Reforestación en Montalbán: historia, proyectos y futuro verde

  • En Montalbán de Córdoba se han plantado unas 140 especies arbóreas y arbustivas en el entorno del Mirador de la Campiña, con apoyo vecinal e institucional.
  • Ecologistas en Acción Montilla impulsa desde 2016 reforestaciones en Montilla y ahora también en Montalbán, combinando acción ciudadana y educación ambiental.
  • En Montalbán (Teruel) la repoblación forestal del siglo XX, ligada al Plan General de Repoblación, transformó laderas y generó empleo rural masivo.
  • Las experiencias históricas y actuales demuestran el papel clave del arbolado para mejorar el clima local, fijar suelo y crear espacios más habitables.

Reforestación en Montalbán

En este artículo se recorre con detalle la historia y la realidad actual de la reforestación en Montalbán, integrando tanto las actuaciones modernas en la Campiña Sur Cordobesa como los trabajos históricos de repoblación en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, en Teruel. Veremos quiénes participan, qué especies se plantan, cómo se organizan las jornadas, qué papel juega la comunidad educativa y cuál fue el contexto del gran Plan General de Repoblación Forestal de España, que transformó laderas enteras y cambió el paisaje para siempre.

Reforestación en Montalbán de Córdoba: Mirador de la Campiña y nuevos espacios verdes

En las inmediaciones del Mirador de la Campiña, muy cerca de la Feria del Vino de Montalbán y a pocos metros de la calle del Pozuelo, se ha llevado a cabo una reforestación que aspira a cambiar por completo la imagen de la zona en unos años. Lo que hoy son pequeños plantones, aparentemente frágiles y alineados de forma irregular sobre un terreno abierto y caluroso, está llamado a convertirse en un área verde agradable, con sombra y vegetación diversa para uso y disfrute del vecindario.

Durante una jornada celebrada un 7 de diciembre, se plantaron en torno a 140 árboles y arbustos en las cercanías del núcleo urbano de Montalbán de Córdoba. Esta intervención en forma de reforestación urbana se ha realizado en un espacio donde ya se ubicaban actividades tan emblemáticas como la Feria del Vino, pero que hasta ahora carecía de un arbolado capaz de amortiguar el calor intenso típico de la Campiña Sur Cordobesa, especialmente en verano.

La iniciativa fue posible gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Montalbán y Ecologistas en Acción Montilla, que lanzaron una convocatoria abierta a la ciudadanía. Respondió una veintena de personas, muchas de ellas familias con niños, que se arremangaron y dedicaron la mañana a cavar hoyos, colocar plantones, apretar la tierra y dejarlo todo preparado para que los árboles tengan las máximas opciones de prosperar en un entorno exigente.

Entre las especies elegidas destacan algarrobos, encinas, lentiscos, moreras y pinos, además de otros arbustos mediterráneos, seleccionados por su capacidad de adaptación al clima seco, con veranos largos y calurosos y precipitaciones irregulares. No se trata solo de poner verde por poner verde: la elección del tipo de árbol tiene mucho que ver con su resistencia, su aportación de sombra, su capacidad para fijar el suelo y su papel en la biodiversidad local.

Para llevar a cabo la plantación con garantías, la actividad contó con la financiación del Ministerio para la Transición Ecológica. Gracias a esta ayuda se pudieron adquirir herramientas y materiales básicos, imprescindibles para organizar una plantación en condiciones: palas, azadas, protectores, cubos y demás equipo necesario para trabajar con seguridad y eficacia.

Un gesto simbólico que “siembra futuro” en la Campiña

Los organizadores han definido esta reforestación como un gesto sencillo, pero muy cargado de simbolismo. No solo se trata de poner árboles, sino de lanzar un mensaje claro en una comarca donde el calor aprieta cada vez más y donde los espacios verdes, en muchas zonas, brillan por su ausencia. Montalbán de Córdoba se suma así a la creación de “oasis” de sombra, frescor y vida en un paisaje marcado por extensiones agrícolas y altas temperaturas.

El Mirador de la Campiña es un lugar de referencia para el vecindario, un punto elevado desde el que se contemplan los campos que rodean la localidad. Sin embargo, hasta ahora era un punto sin apenas refugio frente al sol. La reforestación persigue transformar este espacio en un rincón más amable, donde se puedan celebrar eventos, pasear, parar a descansar o simplemente sentarse a disfrutar de las vistas sin que el sol castigue de forma implacable.

Durante la jornada, las personas participantes fueron plantando una a una las especies previstas, siguiendo las indicaciones del colectivo ecologista y del Ayuntamiento. Hubo un ambiente cercano y colaborativo, con tiempo para charlar, explicar a los más pequeños por qué es importante cuidar los árboles y cómo va a cambiar el paisaje con el paso del tiempo. Es fácil que, dentro de unos años, muchos de esos niños puedan señalar “ese árbol lo planté yo”.

