La retirada de pinos secos en el Parque Natural de la Serra Gelada ha dado un paso más con la ampliación de los trabajos al término municipal de Benidorm, después de una primera fase desarrollada en l’Alfàs del Pi. La Generalitat Valenciana refuerza así su estrategia para reducir riesgos en uno de los espacios naturales más emblemáticos del litoral alicantino.
Estas actuaciones forman parte de un plan de choque frente a los efectos de la sequía acumulada en los pinares valencianos, que se deja notar con especial intensidad en la Marina Alta y la Marina Baixa. La combinación de falta de lluvias, arbolado debilitado y presencia de visitantes en zonas forestales próximas a viviendas, un aspecto que también se aborda en análisis sobre riesgos y gestión en zonas urbanas, ha llevado a la administración autonómica a acelerar los trabajos de prevención.
La Serra Gelada, en el centro del plan de choque forestal
La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación impulsa una operación específica de retirada de arbolado seco en la Serra Gelada, un parque natural que se extiende por los términos municipales de Benidorm y l’Alfàs del Pi. El objetivo es atajar cuanto antes los riesgos derivados de la sequía prolongada y del pino seco en áreas especialmente sensibles.
En esta nueva fase, la Generalitat ha extendido las actuaciones al municipio de Benidorm, completando así los trabajos iniciados en la vertiente de l’Alfàs del Pi. Allí, las brigadas forestales ya habrían retirado varios centenares de ejemplares secos en diferentes puntos del parque, incluidas zonas de difícil acceso, pendientes pronunciadas y entornos cercanos a áreas residenciales y rutas senderistas.
El director general de Medio Natural y Animal, Luis Gomis, se ha desplazado en varias ocasiones a la zona para supervisar in situ el avance de las tareas. En las visitas ha estado acompañado por la concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Benidorm, Mónica Gómez, que ha subrayado la importancia de mantener la Serra Gelada en buen estado al tratarse de “uno de los recursos naturales más valiosos” del municipio.
Ambos responsables han coincidido en que la retirada de pinos secos no se limita a una cuestión estética: se trata de una medida clave de seguridad y prevención de incendios en un entorno con alta afluencia de personas y fuerte presión turística, donde el monte convive muy de cerca con viviendas, infraestructuras y caminos de uso público.
Trabajos en el Racó de l’Infern: tala de 70 pinos secos y desbroce
El principal frente de trabajo se ha situado en el entorno de la cantera del Racó de l’Infern, en el término de Benidorm. Esta zona se ha priorizado por la combinación de varios factores: presencia significativa de pinos secos, proximidad de viviendas y calles, uso frecuente del entorno por parte de visitantes y necesidad de mejorar la seguridad antes de los meses de mayor riesgo de incendio.
En este punto, las brigadas forestales de Espacios Naturales Protegidos -procedentes de Serra Gelada, Ifac y Puig Campana- han talado cerca de 70 pinos secos. Los equipos han actuado tanto sobre ejemplares claramente muertos como sobre árboles inestables que podían suponer un peligro para senderos, accesos y áreas urbanizadas próximas.
Además de la tala, se han llevado a cabo labores puntuales de desbroce con dos objetivos: facilitar el trabajo de las brigadas y generar franjas de protección paralelas a la vía pública y al camino de acceso a la cantera. Esas franjas ayudan a que, en caso de incendio, las llamas encuentren menos combustible disponible y se reduzca la intensidad del fuego junto a las zonas habitadas.
Las tareas se desarrollan principalmente en el interior del monte, donde se localizan los ejemplares secos y se actúa de manera selectiva. Para las administraciones implicadas, esta primera fase en el Racó de l’Infern representa un paso importante en la reducción de riesgos en áreas con alta afluencia, a la vez que se mejora el estado general del entorno forestal.
La elección de este enclave no es casual: se trata de un espacio muy visitado y cercano a viviendas, en el que la acumulación de pinos muertos incrementaba el peligro tanto desde el punto de vista de los incendios como por posibles caídas de ramas o troncos sobre caminos, infraestructuras o zonas de paso.
Cómo se gestionan los restos: fajinas y bancales de piedra en seco
Una de las claves del operativo en la Serra Gelada es la gestión de la madera procedente de los pinos talados. Según ha explicado el director general, los trabajos incluyen el apeo de los árboles secos, su desramado y troceado, y la posterior disposición de la madera en el propio monte, sin necesidad de extraer todo el material vegetal.
Los restos se colocan en fajinas o sobre los tradicionales bancales de piedra en seco, una técnica de gestión forestal que permite aprovechar la materia orgánica para mejorar el suelo. Al ir descomponiéndose, la madera contribuye a enriquecer el terreno, favoreciendo la retención de humedad y la regeneración natural del sotobosque.
Este sistema, además de aprovechar los recursos del propio monte, ayuda a reducir el peligro de incendios al ordenar el combustible disponible y evitar la acumulación descontrolada de restos secos. Al mismo tiempo, favorece la integración paisajística, ya que las fajinas y los montones de madera sobre los bancales tienden a mimetizarse con el entorno.
En determinados puntos, los equipos actúan también de manera muy localizada para prevenir la caída de árboles sobre viviendas, infraestructuras o zonas de uso público. En estos casos, se evalúa la estabilidad de los ejemplares y se prioriza la retirada de aquellos que presentan un mayor riesgo, especialmente en áreas transitadas, márgenes de caminos y proximidades de edificaciones, una actuación que forma parte del debate sobre la gestión de los pinares urbanos.
