El interés por las suculentas ha crecido a gran velocidad y, con él, también el foco en cómo se compran, se transportan y se cultivan de forma segura. Entre coleccionismo, comercio online y control sanitario, el sector vive un momento decisivo en el que la afición debe ir de la mano de las normas.
En los últimos días, la actualidad ha dejado dos imágenes opuestas en torno a estas plantas: por un lado, una condena en Queensland (Australia) por importación ilegal de suculentas; por otro, un encuentro en Acapulco (México) que apuesta por la divulgación y la conservación mediante actividades abiertas al público.
Controles y sanciones al comercio ilegal de suculentas

Una vecina de Queensland, Kirsten Fearn, se declaró culpable de 14 cargos de bioseguridad ante un tribunal de magistrados en Brisbane y recibió una pena de seis meses de prisión, de la que fue excarcelada de inmediato bajo un compromiso de buen comportamiento.
La investigación acreditó que cactus y suculentas enviados a su nombre fueron interceptados de forma reiterada entre febrero de 2021 y marzo de 2024. Para evitar los controles, la acusada llegó a declarar los paquetes como prendas de lencería y calzado, un ardid con el que trató de burlar la vigilancia fronteriza.
En noviembre de 2023, las autoridades confiscaron 57 plantas en Sídney tras un vuelo procedente de Hong Kong; en el mismo operativo, retiraron otras 50 suculentas del vivero doméstico que la mujer mantenía en Brisbane, ampliando así el alcance de las incautaciones.
Fearn admitió haber desechado de forma inadecuada varios ejemplares e importado plantas para su venta a través de su negocio en línea, Rockford Plant House. Las sanciones legales por delitos de esta naturaleza pueden llegar hasta 10 años de prisión, multas de hasta 660.000 dólares o ambas.
Desde el área de Bioseguridad, Operaciones y Cumplimiento, se subraya que se intentó corregir la conducta con advertencias previas y que, ante la persistencia, se optó por la vía penal dada la gravedad. La institución insiste en que las normas de bioseguridad son esenciales para proteger la economía y el medioambiente, y que quienes eluden deliberadamente los requisitos enfrentarán graves consecuencias.
Afición y conservación: el 6º Encuentro Cactusero en Acapulco
El fin de semana se celebró el “6º Encuentro Cactusero” en el restaurante El Lago del Parque Papagayo (Acapulco), con un horario de 10:00 a 18:00 y acceso gratuito ambos días (sábado 16 y domingo 17 de agosto), centrado en la difusión y el cuidado de suculentas y cactáceas.
Organizado por “Coleccionistas de Cactus y Suculentas de Acapulco”, el evento ofreció espacios para aprender, interactuar y practicar técnicas de cultivo con el apoyo de productores locales y nacionales que compartieron su experiencia con aficionados de todos los niveles.
Impulsado por Juanita Krystal y el ecólogo marino Erick López Vera, el encuentro buscó sensibilizar sobre la relevancia de esta flora —muy ligada a la fauna local— y fomentar prácticas de cuidado y preservación. Los promotores cuentan con un herbario con más de 100 cactus repartidos en más de 30 especies.
Durante las jornadas, se llevaron a cabo talleres y exposiciones gratuitas sobre manejo de plantas de ornato, además de dinámicas como rifas e intercambios de cactus y suculentas, pensadas para acercar estas especies al público de forma lúdica y didáctica.
El programa incluyó ponencias especializadas que abordaron el cuidado de orquídeas, la elaboración de fertilizantes orgánicos, la alimentación de reptiles herbívoros en cautividad y sesiones de convivencia con tarántulas, ampliando el enfoque hacia un manejo responsable de distintas especies.
Estos eventos evidencian la importancia de cumplir la normativa y promover la educación para disfrutar de las suculentas sin poner en riesgo los ecosistemas ni la economía. La afición crece, y con ella, la necesidad de comprar en canales trazables, evitar la importación ilícita y apoyar iniciativas que promuevan el cultivo responsable.