Tamarindo (Tamarindus indica)

Las flores del tamarindo aparecen en primavera

Imagen – Wikimedia/Tauʻolunga

¿Has oído hablar del tamarindo? En países como España, donde el clima es templado, es un poco difícil encontrarlo ya que solo puede estar en un jardín en puntos de sur de Andalucía y de las Islas Canarias. Pero en el resto se puede intentar cultivar también, porque si bien es sensible al frío, como planta de invernadero se comporta bastante bien. Incluso es capaz de soportar alguna helada muy débil y ocasional una vez que adquiere cierto tamaño.

En otros países es un árbol popular en los jardines, terrazas, patios. Crece rápido, y es fácil de cuidar. Pero además, la pulpa de sus frutos se puede comer sin problema, ya sea cruda o como ingrediente de algunos platos.

¿Qué es el tamarindo?

El tamarindo es un árbol de rápido crecimiento

El tamarindo es un árbol de hoja perenne de origen africano que alcanza los 30 metros de altura. Es de la familia Fabaceae, subfamilia Caesalpinioidae, y al igual que el resto de sus parientes más cercanos, tiene las hojas bipinnadas. Esto significa que están compuestas por una serie de pinnas o folíolos -en el caso de nuestro protagonista son entre 10 y 20- los cuales se disponen en pares, y que además son opuestos, esto es, cada uno crece hacia el lado contrario.  Además, son verdes y pequeños, midiendo entre 1 y 3 centímetros de largo.

Las flores surgen en racimos en el extremo de las ramas, y tienen pétalos de color naranja con algunas rayas amarillas. Y si hablamos del fruto, es una legumbre que puede medir hasta 20 centímetros de largo por 3 centímetros de ancho. Si lo abrimos, vamos a encontrar semillas oblongas, muy duras, y de color marrón oscuro.

¿Para qué sirve?

Se trata de un árbol que tiene múltiples usos, los cuales son:

Ornamental

El tamarindo es un excepcional árbol de jardín, si el clima le es favorable. Es una planta que puede crecer a un ritmo de 40 centímetros por año, por lo que si tienes ganas de tener uno que te dé algo de sombra y que además produzca flores con un alto valor decorativo, el tamarindo es una buena opción. Por si fuera poco, es posible trabajarlo como bonsái.

Comestible

Los frutos del tamarindo son comestibles

La pulpa de la legumbre es un buen aperitivo. De hecho, se lleva consumiendo desde hace milenios no solo en África, sino también en otros lugares como Asia o América, continentes a los que llegó de la mano del ser humano.

¿Cómo se come la fruta del tamarindo y qué sabor tiene?

El fruto del tamarindo tiene un sabor ácido y se utiliza como ingrediente de postres, salsas, bebidas, sopas y arroces. Otras formas de consumirla es con agua, en crudo, o en mermelada.

Como curiosidad, comentarte que algunos de los platos en los que es protagonista son: el arroz Pulihora (India), salsa agridulce (China), o el cerviche de atún con vinagreta de tamarindo (Perú).

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¿Cómo es la fruta del tamarindo y para qué se usa?

Medicinal

Varias partes del árbol se usan como medicinal, como las hojas, la corteza de tronco y ramas, y la pulpa de los frutos. Se consumen cuando se necesita un laxante, o aliviar los síntomas de las enfermedades del sistema digestivo. En ciertas regiones también se usa para reducir la fiebre que causa la malaria, y como somnífero suave.

Madera

La madera del tamarindo es fuerte y dura, así que se utiliza para fabricar cualquier tipo de mueble sobre todo para interior, pero también se hace para colocar al aire libre.

Cuidados del árbol de tamarindo

El tamarindo es una planta que no es demasiado exigente, pero las bajas temperaturas le afectan negativamente. Es por lo tanto un árbol al que hay que »mimar» un poco si vivimos en una zona donde el otoño y el invierno son fríos.

