Sadeco pone en marcha la campaña de recogida de naranja amarga en Córdoba

  • La campaña de recogida de naranja amarga arranca el 16 de enero en varios barrios de Córdoba.
  • Un dispositivo de 77 operarios, 11 barredoras y 3 vibradores de tronco se encargará de los trabajos.
  • Sadeco reclama la colaboración ciudadana, con señalización previa y apoyo de la Policía Local.
  • Las 1.500 toneladas previstas de naranja amarga se destinarán a elaborar compost en el complejo Juan Revilla.

recogida de naranja amarga en Cordoba

La empresa municipal de saneamientos de Córdoba, Sadeco, tiene ya todo preparado para iniciar una nueva campaña de recogida de la naranja amarga en las calles de la ciudad. El operativo comenzará el 16 de enero y se prolongará durante las próximas semanas, con un despliegue amplio de personal y maquinaria para garantizar la seguridad y la limpieza en la vía pública.

La presidenta de Sadeco, Isabel Albás, ha recalcado que esta actuación no puede entenderse como una tarea puntual de temporada, sino como un servicio público esencial ligado a la seguridad vial, la higiene y la imagen urbana de Córdoba. La abundancia de naranjos en la capital andaluza configura un paisaje muy reconocible, pero también exige una planificación minuciosa para evitar resbalones, suciedad y otros problemas cuando el fruto cae al suelo.

Inicio de la campaña y barrios en los que arrancará

El operativo de recogida se pondrá en marcha el 16 de enero y comenzará a actuar en los barrios de Cercadilla-Medina Azahara, Campo de la Verdad, Miraflores, Fray Albino y Sector Sur. En distintas comparecencias, Albás también ha mencionado zonas como Cercadilla, Medina Azahara y el Campo de la Verdad entre los primeros puntos donde se verán a los equipos de Sadeco trabajando desde primera hora.

La responsable municipal ha recordado que Córdoba es una ciudad reconocible por sus naranjos, un elemento que forma parte de la identidad local y del atractivo urbano. Sin embargo, la maduración de la naranja amarga y su caída a la calzada generan una realidad muy concreta que hay que gestionar con rigor: riesgo de caídas, suciedad y acumulación de residuos orgánicos en aceras y calzadas.

Por este motivo, la campaña no se limita a quitar la fruta del suelo, sino que se concibe como una intervención integral de limpieza en cada zona donde se actúa. La intención es que, tras el paso de los equipos, las calles queden en condiciones óptimas, algo que Sadeco viene reforzando año tras año mediante la combinación de recursos humanos y medios mecánicos.

La empresa municipal planifica el calendario en función del estado de maduración de la fruta en cada zona, de modo que se actúa cuando la naranja amarga alcanza el punto adecuado para su retirada sin alargar en exceso los tiempos de exposición del fruto en el suelo.

Un dispositivo «importantísimo» de personal y maquinaria

Para hacer frente a la magnitud del arbolado urbano de Córdoba, Sadeco ha articulado un dispositivo amplio y estructurado. La campaña contará con 77 operarios organizados en seis equipos de trabajo, que se repartirán en tres turnos de mañana y tres de tarde, con el objetivo de cubrir el mayor número posible de calles en el menor tiempo.

Este despliegue humano irá acompañado de 11 barredoras, tres vibradores de tronco y ocho vehículos auxiliares, que se encargarán de apoyar las labores de recogida y de limpieza posterior. Según ha detallado Albás, se trata de un dispositivo «importantísimo», diseñado no solo para retirar el fruto, sino para dejar la vía pública en buen estado tras cada intervención, sin restos de naranjas ni hojas que puedan provocar resbalones o empeorar la imagen de la ciudad.

La mecanización es una de las claves de este operativo. Desde hace varios años, Sadeco ha incorporado a su rutina de trabajo el uso de vibradores de tronco, una técnica muy extendida en los cultivos arbóreos profesionales. Estos equipos permiten sacudir el árbol y hacer caer la fruta de manera controlada, logrando un rendimiento mucho mayor que la recolección exclusivamente manual.

La presidenta de la empresa municipal ha defendido que estos vibradores son seguros, contrastados y respetuosos con el arbolado. Según ha explicado, el sistema está diseñado para no causar daños a los naranjos ni a su estructura, y se ha mostrado tajante al subrayar que la mecanización se ha consolidado como una necesidad operativa en una ciudad con tantos árboles y con un margen de tiempo reducido para terminar la campaña.

