El roble melojo (Quercus pyrenaica), también llamado rebollo o roble negro, es un árbol emblemático de la Península Ibérica que destaca por su capacidad de rebrote, su follaje marcescente y su valor ecológico y etnobotánico. A continuación encontrarás una guía práctica con características botánicas, cuidados, reproducción, plagas y enfermedades, además de usos y curiosidades imprescindibles para conocer y cultivar esta especie.
Quercus pyrenaica: Qué es, qué características tiene y cuáles son sus principales usos
Nombre científico: Quercus pyrenaica
Nombre común: Melojo, Rebollo o Roble Negro.
Clase: Magnoliopsida
Orden: Fagales
Familia: Fagaceae
Género: Quercus
Origen: El Quercus pyrenaica es un árbol originario de la Península Ibérica, de Francia occidental y del norte de África.
Distribución: En la actualidad, en el territorio peninsular es frecuente verlo en casi todas las regiones interiores, concretamente en las montañas del centro y en las zonas del noroeste. Es una especie que, irónicamente, escasea en los Pirineos. Además, es difícil encontrarlos en los terrenos calizos de Baleares y del sureste español.

¿Cuáles son las características más importantes del Quercus pyrenaica?
El Quercus pyrenaica es un árbol caducifolio del género Quercus que puede llegar a alcanzar los 25 metros de altura, siempre y cuando las condiciones de cultivo sean óptimas.
Cuenta con una gran capacidad de adaptación a los diferentes climas españoles, de ahí que se desarrolle en prácticamente todo el territorio peninsular. Presenta una forma anchamente columnar y su desarrollo es lento.
Dada su explotación es habitual verlo rebrotando y formando masas forestales muy enmarañadas. Las plantaciones de Quercus pyrenaica (melojares) no son bosques al uso, más bien son matorrales rastreros que, por densidad, pueden impedir el paso.
Debido a esa capacidad de rebrote, el roble negro forma este tipo de vegetación. Estas masas suelen ser muy densas y extensas, y con frecuencia se mezclan con encinas o alcornoques.
El Quercus pyrenaica desarrolla un tronco derecho o irregular, de porte elegante y ramificado desde la base. Su corteza es lisa, verde-grisácea y se agrieta con la edad. De su corteza parten ramas principales no muy abiertas que luego se ramifican radialmente, dando lugar a una copa amplia, lobulada y algo tortuosa.
Posee una raíz pivotante potente de la que nacen raíces laterales superficiales con múltiples rebrotes. Este comportamiento coloniza el terreno con nuevos vástagos.
Sus hojas, de textura aterciopelada por ambas caras, son marcescentes, grandes y profundamente lobuladas. Brotan con tonos rosados, se vuelven verde intenso en verano y adquieren colores pardo-amarillentos en otoño.
Las flores nacen sobre el pie. Florece en primavera con flores masculinas en amentos colgantes amarillentos y flores femeninas solitarias o en grupos pequeños, sin amentos.
Los frutos son las bellotas. En esta especie son gruesas, con pedúnculo corto y cúpula vellosa de escamas cortas. Maduran en otoño.
Agallas y no bellotas: las protuberancias esféricas frecuentes en ejemplares adultos son agallas, estructuras defensivas del árbol ante la puesta de ciertas avispas.
Cómo es el melojo
El melojo es un árbol de hoja caduca que puede alcanzar hasta 30 m. Su copa es ancha y redondeada, muy ornamental. El tronco puede ser recto o retorcido; la corteza pasa de lisa verdosa a parda agrietada con la edad. La raíz principal es fuerte y origina brotes que dan nuevos ejemplares. La bellota madura en otoño y, aunque algo amarga, alimenta a la fauna silvestre y al ganado.
En los melojares se forma una “tierra de melojar” rica en humus, potasio, fósforo y microelementos, muy valorada como sustrato agrícola.

Cuidados del melojo
El melojo es resistente y de mantenimiento moderado. Tolera heladas y periodos de sequía una vez establecido, pero agradece suelos frescos y profundos sin encharcamientos.
Ubicación
Quercus pyrenaica prefiere áreas soleadas o de semisombra, con circulación de aire y orientación fresca en climas cálidos. Evita valles cerrados con nieblas persistentes.
Suelo
Se adapta a suelos ácidos o descalcificados (esquistos, pizarras), desde arenosos a francos o pedregosos. En suelos calizos su vigor disminuye. Es clave el buen drenaje y la profundidad para su raíz pivotante.
Riego
En los primeros años, mantener el terreno ligeramente húmedo sin encharcar. De adulto, soporta sequía moderada. Mulching orgánico ayuda a conservar humedad y mejorar la estructura del suelo.
Poda
No requiere podas intensas. Limita la intervención a ramas secas o dañadas y aclareos ligeros. La especie rebota bien, pero conviene evitar cortes severos en épocas de calor extremo.
Abonado
Un aporte orgánico en primavera (compost o estiércol bien maduro) favorece un desarrollo estable. En suelos pobres, incorporar materia orgánica mejora la fertilidad a largo plazo.
Plagas y enfermedades del melojo
Es un árbol rústico y generalmente sano. Aun así, puede sufrir:
- Pulgones en brotes tiernos. Control con jabón potásico o aceites vegetales, fomentando fauna auxiliar.
- Oídio en primaveras húmedas. Prevenir evitando el riego por aspersión y mejorando la aireación; tratar con azufre si fuera preciso.
- Agallas por himenópteros: alteran el aspecto, pero rara vez comprometen la salud del árbol.
- Asfixia radicular en suelos encharcados: prevenir con drenaje adecuado.
Modo de reproducción del melojo
Se multiplica por semilla y también por rebrotes de cepa. La siembra de bellotas es la vía más accesible.
Selección y pretratamiento: escoger bellotas que se hundan en agua. Dejar en remojo 48 horas o estratificar en frío (turba, arena o papel húmedo) hasta que asome la radícula.
Cuándo sembrar: en zonas áridas, plantar en otoño para que forme raíz pivotante antes del verano; en áreas con heladas intensas, esperar a primavera.
Sustrato: mantener la ligera acidez para minimizar enfermedades. Mezclas útiles: tierra natural + turba rubia + perlita o vermiculita (35/35/25%); sustrato comercial 30% + turba rubia 35% + perlita/vermiculita 25%; o turba rubia 75% + perlita/vermiculita 25%.
Contenedor: usar macetas profundas o forestales para acomodar la raíz pivotante y evitar trasplantes prematuros.

