Renaturalización del Campus de Ciudad Real: cubiertas verdes y nuevos corredores ecológicos

  • La UCLM impulsa la renaturalización del Campus de Ciudad Real dentro del proyecto CRATER, financiado en gran parte con fondos europeos NextGenerationEU.
  • Se ha instalado una cubierta verde experimental en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos como laboratorio vivo para la investigación y la docencia.
  • La recuperación del itinerario histórico ‘Calatrava la Vieja’ crea un eje verde renaturalizado y conectará distintas zonas verdes del campus mediante corredores ecológicos.
  • Los datos obtenidos servirán para extender este modelo de campus más resiliente y biodiverso al resto de sedes universitarias de la UCLM.

Renaturalización del campus de Ciudad Real

La renaturalización del Campus de Ciudad Real se ha convertido en uno de los ejes principales de la transformación ambiental de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), que apuesta por un modelo de campus más verde, habitable y preparado para los efectos del cambio climático. Dentro de este nuevo enfoque, el recinto universitario ciudadrealeño está empezando a cambiar de aspecto y de forma de uso gracias a varias actuaciones centradas en la recuperación de la biodiversidad y la mejora del confort climático.

En este contexto, la institución académica ha completado ya dos de las cuatro actuaciones previstas en el proyecto Ciudad Real Activa: Territorio, Ecosistemas y Resiliencia (CRATER), cofinanciado con fondos europeos NextGenerationEU a través de la Fundación Biodiversidad. Estas primeras intervenciones, que combinan investigación aplicada, mejora paisajística y participación del estudiantado, se han materializado en una cubierta verde experimental y en la regeneración del histórico eje ‘Calatrava la Vieja’ como corredor ecológico dentro del campus.

Un campus que se renaturaliza con fondos europeos

Proyecto de renaturalización en Ciudad Real

El proyecto CRATER (Ciudad Real Activa: Territorio, Ecosistemas y Resiliencia) persigue adaptar el entorno universitario a los retos ambientales actuales, promoviendo soluciones basadas en la naturaleza en lugar de infraestructuras puramente grises. Con una inversión global cercana a los 810 000 euros para las cuatro líneas de actuación, algo más de 655 000 euros proceden de ayudas europeas canalizadas a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Durante una visita institucional al campus, el rector de la UCLM, Julián Garde, y el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, pudieron comprobar sobre el terreno el resultado de las dos intervenciones ya finalizadas. Junto a ellos estuvieron la vicerrectora de Sostenibilidad e Infraestructuras, Inmaculada Gallego; el concejal de Servicios a la Ciudad, Gregorio Oraá; y el director del Área de Infraestructuras universitarias, Juan Sánchez, subrayando así la coordinación entre administración local y universidad.

La estrategia de renaturalización contempla tanto medidas de mejora ecológica como actuaciones que refuerzan la resiliencia frente al calor extremo y las lluvias torrenciales. En este sentido, el campus pasa de ser un espacio principalmente asfaltado y funcional a configurarse como un laboratorio urbano al aire libre, en el que se prueban nuevas fórmulas de gestión del verde y de adaptación climática exportables a otros puntos de la ciudad y de la región.

Además de estas dos primeras medidas ya visibles, el proyecto prevé otras acciones como la creación de un bosque comestible y la naturalización de zonas de ribera cercanas al entorno universitario, que completarán la red de espacios verdes conectados en Ciudad Real y ampliarán las oportunidades de uso educativo y social del campus.

Cubierta verde experimental en la Escuela de Ingenieros Agrónomos

Cubierta verde en edificio universitario

Una de las actuaciones más singulares es la cubierta verde experimental instalada en una de las terrazas de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Ciudad Real. Esta intervención, con una inversión próxima a los 50 000 euros, convierte una superficie antes estéril en un espacio vegetado que funcionará como plataforma de ensayo e innovación para todo lo relacionado con cubiertas vegetales en clima mediterráneo continental.

La instalación se ha concebido como un laboratorio vivo en el que se prueban distintas combinaciones de especies autóctonas, tipos de sustratos y soluciones de drenaje y riego. Gracias a una completa instrumentación, se registrarán datos sobre temperatura, humedad, comportamiento hídrico y crecimiento de las plantas, de forma que se puedan comparar diferentes diseños de cubierta verde y determinar cuáles son más eficaces y sostenibles en el contexto local.

En esta cubierta se han dispuesto varias decenas de variedades vegetales adaptadas a condiciones de altas temperaturas y escasez de agua, lo que permitirá observar su respuesta real frente a olas de calor, heladas o periodos de sequía. Los resultados servirán para decidir qué especies son más adecuadas para futuras instalaciones similares, tanto en otros edificios de la propia UCLM como en equipamientos públicos que busquen reducir su consumo energético mediante soluciones bioclimáticas.

Más allá del ámbito puramente técnico, la cubierta se plantea como un recurso docente de primer nivel para el estudiantado de agronomía y otras titulaciones afines. El alumnado tendrá acceso directo al espacio para participar en el diseño de los ensayos, en la selección de sustratos, en las tareas de mantenimiento e incluso en el seguimiento de plagas y enfermedades, favoreciendo una formación muy práctica en infraestructuras verdes urbanas.

