navajas o tijeras, pero la hoja no puede superar los 11 centĆmetros. Quedan fuera hoces, rastrillos, azadas, escardillos y cualquier Ćŗtil que remueva el mantillo, porque daƱa la red subterrĆ”nea del hongo. Solo para trufas y hongos hipogeos se contempla el machete trufero.
Para llevar la recolecta, lo adecuado son cestas de mimbre, paja o caƱa que dejen caer esporas por el camino. Los cubos y las bolsas de plĆ”stico estĆ”n desaconsejados o directamente prohibidos en varias normativas autonómicas. AndalucĆa tambiĆ©n exige recipientes aireados, prohĆbe alterar la capa superficial del suelo, limita la actividad al horario diurno y pide respetar ejemplares inmaduros, podridos o desconocidos. La idea es sencilla: no dejar huella y no romper el ciclo natural, siguiendo los mejores trucos para recolectar setas.
AdemĆ”s, conviene rellenar el hueco que queda al sacar una seta, no tocar seƱales ni vallas y dejar cancelas como estaban. En Castilla y León no se puede recolectar de noche, ni arrancar ejemplares extramaduros o en descomposición. La recogida en zonas acotadas, reservadas o vedadas tiene reglas distintas: en las primeras hace falta permiso; en las segundas solo puede actuar el titular o quien Ć©l autorice; y en las terceras la recolección estĆ” vetada por conservación. En aprovechamientos episódicos se permite una recogida esporĆ”dica sin Ć”nimo de lucro, con un mĆ”ximo de tres kilos por persona y dĆa, salvo en el caso de las trufas.
Clima: entre la esperanza por las lluvias y el frenazo de la sequĆa

El tiempo es el otro gran protagonista de la campaƱa. En Castilla y León, las precipitaciones de las Ćŗltimas semanas aumentaron la humedad del suelo, pero los expertos advierten de que las temperaturas altas pueden secar la capa superficial y frenar las primeras fructificaciones. La evolución dependerĆ” de que sigan llegando lluvias y de que el termómetro baje lo suficiente. No es lo mismo un chaparrón aislado que una humedad mantenida durante varios dĆas, ya que la lluvia podrĆa reactivar la producción de setas en EspaƱa.
En el Pirineo catalĆ”n, los datos son mucho mĆ”s pesimistas. El Centro de Ciencia y TecnologĆa Forestal de CataluƱa ha detectado uno de los peores arranques de los Ćŗltimos 28 aƱos, con un kilo por hectĆ”rea en la semana que suele concentrar mĆ”s producción, frente a los 120 kilos de un aƱo bueno. La causa inmediata es la falta de agua: en algunas muestras, la humedad a 20 centĆmetros de profundidad apenas llega al 5%, cuando deberĆa rondar el 30%. Sin esa reserva, el micelio no se activa y la seta no asoma.
La sequĆa no solo se nota en CataluƱa. TambiĆ©n ha golpeado con fuerza a Europa del Este, una zona con larga tradición recolectora, y el mercado acusa la escasez con precios que en algunos casos se han duplicado o triplicado. Si empezara a llover de forma sostenida, los expertos calculan que el micelio necesitarĆa unas tres semanas para fructificar, lo que retrasarĆa la temporada hacia mediados de octubre. Los modelos apuntan a un otoƱo lluvioso, pero no basta con que caiga agua: tiene que penetrar en el suelo y el frĆo no debe llegar demasiado pronto.
Tampoco se puede atribuir todo a la crisis climĆ”tica sin matices. Los registros históricos muestran oscilaciones enormes, con aƱos de 180 kilos por hectĆ”rea y otros de solo cuatro, y una media cercana a los 60 kilos. Un estudio apunta a que el cambio climĆ”tico podrĆa reducir un 20% la producción en el Pirineo a partir de 2100, sobre todo por las temperaturas elevadas. Como medida de adaptación, se propone una gestión forestal selectiva, con menos Ć”rboles compitiendo por agua, para favorecer especies como rovellones, boletus y camagrocs.
