Romanescu, la verdura comestible más ornamental

Si hay una verdura que esté deliciosa y que además sea decorativa, esa es el romanescu. Pero, ¿de dónde sale esta planta? ¿Cómo se cultiva? Y, ¿tiene alguna relación con las matemáticas?

De todo esto y mucho más vamos a hablar en este especial. ¿Te lo vas a perder?

Características del romanescu

Esta extraña y curiosa verdura es en realidad un híbrido de brécol que tiene un sabor más intenso que éste. Procede del cruce de las variedades ”Italica” (Brassica oleracea var. italica) y ”Botrytis” (Brassica oleracea var. botrytis), lo cual significa que tiene las características son las mismas que la que tienen ambas plantas, que son las siguientes:

El romanesco es una planta bienal, es decir, que tiene un ciclo de vida de dos años durante el cual germina y crece durante el primer año, y florece y luego se marchita durante el segundo año. Forma una roseta de hojas que no supera los 30cm de altura ni los 40cm de diámetro. Las flores aparecen en inflorescencias con geometría fractal. ¿Qué significa esto? Te lo contamos:

Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica o fragmentada se repite a diferentes escalas. Son muchas las plantas que son de tienen geometría fractal, como el Aloe polyphylla o los helechos. En el caso de nuestra protagonista, su inflorescencia, tan curiosa y llamativa, es fractal.

¿Cómo se cultiva?

Preparar terreno

Si quieres tener uno o varios romanescos, a continuación tienes su guía de cultivo y de cuidados, para que puedas obtener una excelente cosecha 🙂 :

Siembra

La época más recomendada para sembrar las semillas es a comienzos de verano, cuando la temperatura es alta pero no supera los 20ºC. En el caso de que vivas en una zona muy calurosa, es mejor que las siembras en primavera para que puedan germinar más semillas.

Para ello, tienes que seguir este sencillo paso a paso:

  1. Lo primero que tienes que hacer es elegir qué usar como semillero. Como tal puedes usar bandejas de semillero, pastillas de turba, envases de leche, vasos de yogur de plástico, macetas,… En definitiva, aquello que tengas más a mano.
  2. A continuación, rellénalo -si procede- con sustrato para semilleros -lo encontrarás en los viveros- con turba negra mezclada con un 30% perlita.
  3. Ahora, humedécelo hasta el punto de que quede bien empapado.
  4. Luego, coloca un máximo de dos semillas en cada alveólo/maceta. Si usas pastillas de turba, coloca sólo una.
  5. Cúbrelas con un poco de sustrato, sólo para que no se las pueda llevar el viento.
  6. Finalmente, pulveriza con agua el sustrato para que las semillas se hidraten mejor y coloca el semillero en el exterior, en una zona donde esté expuesto al sol directo al menos durante medio día.

Si se mantiene húmedo el sustrato, las semillas empezarán a germinar al cabo de 4 a 6 días.

Trasplante

Una vez que tengan un tamaño manipulable, esto es, cuando hayan alcanzado una altura de al menos 5cm, será el momento de pasarlas a una maceta individual de 20cm de diámetro o bien al huerto. Veamos cómo proceder en cada caso:

Pasar a una maceta individual

  1. Primero, tienes que extraer del alveólo o de la maceta aquella plántula que quieras trasplantar. En el caso de que hayan germinado dos juntas, puedes separarlas retirándole con mucho cuidado la tierra que tengan adherida a las raíces. Un truco para que sea más sencillo es introduciendo el pan de tierra en un recipiente con agua, pues así la tierra se reblandecerá y será mucho más sencillo quitarla.
  2. Después, tienes que rellenar la maceta con sustrato, casi por completo. De hecho, puedes rellenarla completamente y luego hacer un agujero introduciendo un dedo en el centro.
  3. Luego, planta la plántula con cuidado de manera que la parte que une las raíces con la parte aérea -hojas- no quede ni por debajo del borde de la maceta ni muy por encima.
  4. A continuación, dale un riego generoso.
  5. Para terminar, coloca la maceta en una zona soleada.

Cuando veas que se le salen raíces por los agujeros de drenaje, vuelve a trasplantarla, esta vez, a una maceta de al menos 35cm de diámetro.

Plantar en el huerto

  1. Lo primero que debes hacer es preparar el terreno: se han de quitar las hierbas y las piedras. Para ello te puedes ayudar con un motocultor si el terreno es amplio, o bien con la azada.
  2. Después, echa una capa de 3cm de grosor de abono orgánico, siendo especialmente aconsejable el estiércol de gallina o de cabra.
  3. Rastrilla para que quede bien nivelado, y cava surcos que tengan una profundidad de 20cm.
  4. Ahora, coloca las plántulas en ellos, dejando una distancia entre ejemplares de 30cm. Eso sí, es importante que no queden ni por debajo del nivel del suelo ni muy por encima, ya que de lo contrario cuando se riegue podrían o bien quedarse secas o por el contrario anegadas.
  5. Finalmente, riega.

Riego

El riego tiene que ser frecuente. El romanescu no soporta la sequía, de modo que hay que evitar que se seque la tierra. La frecuencia variará dependiendo del clima y del lugar, pero por lo general se debe regar cada 2 días en verano, y cada 3-4 días el resto del año.

Plagas

Pulgones

Pulgones

Es una planta que no suele tener problemas de plagas, pero hay que prestar atención a los pulgones y a los gusanos. Los primeros se previenen colocando trampas adhesivas anti-pulgones. Si ya tiene, los puedes eliminar con jabón potásico.

Para eliminar los gusanos, puedes usar Nacillus thuriengensis, que es un insecticida biológico no tóxico ni dañino.

Estos productos los encontrarás en los viveros y en tiendas online.

Multiplicación

El romanesco se multiplica únicamente por semillas, siguiendo los pasos descritos anteriormente.

Rusticidad

Es una de las verduras más resistentes, soportando heladas de hasta los -10ºC. Aún así, es muy aconsejable proteger los cultivos con plástico transparente si se esperan nevadas. No ubicar las plantas en el interior del hogar, pues no se adaptarían.

Usos del romanescu

El romanesco se usa principalmente en la cocina. Se puede consumir crudo, cocido o al vapor. Además, tiene propiedades medicinales, pues es rico en vitamina C (esencial para tener un sistema inmune fuerte y sano), fibra soluble (fundamental para un buen funcionamiento del sistema digestivo) y carotenoides (importantes para tener una buena memoria y para prevenir problemas oculares así como las enfermedades cardiovasculares).

¿Habías oído hablar de esta curiosa planta?

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