El Monte Orgegia se prepara para una nueva edición de reforestación primaveral que aspira a convertirse en uno de los hitos ambientales del calendario ciudadano en Alicante. La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento a través de la Concejalía de Medio Ambiente y la asociación Enamorados de Alicante dentro del programa Alicante Renace, transformará una amplia franja de este espacio natural periurbano con la ayuda de cientos de vecinos.
Durante una sola jornada de plantación, más de un millar de personas colaborarán en la creación de un auténtico bosque mediterráneo estratificado en una parcela de unas 10.000 metros cuadrados. El plan combina árboles de gran porte, arbustos autóctonos y una siembra masiva de herbáceas, todo ello acompañado de un sistema de riego por goteo y la instalación de refugios para fauna, con la vista puesta en reforzar a largo plazo el pulmón verde del norte de la ciudad.
Un gran pulmón verde en expansión en el Monte Orgegia

La actuación de esta Reforestación de Primavera se llevará a cabo en una superficie equivalente, aproximadamente, a un campo y medio de fútbol situada en la ladera del Monte Orgegia. Se trata de un ámbito donde ya se han realizado plantaciones en años anteriores y en el que ahora se continuará con la expansión progresiva de la masa forestal.
El objetivo principal es consolidar un paisaje forestal continuo, funcional y adaptado al clima mediterráneo semiárido característico de Alicante. Para ello, el proyecto se apoya en criterios técnicos de restauración ecosistémica, de forma que la nueva vegetación no solo mejore la estética del entorno, sino que también refuerce la estabilidad del suelo, la infiltración de agua de lluvia y la resistencia frente a las olas de calor y a las sequías prolongadas.
La zona de actuación fue seleccionada por su ubicación estratégica como corredor ecológico y pulmón verde entre áreas urbanizadas. Con la reforestación, se pretende aumentar la superficie arbolada, reducir la erosión y favorecer que el monte vaya recuperando poco a poco una estructura de bosque mediterráneo bien desarrollado.
Desde el área de Medio Ambiente se subraya que no se trata de una plantación aislada, sino de un trabajo continuado a lo largo de varios años. Cada campaña de primavera da continuidad a la anterior, lo que permite ir cerrando huecos, reforzando marras y ordenando el crecimiento de la vegetación.
Este enfoque por fases facilita también ir incorporando mejoras técnicas como la red de riego por goteo abastecida con cuba, que se va ampliando progresivamente por las distintas parcelas. El sistema reduce pérdidas por evaporación, optimiza el uso del agua y resulta clave para que los ejemplares sobrevivan a los primeros veranos, los más delicados en un entorno de clima seco.
Más de 500 árboles de gran porte y un millón de semillas mediterráneas
El diseño de la plantación apuesta por una composición vegetal diversa, con varias capas de vegetación bien diferenciadas. En el estrato arbóreo, la especie protagonista será el algarrobo autóctono (Ceratonia siliqua), del que se colocarán más de 500 ejemplares de cierto porte, capaces de ofrecer sombra y estructura desde las primeras fases de la restauración.
Junto a estos árboles principales, se sumarán unos 500 plantones forestales de otras especies de arbolado autóctono y otro medio millar de arbustos propios del monte mediterráneo. El objetivo es reproducir el mosaico típico de este tipo de ecosistemas, donde conviven especies leñosas de distinto tamaño que se apoyan mutuamente frente a condiciones ambientales difíciles.
El proyecto incluye además la siembra de alrededor de un millón de semillas de herbáceas de prado mediterráneo bajo y medio. Estas mezclas de gramíneas y flores silvestres han sido elegidas por su capacidad para cubrir rápidamente el suelo, protegerlo frente a la erosión y aportar materia orgánica a medida que sus restos se descomponen año tras año.
Gracias a esta combinación de árboles, arbustos y herbáceas, la zona reforestada ganará en diversidad de estratos vegetales. Este diseño mejora tanto la infiltración del agua de lluvia como el microclima al nivel del suelo, reduce el impacto directo del sol sobre la tierra desnuda y disminuye el riesgo de pérdida de suelo fértil en episodios de lluvias intensas.
Los responsables técnicos del proyecto destacan que las especies seleccionadas son propias del entorno mediterráneo y están adaptadas de forma natural a periodos de sequía, vientos secos y suelos pobres. De este modo, se minimiza la necesidad de riegos de apoyo a medio plazo y se refuerza la capacidad de la plantación para mantenerse por sí misma con el paso del tiempo.