Las brigadas forestales han destacado que este tipo de gestión permite una actuación más fina y adaptada a cada tramo del monte, combinando seguridad, prevención de incendios y conservación de la funcionalidad ecológica del bosque, que sigue contando con madera muerta como refugio para fauna y como aporte de nutrientes.

Segunda fase: tratamientos selvícolas y eliminación de especies invasoras
Una vez abordada la zona más inmediata del Racó de l’Infern, la Generalitat prepara ya una segunda fase de actuaciones en la Serra Gelada. Esta etapa estará centrada en la masa forestal que se encuentra junto a edificios, vías públicas y caminos, donde el contacto entre el monte y las zonas habitadas es más directo.
En estas áreas se aplicarán tratamientos selvícolas destinados a reducir la densidad del arbolado y mejorar su estado general. Se trata de clareos y otras técnicas forestales que persiguen que los árboles dispongan de más recursos hídricos y nutrientes, reforzando así su resistencia frente a periodos de sequía y posibles plagas.
La planificación incluye también la eliminación de especies exóticas invasoras presentes en el entorno del parque natural. Estas especies, que no son propias del ecosistema mediterráneo de la Serra Gelada, pueden competir con la vegetación autóctona y alterar el equilibrio del hábitat, por lo que su control se considera una medida complementaria para favorecer la biodiversidad local.
En paralelo, se prevé seguir actuando contra el pino seco en otros puntos del parque y en municipios cercanos, como ya se ha trasladado en distintos órganos de gestión ambiental en relación con espacios como el Penyal d’Ifac. La preocupación por el avance del arbolado muerto ha llevado a algunos ayuntamientos a pedir que se considere la situación como una emergencia sanitaria forestal para agilizar procedimientos.
La continuidad de las labores en Benidorm se coordinará con las actuaciones ya realizadas en l’Alfàs del Pi, donde, según los datos aportados, se han retirado más de 400 pinos secos en varias zonas de la Serra Gelada. De este modo, el conjunto del parque natural se integra en una misma estrategia de prevención y mejora de la sanidad forestal.
Un plan de choque frente a la sequía en la Marina Alta y la Marina Baixa
Las intervenciones en la Serra Gelada se inscriben en el plan de choque forestal que la Generalitat Valenciana ha puesto en marcha en 2024 para hacer frente a los efectos de la sequía acumulada de los últimos años. La falta de precipitaciones ha debilitado de forma notable los pinares de la Comunitat, aumentando la presencia de árboles muertos o en mal estado y favoreciendo la aparición de plagas.
Este programa contempla el seguimiento continuo del estado de la masa arbórea, la retirada de ejemplares muertos o inestables y diferentes acciones de sanidad forestal orientadas a prevenir o contener plagas asociadas a la debilidad del arbolado. La idea es intervenir de manera preventiva antes de que los problemas se agraven.
La provincia de Alicante se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de este plan, con especial incidencia en las comarcas de la Marina Alta y la Marina Baixa. En estas zonas, la persistencia de la sequía ha dejado un gran número de pinos afectados, lo que ha obligado a concentrar buena parte de los recursos y actuaciones de emergencia.
Para financiar esta respuesta, el Consell aprobó en 2024 una contratación de emergencia para la eliminación de arbolado seco por valor de 524.760 euros, de los que 270.000 euros se han destinado específicamente a las comarcas de la Marina. Esta dotación económica permite acelerar contrataciones y movilizar brigadas en los espacios con mayor acumulación de pinos muertos.
Más allá de la retirada puntual de ejemplares, la Generalitat insiste en que la gestión del pino seco forma parte de un enfoque más amplio de prevención de riesgos que incluye la reducción de la carga de combustible en los montes, la protección de viviendas y caminos, el control de especies invasoras y la mejora de la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
Seguridad, paisaje y regeneración del monte en un parque muy visitado
La actuación en la Serra Gelada cumple varias funciones a la vez. Por un lado, reduce de forma directa la posibilidad de incendios graves en un entorno donde los árboles secos suponen un combustible muy peligroso, sobre todo cuando se acumulan cerca de zonas urbanizadas o frecuentadas por excursionistas.
Por otro, contribuye a mejorar la seguridad en áreas de uso público, al eliminar ejemplares que podrían caer sobre senderos, accesos, infraestructuras o viviendas. Esta cuestión preocupa especialmente en lugares como el Racó de l’Infern, donde el contacto entre monte y núcleo urbano es muy estrecho.
Al mismo tiempo, el sistema de trabajo aplicado -con el aprovechamiento de la madera en fajinas y bancales de piedra en seco- busca respetar la dinámica natural del monte y favorecer la regeneración del sotobosque. La aportación de materia orgánica al suelo, sumada a los tratamientos selvícolas previstos, puede ayudar a que la vegetación se recupere de forma más equilibrada a medio plazo.
Responsables autonómicos y municipales destacan que, en un parque natural como la Serra Gelada, muy conocido y visitado, la prevención y el mantenimiento constante del entorno resultan imprescindibles. La combinación de clima seco, presión turística y proximidad de viviendas obliga a planificar las actuaciones con cierta antelación respecto a los periodos de máximo riesgo.
En conjunto, la retirada de cerca de 70 pinos secos en el Racó de l’Infern, sumada a las actuaciones previas en l’Alfàs del Pi y a las fases que están por llegar, configura una estrategia integral para hacer frente al problema del pino seco en la Serra Gelada. La Generalitat, a través de sus brigadas y planes de choque, intenta adelantarse a los efectos de la sequía y las plagas, reducir la carga de combustible en el monte y proteger tanto a la población como a uno de los paisajes costeros más singulares del litoral alicantino.