En la actualidad, Córdoba cuenta con unos 27.000 naranjos y otros cítricos repartidos por alrededor de 700 calles, lo que, en palabras de Albás, supone «muchos naranjos y muchas calles» que atender. Ese volumen hace imprescindible combinar personal especializado, maquinaria eficiente y una planificación detallada para que la naranja no se acumule en la vía pública.

Señalización previa y papel clave de la colaboración ciudadana

Más allá del despliegue técnico, Sadeco ha puesto el foco en la implicación de los vecinos y vecinas de Córdoba. La presidenta ha reiterado que la campaña solo puede funcionar con normalidad si la ciudadanía respeta la señalización y colabora retirando los vehículos cuando se les pide.

La empresa municipal ya ha comenzado a instalar carteles y señales en las calles afectadas, en los que se indica con antelación suficiente el día concreto en el que está prevista la recogida de la naranja. Albás ha insistido en que estas señales no son meramente orientativas, sino que resultan imprescindibles para poder trabajar con eficacia y sin interrupciones.

Además de la señalización vertical, Sadeco llevará a cabo campañas de información puerta a puerta en los distintos distritos. En estas acciones se recuerda a los residentes la prohibición de estacionar en determinadas franjas horarias y se detalla cuándo y cómo se desarrollarán los trabajos en cada calle. La Policía Local, por su parte, difundirá boletines informativos y colaborará en la vigilancia del cumplimiento de las restricciones.

Albás ha pedido expresamente a la ciudadanía que retire sus vehículos en las fechas indicadas, recalcando que se trata de un servicio que repercute en el bienestar común y no de una molestia gratuita. «No es una molestia innecesaria, es un servicio que nos beneficia a todos», ha reiterado en varias ocasiones, apelando al compromiso compartido para mantener una ciudad limpia, segura y cuidada.

La información sobre las zonas, fechas y calles en las que se irá actuando no solo llegará a los domicilios, sino que también podrá consultarse a través de la página web oficial de Sadeco y de sus redes sociales. De este modo, cualquier vecino podrá comprobar con antelación cuándo le toca a su barrio y organizarse con tiempo.

Destino de las naranjas y apuesta por la economía circular

Otro de los aspectos que Sadeco ha querido destacar es el destino final de las naranjas amargas recogidas. Toda la fruta que se retire de las calles se trasladará al Complejo Medioambiental de Córdoba Juan Revilla, donde se utilizará para la elaboración de compost de calidad.

La previsión de la empresa municipal es que, al igual que en campañas anteriores, se recojan alrededor de 1.500 toneladas de naranja amarga. Este volumen se gestionará aplicando criterios de economía circular, de manera que lo que podría considerarse un residuo se transforme en un recurso útil para el entorno.

En el complejo Juan Revilla, las naranjas se mezclan y procesan junto con otros restos orgánicos para obtener un compost que puede utilizarse como enmienda orgánica para suelos, contribuyendo así a mejorar la fertilidad y cerrar el ciclo de la materia orgánica. Desde Sadeco subrayan que se trata de un ejemplo claro de gestión sostenible aplicada a una necesidad muy concreta de la ciudad.

Albás ha aclarado que, por motivos legales y de seguridad alimentaria, ya no está permitido destinar la naranja amarga recogida en la vía pública a la elaboración de mermeladas u otros productos para consumo. En ese contexto normativo, el uso para compostaje se considera la opción más adecuada y, según la propia presidenta, permite obtener un resultado de «mucha mayor calidad» en términos ambientales y de aprovechamiento del material.

Con este enfoque, Sadeco defiende que la campaña de recogida no solo tiene efectos directos sobre la limpieza y la seguridad, sino que también reduce el impacto medioambiental, al evitar que grandes cantidades de fruta terminen como residuo inutilizado y apostar por un tratamiento que las reintegra al ciclo natural.

La campaña de recogida de la naranja amarga que Sadeco inicia el 16 de enero en Córdoba se presenta como un dispositivo complejo y coordinado, en el que confluyen planificación urbana, recursos humanos y tecnológicos, colaboración vecinal y criterios de sostenibilidad. El objetivo final es que una seña de identidad como los naranjos de la ciudad siga luciendo con fuerza, pero sin convertirse en un problema para la seguridad, la limpieza y el entorno urbano.

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