El papel clave del algarrobo y de la vegetación mediterránea
Dentro de ese catálogo de especies, el algarrobo ocupa un lugar central por su alto valor ecológico y funcional. Se trata de un árbol muy resistente a la falta de agua, con un sistema radicular profundo que le permite acceder a los recursos hídricos del subsuelo y soportar veranos largos y secos.
Además de su rusticidad, el algarrobo contribuye a mejorar la fertilidad del terreno gracias a los procesos asociados a la fijación biológica de nitrógeno y al aporte de hojarasca rica en materia orgánica. Esta mejora del suelo sienta las bases para que, con el tiempo, otras especies vegetales puedan ir colonizando el entorno de forma natural.
Otro aspecto que se valora en su elección es su capacidad de captación de carbono y de creación de pequeños microclimas bajo su copa. La sombra que proyecta reduce la temperatura del suelo, retiene mejor la humedad y permite que germinen y prosperen otras plantas más exigentes, actuando como especie nodriza.
En cuanto a la cobertura herbácea, compuesta por una mezcla de especies mediterráneas, su función va mucho más allá del aspecto paisajístico. Estas plantas de ciclo relativamente corto cubren con rapidez la superficie del terreno, atenúan el impacto de las gotas de lluvia, frenan la escorrentía y reducen al mínimo la erosión hídrica y eólica.
La masa de raíces y restos vegetales que generan estas herbáceas activa la vida microbiológica del suelo, aporta nutrientes y mejora la estructura del terreno. Además, sus flores atraen polinizadores y otros invertebrados beneficiosos, lo que contribuye a reforzar las cadenas tróficas y a sostener una mayor biodiversidad en el entorno reforestado.
Cajas nido, refugios de insectos y control biológico
La intervención sobre el Monte Orgegia no se limita a la vegetación. El plan contempla también la instalación de cajas nido para aves insectívoras y pequeños paseriformes, distribuidas en los nuevos sectores de plantación para favorecer su colonización por parte de fauna autóctona.
Estas cajas nido tienen una doble función: por un lado, ofrecen lugares de refugio y cría a especies de aves beneficiosas; por otro, ayudan a mantener controladas de forma natural ciertas poblaciones de insectos que podrían causar daños a la vegetación si se desequilibran los ciclos ecológicos.
Junto a las cajas para aves se colocarán refugios específicos para insectos, pensados para albergar polinizadores, descomponedores de materia orgánica y fauna auxiliar que contribuye al control de plagas. Estos elementos, a pesar de su pequeño tamaño, tienen un peso importante a la hora de consolidar un ecosistema más estable y autosuficiente.
Los impulsores de la reforestación insisten en que la restauración ecológica no se entiende únicamente como plantar árboles, sino como la creación de un conjunto de relaciones entre plantas, fauna, suelo y agua. La presencia de cajas nido y hoteles de insectos facilita que este entramado comience a funcionar desde las primeras fases del proyecto.
Conforme vayan madurando las plantaciones y se asiente la fauna, el control biológico natural irá ganando protagonismo, reduciendo la necesidad de recurrir a otras intervenciones más intensivas y permitiendo que el sistema ecológico se autorregule de manera progresiva.
Más de un millar de voluntarios y turnos escalonados
La organización prevé que participen más de 1.000 personas en la jornada de reforestación, procedentes tanto de Alicante como de otras localidades cercanas. Para manejar adecuadamente ese volumen de asistentes y evitar aglomeraciones, se han establecido varios turnos de plantación.
Las actividades se distribuirán en tres franjas horarias principales: 10:00, 11:00 y 12:00 horas. Cada participante deberá inscribirse previamente a través de la página web del proyecto Alicante Renace, donde se habilita un formulario de reserva de plaza. En ediciones anteriores, las inscripciones se han completado en pocos días, por lo que se recomienda no dejarlo para el último momento.
La asociación Enamorados de Alicante contará con más de una treintena de voluntarios encargados de coordinar la logística sobre el terreno. Su labor abarca desde la recepción de los grupos y la distribución de las zonas de plantación hasta el acompañamiento continuo a las familias para resolver dudas y supervisar que las plantaciones se realizan correctamente.
