
La oruga procesionaria del pino vuelve a situarse en el centro de las preocupaciones ambientales y de salud pública en Terrassa con la llegada del invierno. Durante este mes de diciembre, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una nueva campaña específica para reducir la presencia de esta plaga en parques, jardines y zonas arboladas de la ciudad, con especial atención a los espacios más frecuentados por familias y personas con perros.
El objetivo municipal es minimizar los riesgos que estas larvas pueden provocar tanto en personas como en animales de compañía, priorizando métodos de control respetuosos con el entorno. Por ello, se han intensificado las labores de prevención y seguimiento sobre pinos y cedros, evitando el uso de tratamientos fitosanitarios y apostando por sistemas físicos y por el fomento de la biodiversidad urbana como herramienta de control natural.
Campaña de control de la oruga procesionaria en Terrassa
El Servicio de Espacios Verdes y Biodiversidad Urbana del Ayuntamiento de Terrassa ha desplegado durante diciembre una campaña específica frente a la procesionaria del pino en distintos puntos de la ciudad. Esta actuación se enmarca en la gestión anual de plagas en el arbolado urbano, pero cobra especial relevancia en esta época del año, cuando las larvas se encuentran en los nidos instalados en las copas de los árboles y se preparan para descender hacia el suelo.
Las tareas se centran en los pinares y alineaciones de pinos y cedros situados en parques, jardines y otros espacios verdes urbanos. La prioridad son las zonas con mayor afluencia de personas, como áreas de juego infantil, zonas de paseo y espacios frecuentados por perros, donde el contacto accidental con las orugas resulta más probable.
Desde el Consistorio se insiste en que esta campaña se prolongará hasta el mes de marzo, coincidiendo con el período de mayor actividad de las larvas y con el momento en que descienden del árbol en las características «procesiones». Este seguimiento prolongado permite adaptar las intervenciones según la evolución de la plaga y las condiciones meteorológicas.
Las actuaciones ya se han ejecutado en espacios como el parque de Guernica, la avenida del Vallès a la altura del polígono industrial Els Bellots, la plaza de Bosnia Herzegovina, la calle del Vent o la avenida del Abat Marcet, entre otros enclaves del término municipal. La previsión es continuar ampliando el número de puntos intervenidos en función de las detecciones que realicen los servicios técnicos.
Collares en pinos y cedros: cómo funcionan estas trampas físicas

La principal herramienta que está utilizando el Ayuntamiento de Terrassa en esta campaña contra la oruga procesionaria son los collares instalados en los troncos de pinos y cedros. Se trata de anillos de plástico que rodean el árbol y que funcionan como una barrera física cuando las orugas abandonan los nidos y se desplazan hacia el suelo para enterrarse y completar su ciclo biológico.
Estos dispositivos actúan como trampas de caída: cuando las larvas bajan por el tronco, el collar les impide seguir descendiendo libremente y las dirige hacia un único punto de salida que conduce a una bolsa con tierra. En este pequeño contenedor quedan retenidas, evitando que se dispersen por el entorno y rompiendo así el ciclo que permitiría la aparición de nuevas mariposas adultas en la temporada siguiente.
Los servicios municipales subrayan que se trata de un sistema eficaz y de larga duración, que puede mantenerse instalado durante varias campañas, aunque es necesaria una revisión periódica para comprobar su estado, vaciar las bolsas cuando sea preciso y sustituir aquellos elementos que se hayan deteriorado.
Entre las ventajas de este método se destaca que no implica el uso de productos químicos, por lo que no supone riesgos añadidos ni para la salud humana ni para el medio ambiente. Al limitarse a un mecanismo de captura mecánica, se evita afectar a otros insectos no objetivo y se preserva la fauna auxiliar beneficiosa que habita en los parques y jardines.
De forma complementaria, el Ayuntamiento también lleva a cabo la retirada mecánica de las bolsas o nidos de procesionaria cuando las condiciones lo permiten y se detecta un nivel de presencia elevado. Esta labor se realiza con medios especializados, evitando la manipulación directa y siguiendo criterios técnicos para reducir al máximo la dispersión de los pelos urticantes.
Zonas de actuación y limitaciones de los tratamientos
La intervención municipal frente a la procesionaria se concentra en parques urbanos, jardines públicos y arbolado integrado en la trama de la ciudad. Son los espacios donde el contacto accidental con las larvas resulta más fácil, especialmente en áreas de juego infantil, itinerarios peatonales y zonas donde se permite el paseo de animales de compañía.