Jornadas, rutas y micoturismo para todos
MĆ”s allĆ” del cesto, la micologĆa se ha convertido en un motor de turismo rural. Diputaciones, ayuntamientos y asociaciones organizan salidas guiadas, charlas, exposiciones y degustaciones para acercar el mundo de los hongos a todos los pĆŗblicos. En Salamanca, la Diputación celebra este otoƱo seis jornadas en el Parque Micológico Sierras de Francia, BĆ©jar, Quilamas y El Rebollar y en el Acotado Ribera de CaƱedo. Las plazas para las salidas al campo estĆ”n limitadas a 50 personas y las actividades incluyen identificación, clasificación y un showcooking con setas.
La inscripción es gratuita, con seguro, guĆas y actividades incluidas, y se puede realizar a travĆ©s de la web habilitada por la institución provincial. La Diputación destina 65.000 euros a los recursos micológicos de la provincia y recuerda que para recoger setas es necesario contar con el permiso correspondiente. En la edición anterior participaron mĆ”s de 400 personas, muchas llegadas de otras provincias y de Portugal, y se recibieron mĆ”s de 100 solicitudes de media por jornada.
El formato se repite en otros puntos de EspaƱa. En el PaĆs Vasco, la sociedad Lekanazpi celebra su trigĆ©sima edición del Fin de Semana Micológico con un programa que mezcla recogida, recorrido guiado, clasificación de especies, espacio infantil, coloquio prĆ”ctico, exposición y hasta un juego de apuestas sobre el peso de la cesta. La identificación y la divulgación son el eje comĆŗn de estas convocatorias, que tambiĆ©n incluyen degustaciones solidarias y mĆŗsica en directo en algunos casos.
Zonas como Sanabria, en Zamora, se han consolidado como destino para los amantes de los hongos. La comarca cuenta con rutas entre castaƱos, robles y pinares, una gran diversidad de especies y una escuela micológica en Ungilde que explica el papel ecológico de los hongos. El micoturismo combina naturaleza, gastronomĆa y desarrollo rural, y cada vez atrae a mĆ”s visitantes dispuestos a conocer el bosque con guĆas especializados.
Sanciones, seguridad y consejos prƔcticos
Incumplir las normas puede salir caro. En Castilla y León, las infracciones leves se sancionan con multas de 100 a 1.000 euros, las graves pueden llegar a 100.000 euros y las muy graves superan el millón en los casos mÔs extremos. La calificación depende del daño causado y del tiempo de recuperación del terreno, no solo del tamaño de la herramienta. Portar el permiso y el DNI cuando sea exigible es obligatorio, y los permisos son personales e intransferibles.
La seguridad tambiĆ©n importa. SegĆŗn la normativa de Castilla y León, no se puede recolectar en los dĆas y superficies seƱalados para cacerĆas colectivas autorizadas ni donde se estĆ©n realizando trabajos forestales con maquinaria. Para evitar sustos, la Junta dispone de una plataforma pĆŗblica de cacerĆas colectivas donde consultar las actividades previstas. Comprobar el calendario antes de salir evita encontrarse con una monterĆa o con una mĆ”quina trabajando en el monte.
Antes de echar a andar, conviene medir la hoja de la navaja, llevar una cesta aireada en lugar de bolsas de plĆ”stico, revisar si la zona tiene limitaciones temporales y confirmar que no hay una cacerĆa autorizada. TambiĆ©n es recomendable no coger ejemplares que no se van a consumir, respetar las especies no comestibles y dejar el entorno tal y como estaba. La mayorĆa de los problemas se evitan con información y sentido comĆŗn, dos herramientas que no pesan nada en la mochila.
La temporada micológica de este otoƱo llega, por tanto, con un mapa muy variado: permisos obligatorios en muchas zonas de Castilla y León, autorizaciones o comunicaciones previas en AndalucĆa, lĆmites que van de cinco kilos recreativos a 50 kilos comerciales y una previsión climĆ”tica que va de la humedad justa en algunos montes a la sequĆa severa en el Pirineo. Las jornadas y rutas guiadas ayudan a aprender a distinguir especies y a recolectar sin daƱar el bosque, mientras las administraciones recuerdan que las normas buscan proteger un recurso que no entiende de prisas. Quien salga al monte tendrĆ” que mirar el tiempo, el terreno y la normativa antes de confiar en la suerte de la cesta.