Ubicación

Lo primero es saber dónde va a estar. Si acabamos de comprar un ejemplar, lo tenemos que llevar al exterior, ya que es una planta a la que le tiene que dar el sol de forma directa, pues de lo contrario no crecería como toca hacerlo.

Pero hay una excepción: si es otoño/invierno, y las temperaturas se mantienen por debajo de los 18ºC, entonces lo llevaremos a casa, donde estará en una habitación con mucha luz natural, y lejos de las corrientes de aire (calefacción, ventanas, zonas de paso, etc.).

Tierra

Como es una planta que dependiendo principalmente del clima va a estar en maceta o en el suelo, es importante saber que la tierra tiene que drenar el agua, y además ha de hacerlo rápido; es decir, no se puede plantar en tierras (o sustratos, si lo tendremos en un recipiente) pesados, que se encharquen, pues de lo contrario el tamarindo tendría demasiada agua y moriría.

Así pues, aconsejamos lo siguiente:

  • En el caso de que se quiera tener en el suelo y la tierra no sea la adecuada, cavaremos un hoyo de aproximadamente 1 x 1 metro y después procederemos a echarle una capa gruesa, de unos 20 centímetros, de arlita o greda volcánica. Después, terminaremos de llenarlo con mantillo mezclado con un 30 o un 40% de pómice o perlita.
  • En el caso de que lo queramos cultivar en una maceta, lo tendremos mucho más fácil. Solo tendremos que llenarla con sustrato universal que lleve fibra de coco (como este) o perlita.

Abonado

Las hojas del tamarindo son verdes

Imagen – Wikimedia/IKAI

¿Se ha de abonar al tamarindo? ¿Cuándo? Bueno, el abonado nunca está de más, siempre que se respete la dosis indicada por el fabricante. El tamarindo es una planta que produce frutos con la pulpa comestible, de manera que es muy recomendable utilizar abonos autorizados para la agricultura ecológica, con el fin de evitar riesgos innecesarios.

Los abonos ecológicos son, por ejemplo, el mantillo, el compost, el abono extracto de algas, el abono verde, las cáscaras de huevo, el guano (en venta aquí), o el estiércol de animales herbívoros. Lo abonaremos cada 10, 15 o 20 días, dependiendo de lo que se indique en el envase del producto, durante la primavera y el verano.

Multiplicación

El tamarindo se multiplica por semillas, preferentemente en primavera pero también se puede en verano. Se ha de seguir este paso a paso:

  1. El primero es coger un vaso de cristal y llenarlo con un poco de agua.
  2. Después, lo metemos en el microondas unos pocos segundos, hasta que veamos que el agua hierve.
  3. A continuación, lo sacamos, con cuidado, y echamos las semillas en un colador pequeño.
  4. Luego, cogemos el colador y lo metemos en el vaso con agua durante un segundo, procurando que las semillas queden sumergidas ese tiempo.
  5. El siguiente paso es meter las semillas en otro vaso con agua, pero esta tiene que estar a temperatura ambiente. En él estarán 24 horas.
  6. Pasado ese tiempo, lo que haremos será llenar macetas o bandejas forestales con tierra para semilleros (en venta aquí), y regar.
  7. Colocamos una o dos semillas en cada maceta o alvéolo, echamos fungicida para prevenir la aparición de hongos, y las cubrimos con algo de tierra. De este modo, no les dará el sol de manera tan directa.
  8. Por último, llevamos el semillero o semilleros al exterior, en una zona soleada.

Así, germinarán pronto, aproximadamente a los 12-17 días.

Poda

Si tiene ramas secas o enfermas, se han de eliminar a finales del invierno. De esta forma, podrá verse bonito.

Rusticidad

La planta de tamarindo es muy sensible a las heladas. Una vez que llega a la edad adulta puede soportar hasta los -1ºC, pero solo si es de manera puntual. Es preferible que las temperaturas se mantengan entre los 30 y los 15ºC, aunque si llega a los 38ºC y dispone de agua, tampoco le va a pasar nada.

¿Dónde comprar tamarindo?

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