En cambio, estos tratamientos no se llevan a cabo en áreas de contacto con masas forestales extensas, espacios de carácter claramente forestal o zonas muy naturalizadas y de difícil acceso. En este tipo de entornos, la gestión de la procesionaria se rige por criterios diferentes, más vinculados al equilibrio ecológico y a la capacidad de la propia naturaleza para regular las poblaciones de la plaga.
Desde el Ayuntamiento se recuerda que la presencia de la oruga procesionaria en ecosistemas forestales forma parte del funcionamiento natural de estos espacios, donde existen depredadores y parásitos que contribuyen a su control. No obstante, en el medio urbano se considera prioritario reducir la exposición de la ciudadanía y de los animales domésticos para evitar incidentes sanitarios.
Por este motivo, el enfoque aplicado en Terrassa busca un equilibrio entre la salud pública y la conservación del medio urbano, actuando allí donde el riesgo es mayor y combinando métodos físicos con la mejora de la biodiversidad local, como la creación de refugios para fauna auxiliar que pueda ejercer un control biológico natural.
Riesgos para la salud de personas y animales
La procesionaria del pino es conocida, sobre todo, por los problemas de salud que puede causar. Sus larvas están cubiertas de unos pelos urticantes muy finos que se desprenden con facilidad y pueden permanecer en el ambiente o depositarse sobre el suelo, bancos, toboganes u otros elementos del mobiliario urbano.
En las personas, el contacto con estos pelos puede provocar irritaciones cutáneas, picores intensos, enrojecimiento de la piel y, en casos más sensibles, reacciones alérgicas de mayor entidad. Si los pelos entran en contacto con los ojos o las vías respiratorias, también pueden generar molestias o cuadros más serios que requieran atención médica.
Los animales de compañía, especialmente los perros, son todavía más vulnerables. Al acercarse por curiosidad, olfatear o intentar lamer las orugas, pueden sufrir lesiones graves en la lengua y en la boca, inflamación intensa, problemas respiratorios e incluso la pérdida de tejido si no se actúa con rapidez. En situaciones extremas, un contacto masivo puede llegar a poner en riesgo la vida del animal.
Por ello, los servicios municipales insisten en que es fundamental evitar cualquier manipulación directa de las orugas y mantener a los perros atados o bajo control en zonas donde se sospeche la presencia de procesionaria, sobre todo en los meses de final de invierno, cuando las «procesiones» por el suelo son más visibles.
Recomendaciones del Ayuntamiento a la ciudadanía
La estrategia de control de la procesionaria en Terrassa no se limita a las actuaciones técnicas sobre el arbolado. El Ayuntamiento recalca que la colaboración ciudadana es imprescindible para minimizar riesgos y evitar prácticas que puedan agravar el problema o suponer un peligro añadido.
Entre las principales recomendaciones se encuentra la de no tocar las orugas en ningún caso, ni siquiera utilizando palos, escobas u otros elementos. La manipulación directa o indirecta puede hacer que los pelos urticantes se desprendan y se dispersen por el aire o el suelo, aumentando la probabilidad de entrar en contacto con piel, ojos o mucosas.
También se pide a la población que no barra las filas de procesionarias cuando las vea desplazándose por el suelo. Este gesto, que puede parecer inocuo, contribuye precisamente a esparcir los pelos urticantes por el entorno, convirtiendo un problema localizado en una exposición más amplia.
Otra indicación clave es la de no retirar los nidos por cuenta propia. Los sacos sedosos que se observan en las copas de los pinos pueden contener un número elevado de larvas y pelos urticantes, por lo que su manipulación sin la protección adecuada resulta especialmente arriesgada. Estas labores deben quedar en manos de personal formado y con el equipamiento necesario.
Del mismo modo, el Ayuntamiento desaconseja el uso de insecticidas, disolventes u otras sustancias para intentar eliminar las procesiones o los nidos. Además de no ser un método eficaz si no se aplica de forma técnica, puede suponer un riesgo para la salud y el medio ambiente, y afectar a otras especies que no son objetivo del tratamiento.
Ante cualquier incidencia o avistamiento relevante en el viario público, se insta a la ciudadanía a avisar a los servicios municipales a través de los canales de atención habituales, de modo que sean los equipos técnicos quienes valoren la situación y decidan la actuación más adecuada en cada caso.
Con este conjunto de medidas, Terrassa pretende mantener a raya la oruga procesionaria en sus parques y jardines, reduciendo los riesgos sin recurrir a tratamientos agresivos y combinando la gestión directa con la implicación de la población. La combinación de collares en los árboles, retirada mecánica de nidos cuando procede y recomendaciones claras a la ciudadanía conforma una estrategia que busca proteger tanto la salud como la calidad de los espacios verdes urbanos.