Al finalizar la mañana, el aspecto del terreno había cambiado por completo. Donde antes había un espacio desnudo y expuesto, ahora se veían filas de plantones que dibujan ya un futuro distinto. Aunque todavía pequeños y vulnerables, esos árboles representan una apuesta a largo plazo, que requiere mantenimiento, riegos de apoyo en los primeros veranos y vigilancia frente a posibles daños. La reforestación no acaba el día que se planta, empieza ahí.

Esta actuación se enmarca en un contexto más amplio: la falta de zonas verdes en muchas partes de la provincia de Córdoba. Numerosos municipios de la campiña tienen carencias de arbolado urbano y periurbano, lo que aumenta la sensación térmica y reduce los espacios de encuentro al aire libre en las horas centrales del día. Iniciativas como esta apuntan a revertir esa situación, metro a metro y árbol a árbol.

El papel de Ecologistas en Acción Montilla y la expansión más allá del municipio

La reforestación en Montalbán de Córdoba no surge de la nada; al contrario, forma parte de un trabajo continuado que Ecologistas en Acción Montilla lleva desarrollando desde 2016. Antes conocidos como Colectivo Carchena, este grupo ecologista ha venido impulsando plantaciones por caminos y veredas del término municipal de Montilla, dejando una huella verde en lugares donde la presión agrícola y la falta de cobertura vegetal eran muy evidentes.

A lo largo de estos años, el colectivo ha organizado diversas reforestaciones en zonas tanto rurales como urbanas. Por ejemplo, durante 2020 y 2025 llevaron a cabo plantaciones en áreas residenciales de Montilla, como la barriada de las doscientas viviendas y el parque contiguo a la calle Guillermo Núñez de Prado, así como en la Barriada de El Molinillo. Cada una de estas actuaciones se ha concebido como una pieza más de un puzle mayor: devolver los árboles y arbustos al paisaje cotidiano de la ciudadanía.

La campaña actual supone un salto cualitativo, porque por primera vez el grupo decide traspasar los límites del término municipal de Montilla para actuar en un municipio vecino, Montalbán de Córdoba. La lógica detrás de este paso es sencilla: la necesidad de arbolado y de espacios verdes no entiende de fronteras administrativas, es compartida por la mayoría de localidades de la Campiña Sur Cordobesa.

La buena disposición del Ayuntamiento de Montalbán de Córdoba ha sido clave para que la iniciativa pudiera llevarse a cabo con éxito. Desde el primer momento, la propuesta fue bien recibida y se facilitó la logística necesaria: coordinación de la jornada, comunicación a los vecinos, apoyo en la selección del lugar y respaldo institucional a todo el proceso.

Esta suma de esfuerzos entre administración local, movimiento ecologista y vecindario genera un modelo de colaboración replicable en otros municipios. Cuando cada parte aporta lo que sabe hacer mejor —organización, conocimiento técnico, mano de obra voluntaria, apoyo económico—, es posible transformar espacios degradados o sin vegetación en lugares vivos y útiles para la comunidad.

Educación ambiental y plantación de árboles con escolares

Más allá de estas grandes jornadas de plantación, la reforestación en Montalbán también tiene un claro componente educativo y de sensibilización, especialmente a través de la participación de los centros escolares y de los más pequeños. Cada primavera, los alumnos y alumnas de infantil y del primer ciclo de primaria participan en actividades de plantación de árboles acompañados por agentes de protección de la naturaleza.

En una de estas iniciativas, el alumnado de infantil se desplazó a una rambla cercana al colegio para plantar pinos, guiados por los agentes Manuel y Ernesto. Estas salidas al entorno inmediato permiten que los niños y niñas entiendan de forma práctica qué significa plantar un árbol, cómo se prepara el terreno, por qué hay que regarlo y protegerlo, y de qué manera esa pequeña acción repercute en la mejora del paisaje que ven todos los días.

Se trata de una actividad muy bien valorada en la comunidad educativa, porque vincula la mejora del entorno con la salud y el bienestar de las personas. No es solo “salir al campo a plantar”, sino tomar conciencia de que el arbolado reduce temperaturas, mejora la calidad del aire, ofrece espacios de sombra donde socializar y contribuye al equilibrio ecológico.

Además, participar directamente en la reforestación crea un vínculo emocional muy potente: los escolares sienten esos árboles como algo propio, lo que aumenta las posibilidades de que los cuiden, los respeten y los defiendan en el futuro. Esta conexión afectiva con la naturaleza es clave si se quiere construir una ciudadanía más implicada en la conservación del medio ambiente.