El Quercus pyrenaica es un árbol impresionante que puede añadir elegancia y belleza a cualquier jardín de buen tamaño. Con los cuidados adecuados, se puede convertir en un elemento destacado de tu paisaje, ofreciendo sombra, colorido y un toque de naturaleza salvaje. Aprovecha la oportunidad de cultivar un melojo y disfruta de sus múltiples beneficios estéticos y medioambientales.
IDENTIFICACIÓN
Árbol de hasta 25 m, con tronco esbelto (a veces tortuoso) y corteza inicialmente lisa que, con la edad, se agrieta y oscurece. Copa amplia e irregular, muy ramificada; yemas amarillentas. Hojas simples, marcescentes, con 8 pares de lóbulos profundos y pilosidad juvenil. Flores masculinas en amentos colgantes; femeninas en pequeños grupos con cúpula protectora. Fruto: bellota verde que vira a parda al madurar.
DONDE VIVE
Bien adaptado al clima mediterráneo con acusada continentalidad. Prefiere sustratos ácidos o sin cal, entre cotas aproximadas de 200 a más de 2.000 m, con óptimos en laderas norte, fondos de valle y vaguadas frescas. Soporta heladas y nevadas invernales.
CÓMO VIVE
Florece de primavera a inicios de verano con polinización anemófila (por viento). Fructifica en otoño. El sistema radical es vigoroso y forma rebrotes de cepa. Puede presentar agallas por picaduras de insectos.
DÓNDE SE VE EN MÁLAGA
Es escaso y localizado, con presencia en los Montes de Cortes y el Valle del Genal. En la Gran Senda se observa en las etapas 24 a 28.
CURIOSIDADES
Su madera se ha usado para leña y carbón vegetal, así como en muebles, traviesas, mangos, carros y puertas. Rebrota desde la cepa, lo que facilita aprovechamientos sostenibles (dehesas). La corteza y las agallas, ricas en taninos, sirven para curtir pieles y tienen propiedades astringentes. Aunque su epíteto alude a los Pirineos, allí es poco común por razones históricas de descripción taxonómica.
ESPECIES SIMILARES
Puede confundirse con otros Quercus, pero el melojo es caducifolio y posee la hoja más profundamente lobulada del grupo, además de presentar agallas con frecuencia.
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Etnobotánica de la Sierra de Baza
Fichas de Flora – Plantas del Parque Natural Sierra de Baza
Roble melojo (Quercus pyrenaica)
Árbol elegante, adaptable a climas continentales, con óptimo en umbrías de montaña. Sus bellotas alimentan a la fauna, sus hojas tiernas son ramoneadas por el ganado y su madera se ha empleado tradicionalmente en usos rurales y forestales. La corteza rica en taninos se ha utilizado en curtidos y como astringente.
En la Sierra de Baza no aparece de forma natural, aunque hay ejemplares plantados en zonas concretas.
Multiplicación por semilla: seleccionar bellotas viables (que se hunden), mantener 48 h en remojo o estratificar en turba, arena o papel húmedo hasta que asomen raíces. En regiones áridas, sembrar pronto en otoño; en zonas con heladas, optar por la primavera.
Mezclas de sustrato recomendadas para mantener acidez: tierra natural + turba rubia + perlita/vermiculita (35/35/25%); sustrato comercial 30% + turba rubia 35% + perlita/vermiculita 25%; o turba rubia 75% + perlita/vermiculita 25%.
Regiones de procedencia (INIA): utilizar material de procedencia certificada mejora adaptación y vigor.
Sus poblaciones fueron probablemente más extensas, desplazadas en parte por especies de mayor interés económico como alcornoques y castaños. Un mismo melojo puede mostrar crecimientosnotables en pocas semanas bajo condiciones favorables.

Además de su valor paisajístico, el melojo presta servicios ecosistémicos clave: protege el suelo, favorece la infiltración de agua y crea hábitats para fauna y flora acompañantes. Su madera, aunque de menor calidad estructural que otros robles, es útil para carpintería rústica y combustible. Las bellotas, energéticas y nutritivas, se emplean en ganadería y, con tratamiento adecuado, en usos culinarios y terapéuticos.