Para facilitar el trabajo de los asistentes, la organización pondrá a disposición de los participantes azadas, cubos, sustrato y agua reciclada, de forma que no sea necesario llevar herramientas propias. El uso de agua reciclada para los primeros riegos contribuye a reducir el consumo de agua potable y encaja con la filosofía de aprovechamiento eficiente de recursos del proyecto.
El Ayuntamiento, a través de los técnicos del área de Medio Ambiente, también estará presente durante la jornada. Personal especializado ofrecerá indicaciones prácticas sobre cómo plantar y regar adecuadamente cada ejemplar, qué especies se han seleccionado para cada zona y de qué manera se integran en el diseño global del monte.
Una cita anual con fuerte componente social y educativo
Con el paso de las ediciones, la Reforestación de Primavera en el Monte Orgegia se ha afianzado como una tradición para numerosas familias alicantinas. Muchos participantes repiten año tras año, hasta el punto de que algunos vecinos ya la conocen popularmente como una especie de “Santa Faz del medio ambiente”, una jornada que combina dimensión festiva, convivencia y compromiso ambiental.
Más allá del gesto simbólico de plantar un árbol, la actividad pretende reforzar el vínculo entre la ciudadanía y los espacios naturales que rodean la ciudad. Las familias, grupos de amigos y asociaciones que acuden a la cita tienen la oportunidad de conocer de primera mano cómo evoluciona el monte y cuál ha sido el resultado de las plantaciones anteriores.
La jornada se acompaña, además, de propuestas de educación ambiental especialmente pensadas para el público infantil. Entre ellas, se incluye la creación de pequeños insectos “ecológicos” que los menores pueden diseñar, pintar y llevarse a casa, una dinámica que se utiliza para explicar el papel que juegan estos animales en la polinización, la descomposición de la materia orgánica o el control natural de plagas.
Este enfoque pedagógico se refuerza con actividades como el pintacaras temático de insectos y especies del entorno mediterráneo, que ayuda a que los niños se identifiquen con la fauna local y desarrollen empatía hacia estos organismos. A partir del juego, se introducen conceptos clave como la importancia de la biodiversidad o el equilibrio de las cadenas tróficas.
La combinación de voluntariado, convivencia y aprendizaje práctico favorece la incorporación de hábitos y actitudes más respetuosas con el medio ambiente en la vida cotidiana de los participantes. Para muchas familias, la reforestación se ha convertido en una cita marcada en rojo en el calendario, una ocasión para volver al monte, ver cómo han crecido los árboles de años anteriores y sentirse parte activa de su recuperación.
Impulso institucional y proyecto a largo plazo
La Reforestación de Primavera forma parte del programa Alicante Renace, una iniciativa de restauración ambiental impulsada por el Ayuntamiento en colaboración con la sociedad civil. En la presentación oficial de la campaña, el alcalde de la ciudad y el concejal de Medio Ambiente han puesto el acento en la importancia de mantener este tipo de proyectos en el tiempo.
Desde la corporación municipal se destaca que la implicación ciudadana se ha consolidado como un motor de transformación ambiental, y que el calendario de reforestaciones se ha convertido en una cita fija dentro de la agenda social y familiar de Alicante. El respaldo institucional garantiza continuidad al proyecto, tanto en recursos materiales como en apoyo técnico.
Los responsables del programa subrayan que cada árbol plantado se concibe como una inversión a largo plazo en salud, biodiversidad y calidad de vida. El incremento de superficies arboladas contribuye a mitigar el efecto isla de calor urbana, mejora la calidad del aire y ofrece nuevos espacios de ocio al aire libre, entre otros beneficios.
El enfoque a largo plazo se refleja también en la voluntad de construir una verdadera infraestructura verde, bien planificada y sostenible, en lugar de actuaciones puntuales sin seguimiento. La combinación de plantaciones sucesivas, riego de apoyo en las primeras etapas y seguimiento técnico posterior permite que las zonas restauradas vayan madurando de forma ordenada.
En definitiva, la Reforestación de Primavera en el Monte Orgegia se ha convertido en un ejemplo de cómo la colaboración entre administración, asociaciones y ciudadanía puede traducirse en mejoras tangibles sobre el territorio. El monte gana en biodiversidad y resiliencia, la ciudad refuerza su red de espacios verdes y los participantes encuentran una forma directa y cercana de contribuir a la protección del entorno mediterráneo que les rodea.