Tala definitiva del ficus de Triana: cronología, polémica y qué viene ahora

  • El Ayuntamiento ejecuta la tala final del ficus de Triana por seguridad tras certificar su muerte.
  • Hubo moratoria y un acuerdo para el mantenimiento; un informe técnico concluyó que no había recuperación posible.
  • Pacma y la plataforma vecinal critican la decisión y cuestionan el estado de la madera y el cumplimiento del Pleno.
  • Se mantendrá una sección del tronco con placa y se valora plantar otra especie o instalar un elemento conmemorativo.

Ficus de Triana

El ficus de San Jacinto, en Triana, ha entrado en su capítulo final. A primera hora de la mañana, el Ayuntamiento de Sevilla ha iniciado la tala definitiva de los restos del emblemático árbol situado ante la parroquia del mismo nombre, dos años después de la polémica poda que desató una ola de movilización ciudadana.

La Delegación de Arbolado, Parques y Jardines sostiene que el ejemplar estaba muerto desde 2022 y que su deterioro interno es mayor del esperado. Pese a intentos de recuperación —ampliación del alcorque y riegos continuos entre otras medidas—, la operación se justifica por seguridad peatonal y por el riesgo de desprendimientos.

Cronología de una polémica verde

Ficus en Triana

La controversia se remonta a la caída de una rama de gran porte que provocó heridos en la vía pública y encendió las alarmas sobre el estado del árbol. En agosto de 2022, la orden de los Dominicos, con licencia municipal, inició la tala, avalada —según la parroquia— por cinco estudios que recomendaban intervenir. La imagen de activistas y vecinos encadenados al ficus dio la vuelta al país, hasta que un juez frenó los trabajos de forma cautelar.

Con la llegada del alcalde José Luis Sanz, se cerró un acuerdo por el que el Ayuntamiento asumía el mantenimiento del ejemplar y la gestión del espacio frontal de la parroquia como plaza pública. En paralelo, el Consistorio aprobó partidas para un dictamen independiente del CSIC sobre las opciones de supervivencia del árbol y su compatibilidad con la seguridad del entorno.

En septiembre del año pasado, un informe técnico municipal certificó el colapso biológico del ficus tras el descope total de 2022, mencionando la pérdida de masa foliar, la insolación extrema de la corteza y la proliferación de hongos saprofitos como factores que impedían su recuperación. El Pleno aprobó entonces una moratoria para mantener el tocón mientras se estudiaban medidas de conservación in situ como elemento de memoria.

Ese periodo se agotó sin hallarse una vía de salvación fiable. La Delegación de Parques y Jardines insistió en que el ejemplar no tenía viabilidad, que el deterioro había aumentado con las lluvias y el calor, y que mantenerlo en pie suponía un riesgo no asumible para el tránsito en San Jacinto y Pagés del Corro, pese a que el operativo se ha organizado sin afectar al tráfico.

ficus de San Jacinto
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Finalmente, este jueves han arrancado los trabajos de retirada del tronco, con un dispositivo policial preventivo y vallado perimetral. La operación, que podría prolongarse varios días según el avance y las altas temperaturas, incluye la reducción del tocón hasta una sección estable. La elección de la especie vegetal que reemplazará al ficus será crucial para mantener viva la memoria del árbol y el espacio que ocupaba.

Posturas enfrentadas y argumentos técnicos

Arbolado urbano en Triana

Desde el Ayuntamiento, la concejala Evelia Rincón ha reiterado que el árbol estaba muerto desde 2022 y que la madera presenta un nivel de pudrición superior al previsto. La idea de transformar los restos en una especie de asiento o librería urbana ha quedado descartada por la mala calidad del material. Como gesto de memoria, se conservará una sección de aproximadamente un metro junto a una placa explicativa sobre su historia y el movimiento ciudadano que generó.

En el lado opuesto, Pacma y la plataforma en defensa del ficus consideran que el Consistorio incumple el mandato del Pleno al no mantener íntegro el tocón. Su coordinadora en Sevilla, Clara Márquez, ha asegurado que el informe reciente entregado al Distrito Triana no apreciaba peligro en conservar lo que quedaba y que en los trozos cortados no observan síntomas de pudrición. Para estos colectivos, el caso simboliza el deterioro del patrimonio verde y la falta de una planificación preventiva del arbolado urbano.

El gobierno local defiende que ha cumplido la moratoria solicitada por la ciudadanía y que ha aplicado tratamientos para intentar revivir el ejemplar sin éxito. Técnicamente, el informe municipal propone eliminar el árbol muerto y plantar una especie alternativa capaz de compensar los beneficios ambientales y de sombra que ofrecía el ficus, evitando conflictos de seguridad, espacio o molestias.

Queda por decidir qué ocupará su lugar. La Delegación baraja opciones en función de cómo quede la base: desde un elemento conmemorativo a la plantación de un nuevo árbol con mejor encaje en el entorno. La oposición pide respetar el acuerdo de conservar el tocón como símbolo y reclama transparencia en la elección definitiva.

Durante los trabajos, la acera junto a la parroquia permanece vallada, con presencia de Policía Local y la atención de decenas de vecinos que se acercan a despedirse del árbol. Las altas temperaturas obligan a adelantar la jornada al tramo de primera hora, por lo que el calendario puede estirarse hasta rematar el grueso del tocón con seguridad.

La retirada del ficus de Triana deja tras de sí un vacío simbólico y un debate abierto sobre cómo recordar su legado y reforzar la política de arbolado en una ciudad cada vez más expuesta al calor. La gestión del espacio y la elección del nuevo ejemplar marcarán el futuro de este rincón de San Jacinto.

ficus de San Jacinto
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