Al integrar estas plantaciones en el calendario escolar y en la dinámica del centro, la reforestación deja de ser una actividad puntual para convertirse en parte de la cultura del colegio y del municipio. Cada curso suma una nueva pequeña intervención, y con el paso del tiempo esos esfuerzos se traducen en cambios muy visibles en el paisaje, tanto urbano como periurbano.

El gran impulso histórico: el Plan General de Repoblación Forestal y Montalbán (Teruel)

Para entender el alcance de la reforestación en Montalbán es necesario mirar también hacia la historia de la repoblación forestal en la provincia de Teruel, donde el municipio de Montalbán desempeñó un papel destacado durante la intensa política de plantación de montes puesta en marcha por el Estado español a partir de los años cuarenta del siglo XX.

El punto de partida teórico de este proceso fue el Plan General de Repoblación Forestal de España, redactado entre 1938 y 1939 por los ingenieros Luis Ceballos y Joaquín Ximénez de Embún, este último de origen aragonés. Este documento analizaba en profundidad el clima, los suelos, la vegetación, las necesidades de nuevos bosques y los problemas hidrológicos de la Península Ibérica; además, evaluaba las dificultades naturales, técnicas, administrativas y económicas que implicaba repoblar grandes superficies.

El Plan planteaba un objetivo ambicioso: reforestar seis millones de hectáreas en un plazo de cien años, de las cuales unas 460.000 corresponderían a la región aragonesa. La meta no era únicamente paisajística o ecológica; también respondía a la necesidad de reducir la erosión, mejorar la regulación hídrica y, en muchos casos, crear empleo en zonas rurales muy castigadas socioeconómicamente.

Entre 1940 y 1960, uno de los objetivos prioritarios de estas repoblaciones fue combatir el elevado paro rural. En la dura posguerra, el diseño de un gran programa de obras forestales sirvió como instrumento político y social para canalizar recursos públicos hacia el campo. A través del presupuesto, se generaron puestos de trabajo directos en tareas de preparación del terreno, plantación, mantenimiento y vigilancia de las nuevas masas forestales.

En esos veinte años se recurrió sobre todo a técnicas manuales y a la mano de obra local, ya que la mecanización era limitada y, en muchos montes, la orografía hacía muy difícil el uso de maquinaria pesada. El Patrimonio Forestal del Estado (PFE), organismo encargado de ejecutar las repoblaciones, encontró además obstáculos para localizar terrenos disponibles, debido a la intensa ocupación agrícola y ganadera existente en muchas comarcas.

La comarca de Andorra-Sierra de Arcos y los montes de Montalbán (Teruel)

Dentro de este gran impulso repoblador, los montes de la provincia de Teruel se convirtieron en un ejemplo claro de intervención masiva. La comarca de Andorra-Sierra de Arcos, donde se sitúa Montalbán (Teruel), fue uno de los escenarios donde se desplegaron estos planes, con actuaciones que transformaron profundamente laderas, umbrías y solanas.

Entre las referencias históricas de esta etapa destaca el vivero forestal público de Alloza, conocido como “El Calvario”, activo entre 1955 y 1961, del cual se conservan descripciones y fotografías. Desde allí se producían plantas para abastecer numerosas repoblaciones en la comarca y en montes cercanos, contribuyendo a sostener el ritmo de plantación que exigía el Plan General.

Durante estas décadas se lograron reforestar aproximadamente 1.300.000 hectáreas en todo el país, de las cuales la mitad se concentraron en la segunda mitad de los años cincuenta, justo cuando una parte importante de la población rural empezaba a emigrar hacia las zonas industriales. En ese contexto, las repoblaciones se convirtieron en un puente laboral para muchas personas antes de dar el salto a otras ocupaciones.

En el caso concreto de Montalbán (Teruel), existe abundante documentación gráfica sobre cuadrillas de trabajadores dedicadas a la reforestación, escenas de plantación de pino laricio, labores en laderas con fuertes pendientes y trabajos de mejora en viveros de la zona. Todo este material ayuda a entender el esfuerzo físico y logístico que supuso levantar nuevos bosques en unos años de grandes limitaciones materiales.

También se desarrollaron trabajos específicos de defensa y mantenimiento de los viveros forestales, como el de La Orden de Montalbán, de donde salían miles de plantas destinadas a distintos montes de la provincia. Las tareas incluían la preparación del terreno para semilleros, el riego, el arranque de planta, su clasificación y el empaquetado para el traslado a las zonas de plantación.

Repoblaciones de pinos, pendientes extremas y lucha contra los incendios

Las imágenes conservadas de la época muestran, por ejemplo, franjas de terreno pobladas con pino laricio en Montalbán, correspondientes a repoblaciones de 1950 publicadas en la revista profesional “Montes: Publicación de los Ingenieros de Montes”. Se aprecian montes enteros reordenados en fajas, con jóvenes pinos que, con el tiempo, formarían grandes masas forestales.