La presencia de vegetación en altura también aporta beneficios ambientales directos: mejora la calidad del aire en su entorno, contribuye a amortiguar las temperaturas extremas en la piel del edificio, refuerza el aislamiento térmico y ayuda a gestionar mejor el agua de lluvia. Según las primeras estimaciones, estas soluciones pueden llegar a reducir de manera significativa la huella térmica de las superficies intervenidas, con el consiguiente impacto positivo en el confort de las aulas y despachos situados bajo la cubierta.

El eje verde ‘Calatrava la Vieja’ y la regeneración del arbolado

Eje verde y vegetación en el campus

La segunda actuación ya finalizada se centra en la renaturalización del Campus de Ciudad Real mediante la recuperación del itinerario histórico ‘Calatrava la Vieja’ como eje verde. Con una inversión de algo más de 118 000 euros, se ha intervenido sobre un recorrido que discurre paralelo a uno de los paseos principales del campus, donde existían superficies pavimentadas con escaso uso que han sido sustituidas por nuevas zonas ajardinadas.

El objetivo de esta intervención es triple: aumentar la biodiversidad, mejorar la adaptación del campus al cambio climático y hacer más agradable y funcional el espacio público universitario. Para ello, se ha apostado por eliminar pavimentos innecesarios, renaturalizar suelos compactados y potenciar la plantación de especies autóctonas, generando un corredor ecológico continuo que conecta distintos núcleos de vegetación ya presentes en el recinto.

La recuperación de este eje vertebrador permite enlazar áreas verdes dispersas del campus y facilita la conectividad ecológica con otros espacios vegetados del entorno urbano. Gracias a estos corredores, fauna como aves insectívoras o pequeños polinizadores encuentran refugio, alimento y rutas de desplazamiento, lo que redunda en un notable incremento de la diversidad biológica observable en el día a día universitario.

Como medida complementaria, se ha procedido a la rehabilitación de una antigua fuente en desuso, que ha sido renaturalizada para transformarse en un pequeño humedal artificial. Con la colaboración del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, este elemento hidráulico se ha adecuado para alojar flora acuática y servir de punto de agua para diferentes especies, añadiendo un nuevo microhábitat de interés ecológico y educativo dentro del propio campus.

Además de los beneficios ambientales, este corredor renaturalizado mejora la accesibilidad peatonal hacia la zona de la universidad situada tras las vías del AVE, integrando mejor todo el recinto universitario en el entramado urbano. El resultado es un paseo más sombreado, con mayor presencia de vegetación y con espacios de estancia que invitan a usar el campus no solo como lugar de estudio o trabajo, sino también como área de encuentro y esparcimiento para la comunidad universitaria y la ciudadanía.

Un modelo de campus resiliente y replicable en otros territorios

Las actuaciones en la cubierta verde y en el eje ‘Calatrava la Vieja’ forman parte de una visión más amplia de la UCLM, que pretende convertir el Campus de Ciudad Real en un referente en soluciones basadas en la naturaleza dentro del sistema universitario español. La información obtenida a través de la instrumentación y el seguimiento de estas intervenciones será analizada por la Oficina de Gestión de Infraestructuras para elaborar un protocolo de renaturalización extrapolable a los demás campus de la institución.

Esta forma de trabajar, apoyada en datos medidos sobre el terreno y en la experimentación continua, permite ajustar las decisiones de diseño y mantenimiento a la realidad climática y social de cada entorno. La intención es que las futuras actuaciones, tanto en la UCLM como en otras universidades o administraciones públicas interesadas, se beneficien de la experiencia acumulada en Ciudad Real, reduciendo riesgos y optimizando la inversión en infraestructura verde.

Según los primeros análisis realizados en las zonas intervenidas, la combinación de vegetación, suelos permeables y estructuras renaturalizadas conduce a una disminución significativa de la temperatura superficial en comparación con áreas pavimentadas cercanas. Esa reducción de la huella térmica se acompaña de un aumento apreciable de la presencia de fauna beneficiosa, especialmente aves que ayudan al control natural de insectos, lo que demuestra el potencial de este tipo de proyectos para mejorar la calidad ambiental del entorno urbano.

Al mismo tiempo, la implicación del alumnado y del personal investigador en la gestión de la cubierta verde y en el seguimiento de los nuevos espacios ajardinados fortalece la dimensión formativa del proyecto. El campus se convierte así en un escenario real de aprendizaje, donde se pueden testar e implementar soluciones que después podrán aplicarse en explotaciones agrarias, parques urbanos o edificios públicos repartidos por toda España y Europa.

Con estas primeras intervenciones ya operativas, el Campus de Ciudad Real empieza a mostrar cómo la renaturalización puede cambiar el modo en que se vive y se percibe un espacio universitario: zonas antes duras y poco utilizadas se transforman en ámbitos verdes, sombreados y biodiversos, que refuerzan la resiliencia frente al cambio climático y abren la puerta a extender este enfoque a otros campus y ciudades que busquen integrar la naturaleza en su día a día.

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