Cómo sembrar mandarinas en casa

Frutos del árbol Citrus reticulata o mandarino

El árbol de mandarinas es un frutal muy interesante que puedes tener tanto en maceta como en el jardín. Debido a que alcanza una altura no superior a los cinco metros y a que soporta sin problemas la poda, se le puede ir controlando su crecimiento sin dificultad, lo cual nos permitirá cultivarlo en cualquier rincón.

Sus frutos tiene un sabor delicioso: dulce, pero no demasiado, y son además ricos en vitamina C y B, las cales son esenciales para mantener una buena salud. Pero, ¿sabes cómo sembrar mandarinas en casa? Conseguir que germinen y que salgan adelante no es complicado, pero con nuestros consejos lo será menos todavía 😉 .

¿Qué necesito para sembrar mandarinas?

Maceta de barro

Para que sea más fácil y entretenida la experiencia, antes de empezar es importante preparar todo aquello que se va a necesitar. De esta manera, no tendremos necesidad alguna de perder el tiempo buscando cosas. Para sembrar las semillas de mandarina vamos a utilizar lo siguiente:

  • Semillero: puede ser una bandeja de semillero (preferentemente forestal), envases de leche, vasos de yogur, pastillas de turba (Jiffy), o macetas.
  • Guantes: si no queremos ensuciarnos las manos podremos ponernos unos guantes de jardinería.
  • Pala pequeña de mano: la usaremos para rellenar la maceta de sustrato.
  • Macetas: para que las plantitas puedan continuar creciendo, las macetas serán esenciales. Tienen que medir unos 10,5cm de diámetro por más o menos lo mismo de profundidad.
  • Sustratos: vermiculita para el semillero, y sustrato de cultivo universal para cuando estén en sus recipientes individuales.
  • Regadera con agua: no puede faltar. También se puede usar un pulverizador.
  • Fungicida: los hongos son unos microorganismos oportunistas que afectan a las semillas y a las plántulas. Si queremos evitarlo, tenemos que tratarlos con fungicidas en spray o, si es primavera u otoño, con cobre o azufre.
  • Semillas: obviamente 🙂 . Nos comeremos una mandarina y limpiaremos las semillas con agua.

Cultivo de mandarinas

Plantones jóvenes de mandarinas

Siembra

Una vez lo tengamos todo listo, será el momento de pasar a la parte más entretenida: la siembra. Para tener éxito, seguiremos este sencillo paso a paso:

  1. Lo primero que haremos será introducir las semillas en un vaso con agua durante 24 horas. Las que se queden flotando las desecharemos, pues no serán viables y, por lo tanto, no germinarán.
  2. Al cabo de ese tiempo, las sembraremos en el semillero que hayamos escogido a una profundidad de no más de 1cm y a una distancia entre ellas de 3-4cm.
  3. Ahora, regaremos a conciencia, empapando bien toda la tierra.
  4. Finalmente, trataremos con fungicida para que no tengamos problemas con los hongos, y colocaremos el semillero en el exterior, en semisombra (que tenga más luz que sombra) o a pleno sol.

Si todo va bien, germinarán más o menos al cabo de un mes.

Repicado

El repicado es una técnica que consiste en separar los plantines recién germinados, desechando aquellos que estén teniendo un crecimiento débil, y plantar luego el resto en macetas individuales para que puedan seguir creciendo. Se debe de hacer pronto, a comienzos o mediados de primavera, cuando hayan alcanzado una altura de 5-10cm. No es conveniente esperar mucho más, pues cuanto más crezcan más se desarrollará su sistema radicular y más difícil será separarlos.

Para ello, hay que hacer lo siguiente:

  1. Regamos bien el semillero, humedeciendo toda la tierra.
  2. Preparamos la nueva maceta, rellenándola con sustrato de cultivo universal y haciéndole un agujero de unos 6-7cm de profundidad en el centro.
  3. Extraemos las plántulas jóvenes del semillero, con cuidado de no manipular mucho las raíces.
  4. Con mucha delicadeza, vamos retirando la tierra adherida a las raíces. Para que sea más fácil, podemos introducir el cepellón o pan de raíces en un recipiente con agua.
  5. Separamos los plantines, desenredando las raíces, y los plantamos en sus nuevas macetas, donde han de quedar justo 0’5cm por debajo del borde.
  6. Regamos y los colocamos en semisombra.

Trasplante o plantación definitiva al jardín

Mandarinas, los frutos del Citrus reticulata

Cuando sus raíces hayan ocupado toda la maceta y empiecen a salir por los agujeros de drenaje, tendremos que tomar una decisión: trasplantarlas a una maceta mayor o plantarlas definitivamente al jardín o huerto. ¿Cómo proceder en cada caso?

Trasplante

Para pasarlas a una maceta mayor, la cual debe de ser 4-5cm más ancha como mínimo, se tienen que extraer primero de su antiguo recipiente con cuidado, y plantarse en el nuevo de manera que queden en el centro, a unos 0,5cm por debajo del borde.

Podemos usar sustrato de cultivo universal, aunque será además muy recomendable poner una primera capa de arlita o greda volcánica para mejorar el drenaje.

Plantación

Si tenemos intención de plantarlo en el jardín o huerto debemos de hacer lo siguiente:

  1. Lo primero y más importante es preparar el terreno: quitar las piedras y las hierbas, nivelarlo con un rastrillo, echarle una capa de 3-4cm de abono orgánico para que tenga más nutrientes e instalar el sistema de riego.
  2. Ahora, hay que hacer un agujero de plantación de 50cm x 50cm. Puede que pensemos que es muy grande para una planta tan pequeña, pero cuanto más grande sea el agujero más tierra suelta se encontrarán las raíces y más rápido empezarán a crecer.
  3. Luego, hay que mezclar la tierra con sustrato de cultivo universal al 50% y rellenar el agujero hasta la altura necesaria para que el joven árbol pueda quedar 2-3cm por debajo del nivel de suelo.
  4. Después, se coloca en el centro, y se termina de rellenar.
  5. Finalmente, se riega.

¿Cómo se cuida el árbol de mandarinas?

Flor de mandarina

Para tener un precioso árbol de mandarinas, te ofrecemos esta guía de cuidados:

  • Ubicación: semisombra o pleno sol.
  • Abonado: a partir del segundo año de plantación, en primavera y verano con abonos bajos en nitrógeno.
  • Riego: frecuente. Tanto si está en maceta como en el suelo hay que regar muy a menudo, evitando que la tierra se seque del todo.
  • Poda: a finales de invierno. Se tienen que quitar las ramas muertas, débiles o enfermas.
  • Plagas: araña roja, cochinillas, minador de los cítricos (Phyllocnistis citrella) y mosca blanca, las cuales se tratan con insecticidas específicos. Para prevenirlos, se aconseja tratar el árbol con aceite insecticida en otoño-invierno, o hacer tratamientos el resto del año con aceite de neem o jabón potásico.
  • Enfermedades: hongo Phytophthora y virus. El hongo se puede tratar con fungicida sistémicos y controlando los riegos; para los virus lamentablemente no hay un tratamiento eficaz.
  • Rusticidad: soporta el frío hasta los -4ºC.

¡Que tengas una muy buena siembra! 🙂

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