En otras fotos aparecen laderas norte del río en 1967, donde se llevaron a cabo trabajos de repoblación en pendientes muy fuertes. Estas umbrías y solanas, antes dominadas por matorral o pastos pobres, comenzaron a cubrirse de árboles, lo que ayudó a sujetar el suelo, disminuir la escorrentía y moderar el impacto de las lluvias intensas.

La labor de reforestación no estuvo exenta de riesgos. Una de las amenazas constantes eran los incendios, en ocasiones provocados por quemas de ribazos en campos cercanos que se descontrolaban. El año 1961 fue especialmente crítico, muy seco y caluroso, con incendios graves en la zona levantina. En ese contexto, se publicaron bandos que recordaban la prohibición tajante de encender fuego a menos de 200 metros de las zonas repobladas.

En caso de incendio, el protocolo obligaba al guarda forestal a movilizar a todo el personal disponible para colaborar en la extinción. La participación se remuneraba conforme a los salarios habituales del Patrimonio Forestal del Estado. Para facilitar la respuesta rápida, los equipos contra incendios —herramientas, equipos de primera intervención— se centralizaron en la casa forestal de Montalbán, que actuaba como nodo logístico.

Las fotografías históricas también muestran nevadas intensas en Montalbán a comienzos de los años cincuenta, como las vistas desde Los Casetos en 1951, con el pueblo completamente cubierto de nieve. Estas condiciones extremas, combinadas con veranos secos, ponían a prueba la resistencia de las nuevas plantaciones, obligando a seleccionar cuidadosamente las especies y las técnicas de plantación.

Trabajo agrícola y forestal: bueyes, pendientes y calidad del suelo

Otra parte curiosa de esta memoria gráfica son las escenas en las que se ve a parejas de bueyes labrando en la Solana de la Cuna, en Montalbán (Teruel), en 1956. El terreno presentaba pendientes de hasta un 56 %, un auténtico desafío para cualquier labor agrícola o forestal. En las imágenes se describe cómo el palo colgado del centro del yugo servía para marcar la vertical y, con ello, la inclinación del terreno.

Sobre suelos con matorral de aliaga (Genista scorpius), en zonas como la Umbría de la Muela, también en Montalbán, se realizaban labores de labranza con arados tipo brabant tirados por bueyes. Estas tareas permitían preparar el terreno para la plantación de pinos u otras especies forestales, abriendo surcos en condiciones que hoy resultan casi impensables sin maquinaria específica.

Las fotografías describen la calidad del suelo y la dureza de las pendientes, poniendo de manifiesto el enorme esfuerzo humano y animal requerido para que las repoblaciones salieran adelante. Lejos de la imagen idílica de “sembrar un bosque”, el trabajo diario en el monte implicaba jornadas largas, herramientas sencillas y una combinación de técnica e intuición desarrollada sobre el terreno.

En algunos merenderos y áreas recreativas, como en la zona de Casetos, todavía se conservan placas conmemorativas que recuerdan aquellas repoblaciones forestales. Son pequeños homenajes a un periodo en el que se plantaron millones de árboles en España, a menudo con recursos escasos pero con una clara voluntad de cambiar el paisaje y generar empleo.

La reforestación histórica en Montalbán (Teruel) y la reforestación actual en Montalbán de Córdoba comparten, al final, una misma idea de fondo: el árbol como aliado frente al desgaste ambiental. Aunque el contexto, los objetivos y las herramientas hayan cambiado, el resultado buscado sigue siendo muy parecido: sujeción del suelo, mejora del clima local, creación de hábitats y espacios más habitables para las personas.

Hoy, tanto en la Campiña Sur Cordobesa como en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, los esfuerzos de colectivos ecologistas, administraciones, escuelas y vecinos siguen regando esa semilla de futuro que se plantó hace décadas. Las nuevas reforestaciones urbanas y periurbanas, más orientadas al bienestar ciudadano y a la adaptación al cambio climático, se apoyan en una larga tradición forestal que dejó bosques, sendas y recuerdos en forma de fotografías en blanco y negro.

En algunos casos, técnicas modernas como el método Miyawaki y otras aproximaciones a la plantación densa y la restauración rápida están siendo consideradas por grupos que buscan mejorar la supervivencia y la resistencia de las nuevas masas arbóreas, especialmente en contextos urbanos y periurbanos.

Hoy, tanto en la Campiña Sur Cordobesa como en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, los esfuerzos de colectivos ecologistas, administraciones, escuelas y vecinos siguen regando esa semilla de futuro que se plantó hace décadas. Las nuevas reforestaciones urbanas y periurbanas, más orientadas al bienestar ciudadano y a la adaptación al cambio climático, se apoyan en una larga tradición forestal que dejó bosques, sendas y recuerdos en forma de fotografías en blanco y negro.

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