Restauración de los espacios dunares en el litoral de La Manga

  • Finalización de la primera etapa con 33.000 metros cuadrados recuperados en San Javier.
  • Eliminación de flora exótica y creación de nuevas dunas mediante el uso de posidonia.
  • Inversión de 210.000 euros de fondos europeos para combatir la erosión costera.

Restauración de espacios dunares en La Manga

La zona costera de la Región de Murcia está experimentando una transformación que busca devolverle su esencia natural. El Ministerio ha concluido recientemente el primer bloque de trabajos destinados a darle una segunda oportunidad a las dunas de La Manga, centrándose especialmente en el término municipal de San Javier. Esta intervención se ha llevado a cabo en un entorno que ha sufrido durante décadas una presión urbanística bastante intensa.

El presupuesto destinado a estas labores ha alcanzado la cifra de 210.000 euros, lo que demuestra una apuesta clara por la recuperación del entorno. No se trata solo de una cuestión estética, sino de una medida estratégica para levantar una barrera natural frente a los efectos del cambio climático. El tramo que va desde el Canal del Estacio hasta Veneziola cuenta ahora con una mejor protección gracias a estas tareas de regeneración.

Una intervención integral sobre el terreno

La magnitud de lo que se ha hecho es notable, ya que las actuaciones se han extendido por una superficie total de 33.000 metros cuadrados. Se han seleccionado seis áreas críticas para aplicar medidas que permitan que el ecosistema vuelva a funcionar por sí mismo. Todo este proceso está integrado dentro del Marco de Actuaciones Prioritarias para la recuperación de la laguna, buscando soluciones a largo plazo.

Una de las tareas más laboriosas ha sido la limpieza de la vegetación que no debería estar allí. Los equipos de trabajo han tenido que esforzarse para retirar unos 3.900 metros cuadrados de plantas exóticas invasoras, como la conocida uña de gato. Esta especie supone una amenaza directa para la biodiversidad, ya que impide que las plantas locales prosperen al ocupar todo el terreno disponible.

Nuevas dunas y defensas naturales

Para reconstruir el paisaje, se ha echado mano de lo que el mar ofrece de forma natural: los arribazones de posidonia. Gracias al aprovechamiento de estos restos vegetales, se han podido levantar unos 3.800 metros cuadrados de nuevas formaciones dunares. Este método ayuda a que la arena se quede en su sitio y no se pierda por la acción del viento o del oleaje.

Acompañando a las nuevas montañas de arena, se han instalado elementos de protección conocidos como captadores y vallados blandos. Estas estructuras son fundamentales para asegurar que el esfuerzo no sea en vano, ya que favorecen la consolidación del suelo y evitan que el paso de personas o las inclemencias del tiempo estropeen el trabajo realizado en esta primera fase.

Biodiversidad y futuro del litoral

La plantación de flora autóctona ha sido otro de los pilares de esta iniciativa, con casi 11.000 nuevos ejemplares repartidos por la zona. Estas plantas son las verdaderas protagonistas a la hora de sujetar el terreno, convirtiéndose en la clave para un ecosistema resiliente. Se han cubierto unos 5.000 metros cuadrados con especies que están perfectamente adaptadas a la salinidad y al clima de la zona.

Toda esta inversión ha sido posible gracias a la llegada de financiación europea a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Es un ejemplo de cómo los fondos públicos bien enfocados pueden servir para restaurar el equilibrio en nuestras costas. La intención es que estas dunas vuelvan a ser ese escudo protector que siempre fueron para el litoral de San Javier.

Este primer paso en la rehabilitación de La Manga sienta los cimientos para que la costa recupere su salud perdida tras años de degradación. Al mezclar la retirada de especies dañinas con la creación de dunas artificiales y la repoblación vegetal, el proyecto busca frenar en seco la erosión costera. Es una demostración de que las soluciones basadas en la propia naturaleza son el camino más sensato para proteger el futuro del entorno del Mar Menor.


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