Cheflera (Schefflera)

Las hojas de la cheflera pueden ser verdes o variegadas

Las Schefflera son plantas de hojas que llaman mucho la atención: son grandes, redondeadas, e incluso hay alguna variedad que las tiene de color verde y amarillo, lo que se conoce como variegado.

A menudo se comercializan como plantas de interior, ya que si bien pueden alcanzar alturas de más de dos metros, toleran tan bien la poda que es muy fácil controlar su crecimiento. Pero, ¿cómo se cuidan?

Origen y características

La cheflera son plantas perennifolias

Nuestras protagonistas son un género de plantas que pueden crecer como árboles, arbustos o lianas y que se encuentran distribuidas por Nueva Zelanda, Java, India, Asia Oriental y Fiyi. Se caracterizan por alcanzar alturas de entre los 2 y los 15 metros, dependiendo de la especie, y por tener hojas compuestas por folíolos largos, de hasta veinte centímetros, de color verde o variegado, y perennes (es decir, que se mantienen en el ejemplar varios meses hasta que se mueren y van apareciendo hojas nuevas).

Las flores brotan en primavera, y se agrupan en inflorescencias amarillentas. El fruto es una drupa muy pequeña, de alrededor de un centímetro de diámetro, de color oscuro.

Principales especies

Las más comunes y, por lo tanto, fáciles de encontrar son las siguientes:

Schefflera arboricola

Es un arbusto trepador o epífito nativo de Taiwán y de la isla china de Hainan conocido como árbol paraguas enano. Puede crecer entre los 3 y los 6 metros de altura. Sus hojas verdes o variegadas que están formadas por 7 a 9 folíolos obovados, de hasta 20cm de largo por hasta 10cm de ancho.

Schefflera actinophylla

Se trata de un árbol nativo de las selvas lluviosas de Australia conocido como árbol paraguas y árbol pulpo que alcanza los 15 metros de altura. Sus hojas están compuestas por siete folíolos de color verde.

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Cheflera (Schefflera actinophylla)

¿Cuáles son sus cuidados?

Las flores de la cheflera son pequeñas

Ubicación

Estas plantas necesitan una exposición luminosa para poder crecer bien, por lo tanto:

  • Interior: colocar en una habitación en la que entre mucha luz natural. Si tienes un patio interior, mejor que mejor.
  • Exterior: puede estar tanto en semisombra (siempre que tenga más luz que sombra) o a pleno sol. Eso sí, si la tenían protegida del astro rey, no la expongas directamente a él sin antes haberla acostumbrado poco a poco y de forma gradual.

Tierra

Depende de dónde la cultives:

  • Maceta: rellenar con una primera capa de greda volcánica, y luego con sustrato de cultivo universal que lleve algo de perlita.
  • Jardín: crece bien en suelos con buen drenaje. Tampoco le disgustan los calizos; de hecho, yo misma tengo una en el jardín en el sur de Mallorca, donde el suelo es así, y está muy bonita 🙂 .

Riego

La frecuencia de riego va a variar bastante de si la tienes en interior o en exterior, así como del clima. Así, mientras que si se cultiva dentro de casa habrá que regar unas 2 veces a la semana en pleno verano y cada diez días, más o menos, el resto del año, si se tiene en el jardín puede necesitar unos 3 riegos semanales durante la temporada cálida y uno cada siete días el resto.

De todas formas, en caso de duda es importante comprobar la humedad de la tierra, ya que así le evitaremos problemas. Para ello, se puede introducir un palo delgado de madera: si al extraerlo sale prácticamente limpio, será el momento de regar.

Abonado

El abono guano en polvo es muy bueno para el árbol de farolillos

Guano en polvo.

No es muy necesario, pero no está de más tampoco abonarla desde comienzos de primavera hasta finales de verano con abonos como el guano en forma líquida siguiendo las indicaciones especificadas en el envase. Este producto es natural, muy rico en nutrientes y, además, es de rápida eficacia.

Poda

Realmente no la necesita, pero si se tiene dentro de una vivienda más tarde o más temprano tocará podarla 🙂 . Por lo tanto, quita las ramas secas, enfermas, débiles o rotas, y recorta las que veas que están creciendo demasiado. No tengas miedo de podar de más -eso sí, no es cuestión de dejarla con la mitad de su altura de una sola vez, pues eso la puede debilitar-: es una planta muy resistente que brota sin dificultad.

Utiliza sierra de mano previamente desinfectada con alcohol de farmacia o lavavajillas.

Multiplicación

La Schefflera o cheflera se multiplica por semillas o esquejes en primavera-verano. ¿Cómo proceder en cada caso?

Semillas

Las semillas se han de sembrar en semilleros con agujeros para el drenaje rellenados con sustrato universal. No hay que enterrarlas mucho, bastará un centímetro e incluso puede ser algo menos. También es importante procurar que no queden amontonadas; en este sentido, lo ideal es no poner más de la cuenta: si la maceta mide unos 20cm de diámetro, se pondrán no más de tres, separadas entre sí.

Colocando el semillero en el exterior y manteniendo el sustrato húmedo, germinarán en unas dos semanas.

Esquejes

Para multiplicarla por esquejes, hay que cortar ramas semi-duras de unos 30cm de largo, impregnar la base con hormonas de enraizamiento y por último plantarlas en macetas con vermiculita que se habrá humedecido previamente.

Por último, se colocará la maceta en el exterior, en semisombra, y se mantendrá el sustrato húmedo pero no encharcado. Con un poco de suerte emitirá sus propias raíces al cabo de unas 3-5 semanas.

Plagas

En general es muy resistente, pero sí que puede verse atacada por:

  • Araña roja: son ácaros muy pequeñitos, de unos 0,5cm, de color rojo que tejen telarañas y se alimentan de la savia de las hojas, haciendo que aparezcan con puntitos amarillentos o grisáceos. Se combaten con acaricidas.
  • Cochinillas: sobretodo algodonosas. Se alimentan también de la savia de las hojas, raíces, así como de los brotes tiernos. Se trata con un insecticida anti-cochinilla.
  • Pulgones: llamados áfidos. Pueden ser amarillos, negros, verdes, marrones, y pequeñitos, de unos 0,5cm. Se encuentran especialmente en las flores y capullos florales, así como en las hojas. Combatir con agua jabonosa o tierra de diatomeas.
  • Trips: son como tijeretas en miniatura, negras, que se alimentan de la savia de las hojas. Tratar con jabón potásico.

Enfermedades

Puede tener las siguientes:

  • Hongos: como antracnosis, negrilla, alternariosis u oídio. Los síntomas son aparición de un moho o polvo blanquecino o grisáceo, podredumbre de hojas, tallos y/o frutos, debilitamiento de la planta, y en casos graves la muerte del ejemplar.
    Se trata controlando los riegos, y con fungicidas.
  • Bacterias: como las Xanthomonas, que causan la aparición de puntitos amarillos de menos de 1mm de diámetro. Se trata cortando las partes afectadas.

Rusticidad

En general, resisten el frío pero no las heladas. Las especies más comunes pueden cultivarse en el exterior en climas templado-cálidos como el mediterráneo de litoral, donde las heladas son débiles, de corta duración y esporádicas (hasta los -2º, o -4ºC si están resguardadas). Pero lo ideal es que, en caso de que la temperatura baje de los 0º se tengan dentro de casa.

Vista de la Schefflera arboricola

Imagen – Wikimedia/David J. Stang

¿Qué te han parecido las Schefflera?

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